29 de enero de 2009

[Cómic] Reseña de "Elektra Asesina"

"Es una mujer compleja cuya vida ha estado llena de amor, muerte y pasión. Es una mujer ágil, inteligente, domina las técnicas de los ninja y es una asesina. Es una mujer muerta".
Elektra estaba muerta. Había muerto tiempo atrás en las páginas de la serie de Daredevil. Y tras su muerte había pasado a convertirse en un personaje mítico. Muchos años después la resucitaron, pero ya no era la misma. Había perdido todo aquello que la había hecho especial. El personaje se convirtió en otro de los engranajes de la máquina de hacer dinero de Marvel y su imagen fue vendida, prostituida y pisoteada en un extraordinario bodrio de película.

Sin embargo, mientras estuvo muerta, Elektra protagonizó una de sus mejores historias de la mano de dos genios: Frank Miller y Bill Sienkiewicz. Era una historia imposible que nunca pudo haber sucedido: el pasado de Elektra era sutilmente diferente, poseía poderes que nunca antes había mostrado y llevaba a cabo actos cuyas consecuencias eran impensables en la Marvel de entonces. Pero era ella. Era la auténtica Elektra y no un vulgar sucedáneo. Da igual que la historia de "Elektra Asesina" fuese imposible y no tuviese cabida dentro de la continuidad. Era ella.


Elektra es la hija de Agamenón y Clitemnestra. Su madre había asesinado a su padre y como venganza ella la mató. Éste es el origen del famoso "Complejo de Elektra" (versión femenina del "Complejo de Edipo") del que habla el psicoanálisis freudiano. Al igual que la Elektra de la mitología, la de "Elektra Asesina" también es, en parte, responsable de la muerte de su madre y posee cierto grado de obsesión hacia la figura de su padre. De hecho el villano de esta historia es visto por ella como una especie de figura paterna temible.

Las referencias, más o menos veladas, al psicoanálisis están presentes a lo largo de los ocho números que componen "Elektra Asesina" (y que fueron recopilados en un tomo por la extinta Cómics forum hace años). Nos encontramos ante una historia hiperbólica, violenta y satírica con un cierto trasfondo de crítica política y de introspección psicológica.

Frank Miller, responsable de los guiones, utiliza un estilo no lineal para narrarnos esta historia que comienza con una Elektra amnésica encerrada en un hospital psiquiátrico perdido en el interior de un desconocido país de América del Sur. A medida que ella va haciendo el esfuerzo de recuperar sus recuerdos, éstos se nos ofrecen en forma de flashbacks que nos van desvelando la historia pasada. Miller recurre a recursos similares en los siguientes números, en los que abundan las narraciones en primera persona de diferentes personajes, lo que carga la historia de subjetividad.

En cuanto al argumento, simplemente decir que se trata de una historia realmente disparatada, pero que tiene sentido dentro del universo exagerado e hiperbólico de Miller. Relatos de poderes ninjas, de criaturas sobrenaturales, de conspiraciones políticas, de espías internacionales y de cyborgs tienen su cabida en este particular universo y forman parte de la trama de "Elektra Asesina".

El extraordinario artista gráfico (pues llamarlo dibujante no hace justicia a su trabajo) Bill Sienkiewicz ilustra a la perfección la historia, adaptando sus trazos al tono que impere en ese momento en la narración. En algunos momentos el hombre del apellido impronunciable se muestra hiperrealista, en otros caricaturesco (sólo hay que ver su versión del Senador Wind, con su eterna, inmutable y artificial sonrisa) y en otros grotesco y bizarro (genial su versión de Ronald Reagan, por aquel entonces presidente de los USA, que se muestra como un hombrecillo diminuto y cobarde con el dedo en permanente tensión sobre el botón que lanzará un ataque nuclear sobre la Unión Soviética). Veamos unas páginas de "Elektra Asesina" como muestra del trabajo de Sienkiewicz:



¿Y con qué tipo de personajes nos encontramos en "Elektra Asesina"? Garrett es un hombre que no es un hombre. Casi todo su cuerpo fue destruido y sustituido por implantes cibernéticos, de forma que es más máquina que humano. Pero sigue pensando como un hombre (prueba de ello son sus constantes fantasías sexuales con Elektra, precisamente la responsable de su estado). Obsesionado con ella, Garrett se convertirá en su aliado, aunque sería más apropiado decir que en su siervo, su esclavo. Garrett cae presa del irresistible encanto de Elektra, que rezuma pasión y sensualidad pero nunca le entrega nada a nadie.

Luego tenemos a Chastity (literalmente "Castidad"), agente de SHIELD, la organización internacional de espías. Después de un dudoso pasado que incluye encuentros sexuales con Garrett, Chastity adoptó ese nombre y se convirtió en todo lo que Elektra no es. Es una mujer bella, pero no usa su encanto ni su sensualidad y cubre casi por completo su cuerpo. Se viste como un cura durante las misiones de acción (incluso lleva alzacuellos) y cuando trata de pasar desapercibida se disfraza... de monja.

Perry es un loco asesino psicópata cyborg con delirios de grandeza. Elektra lo mató y lo reconstruyeron como un loco asesino psicópata cyborg. No hay nada más que añadir sobre él. En otro lugar este personaje no tendría sentido, pero repito que estas cosas tienen su perfecta cabida en el universo de Miller.

También tenemos a los ninjas de La Mano y a Nick Furia, el director de SHIELD, pero su presencia es secundaria, pues realmente pertenecen a la Marvel tradicional y no al peculiar mundo de "Elektra Asesina". Sí es de gran importancia la criatura sobrenatural que hay detrás de La Mano, pero no se puede hablar de ella ni de su significado sin estropear las sorpresas que esconde la historia.


Quien brilla con luz propia en esta obra es Elektra. Una mujer femenina, pasional, sensual... pero también violenta, despiadada y carente de moralidad. Una hermosa asesina que sólo encuentra el sentido de su vida en la macabra danza de la muerte. Ella no sirve para otra cosa, sólo para matar, y vende sus servicios a todo aquel que quiera traer ingentes cantidades de muerte y destrucción a sus semejantes. Es, como ella misma dice, "una puta de dos dólares" dispuesta a cumplir cualquier "encargo". Sin remordimientos. Sin piedad. El derramamiento de sangre es lo único capaz de llenar el vacío de su interior. Es un hermoso ángel de la muerte. Extraordinariamente bello. Dolorosamente inalcanzable.

"Elektra Asesina" es su historia. Una historia que nunca sucedió. Una historia imposible. La historia de una mujer muerta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Los comentarios serán moderados antes de ser publicados.