31 de julio de 2009

[Cómic] Los cómics Marvel y el mundo del manganime, ¿un matrimonio imposible?

El mundo del cómic americano tiene sus peculiaridades, algunas de las cuales, a pesar de llevar años metido en dicho mucho, me siguen resultando incomprensibles. Es necesario puntualizar que el mundo del cómic americano gira en torno a lo que se conoce como "mainstream", es decir, la corriente dominante del mercado. Y dicha corriente dominante depende principalmente de las dos grandes editoriales americanas: Marvel Comics y DC Comics. El cómic "de autor" es relativamente escaso en el mercado americano, ya que todos los autores tienen que seguir unas líneas base marcadas por los editores. El verdadero motor de esta industria son los editores, pues son ellos los que realmente toman las decisiones. Sólo unos cuantos autores que han alcanzado un cierto renombre (por los motivos que sea) pueden imponerse a las decisiones editoriales, ya que normalmente su nombre es sinónimo de éxito y a los editores les da igual lo que se publique con tal de que el material se venda (lo cual no deja de ser triste).

Sin embargo, este mundo del cómic americano, tan estructurado y tan preocupado por mantener el status quo, lleva algunos años enfrentándose a un duro enemigo: el manga. Evidentemente, el cómic japonés es completamente diferente al cómic americano. No sólo en cuestiones de estética y narrativa, sino también en cuanto a funcionamiento interno editorial. No obstante, el manga resulta muy atractivo no sólo para los lectores habituales de cómic, sino también para los que no lo son. De hecho, las editoriales americanas no tardaron mucho tiempo en darse cuenta de que las ediciones de manga en su país se vendían muy bien y que llegaban a sectores de la población (las chicas, por ejemplo) a los que sus propios cómics no llegaban. Como era de esperar, los editores pensaron que debían hacer algo al respecto. Algunos se limitaron a realizar sus propias ediciones de manga, pero otros fueron un paso más allá. Es el caso de Marvel Comics, cuyo relación con el mundo del manga y el anime vamos a tratar a continuación.

En la década de los años 90 surgió una serie de dibujantes americanos (muchos de los cuales trabajaban en Marvel) cuyo estilo estaba muy influenciado por el mundo del manga. Es el caso de Joe Madureira, de Humberto Ramos y de Roger Cruz, entre otros. El máximo representante de esta tendencia (que con el tiempo se conocería como "amerimanga", es decir, manga al estilo americano) fue Joe Madureira, cuya etapa en X-Men supuso el desarrollo y consagración de este nuevo estilo.

El estilo "amerimanga" de Joe Madureira.

Al parecer, alguien en Marvel pensó que ése era el camino a seguir para conquistar a los seguidores del manga que no eran aficionados a sus cómics (y aumentar de esta manera las ventas, que es el objetivo que mueve a todo editor en este mundillo). Ese fue el principio de una disparatada carrera por parte de Marvel Comics para sacar al mercado sus propios mangas "al estilo Marvel".

Su primer intento fue una línea llamada "Marvel Mangaverse", que se publicó entre 2000 y 2002 y contó con una secuela llamada "New Mangaverse" en 2005. Esta línea consistía sencillamente en mostrar "versiones manga" de los personajes más conocidos de Marvel, tales como los 4 Fantásticos, los X-Men o Spiderman. Se trataba de aventuras con un estilo gráfico próximo a lo que se podía ver en el mundo del manga, pero carentes de toda profundidad. Esta línea no fue precisamente un éxito de ventas, ya que no consiguió resultar lo suficientemente atractiva ni para los seguidores del manga ni para los lectores tradicionales. Curiosamente, sí que tuvo un cierto éxito entre el público infantil.

Los 4 Fantásticos y Spiderman en su versión del "Mangaverse".

Lo cierto es que algunas de las versiones de este "Mangaverse" (como la de los X-Men) resultaron verdaderamente aberrantes. Sin embargo, aunque no llegó a ser un éxito ni mucho menos, el "Mangaverse" tuvo las ventas necesarias como para tener una continuación años después.

La horrenda versión Mangaverse de los X-Men.

Pero el "Mangaverse" no fue ni mucho menos el último intentó de Marvel por "robar" lectores al manga. En 2003 lanzó la "Línea Tsunami", un nuevo intento de hacer manga al estilo Marvel. Sin embargo, los personajes de esta línea no iban a vivir en un mundo paralelo al igual que sucedía con los del "Mangaverse". En esta ocasión las aventuras publicadas en la "Línea Tsunami" se ubicarían en el mismo mundo que el resto de historias publicadas por la editorial. Bajo el sello Tsunami se lanzaron varias series nuevas, como "Nuevos Mutantes" (el regreso de un clásico dentro de la franquicia X-Men), "Mística" y "Runaways".

Los Nuevos Mutantes y Mística se acercaron al estilo manga gracias a la "Línea Tsunami".


El resultado de las ventas de esta nueva línea fue muy diferente a lo que se esperaba. Todas las series acabaron siendo canceladas por las bajas ventas, a pesar de que su calidad era mucho mayor que la del "Mangaverse" (lo cual tampoco era muy difícil de conseguir). La seríe de Mística se canceló y su protagonista volvió a convertirse en un secundario más en la colección de los X-Men. Los Nuevos Mutantes fueron remodelados por completo, pasando a llamarse "New X-Men: Academy X", dejando atrás gran parte de ese estilo manga de sus inicios y convirtiéndose en un producto más apropiado para el lector habitual de X-Men.

Sin embargo, hubo una serie que sobrevivió a la desaparición de la "Línea Tsunami". Se trata de "Runaways", una historia sobre un grupo de adolescentes que descubría que sus padres eran en realidad supervillanos: mafiosos, magos negros, viajeros temporales, alienígenas... La serie, ideada por Brian K. Vaughan, resultó ser una de las propuestas más originales y refrescantes de todas cuantas Marvel había lanzado al mercado en los últimos años. Si la "Línea Tsunami" tuvo algo positivo, sin dua fue la creación de "Runaways".

Runaways. Algo bueno tenía que salir después de tanto despropósito.

A pesar del fracaso de su último intento por hacer manga al estilo Marvel, la editorial no se rindió. Posteriores intentos dieron lugar a nuevas aberraciones (como "Spiderman Loves Mary Jane") que rozaban el infantilismo más absoluto, muchas de las cuales se han publicado en España bajo el sello "Marvel Style". Al parecer, para Marvel no existe otro manga que aquel que está dirigido a los niños.

Portada de "Spiderman Loves Mary Jane". Peter Parker y sus líos amorosos al estilo manga.

Otro extraño intento de Marvel por acercarse al manga fue la curiosa etapa del mangaka Kya Asamiya como dibujante de los X-Men. Era la primera vez que un dibujante de manga trabajaba en una de las series principales de la editorial, en lugar de en un proyecto especial situado al margen de la continuidad (como suele ser lo habitual en estos casos). Lo único que puedo decir sobre esa etapa es que fue una etapa rara. Muy rara.

Así eran los X-Men de Asamiya.

Y los intentos de Marvel por acercarse al manga continúan. Su último intento (que no ha sido muy bien acogido por los lectores tradicionales, entre los que me incluyo... falta por ver qué tal ha sido acogido por el público japonés y por los lectores de manga) consiste en la realización de diversos animes con sus personajes más famosos. El respondable de los guiones de este proyecto es el afamado guionista Warren Ellis, del que han salido obras de gran calidad como "Planetary", "Global Frequency" y "Nextwave". De la animación se encarga el popular estudio japonés Madhouse. Teniendo estas referencias, uno podría pensar que tiene que salir algo bueno a la fuerza, pero nada más lejos de la realidad.

El propio Ellis insiste en que los dos tráilers que se han mostrado hasta ahora del proyecto no son necesariamente definitivos, sino que únicamente tratan de mostrar cuál será el estilo aproximado de estos animes. Los primeros personajes Marvel en pasar al estilo anime han sido Iron Man y Lobezno, aunque al parecer otros como Blade y los X-Men al completo no tardarán mucho en tener sus propias versiones anime. Hay que puntualizar que Marvel tiene sus propios estudios de animación, con los que ha desarrollado diversas series y películas, pero ésta es la primera vez que unos estudios japoneses se encargan de animar a sus personajes con un estilo tan marcadamente alejado al habitual.


Iron Man y Lobezno en sus versiones anime.

Quizá el de Iron Man tenga un pase, pero desde luego esta versión japonesa de Lobezno me resulta tremendamente ajena al personaje. Es una excentricidad propia del mercado japonés, pero que no tiene nada que ver con el personaje en sí. Personalmente, me parece horrible.

¿Cómo saldrá este nuevo intento de Marvel por acercarse al mundo del manganime? El tiempo lo dirá. De momento lo único que está consiguiendo la editorial es que sus lectores habituales empiecen a ver con desconfianza estos disparatados proyectos que se empeña en llevar a cabo.

27 de julio de 2009

[Cómic] Nextwave, los héroes más bizarros de Marvel


Cuando uno echa un vistazo a la Marvel actual no puede evitar pensar que se están tomando las cosas demasiado en serio. Tras eventos como "Invasión Secreta" y "Reinado Oscuro" da la sensación de que todo se está volviendo demasido tenebroso, demasiado oscuro. El Universo Marvel se ha convertido en un lugar siniestro y sus héroes han tenido que endurecerse. El estereotipo de héroe amoral y violento que tan de moda estuvo en aquella fatídica década de los 90 (fatídica para el mundo del cómic americano, claro) se está poniendo de moda nuevamente. Por lo tanto, ¿qué mejor momento que éste para recordar aquella delirante parodia de moderno equipo de superhéroes creada por Warren Ellis y Stuart Immonen en "Nextwave"?

Lo primero de todo es advertiros de que "Nextwave" no es cómic de superhéroes normal y corriente. Es una retorcida parodia cargada de humor negro, de diálogos descacharrantes y de personajes absurdos. Si lo que esperáis es la típica historia de apuestos héroes que luchan valientemente para salvar el mundo de los maquiavélicos planes de un supervillano será mejor que olvidéis "Nextwave". No encontraréis nada de eso en los doce números de esta serie (recopilados no hace mucho por Panini en dos tomos: "Nextwave: Agentes de H.A.T.E." y "Nextwave: Te pateo la cara"). En su lugar encontraréis a un grupo de mamarrachos e impresentables luchando contra amenazas cada vez más absurdas: lagartos gigantes en calzoncillos, hombres de brócoli, koalas carnívoros, cangrejos homicidas... y eso es sólo el principio.

La idea original de Warren Ellis era tan risible que no tenía cabida en la continuidad del Universo Marvel tradicional. Ellis pensaba poner al Escuadrón Nextwave a las órdenes de Nick Furia, el director de la archiconocida organización de contraespionaje del Universo Marvel: S.H.I.E.L.D. Sin embargo, lo que tenía pensado era tan absurdo que no estaba seguro de que la editorial le permitiese hacerlo. Por eso cambió a Nick Furia por el esperpéntico Dirk Rabia (sobre el que ahora hablaremos) y a S.H.I.E.L.D. por H.A.T.E. Irónicamente, después del éxito de "Nextwave" la propia Marvel decidió incluir la serie en su continuidad.

El punto de partida de la serie es muy sencillo. Dirk Rabia, director de la organización contraterrorista H.AT.E., reúne a un grupo de superhéroes (casi todos secundarios casi olvidados del Universo Marvel) para formar el Escuadrón de Élite Nextwave. Sin embargo, los miembros de dicho escuadrón no tardan mucho en averiguar que, en realidad, H.A.T.E. está siendo financiada por la Corporación Beyond, una empresa falsa a las órdenes de la organización terrorista S.I.L.E.N.T. Al parecer, Dirk Rabia estaba al tanto de que su organización contraterrorista estaba siendo financiada por terroristas, pero no le importaba. El objetivo de S.I.L.E.N.T. es poner a prueba nuevas y exóticas armas de destrucción masiva sobre suelo americano, usando para ello a H.A.T.E. En cuanto los miembros del Escuadrón Nextwave averiguan la verdad, roban una nave experimental de H.A.T.E. y se preparan para desbaratar los planes de S.I.L.E.N.T.

¿Y quiénes son los miembros del Escuadrón Nextwave? Tenemos a Mónica Rambeau, anteriormente conocida como Capitana Marvel y como Fotón, antiguo miembro de Los Vengadores, a los que llegó a liderar en una ocasión (como ella misma se empeña en repetir una y otra vez). Tiene el poder de convertir su cuerpo en cualquier forma de radiación electromagnética del espectro (excepto en las que se inventan en Star Trek). También tenemos a Aaron Stack, anteriormente conocido como Hombre Máquina y X-51, una forma de vida artificial que se tiene en muy alta estima a sí mismo y que desprecia a los seres de carne. El siguiente miembro es la inglesa Elli Bloodstone, heredera de un linaje de inmortales cazadores de monstruos. Lleva luchando con bichos inmundos desde que era un bebé, lo cual no ha hecho que su carácter sea precisamente agradable. El siguiente miembro es Tabitha Smith, antiguo componente de X-Force bajo nombres código tan ridículos como Bum-Bum o Meltdown. Es una adolescente descerebrada con el poder mutante de hacer que las cosas exploten. El reparto se completa con El Capitán, personaje creado por Ellis para la ocasión. Se trata de un camorrista borracho de Brooklyn que recibió el poder del "corazón estelar del espacio entre galaxias" de manos de dos inocentes alienígenas. Él a cambio los confundió con duendes y les dio una paliza.

Nextwave: Cuando la única forma de salvar América es patear algunos culos.

En cuanto a su enemigo, Dirk Rabia, es necesario decir que es una parodia bastante enfermiza y que cada una de sus apariciones a lo largo de la serie provoca una oleada incontrolable de carcajadas. Es un humor muy negro el que caracteriza a este personaje, que parece sufrir incontables desórdenes mentales. Trata constantemente de suicidarse, ya sea mediante un revolver de tamaño gigante, comiéndose un cubo de helado repleto de pastillas o mediante el clásico método del ahorcamiento. Si le preguntas qué está haciendo mientras trata de suicidarse te dirá que no le molestes, que está en una reunión. Con su Hacedor. Si no lo encuentras tratando de suicidarse, quizá lo encuentres vomitando en el aseo, aunque el diría que se está "purgando". Sí, la bulimina también es uno de sus muchos trastornos. Y mejor no hablamos de su obsesión hacia ciertas prendas íntimas femeninas.

Dirk Rabia: Cada día se fuma doscientos cigarrillos y cien puros y se bebe una botella de whisky y tres de vino con la cena. Y cena carne. Carne cruda. El cocinero le sirve un animal vivo y lucha contra él con las manos desnudas.

El argumento de la serie es lo de menos, ya que no es más que una excusa para propiciar situaciones, a cada cual más absurda, ante las que es imposible no reír. Eso sí, de nuevo advierto que se trata de un humor bastante negro, que no respeta a nada ni a nadie y que se burla de todo. Para que os hagáis una idea de qué tipo de humor es el que encontraréis en "Nextwave", fijáos en los pies de foto que acompañan a las imágenes de esta entrada.

Mientras el Escuadrón Nextwave trata de evitar que las armas de S.I.L.E.N.T. destruyan su país, nos encontraremos algunos flashbacks sobre el pasado de los personajes que parodian al propio Universo Marvel (y, por lo tanto, resultarán mucho más graciosos a aquellos que tengan un cierto conocimiento sobre dicho universo de ficción). Y no se salva nadie de la parodia, ni siquiera el mismísimo Capitán América (al que se tacha de machista y de gay en algunos de los gags más tronchantes). En uno de los momento más delirantes, Ellis incluso parodia a los archiconocidos Ultimates de su amigo Mark Millar.

Por si esto fuera poco, los enemigos a los que se enfrentan los Nextwave son, en sí mismos, una parodia de todos esos enemigos absurdos que suelen aparecer en los cómics de superhéroes. ¿Gorilas bailarines comunistas? ¿Stephen Hawking montado en una silla de ruedas voladora? ¿Brontosaurios que lanzan rayos ópticos? ¿Un simio gigante disfrazado de Lobezno? ¿Un clon del Capitán América creado a partir de la orina de éste? ¿Un grupo de supervillanos homosexuales que prefieren irse al desfile del orgullo gay que luchar contra sus enemigos? Tenemos todo esto... e incluso más.

Nextwave: La única forma de conseguir la victoria es matando a un huevo de monstruos.

Hacer una parodia es relativamente fácil, pero no lo es tanto hacer humor (y mucho menos lo es hacer humor negro sin caer en lo extremadamente vulgar o soez). No obstante, Warren Ellis lo hace maravillosamente. El humor de "Nextwave" tiene estilo propio, tiene clase... y es absurdo como él solo. Desde la primera página hasta la última, las carcajadas están aseguradas. Es imposible no reírse, entre las surrealistas situaciones y los tronchantes diálogos. Por ejemplo, nada más empezar la serie, El Capitán nos cuenta que anteriormente su nombre código era Capitán Capullo y que una vez se había encontrado con el Capitán América. Cuando éste le preguntó por su nombre él le respondió "Capitán Capullo". Horas después despertó en un basurero con una pastilla de jabón en la boca. Y éste es el personaje al que Ellis define como el estereotipo de héroe que se muestra en la serie, así que imaginad cómo son los demás.

El Hombre Máquina, más que el personaje que fue antes, recuerda al Bender de Futurama, ya que constantemente está diciendo cosas como "mi cerebro robótico necesita cerveza" (de hecho, en uno de los números vemos cómo se inyecta la cerveza diractamente en el cráneo) y despotricando contra los inútiles seres de carne. Tabitha es la cosa más tonta que he visto en mucho, mucho tiempo, llegando a resultar inmune a la manipulación mental de uno de los villanos por su absoluta falta de cerebro. Ellie Bloodstone es tan vacilona que en una de las escenas, mientras decapita androides samurái con una pala, se dedica a poner poses y a decir "molo". Cosas así son las que encontraréis en "Nextwave".

Hay que puntualizar que la elección de Stuart Immonen como dibujante fue de lo más acertada. Su estilo de trazo sencillo y estilizado es perfecto para el tono humorístico de la serie. Su dibujo contribuye perfectamente a la creación de esas situaciones absurdas que componen el núcleo de la serie (como en esa memorable sucesión de... atención... seis dobles páginas... en las que se muestra el combate final entre los miembros de Nextwave y los disparatados esbirros de S.I.L.E.N.T.). Además, realizó unas portadas de lo más pintoresco, muy en la onda de la serie.

Finalmente, tras haber expuesto todas las maravillas de esta serie, sólo me queda hablar de sus aspectos más negativos. Bueno, en realidad sólo tiene un aspecto negativo: que se acaba. Sólo son doce números, pero doce números que me hacen reír como ningún otro cómic ha conseguido hacer hasta el momento.

Nextwave: Compra seis ejemplares de cada uno de sus cómics o irán a por ti.

24 de julio de 2009

[Cómic] X-Men: La Era de Apocalipsis, un retrato de un mundo condenado

La década de los 90 fue una mala época para el mundo del cómic americano. En aquellos años se impuso el estereotipo del héroe violento y amoral. La parte visual acaparaba toda la atención, pasando los diálogos y textos a ser algo secundario; incluso prescindible en ocasiones. Las páginas de los cómics de aquellos años se llenaron de hombres hipermusculados hasta extremos inconcebibles, de mujeres objeto que sólo servían para lucir palmito, de armas descomunales, de dientes apretados y de sangre salpicando. Pero lo peor de todo no fue esa tendencia que se había puesto de moda, sino que las historias que se contaban en aquellos años no eran buenas historias. Las editoriales estaban más preocupadas por el marketing y por proporcionar una imagen impactante que pudiese ser vendida a los lectores que por crear historias interesantes e imaginativas. De todos los cómics que se publicaron en aquella década, muy pocos merecen ser recordados. La historia de la que voy a hablar ahora pertenece a este reducido grupo de elegidos que merecen un lugar en la historia del cómic.

Corría el año 1994 cuando Bob Harras, el por aquel entonces editor de los cómics de la Línea X-Men de Marvel, acudió a una reunión con los realizadores y productores de la exitosa serie de animación de los X-Men. En dicha reunión se barajaron diversos argumentos para los siguientes capítulos de la serie, entre los que estaba uno relacionado con los viajes en el tiempo (concepto que ya se había utilizado anteriormente con bastante éxito en anteriores capítulos): ¿Qué pasaría si alguien viajase en el tiempo y matase a Charles Xavier antes de que éste fundase la Patrulla X? Bob Harras pensó que esta idea era demasiado buena para la televisión y que merecía aparecer en el cómic. Y no sólo en un cómic, o en dos, o en tres... sino en todas las colecciones que formaban parte de la Línea X-Men.

La máquina del marketing se puso en marcha rápidamente. A finales de 1994, Marvel anunció un evento llamado "La Búsqueda de Legión" que afectaría a todas las series de la Línea X-Men. Tras dicho evento, todas estas series (que eran las más vendidas de la Marvel de entonces) serían canceladas y sustituidas por otras series distintas. Como era de esperar, nadie creyó que la Marvel fuese a matar a su gallina de los huevos de oro mutante. Sin embargo, la editorial seguía confundiendo a los lectores con crípticos anuncios.

El fin. Porque nunca hubo un principio. El misterioso anuncio de lo que estaba por llegar.

En enero de 1995 comenzó "La Búsqueda de Legión". En dicha historia, que aunque estaba centrada únicamente en las dos series principales de la Línea X-Men las afectaba a todas, Legión, el hijo esquizofrénico de Charles Xavier, recomponía su fragmentada mente y desarrollaba sus poderes mutantes al máximo. Legión tenía un plan y para cumplirlo pensaba viajar al pasado. Algunos miembros de la Patrulla X le siguieron en su viaje temporal con la esperanza de detenerle, mientras en el presente los demás Hombres X se enfrentaban a la destrucción de su mundo. Legión había hecho algo en el pasado que había puesto en peligro toda la línea temporal.

Los lectores no tardaron mucho en darse cuenta de cuál era la intención de Legión. Había viajado veinte años en el pasado, al momento en el que Charles Xavier y Erik Magnus Lensherr, el hombre que se convertiría en el villano Magneto, eran amigos. Legión pensaba matar a Magneto antes de que se convirtiese en el terrorista mutante que sería la némesis de Xavier, de forma que el sueño de convivencia pacífica entre humanos y mutantes de su padre no tuviese ningún impedimento para hacerse realidad. A pesar de la intervención de los Hombres X desplazados en el tiempo, Legión casi consiguió cumplir su objetivo. En el último momento, Xavier entregó su vida para salvar la de su amigo... y la línea temporal cambió radicalmente. Sin Xavier, Legión nunca llegaría a existir. Ni la Patrulla X. Ni el mundo que conocíamos. Mientras Xavier moría en el pasado, el presente se desvanecía y los personajes que los lectores habían seguido durante años desaparecían como si nunca hubiesen existido.

Portadas de los números 40 y 41 de "X-Men", petenecientes a "La Búsqueda de Legión". La desgarradora imagen de Magneto abrazando el cuerpo sin vida de su amigo aún sigue siendo recordada por muchos lectores.

¿Qué pasaría si alguien viajase en el tiempo y matase a Charles Xavier antes de que éste fundase la Patrulla X? Durante los cuatro meses siguientes tendríamos la respuesta a esa pregunta que tanto había gustado a Bob Harras. Las ocho series que formaban la Línea X-Men fueron, efectivamente, canceladas y sustituidas por series diferentes ambientadas en la nueva línea temporal que se había creado tras la muerte de Xavier. Durante cuatro meses asistiríamos a una nueva saga titulada "La Era de Apocalipsis".

"La Era de Apocalipsis" era una historia completamente autocontenida que se desarrollaría en las ocho colecciones. Los autores de éstas habían planeado el argumento de una forma meticulosa y, además, tenía completa libertad creativa para hacer lo que quisiesen con los personajes. Sin Xavier para guiar a la raza mutante, el mundo se había convertido en un lugar oscuro y siniestro, donde sólo los más fuertes podían sobrevivir y todo se encaminaba hacia la autodestrucción.

El mundo de "La Era de Apocalipsis".

En esta nueva línea temporal, Xavier nunca fundó la Patrulla X. Magneto había tomado el lugar de su difunto amigo y había reunido a un grupo de mutantes bajo su protección para adiestrarles en el uso de sus poderes y para prepararles para la guerra genética que se avecinaba. Sin embargo, ni siquiera la Patrulla X de Magneto había podido impedir que un poderoso mutante llamado Apocalipsis comenzase una brutal campaña de exterminio. Bajo la firme creencia darwinista de que sólo los más fuertes merecen sobrevivir, Apocalipsis había iniciado una guerra contra los humanos que había destruido gran parte del mundo. Los Estados Unidos habían sido arrasados y ahora se encontraban bajo su control. Los pocos humanos supervivientes habían sido encerrados en corrales de crianza, donde servirían de material genético para que los genetistas de Apocalipsis creasen a sus soldados: los Infinitos, seres diseñados genéticamente. Los pocos humanos que permanecían libres del yugo de Apocalipsis se habían refugiado en Eurasia, controlada por el Alto Consejo Humano, cuyas hordas de robóticos Centinelas eran la última línea de defensa de la Humanidad.

Apocalipsis, el darwinista dictador genético.

En este mundo enloquecido nunca hubo Cuatro Fantásticos, ni Vengadores, ni Spiderman... Sólo unos pocos mutantes a las ódenes de Magneto osaban desafiar el nuevo orden del Alto Señor Apocalipsis y de sus Cuatro Jinetes, la élite del nuevo mundo. Los guionistas jugaron con los personajes de la franquicia. Los cambiaron de bando, los colocaron en situaciones completamente impensables en el Universo Marvel de toda la vida. Personajes que en el Universo Marvel eran héroes se convirtieron en villanos en "La Era de Apocalipsis". Personajes que eran villanos pasaron a ser héroes. Personajes insignificantes ganaron protagonismo. Durante cuatro meses los lectores volvieron a creer que, más allá del marketing y de las ventas, cualquier cosa era posible.


En "La Era de Apocalipsis", Magneto y Pícara dirigían a una Patrulla X en la que militaban tanto viejos conocidos (Mercurio, Dazzler, Banshee), como villanos (Dientes de Sable, Éxodo) y personajes que apenas habían tenido importancia en el Universo Marvel (Destello, Morfo).

Por otro lado, personajes como Cíclope, Kaos y Bestia se convertían en villanos a los órdenes de Siniestro, uno de los Jinetes de Apocalipsis, mientras un Lobezno manco (llamado Arma X en "La Era de Apocalipsis") y Jean Grey formaban pareja.

La historia comenzaba en una especial titulado "X-Men: Alpha", en el que Bishop, el Hombre X desplazado en el tiempo que había fracasado al intentar detener a Legión, se encontraba con que el mundo que recordaba había sido sustituido por un paraje apocalíptico sumido en una guerra eugenésica. Tras encontrarse con Bishop, Magneto descubría una posibilidad de cambiar el pasado y evitar que aquel loco mundo existiese. La Patrulla X recibió diferentes misiones, pues cada grupo debía reunir los elementos necesarios para enviar a Bishop a través del tiempo y evitar que "La Era de Apocalipsis" llegase a existir. Durante los cuatro meses siguientes, los lectores asistieron atónitos a la búsqueda de los Hombres X y a los sacrificios que tuvieron que hacer para completarla.

Aunque aquellos número pecaban de lo mismo que el resto de cómics de la década de los 90, aquel mundo enloquecido justificaba la violencia y la desesperación de los héroes. Los estereotipos que no funcionaban en el Universo Marvel funcionaban a la perfección en el mundo de "La Era de Apocalipsis". En verdad se trataba de un mundo en el que sólo los fuertes podían sobrevivir y los Hombres X lo tenían asumido. Todos los personajes parecían tener claro que estaban condenados de antemano y actuaban con una violencia casi psicótica. De igual forma, tenían completamente asumido que muchos de los suyos caerían antes de poder llevar a cabo su misión.

Aquellas historias transmitían una gran desesperación, así como la resignación de que todo se encaminaba lentamente hacia su irremediable final. Los personajes morían y los momentos desgarradores se sucedían mes tras mes. Sólo había unos pocos héroes y los enemigos eran tantos y tan poderosos que parecía improbable que aquella oscuridad fuese derrotada.

La joven Destello se enfrentaba a Holocausto, uno de los Jinetes de Apocalipsis, en uno de los combates más recordados de la saga.

Y, a pesar de todo, aún quedaba esperanza. Una esperanza a la que Magneto y los suyos se aferraban con todas sus fuerzas. "La Era de Apocalipsis" era una historia crepuscular, una historia sobre el fin de todas las cosas. Se percibía cierta resignación ante el destino, sí, pero también se percibía esperanza; representada en aquel universo alternativo por el hijo de Magneto y Pícara, un niño al que habían llamado Charles en honor a un hombre bueno muerto años atrás cuyos sueños de paz habían inspirado a Magneto para convertirse en alguien mejor.

El pequeño Charles Lensherr, hijo de Magneto y Pícara.

Finalmente, todas las líneas argumentales llegaron a su estremecedora conclusión en un especial titulado "X-Men: Omega", que ponía punto y final a aquel mundo condenado. Aquel especial fue (y sigue siendo) uno de los cómics más desgarradores de todos cuantos se han publicado en la franquicia X-Men. Aquel cómic concetraba toda aquella locura, aquel sinsentido que se había apoderado de las colecciones mutantes durante cuatro meses. Los pocos personajes que habían logrado sobrevivir hasta "X-Men: Omega", encontraban en este número un horrendo final. Los lectores aún recuerdan consternados el momento en el que un enloquecido Coloso aplastaba a su amada Gatasombra en un desesperado intento por reunirse con su hermana. O la triste muerte de Jean Grey en brazos de Arma X, quien aceptaba con resignación que su amada Jean no era ningún Fénix capaz de resurgir de sus cenizas. O el emotivo momento en el que Magneto abrazaba a su familia, dando las gracias a Charles Xavier por haberle dado sentido a su vida, mientras el mundo que conocía afrontaba su últimos instantes.

Tras "X-Men: Omega", todo volvió a la normalidad. Aquel experimento, aquella "Era de Apocalipsis", acabó. Fue como si nunca hubiese existido... más o menos, ya que algunos personajes consiguieron salvarse de la desaparición de su línea temporal y pasar al Universo Marvel normal, donde tuvieron su pequeño papel en futuras historias. Años después, Marvel publicó una serie titulada "Retorno a la Era de Apocalipsis", que narraba hechos posteriores a "X-Men: Omega", pero ya no era lo mismo. Aquel sentimiento de desesperación, de resignación... se había perdido. "Retorno a la Era de Apocalipsis" traía la esperanza a aquella línea temporal, otorgándole un final feliz. Y, precisamente por eso, la desvirtuaba. "La Era de Apocalipsis" funcionó tan bien porque presentaba algo que la férrea mentalidad de los editores jamás permitiría en el Universo Marvel normal: un mundo condenado en el que todo era posible... en el que cualquiera podía morir... y en el que la esperanza era el bien más escaso y valioso.


Unos pocos rebeldes luchando contra un poder invencible en un mundo condenado. Eso era lo que nos mostraba "La Era de Apocalipsis".

21 de julio de 2009

[Anime] Especial Satoshi Kon (Parte 3): Millennium Actress

Tras el éxito de su primer largometraje, "Perfect Blue" (del que hablamos en la anterior entrada de esta serie de artículos), Satoshi Kon se embarcó en un nuevo proyecto basado no en una novela sino en una idea propia. Para desarrollar el guión de su segunda película, Kon contó con la inestimable ayuda del guionista Sadayuki Murai, sin cuyas aportaciones "Millennium Actress" no sería hoy lo que es: una auténtica obra maestra no sólo del cine de animación japonés, sino del cine en general. "Millennium Actress" es probablemente el mejor trabajo de Satoshi Kon hasta la fecha, una historia que comparte algunos puntos con "Perfect Blue" (como pueden ser la fusión y confusión de la realidad y la ficción, algo muy característico del cine de Kon) pero desde una óptica completamente diferente. Si "Perfect Blue" nos mostraba la oscuridad de la psique humana, "Millennium Actress" nos muestra la luz. La soledad y desesperación de "Perfect Blue" son sustituidas como leitmotiv por la inocencia y la esperanza en "Millennium Actress".

Temo que mis palabras sean incapaces de hacer justicia a un trabajo de la belleza, profundidad y riqueza de "Millennium Actress". Es tal la magnitud de esta película que no existen adjetivos suficientes para describirla. Además, una historia como ésta no puede ser descrita fríamente. Es una historia que debe experimentarse, sentirse.


Vamos a realizar un viaje. Un viaje a través de la historia de Japón. Un viaje a través de la historia del cine. Un viaje a través de la historia de una actriz legendaria. ¿Estáis preparados?

Argumento:


Los míticos estudios de cine Ginei, el lugar en el que se rodaron cientos de películas durante la edad de oro del cine japonés están siendo demolidos. Un realizador llamado Genya Tachibana recibe el encargo de rodar un documental para conmemorar el fin de dichos estudios y de su principal actriz, Chiyoko Fujiwara, que ahora ya es una anciana que se retiró del cine años atrás y vive apartada del mundo. Acompañado de Kioji Ida, su cámara, Genya acude a la residencia de Chiyoko para realizarle una entrevista... y para entregarle un objeto muy especial: una llave que anteriormente había pertenecido a la vieja actriz.


Esa llave abre la puerta de los recuerdos de Chiyoko, que comienza a relatar su vida al entrevistador. Sin embargo, dichos recuerdos se han distorsionado y mezclado con las muchas películas que protagonizó durante su carrera. Mientras Chiyoko relata su historia, su vida real se mezcla con la de los personajes de sus películas y la época en la que vivieron, realizando un viaje de mil años de duración que comienza en el Japón de la época feudal y acaba en el futuro de los viajes espaciales.

La llave es la clave de todo. En su juventud, Chiyoko se encontró con un hombre misterioso del que quedó perdidamente enamorada. La llave pertenecía originalmente a este hombre y durante toda su vida Chiyoko ha tratado de encontrarle para poder devolvérsela. "Millennium Actress" es la historia de su interminable búsqueda, la historia de su eterna búsqueda del hombre del que se enamoró... una historia de amor que trasciende el tiempo, el espacio y hasta la realidad misma. Al igual que la propia Chiyoko, los personajes de sus películas son mujeres que persiguen constantemente al amor de su vida. El relato de Chiyoko salta de un personaje a otro, de una época a otra, de la realidad a la ficción y de vuelta a la realidad... como si persiguiese a su amor a través de tiempo y espacio, a través del tejido de la realidad, siempre corriendo tras él.


Pero no sólo contemplamos la historia de Chiyoko, sino también la historia del cine (como muestran los diferentes estilos cinematográficos utilizados en cada parte de la película) y la historia de Japón. Los grandes acontecimientos de la vida de Chiyoko están muy relacionados con la historia de su país, al que vemos evolucionar a lo largo de esos mil años de búsqueda.

Finalmente, a medida que el relato se acerca a su conclusión, el peso de la narración pasa de la entrevistada al entrevistador, cerrándose el círculo y desvelándose el secreto oculto tras la llave de los recuerdos y la odisea de Chiyoko en una conclusión tan bella como triste.

Personajes principales:

Chiyoko Fujiwara: Nuestra protagonista, a quien vemos crecer a lo largo de su vida y encarnar los diferentes papeles que la hicieron famosa. Es la imagen de la inocencia, la pureza y la esperanza. Desde que conoció al misterioso hombre de la llave, Chiyoko ha dedicado su vida a buscarle. A medida que iba pasando el tiempo sin encontrarle la dureza de la realidad comenzó a hacer mella en su espíritu, aunque cuando Genya le entrega la llave, que ella creía perdida para siempre, el torrente de sus recuerdos renueva con fuerza su convicción y le devuelve la esperanza. En "Millennium Actress" rememoramos su eterna búsqueda y asistimos al último capítulo de su viaje para encontrar al hombre del que se enamoró. Aunque Chiyoko es un personaje surgido de la imaginación de Satoshi Kon, recuerda en ocasiones a Setsuko Hara, una famosa actriz japonesa que rodó muchas películas entre los años 50 y 60.


Genya Tachibana: Documentalista y gran admirador de las películas de Chiyoko, hasta el extremo de conocer los diálogos de memoria y de ser incapaz de contener las lágrimas al ver sus escenas favoritas. El documental que está rodando no es sólo un simple homenaje a la actriz que adora, sino también una forma de retribución y una excusa para poder devolverle aquella llave que Chiyoko perdió años atrás y que acabó en sus manos. Poco a poco, a medida que vamos conociendo a este personaje vemos que en su interior alberga un sentimiento que va más allá de la admiración.


Kyoji Ida: El cámara de Genya es un personaje secundario que se ve arrastrado a una historia mucho más grande de lo que es capaz de comprender, lo que da pie a más de una situación cómica. Kyoji no entiende la fascinación que Genya siente por Chiyoko ni es capaz de seguir el hilo argumental de la narración de la actriz, que salta continuamente de la realidad a la ficción, por lo que no le queda más remedio que resignarse a llevar a cabo su trabajo, limitándose a quejarse de vez en cuando (y propiciando algunos de esos momentos cómicos que mencionábamos). Como curiosidad, decir que este personaje se basa en un cámara real que Satoshi Kon conocío mientras se estaba documentando para la realización de la película.


Eiko Shimao: Un personaje del pasado de la vieja actriz. Eiko era la estrella de los estudios de cine Ginei... hasta que apareció la joven Chiyoko y comenzó a arrebatarle los papeles protagonistas. Eso hizo que Eiko se viese obligada a interpretar el papel de villana y antagonista en todas las películas. Eiko comenzó a sentir celos y envidia por Chiyoko a medida que ella misma comenzaba a envejecer y Chiyoko a alcanzar la madurez y la belleza. Pero no sólo sentía celos por su belleza, sino también por su inquebrantable creencia en que algún día volvería a encontrarse con el hombre al que amaba.


El Hombre de la Llave: El misterioso amor de Chiyoko, del que apenas se nos dice nada (ni siquiera su nombre). Lo único que sabemos es que es pintor, ya que lleva consigo un lienzo tapado y una caja de pinturas. En su cuello lleva colgada una llave, que Chiyoko rápidamente relaciona con la cerradura de su caja de pinturas. En su primer encuentro, Chiyoko le ayuda a escapar del policía que le persigue, ya que al parecer se trata de un rebelde antigobierno. En aquel momento Japón se encontraba bajo un gobierno de extrema derecha que albergaba ansias expansionistas y los disidentes políticos eran perseguidos y castigados duramente. Bastaron unos instantes, mientras Chiyoko le ocultaba de su perseguidor, para que la joven se enamorase completamente de él. Cuando el misterioso pintor tuvo que continuar su huída a toda prisa, dejando tras de sí la llave que llevaba colgada al cuello y la promesa de que algún día volverían a encontrarse, Chiyoko decidió dedicar el resto de su vida a buscarle.


El Hombre de la Cicatriz: El incansable perseguidor del amor de Chiyoko. Este cruel policía siempre estaba a la caza del rebelde al que perseguía y no tardó mucho en darse cuenta de que, cada vez que se ponía sobre la pista de su presa, Chiyoko no tardaba mucho en aparecer. Eso hizo que Chiyoko tuviese más de un encontronazo con este policía, al que vemos en varias ocasiones a lo largo de la película. De hecho, desempeña un papel clave en la revelación final.


Aspectos más destacables de "Millennium Actress":

"Millennium Actress" no es una simple película, sino que es toda una mitología concentrada en algo menos de 90 minutos. Son tantas sus lecturas, tanta la simbología que encierra y tan intensas las emociones que evoca que analizarla es una tarea poco menos que titánica. Voy a comentar algunos de los aspectos más interesantes, dejando otros muchos en el tintero, pero os invito a que veáis la película (si es que no lo habéis hecho ya) y que descubráis todo lo que atesora por vosotros mismos.

En primer lugar hay que mencionar que "Millennium Actress" supuso la primera colaboración entre Satoshi Kon y Susumu Hirasawa, compositor de música electrónica con más de veinte años de trayectoria a su espalda y con un cierto renombre en Japón. Kon siempre se ha declarado un admirador de la música de Hirasawa, ya que su peculiar estilo le viene como anillo al dedo a sus obras. En la actualidad, tras la colaboración de ambos en "Millennium Actress", "Paranoia Agent" y "Paprika", es impensable una nueva película de Kon que no esté acompañada por los sonidos electrónicos de Hirasawa. La música de este compositor es capaz de complementarse de tal forma con la imagen y de multiplicar lo que ésta transmite que llega a convertirse en una parte fundamental de la narración. Sin temas como "Chiyoko´s Theme" y "Run", "Millennium Actress" no sería "Millennium Actress".

Tras esta necesaria mención, pasemos ahora a hablar del estilo narrativo de la película, que no es nada convencional (como ya sucedió con "Perfect Blue"). Aunque el argumento sigue un hilo conceptual lógico y de personajes, la continuidad espacio-temporal no se mantiene. Cuando Chiyoko comienza a rememorar su historia, comienza por su nacimiento, después prosigue por su juventud... y a continuación comienza a saltar en el tiempo, mezclando su vida con la de los personajes de sus películas.


De repente nos encontramos con que Chiyoko continúa su búsqueda del amor de su vida en el Japón feudal, para luego pasar por diferentes etapas históricas japonesas y terminar en un futuro propio de la ciencia ficción, con naves espaciales y bases lunares. Sin embargo, de vez en cuando regresa al mundo real. En esta película realidad y ficción se mezclan, se funden... hasta el extremo de que son algo indivisible. No se puede entender a la Chiyoko real sin los personajes que interpretó. Dicho de otra forma más simple, lo que importa de la película es lo que se cuenta y no cómo se cuenta. El argumento (y por ende el mensaje final) trasciende las limitaciones de espacio, tiempo y realidad y va mucho más allá.

No debemos olvidar que la película nos cuenta la vida de Chiyoko narrada por ella misma en una entrevista, pero no nos encontramos con una mera sucesión de flashbacks, sino que entrevistador y cámara entran literalmente en los recuerdos de Chiyoko y viajan con ella a lo largo de su pasado, observando con sus propios ojos los acontecimientos de su vida como si hubiesen viajado literalmente en el tiempo.


Cuando la narración real comienza a tocar la ficción cinematográfica, Genya aprovecha sus conocimientos acerca de las películas que rodó Chiyoko para encarnar a algunos personajes secundarios que aparecían en ellas. De esta forma, Genya no sólo observa el relato, sino que entra a formar parte directa de él (para desesperación del cámara, que nunca entiende lo que está pasando). Uno de los momentos más cómicos de la película es aquel en el que Genya entra en escena caracterizado como el Mariscal Nagato Yememoto, un personaje de una de las películas históricas que protagonizó Chiyoko.


Fusión y confusión de realidad y ficción; el elemento básico de "Millennium Actress". Estas escenas que juegan con lo real y lo ficticio además están complementadas por gran cantidad de símbolos. Son muchos los símbolos que encontramos a lo largo de la película y algunos de ellos forman parte de la cultura japonesa, por lo que es normal que pasen desapercibidos para el espectador occidental. Vamos a comentar algunos de los más destacados.

Los escombros: Los restos de los demolidos estudios Ginei representan el final de la vida de Chiyoko y no sólo de su carrera como actriz. El pasado, que antaño fue brillante, ahora se desvanece, pasando a pertenecer únicamente al mundo del recuerdo y dejando sólo los restos, los escombros, en el mundo real.



El loto: Representación de la pureza y de la sencillez, elementos fundamentales de la naturaleza de Chiyoko. Durante su retiro, la vieja actriz se había dedicado a cuidar de su jardín, en cuyo estanque crecen los lotos. El tema final de la película, compuesto por Hirasawa, se titula "Lotus", en clara alusión al espíritu de Chiyoko.


La grulla: Ave que forma parte de la cultura japonesa desde la antigüedad y de gran importancia en sus artes plásticas. La grulla, elemento que aparece en diversas ocasiones a lo largo de la vida de Chiyoko, representa la longevidad, el compromiso y la fidelidad (las grullas son animales monógamos y se emparejan de por vida). La longevidad, pues Chiyoko ha tenido una larga vida (que además se "estira" a lo largo de mil años gracias a sus papeles en el cine). Y el compromiso y la fidelidad, pues Chiyoko se enamoró de un hombre en su juventud y mantuvo ese amor a lo largo de toda su vida, incluso a pesar de todas las vicisitudes con las que se encontró.


La rueca: Representa el hilo de la vida, con toda su fragilidad y la posibilidad de que en cualquier momento sea cortado y sobrevenga la muerte. Representa también el imparable avance del destino, en su inexorable girar.


La madera: Las vetas de la madera, que representan los anillos del árbol, son otro símbolo de longevidad. A cada año que pasa, un árbol añade un nuevo anillo a su tronco. La madera veteada es una poderosa imagen del paso del tiempo, del transcurrir de la vida y de la conclusión final a la que toda vida está destinada.


Además de con éste lenguaje simbólico, la película también juega con el lenguaje del cine, el lenguaje cinematográfico. Como comentábamos anteriormente, no sólo asistimos a la historia de Chiyoko, sino también a la historia del cine. Es curiosa la forma, absolutamente cinematográfica, en la que se nos narran algunas escenas de su vida. Su infancia y el inicio de su juventud se nos narran prácticamente sin color, en blanco y negro, y con muchas imágenes estáticas. Poco a poco esto va cambiando, apareciendo el color y el dinamismo, hasta alcanzar lo que podríamos llamar "efectos especiales", como son las naves espaciales y demás parafernalia futurista. Es importante decir que toda esta base cinéfila fue aportada por el guionista Sadayuki Murai, que colaboró estrechamente con Kon para desarrollar la idea inicial de la película.


Y no sólo asistimos a la historia del cine, sino también a la historia de Japón. La vida de Chiyoko está profundamente unida a la trayectoria de su país. Su infancia coincide con el auge de la derecha y los intentos expansionistas, su juventud con la Segunda Guerra Mundial y los duros años de posguerra y, finalmente, su etapa adulta coincide con la etapa de bonanza económica que llegó gracias a las inversiones extranjeras. Si además incluimos las etapas anteriores de la historia japonesa en las que se ambientaban las películas de Chiyoko, nos encontramos con un repaso de los últimos mil años de la historia del país nipón, con elementos como el régimen feudal del Shogunato, le época del Bakumatsu y los enfrentamientos entre monárquicos y feudalistas, la Restauración Meiji y la apertura de Japón a occidente... Como es típico de Kon, aprovecha para llevar a cabo algunas sutiles críticas sobre la historia de su país, siendo especialmente duro con la política previa a la intervención de Japón en la Segunda Guerra Mundial.


Este paso del tiempo y la evolución del país están representados por el cambio que sufre la búsqueda de Chiyoko, que comienza corriendo a pie tras el hombre al que ama y acaba trasladando su carrera a diferentes medios: un caballo, una calesa, un carruaje, una bicicleta, un coche, un tren, un barco y, finalmente, una nave espacial.


Precisamente la escena de la nave espacial, extraída de una de las películas de Chiyoko, es la que da comienzo a la película... y también la escena con la que acaba, cerrando su estructura cíclica. Evidentemente (y esto es algo que sólo se puede entender tras ver la película), el significado de la escena inicial es bien distinto al de la escena final, aunque ambas sean la misma escena. Kon construye una magistral historia sobre el amor, sobre la vida y sobre la propia Humanidad; una historia no exenta de diversas lecturas filosóficas. No es casualidad que dicha historia comience de la misma forma en la que acaba (con sutiles matices, por supuesto), pues para Kon la vida es cíclica. Todo principio es a su vez un final. Y todo final es a su vez un principio.

Conclusión:

Ya he expresado al comienzo de esta entrada mi temor a no poder hacer justicia a esta maravillosa película. Cualquier alabanza por mi parte se quedaría corta. Incluso decir que es una obra maestra es insuficiente. Pocas veces me he encontrado con una película que me haya transmitido tanto, que me haya emocionado tanto. A día de hoy, tras haberla visto en infinidad de ocasiones, sigo emocionándome como el primer día. Y sí, lo admito, sigo llorando cada vez que veo el final de "Millennium Actress".

"Millennium Actress" es una obra atemporal. La llave de Chiyoko es la llave que abre la puerta de sus recuerdos (que después de todo no son más que los "colores" con los que pintamos nuestro mundo, de ahí que la llave perteneciese a la caja de pinturas de aquel hombre misterioso), pero también es la llave de algo mucho más importante, más primario, más básico: es la llave que abre la puerta de la naturaleza humana, del sentido de nuestra existencia y de nuestro interés en ir más allá de nuestros límites. Todo ello expresado en la última frase de la película, a modo de conclusión, de "moraleja". Este mensaje, el mensaje de "Millennium Actress", es eterno, es lo que hace que esta película sea una obra atemporal, lo que hace que sea capaz de llegar al corazón del espectador, ya sea éste oriental u occidental, ya sea amante del cine de animación o no. Es un mensaje universal, una magistral conclusión para una historia bella e inolvidable: la historia de Japón... la historia del cine... la historia de una actriz legendaria... la historia de la Humanidad.