16 de mayo de 2009

[Anime] Pon un robot gigante en tu vida: Repasando el género de mechas

Lo que vamos a hacer a continuación es un pequeño recorrido por uno de esos géneros tan típicos de los japoneses: el género de mechas, que por cierto es uno de mis géneros favoritos.


Los robots gigantes, su relación con la cultura japonesa y su simbolismo:

"Mecha" es el término que los japoneses utilizan para referirse a los robots (su origen es la palabra inglesa "mechanical", que abreviada se queda en "mecha"... pronunciado "meka"). Cualquier tipo de robot es un mecha, desde los pequeños robots domésticos a los gigantescos robots de combate, pasando por las diferentes variedades de robots transformables (que suelen tener la capacidad de unirse entre ellos para generar nuevos y más poderosos robots). Sin embargo, normalmente el término mecha se aplica sobre todo a los robots gigantes, que suelen ser, como no podía ser de otra forma, máquinas dedicadas al combate. Las historias de mechas se han convertido por derecho propio es un subgénero dentro de las historias de ciencia-ficción; un subgénero típicamente japonés. ¿Y por qué a los japoneses les gustan tanto las historias de robots gigantes? Vamos a tratar de explicarlo.

Hay dos elementos constantes dentro del mundo del manga y el anime: los mundos postapocalípticos y la alta tecnología; elementos que, además, están muy relacionados entre sí. No hay más que ver el comienzo de "Akira", una de las obras más influyentes de este mundillo, para darse cuenta de la fuerza que tiene la idea del apocalipsis dentro del imaginario colectivo japonés.


La gigantesca explosión con la que comienza "Akira" no es más que una reminiscencia de las explosiones atómicas acontecidas en Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial. No pretendo psicoanalizar el inconsciente colectivo de la sociedad japonesa, pero es evidente que acontecimientos así no pueden ser olvidados fácilmente y que, con el tiempo, pasan a convertirse en auténticos determinantes culturales de la sociedad que los ha experimentado. Quizá esa sea la respuesta a por qué a los japoneses les gustan tanto las historias sobre mundos postapocalípticos o al borde de la destrucción, porque en cierto sentido Japón ya es un mundo postapocalíptico. Si hay algún lugar de la Tierra que ha estado cerca de conocer lo que significa un holocausto nuclear, ese es sin duda Japón. Y el culpable de ello es la tecnología.

Los avances tecnológicos son un arma de doble filo: por un lado proporcionan un incremento en la calidad de vida de las personas, pero por otro otorgan un gran potencial destructivo que puede desencadenar el fin del mundo si cae en malas manos. La tecnología fue la responsable de la creación de la bomba atómica y de atemorizar a generaciones enteras con el miedo a una guerra nuclear, pero la tecnología también nos hace soñar con infinitas posibilidades: viajar a otros mundos, disponer de cualquier información que deseemos en un instante, incluso vencer a la muerte y alcanzar la inmortalidad. La personificación última del poder desencadenado de la tecnología es el mecha: un robot de gigantesco potencial que puede ser usado tanto para salvar el mundo... como para destruirlo.


Es curioso que los mechas suelan ser seres antropomorfizados, es decir, con forma humana (o al menos humanoide), lo que supone un recuerdo innegable de quién es el artífice de su construcción y el verdadero responsable de sus actos: el ser humano. De hecho, es frecuente que los mechas no actúen por voluntad propia, sino que deban ser pilotados por una persona. Ahí entra el "factor humano", ese componente que simboliza el uso que se le da a la tecnología.

El piloto puede ser una persona valerosa que lucha con su mecha para proteger su mundo del enemigo, que también dispondrá de sus propios mechas o en su defecto se tratará de horribles criaturas espaciales de formas extrañas. Sin embargo, el piloto es humano y está sujeto a errores humanos. Más importante aún: el piloto está sujeto a emociones humanas. La tristeza, el miedo, la ira... pueden afectar al piloto y, por tanto, al mecha que pilota. El inmenso poder de la tecnología se pone a merced de la inestabilidad y la imperfección del ser humano.


La tecnología puede ser la salvación de la humanidad, pero también su condenación. Todo depende de quién la use. Tengamos en cuenta que, tras la Segunda Guerra Mundial, Japón comenzó a experimentar un tremendo crecimiento económico gracias a las ayudas extranjeras, así como una gran influencia por parte de la cultura occidental. El resultado fue una rápida tecnologización del país, que siempre había sido fuertemente tradicionalista. Japón se acabó convirtiendo en una de las mayores potencias tecnológicas a nivel mundial, por lo que la tecnología que estuvo a punto de condenarle se convirtió en su mayor salvación. No es de extrañar que esto se vea reflejado en el manga y el anime. Es más, esta ironía siempre ha formado parte de la esencia del género de mechas.

Las series clásicas del género:

A continuación vamos a hacer un pequeño repaso por algunas de las series de mechas más importantes, centrándonos especialmente en las más cercanas a la ciencia ficción (que suelen ser las que más importancia otorgan a la figura del mecha, mientras que en otras series el mecha no es más que una herramienta más dentro de un mundo hipertecnologizado). Evidentemente, he seleccionado las series siguiendo mi criterio personal, por lo que puede que se trate de una selección un tanto subjetiva. Ah, y dado que todas las series de las que voy a hablar tienen ya unos cuantos años, es posible que haya algún spoiler que otro.

El género de mechas comienza en los años 60 de la mano de Osamu Tezuka, el padre del manga tal y como lo conocemos en la actualidad. Uno de sus personajes más famosos, "Tetsuwan Atom" (Astroboy), es también uno de los primeros mechas de la historia del manga y el anime. Si bien es cierto que la figura de Astroboy estaba muy influenciada por la cultura occidental (especialmente por la norteamericana), en sus historias comienza a gestarse el estereotipo propio del mecha. Astroboy se enfrenta a toda una suerte de horribles robots gigantes, que suponen una gran amenaza para la humanidad. Es el origen del mecha tal y como lo conocemos. El propio Astroboy es también un mecha, un robot, pero sus marcadas emociones humanas darán origen a otro gran estereotipo del manga y el anime: el cyborg, la fusión entre hombre y máquina (sobre la que los japoneses tienen una concepción bastante peculiar, como se puede ver en obras como "Ghost in the Shell"... aunque ese será tema para otra entrada).


Años después de Astroboy, ya en la década de los 70, llegó el primer gran robot gigante, cuya popularidad sobrepasó fácilmente las fronteras de Japón. De hecho, llegó a España mucho antes de que la gente comenzase a hablar de manga y anime. Me refiero a "Mazinger Z". El propio nombre de este mecha estableció una de las bases del género (Mazinger, pronunciado "majinga" en japonés, es un término que significa tanto "dios" como "demonio"). Aquí tenemos la idea de que el mecha no es ni bueno ni malo, sino que dependiendo de quién lo pilote puede ser utilizado para el bien o para el mal. Por suerte Koji Kabuto, el piloto del Mazinger, resultó ser todo un héroe.


Al igual que sucedía con Astroboy, "Mazinger Z" era una serie bastante occidentalizada. Las figuras de los científicos, la banda de motoristas que proporcionaba los momentos cómicos... su estilo era muy occidental (lo cual propició el tremendo éxito de la serie más allá de Japón). Pero no importaba, pues gracias a ella el género de mechas había despegado al fin. Pronto llegarían nuevas series dispuestas a explotar la idea de los robots gigantes.

Una de las nuevas series que llegó dispuesta a explotar esa idea fue "Mobile Suit Gundam". Dejando atrás los estereotipos occidentales que lastraron a "Mazinger Z", Gundam se adentró en el campo de la ciencia ficción y presentó un nueva manera de hacer series más complejas y adultas con un estilo propiamente japonés. Esta serie nos presentaba un futuro en el que la humanidad había tenido que abandonar la Tierra a causa de la superpoblación, lo que la había llevado a colonizar diversos mundos a lo largo del espacio. Sin embargo, las diversas colonias no estaban exentas de problemas. Muchas de ellas deseaban independizarse, lo que suponía empezar una guerra contra la Federación Terrestre. Las batallas se solucionaban gracias a unos enormes trajes de combate con forma humanoide: los Gundam.


El éxito de Gundam fue tal que dio origen a un universo propio. Casi una docena de series continuaron el legado de "Mobile Suit Gundam", ampliando los conceptos presentados en ella y constituyendo la particular cronología del Universo Gundam. Aún hoy siguen realizándose series ambientadas en dicho universo. No obstante, más allá del hecho de que el protagonista pilotase un Gundam, no había demasiados elementos comunes entre una serie y otra. Esto hacía que el Universo Gundam estuviese algo falto de una personalidad propia, de unos rasgos distintivos que le diferenciasen claramente del resto de series de mechas.

Pero lo que no consiguió el Universo Gundam, lo consiguió el Universo Macross.


Al igual que sucedió con "Mobile Suit Gundam", "Super Dimension Fortress Macross" fue una serie que dio origen a diversas secuelas que acabaron constituyendo un universo propio. Macross (también conocida como "Robotech") consiguió establecer una serie de "reglas" que fueron respetadas en todas sus continuaciones, consiguiendo de esta forma la coherencia que en ocasiones le faltaba a Gundam. Tres de esas "reglas" eran fundamentales: 1) todos los capítulos de Macross debían tratar sobre un triángulo amoroso, 2) uno de los componentes del triángulo debía ser una idol singer (una de esas chicas jóvenes cantantes que tanto gustan a los japoneses) y 3) la música debía tener una gran importancia en la serie.

"Super Dimension Fortress Macross" nos narra la historia de la gigantesca nave SDF-1, llamada Macross. Esta nave, capaz de transformarse y de adoptar apariencia humanoide, fue creada utilizando la tecnología de una nave extraterrestre estrellada en la Tierra, lo que supuso el inicio de la guerra entre los humanos y los extraterrestres de la raza Zentraedi. Un accidente con sus motores de pliegue dimensionales obliga a la Macross a viajar desde la órbita de Plutón hasta la Tierra a velocidad de crucero, teniendo que librar innumerables batallas contra los Zentraedi por el camino. De esta forma Macross se convierte en algo más que una nave de guerra, ya que constituye una especie de "arca" capaz de llevar a su tripulación de vuelta a casa. Entre dicha tripulación se encuentran los componentes del triángulo amoroso: Misa Hayase (una joven militar de la UN Spacy que es destinada al SDF-1), Hikaru Ichijo (un aguerrido piloto de valkiria, un caza individual transformable) y Lynn Minmei (la famosa idol singer cuya voz supondrá el triunfo sobre los Zentraedi).

Entre las muchas secuelas de esta serie destaca "Macross II: Lovers Again", que supone el punto final de la cronología del Universo Macross. Durante la serie original los humanos descubren que los Zentraedi son sensibles al sonido, por lo que podían ser manipulados mediante la música (las canciones de Lynn Minmei les aplacaban y les obligaban a abandonar la lucha). Muchos años después, una nueva raza extraterrestre conocida como Marduck aprende a utilizar esa debilidad de los Zentraedi en su beneficio. Mediante el poder de las voces de las jóvenes Marduck conocidas como Emuladores, esta belicosa raza comienza a usar a los Zentraedi como arma para conquistar la Tierra. Por supuesto, además de esto tenemos un nuevo triángulo amoroso, esta vez formado por: Hibiki Kanzaki (un valiente reportero), Silvie Geena (una joven militar de la UN Spacy) e Ishtar (una inocente Emulador de los Marduck que es rescatada por Hibiki y llevada a la Tierra).


Tras Gundam y Macross parecía que ya estaba todo hecho, pero nada más lejos de la verdad. El Estudio GAINAX, que por aquel entonces no había hecho nada más que empezar y apenas estaba constituido por unos cuantos otakus con ganas de destacar en el mundo del anime, se sacó de la manga la revolucionaria "Top Wo Nerae! - Gunbuster" ("¡Apuntar a lo más alto! - Gunbuster"). Mientras que en otras series los mechas comenzaban a convertirse en algo casi mítico (robots con un poder incalculable, símbolos atemporales de la humanidad y cosas por el estilo), la gente de GAINAX propuso algo completamente diferente: añadir limitaciones a los mechas. Por primera vez los mechas dependían de una fuente de energía y de las habilidades físicas y mentales más rudimentarias de su piloto. Y lo que es aún más importante: dependían de las leyes de la física que tantas veces en el pasado habían sido ignoradas. Si a esto se le añadía un interesante plantel de personajes y una pequeña pizca de erotismo, el éxito estaba asegurado.


Gunbuster nos cuenta la historia de Noriko Takaya, hija del Almirante de la nave espacial Luxion. Esta nave fue la que descubrió la existencia de vida extraterrestre y que dicha forma de vida no era nada amistosa. De hecho, el Luxion fue destruido y el Almirante sucumbió con su nave. A pesar de ello Noriko quiere ser piloto espacial para proteger a las naves terrestres de los monstruos espaciales que acabaron con su padre y para ello comienza a estudiar en la Academia para Chicas Piloto de Okinawa. Allí conocerá a su admirada Kazumi Amano, una hábil piloto que supondrá una gran inspiración para Noriko. Tanto Noriko como Kazumi serán seleccionadas para pilotar las Buster Machine números 1 y 2, poderosas máquinas capaces de combinarse y dar lugar al Gunbuster, la mayor arma de la humanidad.

En una de sus primeras misiones en el espacio, los dos chicas tienen que viajar a una velocidad cercana a la de la luz. La originalidad de GAINAX vino cuando decidió aplicar la Teoría de la Relatividad a los viajes estelares de su serie, de forma que el tiempo transcurriese más lentamente para ellas dos (el tiempo se enlentece a medida que el viajero se aproxima a la velocidad de la luz). Mientras su misión apenas les lleva un par de horas, en la Tierra transcurren seis meses. En su última misión, narrada en el último capítulo de la serie (que además está en completo blanco y negro para aumentar el dramatismo), las dos pilotos del Gunbuster deben realizar un gran sacrificio que las lleva a iniciar un nuevo viaje estelar. Al final de "Top wo Nerae! - Gunbuster", Noriko y Kazumi regresan a la Tierra después de haber transcurrido doce mil años desde su partida, en una de las escenas más lacrimógenas de la historia.

El Estudio GAINAX recuperó muchos de los elementos utilizados en Gunbuster en una serie posterior: "Neon Genesis Evangelion".


Los mechas de Evangelion son, en cierta medida, herederos del Gunbuster. La cabina del piloto, los mandos, las limitaciones técnicas... son conceptos aparecidos en Gunbuster, pero más desarrollados y modernizados. Los mechas de esta serie, llamados EVAs, son armas de un gran poder destructivo, pero tienen diversas limitaciones: por un lado dependen de la habilidad y la concentración de su piloto (en Evangelion los pilotos son niños y niñas de quince años) y por otro necesitan una constante fuente de energía para moverse. Los EVAs deben estar conectados mediante un cable umbilical situado en su espalda que les suministre energía, pues de lo contrario su autonomía es muy limitada.

Las dudas y la inexperiencia de los pilotos también suponen un gran impedimento para que los EVAs muestren todo su poder, especialmente si los pilotos poseen un abanico de psicopatologías tan amplio como el de los personajes de esta serie. Los protagonistas de Evangelion están muy lejos de los heróicos pilotos de otras series y muestran algunos comportamientos dignos de una persona con ciertas alteraciones mentales. ¿Quién no ha deseado darle un par de guantazos al protagonista de Evangelion, Shinji Ikari, en algún momento? Yo desde luego lo he deseado en repetidas ocasiones.

Pero las peculiaridades de los pilotos de los EVAs se deben a que Evangelion no es la típica serie de mechas. Además de los elementos tecnológicos, esta serie también añade diversos elementos mitológicos y religiosos (la mayoría extraídos del judaismo). Como si esto fuera poco, también añade diversos elementos psicoanalíticos (como el marcado Complejo de Edipo de Shinji y el hecho de que cada EVA se convierta en una especie de figura materna para su piloto). Por si esto también resultase insuficiente, Evangelion incluye muchas escenas profundamente introspectivas con una gran carga de filosofía existencialista. El resultado final que se obtiene combinando todos estos elementos dependerá de a quién le preguntes: para algunos Evangelion es una obra maestra y todo un revulsivo para el género de mechas, mientras que para otros es una serie estúpida e incomprensible. La polémica siempre ha acompañado a esta obra de GAINAX, que por cierto combina esos dos elementos que mencionaba al principio de esta entrada: el apocalipsis (Evangelion trata sobre el fin del mundo) y la alta tecnología (representada por los EVAs).

Y con Evangelion terminamos este pequeño repaso. Hay otras muchas series, por supuesto, pero he querido centrarme en éstas por la gran influencia que tuvieron. Y porque son las que más me gustan a mí, que después de todo soy el que se sienta a escribir delante del teclado. En esta entrada tenéis varios ejemplos entre los que podéis elegir, así que haced vuestra pequeña selección... y poned un robot gigante en vuestras vidas. No os arrepentiréis.

2 comentarios:

  1. Yo quise pegarle a shinji varias veces, sus niveles de depresión son catastróficas, en las 2 primeras películas rebuild mejoro bastante, por cierto muuy recomendados.. Gundam Wing también me gusta, no el Gundam Original.. :)

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  2. muy buena entrada, recién he podido darme un tiempo para leerla, y aunque me topé con spoilers de Gunbuster xP (serie que no termino de ver), de igual modo me he quedado pensando en lo mucho que puede haber destrás de elementos como los mechas, y es que sin duda historias como Macross, Gundam o Evangelion marcan un antes y un después en quienes seguimos este tipo de historias. Felicitaciones y espero sigas publicando artículos como éste, saludos!

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