14 de septiembre de 2010

[Cine] Star Trek V: The Final Frontier (La Última Frontera)

Tras el éxito de las dos películas dirigidas por Leonard Nimoy (Spock), la productora decidió probar suerte y dejar la dirección de la quinta parte de la saga en manos de William Shatner (Kirk), la otra gran estrella de Star Trek. El escaso presupuesto y los problemas de producción provocaron que la historia original sufriese diversas reescrituras que disminuyeron considerablemente su calidad, generando la que se considera de forma unánime la peor película de la saga. Muchos fans, especialmente los detractores de Shatner, echaron la culpa de este fracaso a la labor de dirección del actor, aunque es necesario decir que la mala fama de esta película es excesivamente exagerada. Aunque la película tienen grandes fallos (probablemente debidos al escaso presupuesto y no a la incompetencia de Shatner), también tiene grandes aciertos. A pesar de todo, poca gente valoró sus méritos. Estrenada en 1989, "Star Trek V: The Final Frontier" ("La Última Frontera") supuso el peor momento de la saga.


Kirk, Spock y McCoy se toman unos días de permiso en la Tierra, haciendo una acampada y disfrutando de la naturaleza. Su descanso es bruscamente interrumpido cuando surge una emergencia en el planeta Nimbus III, mundo colonizado como parte de un acuerdo de paz entre la Federación, el Imperio Klingon y el Imperio Romulano. Lo que supuestamente iba a convertirse en un ejemplo de la paz universal acabó convirtiéndose en un mundo fronterizo poblado por criminales y escoria. Allí, en Nimbus III, tres embajadores (uno de la Federación, otro Klingon y otro romulano) han sido secuestrados por un vulcaniano llamado Sybock. Al parecer, Sybock es un vulcaniano renegado que ha renunciado al camino de la lógica y mantiene una misteriosa relación con Spock.

La tripulación del Enterprise vuelve a reunirse una vez más y viaja hasta Nimbus III para rescatar a los embajadores, sólo para descubrir que éstos se han puesto del lado de Sybock y les han hecho caer en una trampa. Sybock, que usa los talentos telepáticos vulcanianos para manipular la mente de la tripulación (o, según él, para liberarlos), toma rápidamente el control del Enterprise. Su intención es usar la nave estelar para atravesar la barrera del interior de la galaxia y encontrar el planeta donde se originó la vida, la fuente de la creación, donde espera poder comunicarse con el mismísimo Dios. Sólo Kirk, Spock y McCoy consiguen conservar su voluntad ante las manipulaciones de Sybock y tratan de detenerle, aunque en su interior temen que el vulcaniano pueda estar en lo cierto y que vaya a ponerlos en contacto con el creador.


Nos encontramos ante un argumento no exento de interés, pero su desarrollo errático, las escenas que tuvieron que ser reescritas y el bajo presupuesto influyeron mucho en el resultado final. Parte de la película resulta bastante insustancial, aunque su mensaje no lo sea. "Star Trek V: The Final Frontier" es una crítica hacia las religiones y los fanatismos; una crítica hacia las creencias mágicas e irracionales y hacia la esperanza en la felicidad obtenida en un hipotético paraíso más allá de nuestra existencia. En oposición a esto, la película defiende un mensaje mucho más personal y una vivencia más intimista de la creencia en Dios y en el más allá (pues realmente no critica la religión como forma de vivencia espiritual, sino la religión como herramienta de manipulación y control sobre las masas). "Star Trek V: The Final Frontier" nos dice que no debemos buscar a Dios en las palabras de un profeta, ni en un remoto lugar más allá del tiempo y el espacio, sino en el interior de nuestro corazón. Es una lástima que la gran mayoría del público se haya fijado en las carencias de la película sin apreciar el mensaje que contiene.

En efecto, la película cuenta con algunas escenas absolutamente olvidables que parecen sacadas de los momentos más estrafalarios de la serie original (el numerito de Uhura con las plumas es de lo peor de toda la saga). Los efectos especiales no acaban de funcionar bien y ni siquiera la aparición de los Klingon acaba de funcionar, pues se presencia acaba convertida en algo meramente testimonial. Algunos momentos cómicos parecen fuera de lugar y las escenas de acción resultan poco creíbles, dado que los actores ya eran bastante mayores y no estaban para muchos trotes.


Sin embargo, la película también tiene algunos momentos destacables, como la acampada del trío protagonista (la cual abre y cierra la película), que demuestra lo bien compenetrados que están los tres actores y lo carismáticos que resultan en pantalla. Aunque Kirk comente al principio que los hombres como ellos no tienen familia, queda constatado al final de la película que todos los años que han permanecido juntos sirviendo en el Enterprise los ha convertido en familia. De hecho, toda la tripulación constituye una gran familia independientemente de sus orígenes, etnias, razas o credos.

Poco más aporta esta película a la mitología de la saga, pues muchas de las situaciones que presenta se quedan en algo anecdótico que no acaba de ser desarrollado del todo: la situación de Nimbus III, la inestable tregua entre las tres grandes potencias, la amenaza de los Klingon que pretenden obtener fama acabando con la vida del legendario Capitán Kirk... Sin duda el potencial de esta película nunca acabó de despegar. Tampoco el clímax de la historia consigue la fuerza necesaria para destacar, pues, aunque se insinúan las pistas necesarias para comprenderlo todo, quizá es demasiado ambiguo para el espectador medio. Aún así, cosas más extrañas y absurdas se vieron en la serie original que la aparición del supuesto Dios con el que Kirk y los suyos se encuentran en el centro de la galaxia.


La banda sonora corrió a cargo una vez más de Jerry Goldsmith, quien recuperó el tema principal del primer largometraje, aunque el resto de composiciones, salvo un par de notables excepciones, no alcanzan el nivel de sus anteriores partituras para la saga.

En definitiva, "Star Trek V: The Final Frontier" es el peor largometraje de Star Trek, aunque está lejos de merecer las exageradas críticas que ha recibido a lo largo de los años (la mayoría por parte de los propios fans de la saga). La película tiene mucho fallos, pero también tiene sus pequeñas virtudes y puntos positivos que merecen ser destacados, como la camaradería entre el trío protagonista o su bello mensaje sobre la vivencia personal e íntima de la creencia en Dios. Por desgracia eso no la libró de ser un fracaso en taquilla. Por aquel entonces ya había comenzado "Star Trek: The Next Generation", una nueva serie protagonizada por una nueva tripulación que recuperaba el espíritu de la serie original. Dado que los actores de la primera tripulación ya eran bastante mayores, había llegado el momento de cerrar definitivamente la saga original. La próxima película sería la última.

Especial Star Trek:

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