20 de octubre de 2008

[Literatura] Reseña de "El Curioso Incidente del Perro a Medianoche", de Mark Haddon

Empecé a leer este libro por recomendación de mi hermana. Pensé que sería una de esas lecturas sencillas y agradables que sirven para pasar el rato y poco más. Y me equivoqué. Por eso este libro se merece una pequeña reseña en el blog.

El autor:

Mark Haddon nació en Northampton, Inglaterra, en 1962. Se licenció en Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford y ha trabajado como ilustrador de diversos libros infantiles y como guionista de televisión (llegando a recibir dos premios BAFTA). Es autor de quince libros para niños y de dos novelas enfocadas al público adulto: la que ahora nos ocupa ("El Curioso Incidente del Perro a Medianoche", escrita en 2004) y "Un pequeño inconveniente", escrita en 2007. Su obra más conocida es "El Curioso Incidente del Perro a Medianoche", que ha sido traducida a numerosos idiomas y ha recibido muy buenas críticas. La principal inspiración para su protagonista surgió del tiempo que pasó Haddon trabajando con personas aquejadas de deficiencias físicas y psíquicas.

La obra:

"El Curioso Incidente del Perro a Medianoche" es un libro peculiar. Está narrado en primera persona y con las palabras de un muchacho muy especial: Christopher. Christopher tiene quince años y es un genio de las matemáticas. También es autista. El autismo es un desorden del desarrollo caracterizado por diversos síntomas: dificultad para procesar estímulos amplios y complejos, dificultad para mantener relaciones sociales, conductas motoras repetitivas y problemas de conducta. Aunque no hay ninguna forma fiable de medir el Cociente Intelectual de las personas autistas (lo que se une a las propias limitaciones de la medición del CI), se ha encontrado que las personas autistas poseen con cierta frecuencia aptitudes en algunos campos (procesamiento espacial, razonamiento matemático, etc.) superiores a las del resto de la población. Es el caso del protagonista del libro, que es capaz de llevar a cabo una serie de razonamientos lógicos y matemáticos de una gran brillantez y con una facilidad pasmosa.

Christopher conoce los números primos hasta el 7.507, es capaz de explicar la Teoría de la Relatividad y para relajarse calcula potencias del número 2 o resuelve ecuaciones de segundo grado. No le gusta que le toquen, tiene dificultad para identificar los estados emocionales de la gente y desconfía de los desconocidos. Odia la mentira y los colores amarillo y marrón. Recuerda siempre todo lo que ve y le encantan los libros de Sherlock Holmes.

Una noche, Christopher descubre al perro de su vecina, un caniche llamado Wellington, muerto en el jardín. Entonces, emulando a Sherlock Holmes, se propone averiguar quién ha matado a Wellington y por qué. Su búsqueda le conducirá a descubrir que muchas de las cosas que él creía verdad no lo son, poniendo patas arriba su mundo y cambiando su vida y las de los que le rodean.

Valoración:

Como decía unas líneas atrás, éste es un libro peculiar. En primer lugar por la cantidad de esquemas, diagramas y dibujos que contiene (por ejemplo, si Christopher dice que hizo un mapa en su cabeza del lugar en el que se encontraba, vemos el dibujo del mapa en el libro). En segundo lugar por la peculiaridad de que los capítulos no siguen una numeración normal, ya que en lugar de seguir los números cardinales (1, 2, 3, 4...) sigue los números primos (2, 3, 5, 7, 11...). Esto, que puede parecer una tontería, no lo es en absoluto cuando leemos la explicación de Christopher acerca de por qué eligió los números primos para numerar los capítulos de su historia. Por último, en tercer lugar, la gramática del libro es la del propio Christopher, encontrándonos fragmentos enteros del estilo "y yo dije.... y él dijo... y yo dije... y él dijo.. y yo dije... y entonces el hombre dijo...". Esto no dificulta la lectura para nada. Todo lo contrario, pues nos ayuda a ponernos en el lugar del propio Christopher.

Intercalados con los capítulos que cuentan la historia de su investigación encontramos algunos capítulos en los que Christopher explica su forma de ver el mundo: cosas como la razón por la que odia el amarillo y el marrón, la razón por la que a veces no podemos fiarnos de nuestra intuición o la razón por la que no cree en Dios. Estos capítulos son toda una delicia, pues exponen unos razonamientos lógicos intachables y suponen toda una verdadera crítica a la forma de ser y de pensar de los adultos. Dado que Christopher tiene una perspectiva muy diferente a la nuestra, desde su privilegiada posición es capaz de poner en duda cosas que la gente común no suele molestarse en pensar.

En definitiva, "El Curioso Incidente del Perro a Medianoche" es un libro absolutamente recomendable. Es breve y se lee con gran rapidez, pues ofrece una lectura agradable a la vez que lleva al lector a plantearse algunas preguntas (y, en mi opinión, ese es el mayor logro al que un libro puede aspirar).

5 de octubre de 2008

[Literatura] Reseña de "El Lagarto Hipotético", de Alan Moore

Aunque Alan Moore es más conocido por su trabajo en el mundo del cómic, también ha realizado algunas obras en prosa. Entre ellas, destaca claramente un relato extraño y fascinante titulado "El Lagarto Hipotético".

El autor:


Alan Moore nació en Northampton (Inglaterra) en 1953. Sus primeros trabajos como guionista fueron para las revistas "Dr. Who" (perteneciente a la extinta Marvel UK) y "2000 A.D. "(de la editorial IPC). Después realizó "Capitán Britania" para Marvel UK junto a Alan Davis y "V de Vendetta" y "Miracleman" para la revista Warrior.

Su primer trabajo en el mundo del cómic americano fue "La Cosa del Pantano" para DC Comics. La serie no pasaba precisamente por su mejor momento, pero a Moore le bastaron un par de números para reescribir el origen del personaje y devolverlo a la fama. Fue en esta serie en la que presentó al popular personaje John Constantine, que posteriormente protagonizaría su propia serie ("Hellblazer"). En 1986 publicó "Watchmen" junto al dibujante Dave Gibbons, una obra revolucionaria adelantada a su tiempo. Ese mismo año se encargó de escribir los dos últimos números de las series de Superman antes de su relanzamiento y modernización, haciendo un gran homenaje a las historias clásicas del personaje en la Silver Age. En 1988 publicó "Batman: La Broma Asesina", un genial acercamiento al universo del Hombre Murciélago y de su principal enemigo, el Joker. Éste fue su último trabajo para DC.

Años después publicó "From Hell", una oscura y espeluznante historia sobre los asesinatos de Jack el Destripador en el Londres victoriano. Mucho más recientemente nos trajo "La Liga de los Hombres Extraordinarios", "Top Ten", "Promethea" y "Tom Strong". Además de sus guiones para cómics, Moore también ha escrito una novela titulada "La Voz del Fuego" y un relato: "El Lagarto Hipotético", obra que ahora nos ocupa.

La obra:


Alan Moore escribió esta historia corta en 1987. Fue publicada dentro de una antología titulada "Liavek: Wizard´s row" y al año siguiente recibió el premio World Fantasy Award al mejor relato por ella. Posteriormente fue reeditada en "Words without pictures", un libro de historias en prosa de 1990 editado por Steve Niles, quien también obtendría un gran reconocimiento como guionista de cómics, principalmente de terror.

"El Lagarto Hipotético" fue publicado en España de la mano de Planeta DeAgostini a un precio de 8,95€.

Argumento:

La historia de este relato nos lleva a La Casa Sin Relojes, un burdel situado en Liavek, la Ciudad de la Fortuna. Se trata de una ciudad fantástica en la que lo mágico convive con lo mundano y de marcadas influencias orientales. Entre las prostitutas que trabajan en el burdel nos encontramos con Book, cuyo cuerpo está completamente tatuado con delicadas letras que cuentan historias eróticas; con Mopetel, capaz de entrar en un trance similar a la muerte; Delice, una mujer capaz de provocar intensos placeres o sufrimientos con sus agujas y Hazu, que anda a cuatro patas y tiene el cuerpo completamente cubierto de pelo.

Sin embargo, el centro de la historia es Som-Som, una joven prostituta encargada de servir exclusivamente a los magos de Liavek. Para salvaguardar los secretos de sus clientes, Som-Som tuvo que pasar por un procedimiento quirúrjico que seccionó las fibras nerviosas que comunican los dos hemisferios de su cerebro. Además de esto, Som-Som debe llevar una máscara de porcelana (la Máscara Quebrada) que cubre completamente su ojo derecho y su oído derecho. Esto, unido a la cirugía, hace que los centros del habla de Som-Som se encuentren virtualmente desconectados. Dado que no puede ver por el ojo derecho y que lo que ve por el ojo izquierdo llega a su hemisferio derecho, que está desconectado del izquierdo (donde se encuentran los centros del habla), Som-Som no puede hablar acerca de lo que ve (lo que la hace perfecta para guardar secretos). Som-Som será, por tanto, un testigo mudo de la historia que se desarrolla en el relato.

Se trata de la historia entre Rawra Chin, un joven travesti que se prostituyó en el burdel tiempo atrás y ahora es una exitosa actriz teatral, y Foral Yatt, brillante actor venido a menos y obligado a prostituirse. Ambos fueron amantes en el pasado y el regreso de Rawra Chin a La Casa Sin Relojes desencadena una historia abocada a la tragedia en la que los opuestos se confunden: realidad y ficción, amor y odio, masculino y femenino, amante y amado, agresor y víctima, asesinato y suicidio. Todo ello a la sombra del peculiar regalo que Rawra Chin trae a Foral Yatt a su regreso: una esfera metálica en cuyo interior puede encontrarse (o no) un lagarto durmiente.

Personajes:

Som-Som: Debido a su particular minusvalía, la joven Som-Som es incapaz de hablar del mundo que le rodea. Únicamente es capaz de articular palabras sin sentido. Su papel es el de escuchar las inquietudes y anhelos de los demás sin poder expresar opinión alguna y esto ha hecho que desarrolle un conocimiento especial acerca de la naturaleza humana. Su especial visión de la gente la hace capaz de atravesar las capas exteriores de las personas y ver cómo son en realidad. Sin embargo, hubo una persona cuyos secretos jamás pudo descubrir: Rawra Chin.

Rawra Chin: Descrito como un ser de extraña belleza que combina lo masculino y lo femenino, alrededor de Rawra Chin hay un aura de majestad. Todos se sienten fascinados por su encanto misterioso y nadie es capaz de descubrir el origen de su carisma irresistible. Tras conseguir dejar atrás su vida como prostituta, Rawra Chin se convirtió en actriz para cumplir su deseo de ser conocida por todos.

Foral Yatt: Un hombre cuyo talento ensombrecería al de Rawra Chin pero sin el valor suficiente para dejar el burdel en el que trabaja para satisfacer a viejas ricachonas. Foral Yatt amaba tan intensamente a Rawra Chin que inluso llegó a amenazarla con suicidarse si dejaba La Casa Sin Relojes. Sus súplicas fueron ignoradas y Rawra Chin se marchó para convertirse en actriz. En apariencia débil y apocado, el regreso de su amante provocará una serie de siniestros cambios en Foral Yatt.

Interpretación y significado:

El Lagarto Hipotético es un relato profundamente reflexivo que nos invita a sumergirnos en las ambiguedades presentes en la realidad, de la misma forma que hacen los ricos de Laviek con el juego del lagarto durmiente. El juego consiste en sostener la esfera de cobre, cuya forma únicamente se ve alterada por una pequeña soldadura, y pensar si en su interior realmente hay un lagarto aletargado. En Laviek se dice que existe una particular especie de reptiles diminutos capaces de hibernar durante años, siglos incluso, y que los artesanos que fabrican esas esferas colocan uno en su interior. El poseedor de una de esas esferas debe, con la única ayuda de sus sentidos (pues tratar de abrir la esfera sería hacer "trampa") dilucidar si realmente hay lagarto o no.

Esto tiene que ver con la forma en la que percibimos el mundo que nos rodea. Cuando no podemos comprobar algo mediante nuestros sentidos sólo nos queda decidir si lo creemos o no, aunque en muchas ocasiones la respuesta que demos no importa. ¿Acaso importa que algo exista o no si no podemos comprobar su existencia? La respuesta es no. Que creamos en el lagarto durmiente no cambiará el hecho de que el lagarto exista o no.

Este mismo razonamiento puede llevarse a cabo con la historia que viven Rawra Chin y Foral Yatt. ¿Acaso importa que se amen o se odien? ¿Acaso importa quién sea el culpable de su destino final? Lo que creamos no importa, pues no cambiará su historia.

El lagarto es el amor, cuya existencia en su máximo significado de unión de dos cuerpos y dos almas no se puede demostrar con los sentidos. El lagarto es la verdad, también indemostrable. Por extensión, el lagarto es la realidad: débil, cambiante, caprichosa, insegura. En la realidad no existen verdad ni mentira, únicamente nuestras verdades y nuestras mentiras parciales. Sólo superando el juego del lagarto y llegando a la conclusión de que no importa si éste existe o no podremos ser verdaderamente felices. Una vez dejemos de pensar en términos duales y generales del estilo bien/mal, realidad/ficción y amor/odio podremos darnos cuenta de que lo que importa no es "la" verdad, sino "nuestra" verdad.

Valoración:

Alan Moore es bueno escribiendo cómics, pero a mi parecer la prosa se le da bastante mejor. Con su estilo recargado, complejo y casi barroco nos cuenta una historia cuyo mayor acierto es invitar al lector a pensar. Más allá de lo que se cuenta en "El Lagarto Hipotético", Alan Moore nos hace reflexionar sobre nuestra forma de ver el mundo. Nos invita a tratar de alcanzar la peculiar percepción de Som-Som y aplicarla a nuestra realidad, atravesando los límites de nuestros sentidos físicos y dejando volar libremente la mente y la imaginación. No importa lo que sucede realmente entre Rawra Chin y Foral Yatt. Cualquier interpretación es correcta. Lo importante es ir más allá de su tragedia. Más allá de lo que cuenta el libro. Más allá de la esfera de cobre. Lo importante es reflexionar sobre el lagarto durmiente.