24 de julio de 2009

[Cómic] X-Men: La Era de Apocalipsis, un retrato de un mundo condenado

La década de los 90 fue una mala época para el mundo del cómic americano. En aquellos años se impuso el estereotipo del héroe violento y amoral. La parte visual acaparaba toda la atención, pasando los diálogos y textos a ser algo secundario; incluso prescindible en ocasiones. Las páginas de los cómics de aquellos años se llenaron de hombres hipermusculados hasta extremos inconcebibles, de mujeres objeto que sólo servían para lucir palmito, de armas descomunales, de dientes apretados y de sangre salpicando. Pero lo peor de todo no fue esa tendencia que se había puesto de moda, sino que las historias que se contaban en aquellos años no eran buenas historias. Las editoriales estaban más preocupadas por el marketing y por proporcionar una imagen impactante que pudiese ser vendida a los lectores que por crear historias interesantes e imaginativas. De todos los cómics que se publicaron en aquella década, muy pocos merecen ser recordados. La historia de la que voy a hablar ahora pertenece a este reducido grupo de elegidos que merecen un lugar en la historia del cómic.

Corría el año 1994 cuando Bob Harras, el por aquel entonces editor de los cómics de la Línea X-Men de Marvel, acudió a una reunión con los realizadores y productores de la exitosa serie de animación de los X-Men. En dicha reunión se barajaron diversos argumentos para los siguientes capítulos de la serie, entre los que estaba uno relacionado con los viajes en el tiempo (concepto que ya se había utilizado anteriormente con bastante éxito en anteriores capítulos): ¿Qué pasaría si alguien viajase en el tiempo y matase a Charles Xavier antes de que éste fundase la Patrulla X? Bob Harras pensó que esta idea era demasiado buena para la televisión y que merecía aparecer en el cómic. Y no sólo en un cómic, o en dos, o en tres... sino en todas las colecciones que formaban parte de la Línea X-Men.

La máquina del marketing se puso en marcha rápidamente. A finales de 1994, Marvel anunció un evento llamado "La Búsqueda de Legión" que afectaría a todas las series de la Línea X-Men. Tras dicho evento, todas estas series (que eran las más vendidas de la Marvel de entonces) serían canceladas y sustituidas por otras series distintas. Como era de esperar, nadie creyó que la Marvel fuese a matar a su gallina de los huevos de oro mutante. Sin embargo, la editorial seguía confundiendo a los lectores con crípticos anuncios.

El fin. Porque nunca hubo un principio. El misterioso anuncio de lo que estaba por llegar.

En enero de 1995 comenzó "La Búsqueda de Legión". En dicha historia, que aunque estaba centrada únicamente en las dos series principales de la Línea X-Men las afectaba a todas, Legión, el hijo esquizofrénico de Charles Xavier, recomponía su fragmentada mente y desarrollaba sus poderes mutantes al máximo. Legión tenía un plan y para cumplirlo pensaba viajar al pasado. Algunos miembros de la Patrulla X le siguieron en su viaje temporal con la esperanza de detenerle, mientras en el presente los demás Hombres X se enfrentaban a la destrucción de su mundo. Legión había hecho algo en el pasado que había puesto en peligro toda la línea temporal.

Los lectores no tardaron mucho en darse cuenta de cuál era la intención de Legión. Había viajado veinte años en el pasado, al momento en el que Charles Xavier y Erik Magnus Lensherr, el hombre que se convertiría en el villano Magneto, eran amigos. Legión pensaba matar a Magneto antes de que se convirtiese en el terrorista mutante que sería la némesis de Xavier, de forma que el sueño de convivencia pacífica entre humanos y mutantes de su padre no tuviese ningún impedimento para hacerse realidad. A pesar de la intervención de los Hombres X desplazados en el tiempo, Legión casi consiguió cumplir su objetivo. En el último momento, Xavier entregó su vida para salvar la de su amigo... y la línea temporal cambió radicalmente. Sin Xavier, Legión nunca llegaría a existir. Ni la Patrulla X. Ni el mundo que conocíamos. Mientras Xavier moría en el pasado, el presente se desvanecía y los personajes que los lectores habían seguido durante años desaparecían como si nunca hubiesen existido.

Portadas de los números 40 y 41 de "X-Men", petenecientes a "La Búsqueda de Legión". La desgarradora imagen de Magneto abrazando el cuerpo sin vida de su amigo aún sigue siendo recordada por muchos lectores.

¿Qué pasaría si alguien viajase en el tiempo y matase a Charles Xavier antes de que éste fundase la Patrulla X? Durante los cuatro meses siguientes tendríamos la respuesta a esa pregunta que tanto había gustado a Bob Harras. Las ocho series que formaban la Línea X-Men fueron, efectivamente, canceladas y sustituidas por series diferentes ambientadas en la nueva línea temporal que se había creado tras la muerte de Xavier. Durante cuatro meses asistiríamos a una nueva saga titulada "La Era de Apocalipsis".

"La Era de Apocalipsis" era una historia completamente autocontenida que se desarrollaría en las ocho colecciones. Los autores de éstas habían planeado el argumento de una forma meticulosa y, además, tenía completa libertad creativa para hacer lo que quisiesen con los personajes. Sin Xavier para guiar a la raza mutante, el mundo se había convertido en un lugar oscuro y siniestro, donde sólo los más fuertes podían sobrevivir y todo se encaminaba hacia la autodestrucción.

El mundo de "La Era de Apocalipsis".

En esta nueva línea temporal, Xavier nunca fundó la Patrulla X. Magneto había tomado el lugar de su difunto amigo y había reunido a un grupo de mutantes bajo su protección para adiestrarles en el uso de sus poderes y para prepararles para la guerra genética que se avecinaba. Sin embargo, ni siquiera la Patrulla X de Magneto había podido impedir que un poderoso mutante llamado Apocalipsis comenzase una brutal campaña de exterminio. Bajo la firme creencia darwinista de que sólo los más fuertes merecen sobrevivir, Apocalipsis había iniciado una guerra contra los humanos que había destruido gran parte del mundo. Los Estados Unidos habían sido arrasados y ahora se encontraban bajo su control. Los pocos humanos supervivientes habían sido encerrados en corrales de crianza, donde servirían de material genético para que los genetistas de Apocalipsis creasen a sus soldados: los Infinitos, seres diseñados genéticamente. Los pocos humanos que permanecían libres del yugo de Apocalipsis se habían refugiado en Eurasia, controlada por el Alto Consejo Humano, cuyas hordas de robóticos Centinelas eran la última línea de defensa de la Humanidad.

Apocalipsis, el darwinista dictador genético.

En este mundo enloquecido nunca hubo Cuatro Fantásticos, ni Vengadores, ni Spiderman... Sólo unos pocos mutantes a las ódenes de Magneto osaban desafiar el nuevo orden del Alto Señor Apocalipsis y de sus Cuatro Jinetes, la élite del nuevo mundo. Los guionistas jugaron con los personajes de la franquicia. Los cambiaron de bando, los colocaron en situaciones completamente impensables en el Universo Marvel de toda la vida. Personajes que en el Universo Marvel eran héroes se convirtieron en villanos en "La Era de Apocalipsis". Personajes que eran villanos pasaron a ser héroes. Personajes insignificantes ganaron protagonismo. Durante cuatro meses los lectores volvieron a creer que, más allá del marketing y de las ventas, cualquier cosa era posible.


En "La Era de Apocalipsis", Magneto y Pícara dirigían a una Patrulla X en la que militaban tanto viejos conocidos (Mercurio, Dazzler, Banshee), como villanos (Dientes de Sable, Éxodo) y personajes que apenas habían tenido importancia en el Universo Marvel (Destello, Morfo).

Por otro lado, personajes como Cíclope, Kaos y Bestia se convertían en villanos a los órdenes de Siniestro, uno de los Jinetes de Apocalipsis, mientras un Lobezno manco (llamado Arma X en "La Era de Apocalipsis") y Jean Grey formaban pareja.

La historia comenzaba en una especial titulado "X-Men: Alpha", en el que Bishop, el Hombre X desplazado en el tiempo que había fracasado al intentar detener a Legión, se encontraba con que el mundo que recordaba había sido sustituido por un paraje apocalíptico sumido en una guerra eugenésica. Tras encontrarse con Bishop, Magneto descubría una posibilidad de cambiar el pasado y evitar que aquel loco mundo existiese. La Patrulla X recibió diferentes misiones, pues cada grupo debía reunir los elementos necesarios para enviar a Bishop a través del tiempo y evitar que "La Era de Apocalipsis" llegase a existir. Durante los cuatro meses siguientes, los lectores asistieron atónitos a la búsqueda de los Hombres X y a los sacrificios que tuvieron que hacer para completarla.

Aunque aquellos número pecaban de lo mismo que el resto de cómics de la década de los 90, aquel mundo enloquecido justificaba la violencia y la desesperación de los héroes. Los estereotipos que no funcionaban en el Universo Marvel funcionaban a la perfección en el mundo de "La Era de Apocalipsis". En verdad se trataba de un mundo en el que sólo los fuertes podían sobrevivir y los Hombres X lo tenían asumido. Todos los personajes parecían tener claro que estaban condenados de antemano y actuaban con una violencia casi psicótica. De igual forma, tenían completamente asumido que muchos de los suyos caerían antes de poder llevar a cabo su misión.

Aquellas historias transmitían una gran desesperación, así como la resignación de que todo se encaminaba lentamente hacia su irremediable final. Los personajes morían y los momentos desgarradores se sucedían mes tras mes. Sólo había unos pocos héroes y los enemigos eran tantos y tan poderosos que parecía improbable que aquella oscuridad fuese derrotada.

La joven Destello se enfrentaba a Holocausto, uno de los Jinetes de Apocalipsis, en uno de los combates más recordados de la saga.

Y, a pesar de todo, aún quedaba esperanza. Una esperanza a la que Magneto y los suyos se aferraban con todas sus fuerzas. "La Era de Apocalipsis" era una historia crepuscular, una historia sobre el fin de todas las cosas. Se percibía cierta resignación ante el destino, sí, pero también se percibía esperanza; representada en aquel universo alternativo por el hijo de Magneto y Pícara, un niño al que habían llamado Charles en honor a un hombre bueno muerto años atrás cuyos sueños de paz habían inspirado a Magneto para convertirse en alguien mejor.

El pequeño Charles Lensherr, hijo de Magneto y Pícara.

Finalmente, todas las líneas argumentales llegaron a su estremecedora conclusión en un especial titulado "X-Men: Omega", que ponía punto y final a aquel mundo condenado. Aquel especial fue (y sigue siendo) uno de los cómics más desgarradores de todos cuantos se han publicado en la franquicia X-Men. Aquel cómic concetraba toda aquella locura, aquel sinsentido que se había apoderado de las colecciones mutantes durante cuatro meses. Los pocos personajes que habían logrado sobrevivir hasta "X-Men: Omega", encontraban en este número un horrendo final. Los lectores aún recuerdan consternados el momento en el que un enloquecido Coloso aplastaba a su amada Gatasombra en un desesperado intento por reunirse con su hermana. O la triste muerte de Jean Grey en brazos de Arma X, quien aceptaba con resignación que su amada Jean no era ningún Fénix capaz de resurgir de sus cenizas. O el emotivo momento en el que Magneto abrazaba a su familia, dando las gracias a Charles Xavier por haberle dado sentido a su vida, mientras el mundo que conocía afrontaba su últimos instantes.

Tras "X-Men: Omega", todo volvió a la normalidad. Aquel experimento, aquella "Era de Apocalipsis", acabó. Fue como si nunca hubiese existido... más o menos, ya que algunos personajes consiguieron salvarse de la desaparición de su línea temporal y pasar al Universo Marvel normal, donde tuvieron su pequeño papel en futuras historias. Años después, Marvel publicó una serie titulada "Retorno a la Era de Apocalipsis", que narraba hechos posteriores a "X-Men: Omega", pero ya no era lo mismo. Aquel sentimiento de desesperación, de resignación... se había perdido. "Retorno a la Era de Apocalipsis" traía la esperanza a aquella línea temporal, otorgándole un final feliz. Y, precisamente por eso, la desvirtuaba. "La Era de Apocalipsis" funcionó tan bien porque presentaba algo que la férrea mentalidad de los editores jamás permitiría en el Universo Marvel normal: un mundo condenado en el que todo era posible... en el que cualquiera podía morir... y en el que la esperanza era el bien más escaso y valioso.


Unos pocos rebeldes luchando contra un poder invencible en un mundo condenado. Eso era lo que nos mostraba "La Era de Apocalipsis".

1 comentario:

  1. Testimonio de que alguien leyó completo este articulo y se remonto a su adolescencia cuando en México compraba sus cómics en un restaurante llamado Vips con una horrible etiqueta de Dimsa pero aun así cumplieron su cometido y me transportaron a la apocalíptica Era del Alpha y Omega.
    Recuerdo la qué creo fue la primer expo de cómics la Conque 1994 y el frenesí por hacerse de los numeros de la era de Apocalipsis a locatarios gritar e improvisar cartulinas diciendo ya no hay nada de la Era de Apocalipsis!!!
    Saga qué me marco de por vida, mi favorita hasta el día de hoy.

    Alguien paso por aquí, leyó y se conmovió para eso son los cómics para generar emociones, gracias sr Okubo.

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