19 de junio de 2010

[Videojuegos] Un incendiario repaso al E3 2010


Hubo un tiempo en el que hablar del E3 era hablar de espectáculo, hablar de sorpresas inesperadas, de anuncios de juegos que nos hacían babear incontroladamente... pero todo eso quedó atrás. Desde hace un par de años el E3 ya no es una feria para los jugadores, sino para los mass media. Ya no se pretende llegar al jugador de toda la vida, sino a todos esos supuestos jugadores potenciales que se sorprenden con cualquier nuevo aparatito que les permita hacer el tonto delante de la pantalla durante diez minutos. El E3 es para los niños pequeños, para los abuelos y las abuelas, para las amas de casa adictas al fitness. A los jugadores de toda la vida se les arroja algún hueso que otro para mentenerlos contentos, el enésimo shooter pasillero ambientado en la Segunda Guerra Mundial para contentar a las putillas gráficas que se sorprenden por cualquier cosa a pesar de su penosa jugabilidad y que se sienten más machos por coger un arma virtual y pegar tiros. Por lo que a mí respecta, el E3 de este año podría haber ardido hasta los cimientos y no se hubiese perdido gran cosa.

El E3 2010 ha sido la confirmación de lo que ya se pudo ver en el E3 del año pasado: las grandes compañías creen que el futuro de los videojuegos pasa por esa supuesta innovación que son los dispositión de captura de movimientos y por las 3D, última y fallida esperanza de la moribunda industria audiovisual. Los juegos de toda la vida ya no son la prioridad, el mercado tradicional ha quedado en segundo plano ante la posibilidad de abrir nuevos mercados. El futuro pasa por hacer el idiota delante de la pantalla o por comprarte las famosas gafas que abrirán la tercera dimensión.

Microsoft, Sony y la madre que las parió

Microsoft y Sony mostraron en sus respectivas conferencias cuál es su perspectiva. Ambas compañías, a remolque de lo que Nintendo nos presentó hace ya varios años, apuestan fuerte por los dispositivos de captura de movimientos esperando que esto les permita competir por una porción del rico pastel que suponen los jugadores casual. Un mercado que Wii ya ha explotado hasta la nausea con toneladas de inclasificables chorrijuegos es ahora la última esperanza de Microsoft y Sony. Genial.

A pesar de que Natal, ahora rebautizado como Kinect, ya tuvo su propio evento en el E3, Microsoft hizo que casi toda su conferencia girase en torno a él, presentándonos su versión del futuro en el que no existen los mandos: el propio jugador es el mando y con sus movimientos y su voz controla la consola. Evidentemente, se centró en las ventajas que esto supone, omitiendo muchos inconvenientes. En cuanto a los juegos, ¿es imprescindible jugar de pie? ¿Y cuánto espacio hace falta para poder jugar? En cuanto a las funcionalidades para desplazarse por los menús, videos, música y demás, ¿hasta dónde llega la precisión del reconocimiento de voz? ¿Y cómo discrimina la consola los movimientos intencionales de los movimientos involuntarios, por ejemplo mientras estás viendo una película? De nada me sirve el potencial de esta tecnología si luego su uso resulta mucho más incómodo que el mando tradicional. Eso sin mencionar que jamás conseguirán que me ponga a dar saltos delante de la pantalla. Para eso me voy al monte. Cuando juego quiero hacerlo de forma cómoda y relajada, términos que no creo que puedan aplicarse a Kinect.


Por su parte, Sony dedicó gran parte de su conferencia a su propio chorrimando, Move, que viene a ser lo mismo que el Wii Motion Plus de Nintendo pero con un ligero aspecto de vibrador luminiscente comprado en un sex-shop. Como era de esperar, Move vino acompañado de su correspondiente ración de juegos casual, como "Sorcery", esa especie de cutre clon de Harry Potter. Sin embargo, Move también vino acompañado de la promesa de compatibilidad con juegos hardcore, como "Socom 4" o "Heavy Rain". Una vez más nos encontramos con el mismo problema: la comodidad. ¿Durante cuánto tiempo creen que somos capaces de aguantar haciendo el idiota mientras agitamos los brazos delante de la pantalla? ¿No es mucho mejor hacerlo sentado moviendo los dedos sobre el mando?


Por otra parte, quedó patente que Sony se aferra a las 3D como si fueran un clavo ardiendo. Es lógico, si pensamos que las televisiones de Sony hacen esa misma apuesta y que su consola debe acompañarlas. Personalmente sospecho que esto de las 3D dista mucho de ser el futuro y que se asemaja más a una moda pasajera que intenta sacar un beneficio extra. Lo raro es que Sony no presentase una PSP3D en su conferencia, prefiriendo apostar nuevamente por esa consola largo tiempo muerta que es PSP. PSP Go ya supuso un considerable batacazo, pero ellos siguen apostando por PSP y prometiendo que todavía le queda potencial. Para ello muestran una cutre cinemática de "God of War: Ghost of Sparta" pretendiendo que el nombre de la sobrevalorada franquicia acuda al rescate de PSP. Lamentable.

¿Y los juegos? ¿Qué pasa con los juegos de Microsoft y Sony? Pues básicamente que brillaron por su ausencia. Lo único que mostraron fueron shooters bélicos y secuelas que poco o nada nuevo aportan. Microsoft mostró "Halo: Reach" y "Gears of Wars 3" y Sony "Killzone 3", todos muy bonitos, pero son más de lo mismo y no sorprenden ni apasionan a nadie salvo a los pajilleros impresionables. Ninguna nueva franquicia por parte de Microsoft y nada, absolutamente nada, del preciosista "The Last Guardian" o de un hipotético "Zone of the Enders 3" (lo único que podía salvar su conferencia) por parte de Sony. Y encima van los de Sony y presentan la PSN de pago. Toma golpe de efecto para ganarse al público.

Ah, se me olvidaba comentar un par de cosas. Microsoft presentó torpemente la Xbox 360 Slim y para celebrarlo compró al público de su aburrida y penosa conferencia regalando consolas gratis. Por su parte, Gabe Newell, jefazo de Valve, hizo acto de presencia (previo pago de una obscena cantidad de dinero, supongo) en la conferencia de Sony para anunciar que "Portal 2" también saldrá en PS3, esa consola de la que tantas pestes ha echado durante los últimos años. Pues vale, pues muy bien.


Nintendo, una promesa de esperanza

Y entonces llegó Nintendo. En el E3 del año pasado la conferencia de Nintendo provocó verguenza ajena, pero este año la cosa ha sido bien distinta. Nada de Wii Vitality Sensor ni esas chorradas. Este año Nintendo ha recordado cuál es la esencia del E3: los juegos. En consecuencia, la conferencia de Nintendo giró alrededor de los juegos. Miyamoto presentó el nuevo Zelda, "The Legend of Zelda: Skyward Sword", que pinta muy bien. Después se mostró algo más de "Metroid: Other M" y de "Epic Mickey", el regreso de Kirby en el delicioso "Kirby´s Epic Yarn", un nuevo "Donkey Kong Country" desarrollado por Retro Studios, un remake del mítico "Goldeneye" de N64 e incluso un nuevo Kid Icarus, "Kid Icarus Uprising". Nada de largas charlas diciendo lo mucho que venden, lo felices que son las familias que tienen una Wii (o dos) en casa ni lo bien que se lo pasan los críos con la DS. La conferencia de Nintendo se centró en los juegos y cumplió con lo que prometía: mostrar algo para cada uno.


El control del nuevo Zelda promete ser interesante, pues al parecer Nintendo ha implementado en él todo lo que han aprendido del Wii Motion Plus haciendo chorrijuegos como "Wii Sport Resort". Parece que después de todo, algo bueno ha salido de ahí. Y su aspecto gráfico, además de ser fiel a la saga, es lo suficientemente característico como para gozar de identidad propia. Ojo con este juego, que se va a convertir en lo mejorcito del catálogo de Wii... aunque tendrá duros competidores, como el nuevo Kirby y su fantástico mundo de hilo en 2D (probablemente lo más bonito y original de todo el E3 de este año) y el regreso de Donkey Kong de la mano de los genios de Retro Studios, que ya elevaron la franquicia Metroid hasta cotas insospechadas con la saga Prime. Oh, y creo que no es necesario preocuparse por el futuro de Samus Aran. Cuanto más veo de "Metroid: Other M", más seguro estoy de que va a ser juegazo.


Finalmente, Nintendo presentó su nueva portatil, Nintendo 3DS. Con mucho sentido del humor, con un video en el que Miyamoto e Iwata eran absorbidos al interior de la consola y Reggie era chamuscado por el mismísimo Bowser, Nintendo dio un paso adelante en la industria y presentó las 3D sin necesidad de gafas de ningún tipo. Personalmente desconfío de las 3D en todas sus formas, máxime cuando la única forma de demostrar de lo que es capaz una 3DS es con la consola en las manos (por lo cual Nintendo desplegó a un ejército de azafatas armadas con sendas 3DS para que los asistentes pudiesen probarlas por ellos mismos en vivo y en directo). No obstante, aunque no comulgue en exceso con la política de Nintendo, hay que reconocer que la gran N es la compañía que se encuentra a la cabeza en lo que a innovación se refiere. Nintendo crea el mercado, Nintendo mueve el mercado y Nintendo presenta las innovaciones que luego las otras copian. Move y Kinect no son más que la tardía respuesta de Sony y Microsoft al éxito arrollador de Wii. Que no os extrañe que pronto Sony presente una PSP3D tras estudiar y copiar todo lo posible a 3DS. Probablemente, para entonces Nintendo ya tenga algo nuevo bajo la manga, además de haber gozado de un éxito sin precedente con 3DS, pues no sólo viene un con nuevo Kid Icarus bajo el brazo, sino con un remake de "The Legend of Zelda: Ocarina of Time" y otro de "Metal Gear Solid 3: Snake Eater". Total nada.


En definitiva, se puede decir que Nintendo se redimió este año de sus errores en los pasados E3. Este año ha prestado poco atención a los chorrijuegos (aunque alguno ha caído, como "Wii Party") y ha presentado lo que todo el mundo quería ver: juegos de calidad de sus franquicias clásicas. No hubiese estado mal presentar alguna nueva franquicia, pero no se le puede reprochar nada. Está claro que no han olvidado a los jugadores casual, pero al menos parece que están tratando de recuperar a los hardcore. Bien por Nintendo y que siga así, pues sin duda ha sido la gran ganadora de este E3. Esperemos que no lo estropee el próximo.

Ubisoft y EA, un poco de todo

Dos conferencias menores en comparación con las tres anteriores, pero aún así mucho más interesantes que las penosas presentaciones de Sony y Microsoft. De hecho, la conferencia mejor organizada de todas fue la de Ubisoft, pues contó con un presentador que realmente sabía lo que estaba haciendo y recurría a la simpatía y al sentido del humor para mantene el público interesado. Entre esto y ver a los mandamases con sus trajes elegantes o sacar el actor de los anuncios televisivos de la compañía a hacer un monólogo (como hizo Sony) hay un abismo. Bravo por Ubisoft en ese sentido.

Ubisoft, bajo el lema "juegos que puedes sentir", presentó un amplio abanico de propuestas para todos los gustos. Empezó con el genial Tetsuya Mizuguchi presentando "Child of Eden", heredero directo del glorioso "Rez". En la presentación, el juego se controlaba con Kinect, pero posteriormente Mizuguchi afirmó que sería posible jugarlo con mando tradicional (¡bien!). Se trata de un shooter on rails que combina sonido, música, forma y color para obtener una sensación sinestésica, esto es, la unión entre diferentes sentidos. Bajo ritmos trance, "Child of Eden" nos sumergirá en un místico mundo virtual en el que nuestros disparos irán creando melodías. Una jodida maravilla.


A continuación se presentó "Shaun White Skateboarding", un juego de skate que cuenta con algunos curiosos alicientes, como el hecho de que partimos de una ciudad gris y triste que gana luz y color a media que patinemos por ella. Es más, nuestros movimientos con el monopatín cambiarán la forma de la ciudad en muchos aspectos, lo cual es bastante gracioso. Por otro lado también se mostro "Ghost Recon: Future Soldier", que, pese a ser otro shooter futurista más, apuesta por el sigilo y el uso de la tecnología de forma bastante interesante, y "Driver: San Francisco", que a mí ni me va ni me viene y que, supongo, va de conducir coches en la ciudad de San Francisco. También se mostró algo de "Assassin´s Creed Brotherhood", secuela de "Assassin´s Creed II" que desde mi punto de vista está estirando demasiado la franquicia, aunque no pinta nada mal.


El plato fuerte de la conferencia de Ubi fue la presentación de un nuevo Rayman, "Rayman Origins", en gloriosas 2D con un acabado artístico cuidado hasta el milímetro y con mucha, mucha personalidad. Al fin un Rayman como tiene que ser, un plataformas en 2D de la vieja escuela con muy buen diseño. Por otro lado, también se presentó el enigmático "Project Dust", desarrollado por el creador del clásico "Another Story". Se trata de un juego de estrategia en el que controlaremos a un tribu que lucha contra los elementos que amenazan con devastar su mundo. Pinta realmente bien, así que habrá que seguirle la pista.


Por el lado de EA, además de sus juegos deportivos (que supongo que tendrán su público, pero a mí no me dicen nada), su conferencia mostró un poco de todo. Desde el nuevo "Need for Speed: Hot Pursuit" a "Dead Space 2", pasando por "Crysis 2" y el nuevo "Medal of Honor". Finalmente, el popular Cliffy B. entró en escena para hablar de "Bulletstorm", una locura de shooter como le gustan a él. Su conferencia acabó con "Star Wars: The Old Republic", el MMO desarrollado por BioWare ubicado en el universo de tito George Lucas. Además de darse algunos detalles sobre el player versus player se mostró una acojonante cinemática de casi cinco minutos que nos vendió el juego a todos. Aunque no nos interesen nada los MMO, como es mi caso.


El desarrollo indie, amor en todas sus formas

Pero no todo el E3 transcurre en las conferencias. Son las conferencias lo único que podemos ver gracias al bendito streaming, pero la feria no se reduce a ellas. Hay mucho más, muchos juegos que no tienen la difusión que proporcionan las grandes compañías pero que prometen muchísimo. Me refiero, claro está, a los juegos indie. A pesar de haberme quedado con ganas de ver algo de "The Witness", el nuevo juego de Jonathan Blow (creador de mi amado "Braid"), que aún se encuentra en una fase muy temprana de su desarrollo, el E3 ha tenido su ración de juegos indie.



Por un lado se ha mostrado un poquito más del prometedor "Limbo", un sencillo plataformas de aspecto oscuro y tenebroso que me tiene arrebatado el corazón. Por otro lado se ha presentado "Journey", nuevo juego de los creadores de "flOw" y "Flower". Poco se ha desvelado de este nuevo juego, salvo que narrará la historia de un viaje a través de las ruinas de una civilización perdida e invadida por las arenas del desierto. En cuanto a diseño artístico promete ser una pequeña maravilla que viene dispuesta a hacernos soñar.


Resumiendo (o qué cosas incendiamos y qué cosas no)

En su conjunto ha sido un E3 bastante mediocre, aunque algo mejor que el bochornoso E3 del año pasado. Sony y Microsoft se han lucido de lo lindo con sus supuestamente novedosas apuestas para el mercado casual, por lo que se merecen todos y cada uno de los comentarios incendiarios que han recibido en éste y en cualquier otro blog. Ambas van directas a la hoguera. Nintendo, en cambio, ha recuperado algo de su credibilidad perdida y ha establecido una nueva perspectiva que esperemos no vuelva a desvirtuarse en el futuro. Prefiero no hacer como en otros sitios y deshacerme en halagos hacia la gran N, pues a pesar de lo bien que lo ha hecho en este E3 aún le queda mucho por hacer. Lo que mostró en su conferencia debería ser sólo el principio. Por lo tanto, Nintendo se salva de la quema... de momento.

En cuanto a Ubisoft y EA (de Konami ni siquiera me voy a dignar a hablar, pues su conferencia, a excepción del tiempo dedicado a "Castlevania: Lords of Shadow", fue sinceramente esperpéntica), sus invervenciones en este E3 no han estado mal. Ubisoft lo ha hecho infinitamente mejor que el año pasado y ha presentado cosas interesantes y para todos los públicos, desde juegos de fitness hasta ese nuevo y maravilloso Rayman en 2D. EA apuesta por la diversidad, recupera franquicias como "Need for Speed" y "Driver" y sigue poniendo los dientes largos con su MMO de sables láser. Ambas se salvan de la quema.

Así que, en resumidas cuentas, mi incendiario repaso no ha sido tan incendiario como parecía en un primer momento. Sin embargo, debo decirlo una vez más: no me gusta nada el camino que está siguiendo el mundo de los videojuegos. Tanto motion controller, tanto shooter bélico y tanta mandanga me producen un tremendo rechazo. Si el E3 es un indicador de la salud del mundo de los videojuegos, creo que cada vez está más enfermo, quizá incluso agonizante. Puede que algunos crean que no está muriendo, sino que se está transformando en otra cosa diferente, pero no estoy de acuerdo. Cuanto más masivo se vuelve este mundillo, más me repele. Está bien ver juegos de franquicias queridas, como Zelda o Metroid, pero ya ni siquiera eso me basta. Sólo los ocasionales viajes al pasado en forma de juegos en 2D o las joyas del desarrollo independiente consiguen apasionarme. El resto de juegos que veo me producen fría indiferencia o, peor aún, un manifiesto rechazo. Este mundillo cada vez me interesa menos. Cada vez me siento más desconectado de él y más ajeno a él.

Para concluir, ¿desde mi punto de vista qué ha sido lo mejor de este E3? Sería muy fácil decir que Nintendo con su nuevo Zelda, pero la verdad es que para mí el ganador absoluto es Tetsuya Mizuguchi con su "Child of Eden". Bravo, maestro.

13 de junio de 2010

[Series] Doctor Who


Se dice que vivimos en la era dorada de las series de televisión, aunque ésta es una afirmación bastante discutible. Si bien es cierto que en los últimos años hemos podido disfrutar de series verdaderamente originales y con una calidad narrativa innegable, la mayoría de ellas se encuentran demasiado condicionadas tanto por sus propios géneros (¿cuántos clones prácticamente idénticos hemos visto de comedias de situación o dramas médicos?) como por los índices de audiencia. Es más, en ocasiones basta una mirada crítica para darse cuenta de que los responsables de la serie están más preocupados por hacer que ésta sea rentable manteniendo al espectador enganchado a base de crear momentos espectaculares o misteriosos (tendencia muy habitual en las series americanas que funcionan casi a base de cliffhangers) que descuidan algo tan importante como es la calidad de la historia que nos están narrando. Huyendo de esta tendencia y buscando series diferentes, menos pretenciosas, más fescas y centradas en contar buenas historias, me encontré con la joya de la corona de las series británicas: esa obra maestra llamada "Doctor Who".

Doctor... Who?

"Doctor Who" es la serie de ciencia ficción más longeva de la historia de la televisión. Comenzó a emitirse en 1963 y contabiliza más de 700 episodios rodados a lo largo de más de 40 años. Producida por la BBC, la serie forma parte de la cultura popular británica y cuenta con legiones de fans que se llaman a sí mismos "whovians". La serie original se emitió de 1963 a 1989 y su protagonista, el enigmático Doctor, estuvo interpretado por 7 actores diferentes (entre ellos el recordado Tom Baker, siempre acompañado de su característica bufanda).


La serie narraba las aventuras del Doctor, un alienígena de aspecto humano que viajaba a través del espacio y el tiempo en su nave, la TARDIS (Time And Relative Dimension In Space, "tiempo y dimensión relativa en el espacio" en castellano). La misteriosa tecnología de la TARDIS hacía que fuese más grande por dentro que por fuera y le permitía desplazarse a cualquier parte del continuo espacio-tiempo. Se trataba de una "nave viva" vinculada al Doctor y poseedora de ciertos dones telepáticos que le permitían, por ejemplo, traducir las distintas lenguas de los seres con los que se encontraba el Doctor en sus viajes. La TARDIS poseía un avanzado sistema de camuflaje que le permitía "disfrazarse" de acuerdo al momento y lugar en el que se encontraba, pero este dispositivo se averió en el primer episodio, dejándola permanentemente con el aspecto de una cabina telefónica de la década de los 50.


El Doctor no solía viajar solo, pues diferentes compañeros humanos compartían sus viajes en la TARDIS. A través de los ojos de sus numerosos acompañantes, interpretados por más de 35 actores a lo largo de la serie, el espectador contemplaba las maravillas del cosmos, descubría los secretos del Doctor y conocía a sus letales enemigos. Otro elemento fundamental de la serie era la capacidad del Doctor para regenerarse cuando se encontraba al borde de la muerte, momento en el que su cuerpo cambiaba por completo otorgándole un aspecto y un carácter diferente (pasando de esta forma a estar interpretado por un actor diferente, cada uno con sus propias peculiaridades).

Tras el fin de la serie original, hubo un intento de recuperar al Doctor en una película en 1996 (en la que conocimos a su octava encarnación), aunque su verdadero regreso se produjo en 2005, cuando la BBC produjo una nueva serie bajo la batuta del guionista Russel T. Davies, creador de "Queer as Folk" (serie cuyo concepto fue exportado a Estados Unidos con gran éxito). El éxito de la nueva serie de "Doctor Who" permitió la creación de dos spin-offs o series derivadas: "Torchwood" y "Las Aventuras de Sarah Jane".

Rose

La primera temporada de la nueva serie comienza con una joven londinense llamada Rose Tyler, interpretada por la popular actriz y cantante británica Billie Piper. Rose es una chica del montón: no ha terminado los estudios, vive con su madre y todos los días acude a su lugar de trabajo para llevar a cabo su aburrida rutina cotidiana. Todo cambia inesperadamente cuando un día es atacada por unos seres de plástico vivo y rescatada en el último momento por un hombre misterioso que se llama a sí mismo "el Doctor". Irremediablemente fascinada por el extraño Doctor, Rose se ve inmersa en una conspiración alienígena para conquistar el planeta, siendo su intervención imprescindible para salvar su mundo. Sorprendido por la actitud de Rose, el Doctor le ofrece viajar con él en la TARDIS. De esta forma, Rose inicia un viaje a través del espacio y el tiempo que le llevará, entre otros lugares, al futuro remoto en el que el Sol se expande y destruye la Tierra y al siglo XIX donde conocerá al escritor Charles Dickens. Y aún tendrá tiempo de volver al Londres actual para evitar la Tercera Guerra Mundial.


El Doctor encuentra en Rose a alguien afín, pues tras el shock inicial que supone asimilar el viaje a través del espacio-tiempo, la joven disfruta compartiendo la vida que lleva el Doctor a pesar de los peligros que ésta conlleva. Rose es una chica alegre, vivaz, que no tiene miedo de llevarle la contraria cuando lo cree necesario. Aunque no posee los conocimientos científicos que posee el Doctor, esta jovencita ve el mundo de forma similar a él. La relación entre ellos es uno de los pilares de la primera temporada, jugando con un tabú que existió durante años en la serie original: el Doctor nunca mantenía relaciones románticas con sus acompañantes. En todo caso se limitaba a relaciones de amistad o relaciones de tierno paternalismo, pero nunca romances. Teniendo esto en cuenta, allá donde van Rose y el Doctor, siempre hay alguien que los confunde con una pareja, haciendo que ellos lo nieguen continuamente una y otra vez. No obstante, la atracción entre ellos es innegable a pesar de las obvias diferencias: Rose es una chica de 19 años mientras que el Doctor es un alienígena que ha vivido 900 años en sus nueve encarnaciones.

The Time Lord

El Noveno Doctor (interpretado por Christopher Eccleston) es el último de los suyos. Por razones que se descubrirán a lo largo de esta temporada, su mundo se perdió y él tiene que viajar en solitario. Por esta razón conecta rápidamente con Rose. Ella está aburrida y él se siente solo. Juntos se complementan a la perfección y disfrutan de sus sorprendentes viajes. A pesar de sus increíbles conocimientos, el Doctor no es perfecto. En ocasiones se equivoca y es tan susceptible a las emociones como un ser humano. No es ningún superhéroe que viaje por el espacio-tiempo rescatando civilizaciones, aunque siempre hace todo lo que esté en su mano para ayudar a aquellos que están en peligro. Las únicas armas que tiene son su ingenio y su destornillador sónico; nada más.


Generalmente su actitud es algo prepotente (tiende a subestimar a los humanos llamándoles "simios estúpidos") y narcisista, aunque conoce el potencial de los seres humanos y la importancia que tendrán en el futuro del universo. El Doctor tiene un fuerte sentido de la justicia, lo que en ocasiones le hace mostrar una faceta severa e impasible. A pesar de sus frases irónicas y su actitud divertida, no debemos olvidar que el Doctor ha vivido 900 años y ha visto cosas que jamás podríamos imaginar. Sabe que todo tiene su tiempo, que todo muere, y que en ocasiones no puede salvar a todo el mundo y tiene que hacer sacrificios.

Su relación con Rose se basa en el respeto y la mutua admiración. El Doctor ve en ella a un igual a pesar de sus diferencias y la trata en consecuencia. Esto provocará que tenga ciertos problemas con la familia de Rose (su madre, Jackie, y su novio, Mickey). La decisión de Rose de viajar con el Doctor tendrá fuertes consecuencias en su vida y pondrá en peligro a sus seres queridos en más de una ocasión. Evidentemente, el Doctor es consciente del peligro al que expone a Rose en sus viajes a través del espacio-tiempo, siendo éste es un aspecto de gran relevancia en la conclusión de la primera temporada.

Exterminate! Exterminate!

Al igual que en la serie clásica, los alienígenas y las criaturas extrañas son de gran importancia en la nueva serie. Algunos de ellos son tan icónicos como la propia TARDIS, como los Daleks, unos engendros mutantes que viven dentro de una armadura con forma de pimentero que repiten continuamente con sus agudas voces metálicas "¡Exterminar!"


Carentes de toda emoción salvo el odio, los Daleks fueron creados como soldados implacables, auténticas máquinas de matar cuya finalidad es exterminar a todos los que son diferentes a ellos. Según su filosofía, todos los seres orgánicos son inferiores y deben ser destruidos por ello. A lo largo de sus pasadas encarnaciones, el Doctor se encontró con ellos en diversas ocasiones, aunque en la primera temporada de la nueva serie vivirá uno de los enfrentamientos más dramáticos con estos seres. Si para defender a los humanos el Doctor debe exterminar a todos los Daleks, ¿acaso no se convertirá en un asesino como ellos?

No obstante, hay que tener en cuenta que el típico cliché de "alienígena malvado que quiere conquistar la Tierra" no aparece demasiado en la serie. Los argumentos están muy trabajados y resultan frescos e imaginativos, con villanos de todo tipo, tanto alienígenas (como los Sletheen) como humanos (como el Editor de Satélite 5 o Lady Cassandra O´Brien .Δ17). Las historias que narra la serie suponen una curiosa mezcla de géneros con dosis de comedia, misterio, drama y ciencia ficción y están muy influenciados por el lugar y la época en la que se desarrollan. De esta forma tenemos historias ambientadas en el siglo XIX al más puro estilo de los cuentos de espiritismo y fantasmas, historias ambientadas en el futuro más remoto plagadas de coloridas y extravagantes criaturas, historias ambientadas en el Londres asediado por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial o historias ambientadas en el Londres actual (donde veremos al icónico Big Ben destruido por una nave extraterrestre fuera de control). Pero todas ellas tienen un elemento en común: la misteriosa repetición de las palabras "lobo malo" en todo tiempo y lugar que visitan el Doctor y Rose, como si se tratase de un mensaje lanzado al espacio-tiempo para atraerles a algún lugar en concreto. Se trata del gran misterio de la primera temporada y no conoceremos su significado hasta el último capítulo. Debo decir que la resolución de este misterio me pareció absolutamente magistral; toda una lección de buen hacer por parte de los guionistas.


Por suerte, el Doctor y Rose no se enfrentarán solos a lo desconocido, sino que contarán con la ayuda de varios aliados. Jackie y Mickey (madre y novio de Rose respectivamente) aparecerán en varias ocasiones y se verán inmersos en situaciones peligrosas que les llevarán a comprender mejor la relación que existe entre Rose y el misterioso Doctor. También recibirán la inestimable ayuda del Capitán Jack Harkness, un viajero temporal del lejano futuro de tendencias omnisexuales (es decir, que tiene tendencia a tirarle los trastos a todo lo que se mueve, independientemente de su sexo o su especie), que proporciona algunos de los momentos más divertidos y desenfadados de la primera temporada. El Capitán Jack (interpretado por el popular actor homosexual John Barrowman) se convirtió en un personaje tan popular que rápidamente pasó de ser un mero secundario a convertirse en el protagonista de su propia serie: "Torchwood".


Tantos personajes tan diferentes funcionan en la serie gracias a unos guiones escritos con gran maestría. No se trata de una serie de alto presupuesto, por lo que no se basa en los efectos especiales, sino en la narración de buenas historias. Da igual que los extraterrestres sean personas disfrazadas con trajes de látex si los actores reaccionan de forma genuina ante ellos, si los diálogos son inteligentes y si la historia resulta novedosa y atractiva para el espectador (independientemente de su edad). No debemos olvidar que "Doctor Who" es una serie británica, con un estilo radicalmente distinto al de las series americanas a las que estamos habituados. Además, la calidad de los capítulos aumenta de forma progresiva a medida que transcurre la serie. El final de la primera temporada es tan fantástico que consigue hacer que incluso el espectador más reticente arda en deseos de comenzar inmediatamente el visionado de la segunda temporada... y de las siguientes.

Next time in Doctor Who...

En las siguientes temporadas tendremos a un nuevo Doctor (el Décimo Doctor, interpretado de forma inolvidable por David Tennant) y, posteriormente a otro nuevo Doctor (el Decimoprimer Doctor, interpretado por Matt Smith) También veremos a nuevas acompañantes (como la guapísima Martha Smith, la alocada Donna Noble o la adorable Amy Pond) y nuevas y terribles amenazas como el regreso de los Daleks, la aparición de los Cybermen o la presentación del Master, el archienemigo del Doctor. De igual forma, veremos nuevos viajes a lo largo del espacio y el tiempo que nos llevarán a los confines del cosmos. Pero lo más importante es que tendremos diversión, diversión y más diversión. Nunca es tarde para iniciarse como "whovian" y desde aquí lanzo mi más sincera recomendación: "Doctor Who" es una serie imprescindible.