28 de septiembre de 2010

[Videojuegos] Impresiones de "Blade Kitten"


"Blade Kitten" es un cómic independiente creado por Steve Stamatiadis y protagonizado por una cazarrecompensas futurista mitad chica mitad gato llamada Kit Ballard. Dicho cómic bebe claramente de la estética y el humor del manga, donde las chicas-gato son bastante comunes, y narra las aventuras de la aguerrida Kit Ballard en el mundo fantástico de Hollow Wish. Recientemente, los chicos de Krome Studios, encabezados por el propio Stamatiadis, cogieron la idea del cómic y diseñaron un videojuego basado en él que conservase su estética y su sentido del humor. El juego de "Blade Kitten", distribuido por Atari, ya puede encontrarse en formato descargable tanto en el bazar de Xbox 360 y la store de PS3 como en PC a través de Steam.

Se trata principalmente de un juego de plataformas con algunos toques de aventura y acción. Situado varios años antes del inicio del cómic, el juego narra la llegada de Kit Ballard a Hollow Wish. Allí recibirá el encargo de capturar a una rebelde llamada Terra-Li, pero antes tendrá que enfrentarse a una presumida cazarrecompensas rival que quiere pisarle el trabajo.


Antes de comentar nada más es necesario apuntar que "Blade Kitten" no es un juego de gran presupuesto. Técnicamente no es ninguna maravilla, los actores de doblaje no pasan de correctos y no innova en ningún aspecto. Es más, no ofrece nada que no hayamos visto en decenas de juegos antes. Sin embargo, su jugabilidad sencilla y adictiva, su estilo en "falsas 2D" y su agradable estética lo convierten en un juego al que merece la pena dar una oportunidad. Evidentemente no se trata de un juego sobresaliente, quizá ni siquiera notable, pero resulta entretenido y adictivo. Además, su jugabilidad parece más propia de las generaciones pasadas que de la presente generación, lo cual resultará atractivo para los nostálgicos.

Como comentábamos antes, nos encontramos ante un juego de plataformas y acción. Nos desplazaremos en scroll lateral a través de escenarios en "falsas 2D". Es decir, que aunque escenarios y personajes estén modelados en 3D, el desplazamiento será únicamente en 2D. Se trata de un juego enfocado a la aventura para un solo jugador, por lo que podemos olvidarnos desde ya del componente online (éste se usa únicamente para almacenar las puntuaciones obtenidas por el jugador). Las cinemáticas están realizadas en un formato similar al cell-shading para obtener un estilo similar al del cómic, muy cercano al del manga. En general, el juego presenta una estética clara y colorista, tanto en personajes como en la ambientación de los escenarios. Es destacable el trabajo realizado en los fondos, que resultan bonitos y contienen muchos elementos móviles, aunque no se pueda interactuar con ellos. La ambientación de mundo fantástico y futurista está bastante conseguida.


Básicamente, nuestro recorrido por los escenarios (que además son de un tamaño considerable) se compone de momentos de plataformas y exploración combinados con momentos de combate. Los enemigos son bastante repetitivos y no presentan mucha variedad, por lo que los enfrentamientos resultan muy sencillos. La parte más interesante la constituye el plataformeo para sortear obstáculos y descubrir caminos secretos que nos lleven hasta los cofres ocultos. A lo largo del recorrido nos encontraremos con unos rectángulos de colores que debemos recoger. Se trata de la moneda del mundo de Hollow Wish, llamada hex. En diversos lugares secretos de los escenarios se esconden cofres repletos de hex que constituyen nuestro objetivo secundario. Finalmente, la última forma de conseguir hex es derrotando a los enemigos.

Para derrotar a los enemigos contamos con nuestra espada, que flota a nuestro lado hasta que le damos la orden de atacar. El hecho de que no necesitemos agarrar la espada para atacar nos otorga varias ventajas: podemos atacar mientras trepamos por las paredes o el techo y podemos ordenar a la espada que realice un ataque a larga distancia para eliminar a enemigos alejados o para golpear interruptores que están fuera de nuestro alcance. También podemos clavar la espada al suelo para mantenernos en nuestra posición (por ejemplo para que el aire de una turbina no nos arrastre) o usarla para generar un campo de fuerza de duración limitada que nos guarde de los ataques enemigos. Este campo de fuerza depende de la energía de la espada, que se renueva automáticamente, pero que se agota rápidamente si la utilizamos para hacer ataques a distancia. La energía de la espada está representada en forma de círculo azul en el indicador de la parte inferior izquierda de la pantalla. Junto a él se encuentra el indicador de vida de Kit Ballard, de color rosa. La vida también se recupera automáticamente, lo cual contribuye a que los combates sean tan sencillos. La única dificultad real del juego son las fases de plataformas.


En cuanto al plataformeo, Kit Ballard cuenta con los típicos movimientos para avanzar: salto, doble salto, deslizamiento, etc. Además es capaz de trepar por paredes y techos sin dificultad. Los escenarios están repletos de obstáculos, como rayos láser, plataformas móviles, turbinas... Para poder atravesar muchos de ellos tendremos que accionar diferentes interruptores o encontrar las paredes que podemos derribar con nuestra espada para abrir nuevos caminos. Dentro de un mismo escenario existe bastante variedad para hacer que resulte entretenido completarlo.

A todo esto habría que añadir los enfrentamientos de rigor contra gigantescos jefes finales y la posibilidad de desbloquear diferentes elementos, como nuevas espadas y nuevos trajes para Kit Ballard. Aunque la historia no sea especialmente brillante y la estética estilo manga pueda gustar más o menos, sin duda la jugabilidad cumple con creces y ofrece suficiente diversión.


A pesar de que las voces están en inglés, el juego viene con subtítulos en castellano, lo cual siempre es de agradecer. Como punto negativo es necesario comentar que se trata de un juego dividido en dos episodios que se venden por separado. Hasta ahora ha salido el primero, que se puede adquirir a un precio de 1200 Microsoft Points en el bazar de 360 y unos 12 € aproximadamente en la store de PS3. Un precio demasiado alto para un juego descargable, por interesante que sea su jugabilidad. Y más teniendo en cuenta que habría que adquirir la segunda parte por separado cuando esté disponible (y probablemente llegue a un precio similar).

No obstante, el juego me parece lo suficientemente interesante como para darle una oportunidad. Hay que tener claro que no se trata de un juego sobresaliente, como ya hemos comentado, pero con una jugabilidad divertida y atractiva heredera de los clásicos en 2D. Salvo "Trine" y el reciente remake de "Rocket Knight Adventures", no hay muchas alternativas de juegos similares, por lo que aquellos a los que les guste el género harán bien en probar "Blade Kitten".

23 de septiembre de 2010

[Series] El Prisionero


A finales de la década de los 60 se estrenó una serie de televisión británica llamada "El Prisionero". Dicha serie, protagonizada por Patrick McGoohan, se convirtió en una serie de culto con el paso de los años. "El prisionero" narraba la historia de Número 6 (interpretado por el propio McGoohan), un hombre de pasado misterioso que era secuestrado y recluido en un extraño e idílico pueblecito llamado La Villa, donde todos los habitantes responden a un número en lugar de un nombre. Tras la aparente tranquilidad de La Villa, dirigida por el enigmático Número 2, se escondían inquietantes secretos, siendo el primero de ellos quién estaba detrás de su existencia y el motivo por el que se retenía a sus habitantes. Mientras que la mayoría de residentes de La Villa aceptaban su cautiverio, Número 6 buscaba siempre la manera de escapar.

La serie resultó tan innovadora como polémica, pues fue una de las primeras series que apostó por al ambiguedad y el misterio para tener en vilo al espectador. Narrada desde el punto de vista subjetivo de Número 6 (quien no sabía por qué había sido recluido en La Villa), la serie nunca llegó a revelar todos sus secretos. En ocasiones su narrativa recurría a escenas oníricas y surrealistas, mostrando las manipulaciones a las que era sometido Número 6. Aunque podría considerarse una serie de misterio e intriga, "El Prisionero" se adentró en terrenos más propios de la ciencia ficción, tratando temas como el control mental, el robo de identidad y la manipulación de la consciencia.

En 2009 se realizó una revisión del concepto de la serie original en forma de miniserie de seis episodios. No sería apropiado hablar de remake, pues en realidad no es un remake como tal, sino más bien una reconstrucción y ampliación del punto de partida de la serie de los 60 adaptándolo a la época actual. No obstante, esta miniserie conservó muchos elementos de su predecesora, como puede ser la peculiar estética de La Villa, su predilección por la ambiguedad y las escenas oníricas o el hecho de que sus misterios no llegan a ser revelados en su totalidad. La miniserie de "El Prisionero" contó con Jim Caviezel como Número 6 y con el siempre fantástico Ian McKellen como Número 2. Dicha miniserie ha sido emitida recientemente en nuestro país a través de Canal+.


Tras estos datos introductorios vamos a centrarnos en la miniserie de "El Prisionero". Ésta comienza cuando nuestro protagonista, cuyo nombre y cuyo pasado nos son completamente desconocidos, despierta en mitad de un vasto entorno desértico. No tarda mucho en cruzarse con un maltrecho anciano llamado Número 93 que trata de escapar de unos perseguidores desconocidos. Tras la muerte del anciano, nuestro protagonista comenzará a investigar para comprender qué es lo que está sucediendo y llegará a un pueblecito de aspecto idílico y un tanto retro llamado La Villa. Allí conocerá a Número 2, el responsable de La Villa, y se le adjudicará un número: el 6. Sorprendido por la actitud de los habitantes de La Villa, que no parecen preocupados por su situación ni por las manipulaciones a las que son sometidos allí, Número 6 tratará de seguir el ejemplo de Número 93 y escapar de allí sin conseguirlo. Una vez aceptada su condición de prisionero pero con la idea de escapar aún en mente, Número 6 se propondrá entonces tratar de averiguar qué se esconde tras La Villa y su dirigente.

Mientras todo esto sucede, se nos va narrando una segunda línea argumental en lo que en un principio parece una serie de flashbacks sobre la situación que llevó a Número 6 hasta La Villa. Nótese que he dicho que en un principio parece una serie de flashbacks, pues a medida que la miniserie avanza hacia su resolución esta segunda línea argumental comienza a entrelazarse de forma sorprendente e inesperada con los sucesos que transcurren en La Villa, revelando nuevas preguntas cuyas respuestas aportan una nueva interpretación sobre el gran misterio de la existencia de La Villa. Esta segunda línea argumental nos presenta a Michael, un trabajador de una importante empresa que ha decidido renunciar tras descubrir ciertos secretos turbios, y a Lucy, una chica de motivaciones desconocidas con la que comparte una noche apasionada cuyas consecuencias se irán desvelando poco a poco.

Tras el intrigante planteamiento inicial, las pistas que se van desvelando progresivamente en ambas líneas argumentales comienzan a entrelazarse y entonces todo adquiere una nueva dimensión mucho más siniestra y compleja de lo que parecía en un principio. Finalmente, la conclusión de la miniserie resultan tan inquietante como sugerente, cerrando de forma magistral estos seis capítulos y comenzando un nuevo capítulo cuyo desarrollo queda a la imaginación del espectador.


"El Prisionero" es, en cierto sentido, un duelo a varios niveles. Es un duelo entre Número 6 y Número 2 en la ficción, pero también es un duelo interpretativo entre los dos actores protagonistas. He de decir que, aunque Jim Caviezel cumple con creces su papel, se ve completamente eclipsado por ese auténtico monstruo de la interpretación que es Ian McKellen. El veterano actor da vida al enigmático y en ocasiones contradictorio Número 2, el dirigente de ese extraño y surrealista pueblo situado en mitad de la nada. Número 2 es el gran manipulador que controla los destinos de los habitantes de La Villa, pero incluso él no es más que otra marioneta en manos de la verdadera mano en la sombra que orquesta todo lo que allí sucede (de ahí que él no sea el Número 1, sino el Número 2). Uno de los temas mejor llevados y más interesantes de la miniserie es el que plantea el precio que ha tenido que pagar Número 2 para asegurar el bien de La Villa; para asegurar el bien común.

Número 2 también proporciona algunas de las mejores reflexiones de la miniserie. Ésta no sólo plantea una serie de misterios, sino que también invita a reflexionar sobre diferentes temas que van desde la filosofía más abstracta hasta la ciencia más objetiva, pasando por el debate acerca de la sociedad. Usando la ciencia ficción como trampolín, "El Prisionero" plantea preguntas tremendamente interesantes acerca de los diferentes planos en los que funciona nuestra mente, la forma en la que interpretamos subjetivamente aquello que no son más que reacciones químicas en nuestro cerebro (por ejemplo, cuando nos enamoramos), el delicado equilibrio en el que se basa la convivencia social, lo predispuestos que estamos a aceptar una mentira cuando queremos creer en ella, etc. Más que una serie sobre un pueblo misterioso y un hombre que trata de escapar de él, "El Prisionero" es un exquisito estudio sobre la naturaleza humana.


La estética de la miniserie respeta la esencia de la de su predecesora, aunque opta más por una fotografía basada en amplios parajes desérticos desprovistos de vida (lo cual tiene incluso una motivación profunda una vez conocidas todas las pistas sobre la naturaleza de La Villa). Tanto los vehículos como las casas tienen un cierto aire retro, como si estuviesen un par de décadas desfasados respecto al presente. Lo mismo sucede con el vestuario de sus habitantes, que por lo general presentan un aspecto impecable (casi todos, especialmente Número 2, visten trajes de un blanco impoluto), lo cual contrasta con el aspecto algo desaliñado y las ropas oscuras y desgastadas de Número 6. En este aspecto la miniserie está muy conseguida.

Al igual que respeta la estética de su predecesora también respecta su predilección por la ambiguedad, las secuencias oníricas y las escenas alucinatorias. Dado que la miniserie está narrada desde el punto de vista de Número 6, en la mayoría de escenas el espectador se enfrenta al mismo desconcierto al que se enfrenta el personaje. No obstante, a medida que avanza la trama se nos van mostrando muchos más detalles, ampliando nuestro foco desde Número 6 hasta un núcleo de personajes clave de La Villa. Todos ellos son piezas de un gran puzle cuya verdadera complejidad no se revela hasta el final.

En conclusión, "El Prisionero" es una miniserie que recicla a la perfección un concepto clásico y lo amplía, llevándolo hacia nuevos horizontes. Su argumento está magistralmente hilado y asegura el interés del espectador hasta el final, llevándole progresivamente a través de dos líneas argumentales entrelazadas hacia una conclusión francamente sorprendente. Por otro lado, tanto su estética como la calidad del trabajo de los actores aseguran que resulte lo suficientemente atractiva a los espectadores que no estén acostumbrados a este tipo de producciones que apuestan más por la ambiguedad y la reflexión que por la acción. Finalmente, al estar compuesta sólo por seis capítulos, su visionado no conlleva demasiado tiempo. Merece mucho la pena darle una oportunidad y, tras completarla, dedicar un rato a rumiar las ideas que presenta, mucho más profundas de lo habitual en las series de ficción actuales.

17 de septiembre de 2010

[Cómic] Reseña de "Mass Effect: Redemption"


"Mass Effect Redemption" es una miniserie de cuatro cómics que forma parte del universo expandido de la saga de videojuegos de ciencia ficción "Mass Effect" de BioWare. Esta miniserie narra una historia que sirve de puente entre el primer y el segundo juego, además de servir de prólogo para uno de los contenidos descargables de este último. El argumento de dichos cómics fue elaborado por Mac Walters, uno de los escritores de los juegos de BioWare, por lo que la coherencia entre los cómics y los videojuegos puede darse por supuesta.

Editados recientemente por Panini en un tomo recopilatorio a un precio de 12,95 €, los cuatro números de "Mass Effect Redemption" están protagonizados por la Doctora Liara T´Soni, la asari que se unió al grupo de combate del Comandante Shepard durante el primer juego. Aunque "Mass Effect Redemption" se sitúa oficialmente entre el primer y el segundo juego, sería más correcto decir que se sitúa entre el prólogo y el comienzo de la acción de "Mass Effect 2". Es decir, entre la destrucción de la Normandía y el momento en el que Shepard despierta en las instalaciones de Cerberus.

Un ataque por sorpresa destruye la nave espacial Normadía y el Comandante Shepard es dado por muerto. Sin embargo, Liara no acepta lo sucedido y comienza una investigación por su cuenta para tratar de encontrar a Shepard... o al menos lo que queda de él. Su búsqueda le llevará a la peligrosa estación espacial Omega, situada en el Sistema Términus. Allí descubrirá las fuerzas que se han puesto en marcha y tratan de apoderarse del cuerpo de Shepard, entre ellas la misteriosa organización prohumana llamada Cerberus. Por suerte, Liara no estará sola durante su búsqueda, pues recibirá la ayuda de un aliado: un drell llamado Feron.


Durante el curso de "Mass Effect Redemption" Liara se encontrará con diversos personajes que tendrán un papel muy importante en "Mass Effect 2". Es el caso de Miranda, una de las agentes de Cerberus, o del misterioso líder de dicha organización: el enigmático Hombre Ilusorio. El cómic sirve para explicar algunas de las crípticas afirmaciones de Liara durante "Mass Effect 2", así como para introducir un contenido descargable llamado "Lair of the Shadow Broker", continuación directa de los eventos narrados en la conclusión de este cómic.

El dibujo corre a cargo de Omar Francia, dibujante e ilustrador que ya ha trabajado anteriormente en cómics de ciencia ficción dentro de la franquicia Star Wars (concretamente la serie "Star Wars Legacy"). Su dibujo, aunque carente de grandes alardes, resulta agradable y muestra unas composiciones de página bastante conseguidas. Es necesario destacar la fidelidad que consigue respecto a lo visto en los videojuegos, tanto en la estética de los escenarios como en la apariencia de las diferentes especies alienígenas y el diseño del armamento que utilizan los personajes. Quien haya jugado a los juegos de BioWare reconocerá inmediatamente todos los elementos que se muestran en el cómic.


Las portadas son obra del ilustrador Daryl Mandryk, artista conceptual de videojuegos y portadista habitual de la editorial americana Dark Horse, editorial que lanzó originalmente estos cómics en USA. Su trabajo como portadista de "Mass Effect Redemption" es impecable, pues las cuatro portadas son realmente magníficas.

La edición de Panini, aunque algo cara para contener sólo cuatro números, es de gran calidad, siendo su único punto negativo el hecho de que algunas traducciones son diferentes a las de los juegos (por ejemplo, "Coleccionistas" en lugar de "Recolectores"). Por lo demás se trata de una muy buena edición.

Evidentemente, al formar parte del extenso mundo de ficción de la saga "Mass Effect" y hacer tantas referencias a lo visto en los juegos, "Mass Effect Redemption" es un cómic dirigido principalmente a los jugadores que quieran ampliar sus conocimientos sobre la saga. Eso no quiere decir que alguien que no haya jugado antes a "Mass Effect" y "Mass Effect 2" no pueda disfrutar de "Mass Effect Redemption", pero está claro que el disfrute de los que lo hayan hecho será exponencialmente mayor. Por lo tanto, se trata de un producto especialmente recomendado para los seguidores de la franquicia de ciencia ficción de BioWare.

15 de septiembre de 2010

[Cine - Series] Especial Star Trek

[Cine] Star Trek VI: The Undiscovered Country (Aquel País Desconocido)

La anterior película de Star Trek había sido un fracaso, tanto de taquilla como de crítica. La serie de "Star Trek: The Next Generation" ya se había consolidado con cierto éxito, mostrando una nueva tripulación, un nuevo Enterprise y nuevas aventuras mucho más acordes a la época. La productora clamaba por poner fin a la etapa clásica de Star Trek, aunque desconfiaba de la idea de rodar una nueva película ante el fiasco de la anterior. Llegó a barajarse una idea llamada "Star Trek: The First Adventure" según la cual se comenzaría una nueva saga con versiones más jóvenes de los personajes originales interpretados por otros actores. De esta forma se podría narrar la época en la que Kirk y Spock estaban aún en la academia. Finalmente, esta idea fue rechazada por el propio Gene Roddenberry, el creador de la serie original. Los actores originales merecían una digna despedida, por lo que se contactó con Nicholas Meyer, director de la película más exitosa de la saga ("The Wrath of Khan"), y comenzó a prepararse un nuevo guión. Leonard Nimoy (Spock) se puso en contacto con el director para sugerirle una idea: la nueva película se inspiraría en la caída del muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría. De esta forma, en 1991, poco después del 25º aniversario de la primera emisión de la serie original, se estrenó "Star Trek VI: The Undiscovered Country" ("Aquel país desconocido"). La película se dedicó a Gene Roddenberry, que falleció poco antes del estreno.


La historia comienza con el Capitán Sulu, antiguo tripulante del Enterprise y actual capitán de la nave estelar Excelsior. Mientras su nave finaliza una misión cerca del espacio neutral que separa el territorio de la Federación del territorio del Imperio Klingon, ambos en una inestable tregua, los instrumentos detectan una increíble explosión. La luna Praxis, principal productora de energía del Imperio Klingon, ha sido destruida a causa de un accidente. La atmósfera del mundo central del Imperio ha sido dañada y los Klingon se enfrentan por primera vez en su historia a la extinción. Dado que durante décadas la mayor parte de su presupuesto se dedicaba únicamente a la carrera armamentística y militar, los Klingon no poseen los medios para superar la situación en la que se encuentran.

Gracias a la mediación del Capitán Spock se han dado los primeros pasos para forjar una alianza entre el Imperio Klingon y la Federación. Sin embargo, aunque es su única esperanza de supervivencia, muchos Klingon rechazan semejante alianza. Lo mismo sucede con muchos oficiales de la Federación, entre ellos el Capitán Kirk, quien sufrió una gran pérdida a manos de los Klingon. Sin embargo, el mando de la flota estelar ordena a Kirk que escolte al Canciller Klingon Gorkon hasta la Tierra para firmar un tratado de paz, aún en contra de los deseos de Kirk.

No obstante, mientras el Enterprise (cuya tripulación de veteranos está a punto de abandonar el servicio) escolta a la nave del Canciller, ésta es atacada y el Canciller es asesinado. El Capitán Kirk y el Doctor McCoy son acusados del crimen y llevados al Imperio Klingon, donde son juzgados y encarcelados en un remoto planeta prisión. El Capitán Spock y el resto de la tripulación del Enterprise no sólo deberán rescatar a los suyos, sino que también tendrán que descubrir la verdad sobre el asesinato del Canciller Gorkon antes de que la última esperanza de paz en la galaxia se pierda para siempre.


Las referencias al fin de la Guerra Fría son bastante evidentes. La explosión de la luna Praxis se basa en el incidente de Chernobyl, mientras que el personaje del Canciller Gorkon se basa en Mikhail Gorbachev. Es cierto que los Klingon siempre habían ejercido en Star Trek el mismo papel que los comunistas en el mundo real. Al igual que el régimen comunista, el Imperio Klingon acaba enfrentándose a una situación insostenible que le lleva a buscar la paz tras años y años de guerra más o menos encubierta. Evidentemente, esto no es del agrado de muchos guerreros Klingon, que temen que la paz con la Federación signifique el fin de su cultura y de su civilización. Muchos harían cualquier cosa por sabotear el tratado de paz.

Sin duda nos encontramos ante el argumento más profundo y más inteligente de toda la saga. Por primera vez el Enterprise se enfrenta a un adversario al que no se puede vencer con la ciencia ni mediante la lucha y la audacia. Se trata del poder de los prejuicios. Los Klingon desconfían de los humanos y los humanos desconfían de los Klingon, en un círculo eterno que se alimenta de sus mutuos odios y rencores. Y cuando al fin surge alguien que habla de paz para romper el círculo vicioso, acaba siendo asesinado. En cierto sentido esta situación no se diferencia de otras muchas que hemos vivido en el mundo real.

Toda la película es un llamamiento a la paz. Se dice que Gene Roddenberry vio el montaje final de la película unos días antes de morir y que criticó algunas escenas por considerarlas "demasiado militaristas". Por desgracia, su fallecimiento hizo que su protesta no pudiera verse satisfecha. Aún así, el mensaje de la película es claro. A pesar de las diferencias, tanto humanos como Klingon (o cualquier otra especie) son iguales y deberían luchar por un único objetivo: la paz y el bien común. Esto está en absoluta consonancia con los valores inocentes y optimistas de la serie original.


La película cuenta con un desarrollo sobresaliente, manteniendo la tensión y el interés en todo momento, pues el espectador es muy consciente de lo que está en juego en esta ocasión. Momentos como el juicio de Kirk y McCoy y su destierro al planeta penal resultan absolutamente fantásticos y funcionan a la perfección dentro de la trama, convirtiendo a "Star Trek VI: The Undiscovered Country" en una auténtica obra maestra dentro de la saga.

También cuenta con uno de los mejores elencos de personajes secundarios, como el General Klingon Chang, la Teniente Valeris (nueva tripulante de la nave y nueva protegida vulcaniana de Spock) o Martia, la metamorfa que ayuda a Kirk y a McCoy en el planeta penal. Por su parte, aunque la tripulación clásica ha perdido a Sulu, ahora capitán de su propia nave, el reparto original sigue funcionando a la perfección a pesar de su avanzada edad (han pasado 25 años desde la serie original). Esta película resulta especialmente emotiva por resultar su última misión juntos, pues todos estaban a punto de retirarse, tanto en la ficción como en la vida real.


Al ser la película más reciente es la que cuenta con mejores efectos especiales, aunque éste no es su único aspecto destacable. También cuenta con una de las mejores bandas sonoras de la saga, en esta ocasión compuesta por Cliff Eidelman, y con uno de los mejores maquillajes vistos en Star Trek hasta el momento. Probablemente los mejores Klingon de toda la etapa original son los que aparecen en este largometraje.

Nos econtramos ante la que es, objetivamente, la mejor película de la saga. "The Wrath of Khan" es la más impactante y "The Voyage Home" es la más divertida, pero "The Undiscovered Country" es la más madura, la más compleja y la más profunda, además de ser todo un broche de oro para la etapa clásica de Star Trek. Los verdaderos fans de la saga no pueden reprimir una lágrima viendo a su adorada tripulación reunida por última vez, demostrando que no importa la edad de los actores cuando los personajes funcionan. Justo al final, la etapa clásica alcanza la madurez absoluta y entretiene, emociona e inspira como pocas veces lo había hecho antes.


Con la última escena de "Star Trek VI: The Undiscovered Country", en la que el Enterprise se dirige hacia el infinito, concluye la etapa clásica de Star Trek. William Shatner volvería a interpretar el papel del Capitán Kirk en una película más ("Star Trek: Generations"), donde compartiría protagonismo y le cedería el testigo oficialmente al nuevo capitán del Enterprise, el Capitán Jean-Luc Picard de la serie "Star Trek: The Next Generation". Semejante relevo generacional se produciría en la reciente película de Star Trek de J. J. Abrams, en la que Leonard Nimoy cedería el testigo al Spock del nuevo reparto. No obstante, la etapa clásica había terminado. El espíritu de Star Trek continuó en otras series ("The Next Generation", "Deep Space Nine", "Voyager" y "Enterprise") y películas con mayor o menor suerte, pero la etapa clásica había terminado. Un grupo de fans rescataron el olvidado proyecto de "Star Trek: Phase II" y comenzaron a rodar una segunda temporada no oficial de la serie clásica (con resultados bastante notables, por cierto, como se puede ver en su página), pero la etapa clásica había terminado. Que esta serie de entradas dedicadas al Star Trek clásico sirvan como sincero homenaje de mi parte a uno de los fenómenos más apasionantes de la cultura moderna y a todo un mito del cine y la televisión.

Especial Star Trek:

14 de septiembre de 2010

[Cine] Star Trek V: The Final Frontier (La Última Frontera)

Tras el éxito de las dos películas dirigidas por Leonard Nimoy (Spock), la productora decidió probar suerte y dejar la dirección de la quinta parte de la saga en manos de William Shatner (Kirk), la otra gran estrella de Star Trek. El escaso presupuesto y los problemas de producción provocaron que la historia original sufriese diversas reescrituras que disminuyeron considerablemente su calidad, generando la que se considera de forma unánime la peor película de la saga. Muchos fans, especialmente los detractores de Shatner, echaron la culpa de este fracaso a la labor de dirección del actor, aunque es necesario decir que la mala fama de esta película es excesivamente exagerada. Aunque la película tienen grandes fallos (probablemente debidos al escaso presupuesto y no a la incompetencia de Shatner), también tiene grandes aciertos. A pesar de todo, poca gente valoró sus méritos. Estrenada en 1989, "Star Trek V: The Final Frontier" ("La Última Frontera") supuso el peor momento de la saga.


Kirk, Spock y McCoy se toman unos días de permiso en la Tierra, haciendo una acampada y disfrutando de la naturaleza. Su descanso es bruscamente interrumpido cuando surge una emergencia en el planeta Nimbus III, mundo colonizado como parte de un acuerdo de paz entre la Federación, el Imperio Klingon y el Imperio Romulano. Lo que supuestamente iba a convertirse en un ejemplo de la paz universal acabó convirtiéndose en un mundo fronterizo poblado por criminales y escoria. Allí, en Nimbus III, tres embajadores (uno de la Federación, otro Klingon y otro romulano) han sido secuestrados por un vulcaniano llamado Sybock. Al parecer, Sybock es un vulcaniano renegado que ha renunciado al camino de la lógica y mantiene una misteriosa relación con Spock.

La tripulación del Enterprise vuelve a reunirse una vez más y viaja hasta Nimbus III para rescatar a los embajadores, sólo para descubrir que éstos se han puesto del lado de Sybock y les han hecho caer en una trampa. Sybock, que usa los talentos telepáticos vulcanianos para manipular la mente de la tripulación (o, según él, para liberarlos), toma rápidamente el control del Enterprise. Su intención es usar la nave estelar para atravesar la barrera del interior de la galaxia y encontrar el planeta donde se originó la vida, la fuente de la creación, donde espera poder comunicarse con el mismísimo Dios. Sólo Kirk, Spock y McCoy consiguen conservar su voluntad ante las manipulaciones de Sybock y tratan de detenerle, aunque en su interior temen que el vulcaniano pueda estar en lo cierto y que vaya a ponerlos en contacto con el creador.


Nos encontramos ante un argumento no exento de interés, pero su desarrollo errático, las escenas que tuvieron que ser reescritas y el bajo presupuesto influyeron mucho en el resultado final. Parte de la película resulta bastante insustancial, aunque su mensaje no lo sea. "Star Trek V: The Final Frontier" es una crítica hacia las religiones y los fanatismos; una crítica hacia las creencias mágicas e irracionales y hacia la esperanza en la felicidad obtenida en un hipotético paraíso más allá de nuestra existencia. En oposición a esto, la película defiende un mensaje mucho más personal y una vivencia más intimista de la creencia en Dios y en el más allá (pues realmente no critica la religión como forma de vivencia espiritual, sino la religión como herramienta de manipulación y control sobre las masas). "Star Trek V: The Final Frontier" nos dice que no debemos buscar a Dios en las palabras de un profeta, ni en un remoto lugar más allá del tiempo y el espacio, sino en el interior de nuestro corazón. Es una lástima que la gran mayoría del público se haya fijado en las carencias de la película sin apreciar el mensaje que contiene.

En efecto, la película cuenta con algunas escenas absolutamente olvidables que parecen sacadas de los momentos más estrafalarios de la serie original (el numerito de Uhura con las plumas es de lo peor de toda la saga). Los efectos especiales no acaban de funcionar bien y ni siquiera la aparición de los Klingon acaba de funcionar, pues se presencia acaba convertida en algo meramente testimonial. Algunos momentos cómicos parecen fuera de lugar y las escenas de acción resultan poco creíbles, dado que los actores ya eran bastante mayores y no estaban para muchos trotes.


Sin embargo, la película también tiene algunos momentos destacables, como la acampada del trío protagonista (la cual abre y cierra la película), que demuestra lo bien compenetrados que están los tres actores y lo carismáticos que resultan en pantalla. Aunque Kirk comente al principio que los hombres como ellos no tienen familia, queda constatado al final de la película que todos los años que han permanecido juntos sirviendo en el Enterprise los ha convertido en familia. De hecho, toda la tripulación constituye una gran familia independientemente de sus orígenes, etnias, razas o credos.

Poco más aporta esta película a la mitología de la saga, pues muchas de las situaciones que presenta se quedan en algo anecdótico que no acaba de ser desarrollado del todo: la situación de Nimbus III, la inestable tregua entre las tres grandes potencias, la amenaza de los Klingon que pretenden obtener fama acabando con la vida del legendario Capitán Kirk... Sin duda el potencial de esta película nunca acabó de despegar. Tampoco el clímax de la historia consigue la fuerza necesaria para destacar, pues, aunque se insinúan las pistas necesarias para comprenderlo todo, quizá es demasiado ambiguo para el espectador medio. Aún así, cosas más extrañas y absurdas se vieron en la serie original que la aparición del supuesto Dios con el que Kirk y los suyos se encuentran en el centro de la galaxia.


La banda sonora corrió a cargo una vez más de Jerry Goldsmith, quien recuperó el tema principal del primer largometraje, aunque el resto de composiciones, salvo un par de notables excepciones, no alcanzan el nivel de sus anteriores partituras para la saga.

En definitiva, "Star Trek V: The Final Frontier" es el peor largometraje de Star Trek, aunque está lejos de merecer las exageradas críticas que ha recibido a lo largo de los años (la mayoría por parte de los propios fans de la saga). La película tiene mucho fallos, pero también tiene sus pequeñas virtudes y puntos positivos que merecen ser destacados, como la camaradería entre el trío protagonista o su bello mensaje sobre la vivencia personal e íntima de la creencia en Dios. Por desgracia eso no la libró de ser un fracaso en taquilla. Por aquel entonces ya había comenzado "Star Trek: The Next Generation", una nueva serie protagonizada por una nueva tripulación que recuperaba el espíritu de la serie original. Dado que los actores de la primera tripulación ya eran bastante mayores, había llegado el momento de cerrar definitivamente la saga original. La próxima película sería la última.

Especial Star Trek:

[Cine] Star Trek IV: The Voyage Home (Misión: Salvar la Tierra)

Tras el éxito de la anterior entrega de la saga, Leonard Nimoy (Spock) volvió a ponerse tras las cámaras para dirigir la siguiente película. Originalmente, "Star Trek IV: The Voyage Home" iba a ser la conclusión de la saga, por lo que cerraría la línea argumental iniciada en "The Wrath of Khan" y continuada en "The Search for Spock". Además de esto, la película recuperaría uno de los elementos de la serie original que aún no había sido visto en la saga cinematográfica: los viajes en el tiempo. "Star Trek IV: The Voyage Home" (incomprensiblemente traducida como "Misión Salvar la Tierra" en nuestro país) se estrenó en 1986 y llevó a Kirk y a los suyos al lugar más inesperado de todos. En esta ocasión viajarían al pasado de la Tierra, al propio año 1986.


Tras reunirse de nuevo con un Spock más ajeno a las emociones que nunca, Kirk y sus compañeros deciden volver a la Tierra para presentarse ante el mando de la flota estelar y afrontar las consecuencias de sus actos (el robo y destrucción del Enterprise y el sabotaje del Excelsior). A bordo de la nave Klingon que secuestraron en la anterior película se dirigen hacia la Tierra, encontrándola sumida en el caos. Un vehículo sonda de origen desconocido está emitiendo una llamada que altera la atmósfera terrestre, provocando maremotos y tempestades. Si su mensaje no recibe respuesta pronto, destruirá la Tierra.

Spock investiga la señal, descubriendo que no va dirigida hacia al ser humano sino hacia otra forma de vida del planeta extinguida tiempo atrás: la ballena gris. El mensaje del vehículo sonda es similar a los cantos de la ballena gris, pero con estos animales extinguidos no hay forma de emitir una respuesta. La única solución posible es viajar al pasado y traer a una ballena gris para que pueda comunicarse con el vehículo sonda, evitando así la destrucción. Ayudándose de la gravedad del Sol y forzando al límite la nave Klingon, Kirk y los suyos viajan hacia atrás en el tiempo, llegando hasta 1986.

Más extraña para ellos que cualquier mundo alienígena, la Tierra de finales de los 80 les hará enfrentarse a más de una situación hilarante mientras tratan de encontrar a las ballenas que necesitan y de reparar la nave para poder efectuar el viaje de regreso.


Continuando la dinámica de la película anterior, "Star Trek IV: The Voyage Home" aprovecha a nuestros protagonistas desplazados en el tiempo para mostrar situaciones cómicas que provoquen la sonrisa en el espectador. Se trata de la película más ligera de la saga, con un argumento muy sencillo que trata sobre el ecologismo y la defensa de la naturaleza, pero también de la película más divertida. Escenas como la del Señor Chekov preguntando con su impagable acento ruso a un policía por la localización de los buques nucleares (recordemos que en aquella época aún no había terminado la Guerra Fría), la de Scotty tratando de comunicarse con un retrógrado computador de los 80 que ni siquiera reconoce su voz o la del Doctor McCoy comparando la medicina de la época con la de la Edad Media son absolutamente memorables. Es inevitable no reír con ellas y eso es precisamente lo que pretende la película. El viaje en el tiempo no es más que una excusa para desatar todo el potencial cómico de los actores.


Curiosamente, mientras esta película nos muestra la visión más cercana, graciosa y entrañable de los personajes (por fin Scotty, Uhura, Chekov y Sulu reciben mayores dosis de protagonismo), también nos muestra al Spock más alienígena y desconectado del mundo emocional. La escena inicial en Vulcano en la que Spock pone a prueba su mente mediante las preguntas que le realizan varios ordenadores simultáneamente (y que concluye con el propio Spock perplejo, incapaz de responder a la sencilla pregunta "¿cómo se siente?") es sin duda uno de los mejores momentos de la historia del personaje. No obstante, los intentos de Spock por comprender las emociones y por pasar desapercibido en la Tierra del pasado también propician escenas tremendamente cómicas y divertidas. La escena del autobús o el uso de Spock de las "metáforas floridas" de la época son absolutamente tronchantes.

Ya ha quedado patente que nos encontramos ante la película más graciosa y entretenida de la saga, pero también comentábamos que se trata de la de argumento más ligero. En efecto, "Star Trek IV: The Voyage Home" deja atrás los misterios científicos, los dilemas éticos y los combates entre naves estelares que caracterizaron a las entregas anteriores. En su lugar recurre a un sencillo argumento que esconde una evidente metáfora de corte ecologista sobre la conservación del medio ambiente y la protección de las especies en peligro, especialmente las ballenas grises. La nave Klingon de Kirk y los suyos incluso llega a interceptar un barco ballenero, impidiendo que sus arpones lleguen hasta una pareja de ballenas. No obstante, lejos de resultar infantil, creo que la defensa de estos valores es más que apropiada para el espíritu de Star Trek, que ya desde la serie original mostró su progresismo en materia social y ecológica.


La banda sonora, compuesta en esta ocasión por Leonard Rosenman, empieza con una potente fanfarria inicial para luego mostrarnos temas propios de la década de los 80 que acompañan a nuestros protagonistas en sus peripecias en el pasado. No se trata de una mala banda sonora, aunque sin duda ciertos temas sólo pueden ser disfrutados por aquellos que disfruten de la música ochentera.

Decíamos al principio que "Star Trek IV: The Voyage Home" fue concebida inicialmente como conclusión de la saga, pues cerraría todos los argumentos pendientes. Efectivamente, la película supone una cierta conclusión, acabando con el juicio a la tripulación. Como era de esperar, el hecho de que hayan salvado el mundo supone un atenuante para el tribunal, que perdona todos los cargos excepto uno: desobedecer las órdenes de un superior. Como consecuencia de esto, el Almirante Kirk es degradado a capitán y destinado al mando de una nave estelar, puesto que nació para ocupar. Dicha nave estelar no podía ser otra más que el Enterprise, reconstruido una vez más y listo para vivir nuevas aventuras.


La saga podría haber terminado aquí perfectamente, pero concluir una saga ya mítica no iba a ser tan fácil. "Star Trek IV: The Voyage Home" tuvo una gran acogida y, aunque el reparto ya empeza a evidenciar claramente el paso del tiempo (habían pasado veinte años desde la serie original), resultaba tan carismático y funcionaba tan bien junto que los fans clamaban por una nueva reunión. A la saga aún le quedaba por ofrecer su mejor momento... y su peor momento.

Especial Star Trek:

13 de septiembre de 2010

[Cine] Star Trek III: The Search for Spock (En Busca de Spock)

Tras la exitosa segunda parte era evidente que habría una nueva película de Star Trek. En lo que parecía la concesión de un capricho a una de las estrellas más populares del reparto, la productora dejó la dirección en manos de Leonard Nimoy (Spock). Sin embargo, éste supo manejarse muy bien tras las cámaras, elaborando una de las películas más entretenidas de la franquicia. Curiosamente, también fue una de las películas con menos pretensiones. Su rodaje no estuvo exento de problemas, pues incluso llegó a producirse un incendio en uno de los estudios, pero finalmente "Star Trek III: The Search for Spock" ("En Busca de Spock") se estrenó en 1984.


Situada argumentalmente justo tras la conclusión del largometraje anterior, "Star Trek III: The Search for Spock" narra el regreso de la tripulación del Enterprise a la Tierra. Tras lo sucedido en el combate contra Khan, Kirk da por perdido a su amigo Spock. Además, la Federación ha decidido retirar al Enterprise del servicio activo tras los daños sufridos en dicho combate. La tripulación recibirá nuevos destinos, lo que supondrá el fin de las aventuras de la mítica nave estelar. Sin embargo, una crucial conversación con el Embajador Sarek, el padre de Spock, desvela a Kirk la posibilidad de recuperar a su amigo perdido. Dispuestos a hacer cualquier sacrificio para volver a ver a Spock, Kirk y su tripulación desobedecen las órdenes del mando de la flota y roban el Enterprise. Su búsqueda les llevará al Planeta Génesis, el mundo originado por la detonación del dispositivo terraformador aparecido en la anterior película.

Pero la tripulación del Enterprise desconoce que la Teniente Saavik y David Marcus, el hijo de Kirk, se encontraban investigando Génesis cuando un grupo de Klingon renegados dirigidos por el Comandante Kruge los secuestró con la intención de recrear el dispositivo Génesis para ser usado como arma de destrucción. Mientras el Planeta Génesis comienza su ciclo final y amenaza con destruirse, Kirk y los suyos tendrán que arriesgarlo todo para enfrentarse a los Klingon y buscar a su compañero desaparecido.


En un giro inesperado, en esta película vemos hasta dónde están dispuestos a llegar nuestros protagonistas para recuperar a Spock. Si en la anterior película el propio Spock decía que el bienestar de la mayoría supera al bienestar de la minoría... o de un solo, en este nuevo largometraje la tripulación del Enterprise hace todo lo posible por demostrar que el bienestar de uno solo es más importante que el bienestar de la mayoría. Para llegar hasta Génesis deben desobedecer las órdenes del mando de la flota estelar, agredir a sus propios camaradas de la Federación, robar una nave estelar e incluso sabotear la nave que se envía para perseguirles. Pero ninguno de ellos tendrá que sacrificar más que al Almirante Kirk, que afronta en esta película una de las pérdidas más dramáticas de su trayectoria; pérdida que, además, le marcará para siempre.

No obstante, a pesar de lo que pueda parecer "Star Trek III: The Search for Spock" es una de las películas más divertidas de la saga, pues introduce un elemento nuevo en la franquicia: el humor. Aunque la serie original trató con mayor o menor suerte (normalmente lo segundo) introducir escenas cómicas, esto se ignoró por completo en las dos primeras películas. En este tercer largometraje vemos pequeños retazos de humor para aliviar la tensión dramática y hacer que la historia resultase más divertida, lo cual funciona realmente bien. De hecho, estos pequeños toques de humor, tras consolidarse en la siguiente película, acabaron convirtiéndose en una de las señas de identidad de la saga.


Esta película también realiza otras aportaciones a la mitología del Universo Star Trek. Por primera vez vemos hasta dónde llega la amplitud de la flota estelar, ya que se nos muestra la gigantesca estación que sirve como dique de las naves estelares. También se nos presenta una nueva nave, el USS Excelsior, llamada a convertirse en el sustituto del Enterprise en contra de los deseos de Kirk y su tripulación. Por primera vez da la sensación de que la Federación no sólo está compuesta por unas pocas naves que raramente se cruzan, sino que constituye un conjunto verdaderamente amplio y poderoso.

Sin embargo, la contribución más importante de esta película es sin duda la de convertir a los Klingon en los auténticos adversarios de Kirk y los suyos. Tras su breve aparición al comienzo de "Star Trek I: The Motion Picture", los Klingon vuelven más crueles y violentos que nunca. Con una estética y un lenguaje mucho más elaborados que en su anterior aparición, su imagen en pantalla resulta de gran potencia y atractivo. No en vano los Klingon son recordados como uno de los iconos más importantes de Star Trek. Es en "Star Trek III: The Search for Spock" cuando realmente comienzan a adquirir su estatus de archivillanos. Entre los Klingon que aparecen en la película, destaca el expresivo Comandante Kruge, interpretado por Christopher Lloyd (a quien todos recordamos como el mítico Doc Brown de "Regreso al Futuro", papel que interpretaría un año después de ponerse en la piel del Kruge).


Finalmente, esta película se adentra en los siempre fascinantes misterios de la cultura vulcaniana, ofreciéndonos nuevos datos sobre las costumbres y creencias de Vulcano. Se podría considerar que todo el argumento de la búsqueda de Spock no es más que una excusa, ya que es bastante intrascendente y se aprovecha de los cabos sueltos (el Planeta Génesis, la Teniente Saavik y el hijo de Kirk) dejados por la anterior película. Sin embargo, el misterio que rodea al regreso de Spock, a pesar de ser bastante predecible, es tan interesante que no podemos más que perdonar dicha intrascendencia.

En su época se trató de mantener el secreto acerca del regreso de Spock en el más absoluto de los misterios. Aunque se anunció que Leonard Nimoy iba a situarse tras las cámaras, su nombre no figuró en los títulos iniciales, planteando la duda de si volvería a interpretar el papel de Spock. Evidentemente, Spock se había vuelto una parte tan importante de Star Trek que su regreso era inevitable. A pesar de ello, Nimoy supo jugar bien sus cartas y aprovechó las posibilidades de los misterios vulcanianos para cambiar al personaje y suscitar la inquietud del espectador. Spock nunca había resultado tan fascinante.


Como comentábamos anteriormente, a pesar de ser una película algo intrascendente, más preocupada por entretener al espectador que por otra cosa, "Star Trek III: The Search for Spock" continuó admirablemente la saga, añadiendo ciertos elementos que la enriquecerían aún más y proporcionarían la base para futuras historias. Probablemente se trata de la película de Star Trek que menos parece Star Trek. Por primera vez vemos a la tripulación actuando al margen de la Federación, sin sus uniformes y convertidos en criminales (aunque sea por motivos honestos). En una de las escenas más inesperadas, incluso se ven obligados a sacrificar el Enterprise, teniendo que secuestrar una nave Klingon (un Ave de Presa Klingon, vehículo que también utilizarían en la siguiente película). A pesar de todo esto, de los problemas de producción y del escaso presupuesto, la película cumple con creces sus objetivos. La banda sonora, elaborada de nuevo por James Horner, incluso supera a la de la anterior película, resultando mucho más potente y sugerente.

"Star Trek III: The Search for Spock", pese a que proporciona cierta sensación de conclusión, acaba con un evidente "continuará", pues la intención era continuar el argumento en una segunda película que también sería dirigida por Nimoy y que sería, supuestamente, la conclusión de la saga. Pero aún quedaba mucho por contar.

Especial Star Trek:

12 de septiembre de 2010

[Cine] Star Trek II: The Wrath of Khan (La Ira de Khan)

El éxito de la primera película de Star Trek había propiciado la producción de una secuela. Sin embargo, la productora no estaba contenta con Gene Roddenberry, creador de la serie original y productor del primer largometraje. El proyecto que había ideado para su secuela no convenció a la productora, lo cual, junto al tremendo gasto en efectos especiales de "Star Trek: The Motion Picture", hizo que se le apartase de su cargo. Roddenberry pasó a ser el consultor ejecutivo, lo que permitió que la productora pudiese hacer los cambios que deseaba en la franquicia, obviando casi por completo la primera película. Para empezar, el presupuesto de la secuela debía ser mucho más ajustado. De igual forma, los misterios científicos y los dilemas éticos, auténticos protagonistas del primer largometraje, debían dejar paso a la acción. Para ello era necesario un villano que se convirtiese en antagonista de la tripulación del Enterprise. El nuevo director rescató a uno de la serie original: Khan. De esta forma, en 1982 se estrenó "Star Trek II: The Wrath of Khan" ("La Ira de Khan").


Han pasado varios años desde la última misión de Kirk y Spock. Ambos se encuentran ahora en la Tierra, desempeñando el papel de profesores en la academia de la flota estelar. Sus cadetes, como la Teniente Saavik (una vulcaniana que sigue los pasos de Spock), se convertirán en la nueva generación de la flota estelar. Para ponerlos a prueba, Kirk, Spock y el resto de veteranos del Enterprise, regresan a su nave estelar para evaluar a los cadetes en su primer vuelo espacial. La nave se encuentra ahora bajo el mando de Spock, ascendido a capitán. El Almirante Kirk no es más que un observador, ya que no se espera ningún tipo de problema durante el vuelo de prueba.

Por otro lado, la nave estelar Reliant participa en un proyecto científico que experimenta con un dispositivo de terraformación llamado Génesis, capaz de convertir un planeta yermo en un oasis lleno de vida. Mientras su capitán y su primer oficial (el Señor Chekov, antiguo tripulante del Enterprise) exploran un mundo desértico candidato a ser terraformado, se encuentran con un grupo hostil. Chekov reconoce rápidamente al hombre que está al mando de los atacantes. Se trata de Khan.

Años atrás (en un capítulo de la serie original titulado "Space Seed") el Enterprise encontró una nave a la deriva cuya tripulación estaba congelada criogénicamente. Al despertarla, descubrieron que se trataba de hombres y mujeres del siglo XX que habían huído del planeta Tierra. Se trataba de personas diseñadas genéticamente para ser seres humanos perfectos y su líder, Khan, había sido un famoso tirano y dictador en su época. Tras un intento fallido de apoderarse del Enterprise, Khan y los suyos habían sido exiliados a un planeta remoto. Nada había vuelto a saberse de ellos... hasta ahora.

Enloquecido por el odio, pues el exilio había supuesto la muerte de su esposa, Khan se apodera del Reliant y se lanza a una loca carrera en busca de la venganza. Su objetivo es Kirk, a quien considera responsable de todo. El Enterprise, ahora con una tripulación compuesta por cadetes que jamás han entrado en combate, tendrá que enfrentarse al Reliant, lo cual obligará a Kirk a tomar el mando una vez más para uno de los enfrentamientos más memorables de la saga.


Objetivamente, "Star Trek II: The Wrath of Khan" no es la mejor película de la franquicia, pero sin duda es la película más dramática e impactante. Pese a tener un presupuesto inferior al de la primera, la estética y el diseño son absolutamente magníficos. Una vez más los uniformes fueron rediseñados, alcanzando en esta ocasión la perfección absoluta con los definitivos uniformes rojos. De igual forma, el puente del Enterprise también sufrió ciertos cambios que lo hicieron mucho más atractivo. Esta película introduce también un elemento no visto en la anterior: los combates entre naves estelares. De hecho, esta película sentó las bases de los combates entre naves estelares de la franquicia. Dejando a un lado los efectos especiales y las rápidas secuencias de acción, los combates espaciales en Star Trek son batallas de estrategia, astucia e ingenio entre los capitanes de las naves estelares. Por desgracia, la banda sonora (compuesta por James Horner en esta ocasión) no llega al nivel de las composiciones del primer largometraje.

Por otro lado, los actores están fantásticos. El contenido Almirante Kirk (William Shatner) del primer largometraje da rienda suelta a sus interpretaciones más desatadas (de hecho, esta película incluye la sobreactuación más memorable de la carrera de Shatner, parodiada en infinidad de ocasiones). Por su parte, el Capitán Spock (Leonard Nimoy) protagoniza uno de los momentos más emotivos de la saga. Sin embargo, quien acapara toda la atención es la némesis de Kirk, el vengativo Khan, interpretado magistralmente por el actor mejicano Ricardo Montalbán, quien también lo interpretó en la serie original años atrás. Khan resulta tremendamente carismático a pesar de ser un personaje bastante plano. Sus extraordinarios diálogos, los mejores de toda la película, le elevaron a la categoría de auténtico mito dentro del Universo Star Trek.


"Star Trek II: The Wrath of Khan" estaba llamada a convertirse en el nuevo punto de referencia a partir del que iniciar una nueva línea argumental. La anterior película prácticamente se ignoró por completo y se añadieron nuevos elementos argumentales que serían de gran importancia en las siguientes películas, las cuales narrarían las consecuencias derivadas de las acciones de Khan. También se añadieron nuevos conceptos que enriquecieron aún más la mitología de la saga.

En esta película se presenta el personaje de la Teniente Saavik, así como el personaje de David, hijo del Almirante Kirk. Ambos tendrían gran protagonismo más adelante. También se presenta por primera vez el ejercicio estrella de la academia estelar: el ejercicio Kobayashi Maru. Ideado como una prueba sin solución que enfrenta a los cadetes examinados con una situación irresoluble para medir su carácter, el único que consiguió superar el ejercicio fue el propio Kirk.


Kirk aparece en un papel fuera de su registro habitual, como profesor y evaluador en lugar de como aguerrido capitán de una nave estelar. "Star Trek II: The Wrath of Khan", casi sin pretenderlo, añade otra de las características que marcarían las películas restantes: la lucha de los protagonistas contra el inevitable paso del tiempo. En efecto, casi veinte años después del rodaje de la serie original, la tripulación del Enterprise comienza a evidenciar los efectos de la edad. Lejos de mostrar a un grupo de jóvenes y guapos tripulantes que viajan por el espacio, las siguientes películas nos mostrarán a un grupo de viejas glorias que nunca se rinden a pesar de haber dejado atrás sus mejores años. En lugar de viajar movidos por el ansia de aventura, serán las circunstancias las que les obliguen a volver a la acción.

"Star Trek II: The Wrath of Khan" prepara sutilmente el camino para sus secuelas, repartiendo las piezas sobre el tablero: el dispositivo Génesis, la Teniente Saavik, el hijo de Kirk... y el misterio de Spock. Por razones que no comentaré para no desvelar el final de la película, Spock lleva a cabo una de las acciones más dramáticas y emotivas que ha visto la historia del Enterprise. Las consecuencias de esta acción tendrán importantes repercusiones en el futuro, aunque no las veremos hasta las siguientes películas.


"Star Trek II: The Wrath of Khan" recaudó algo menos que la primera película, pero resultó mucho más rentable al haber sido menor la inversión en efectos especiales. La película se convirtió en un inmediato éxito entre los fans, los cuales suelen considerarla como la mejor película de la franquicia. También impactó con fuerza a futuros profesionales del medio, como el director Quentin Tarantino, quien ha confesado que es su película favorita (y, de hecho, "Kill Bill Vol. 1" comienza con una cita extraída de ella). No cabe duda de que esta película es uno de los momentos álgidos de la franquicia y uno de los largometrajes de ciencia ficción que más impacto ha tenido sobre la cultura popular. A pesar de ello, Star Trek aún tenía mucho que ofrecer.

Especial Star Trek:

11 de septiembre de 2010

[Cine] Star Trek I: The Motion Picture (La Película)

Durante la década de los 70, la serie original de "Star Trek" se había convertido en un tremendo éxito gracias a las reposiciones. Diversos proyectos se pusieron en marcha para rodar una película basada en la serie, siendo escritos varios guiones por Gene Roddenberry, creador de la serie, y Harlan Ellison, famoso escritor de ciencia ficción y autor de uno de los capítulos más memorables de la serie original. Sin embargo, ninguno de estos proyectos llegó a concretarse. Finalmente se decidió abandonar esa idea y preparar una segunda temporada de la serie en un proyecto que sería conocido como "Star Trek: Phase II". Ante las presiones de la productora, Paramount Pictures, el proyecto volvió a convertirse de nuevo en una película. Todos los trabajos anteriores fueron descartados y se comenzó desde cero de nuevo. Finalmente, tras un largo y accidentado recorrido, en 1979 se estrenó "Star Trek: The Motion Picture" ("Star Trek: La Película"), primer largometraje de una saga que maravillaría a millones de espectadores.


Una nube energética de un tamaño descomunal (82 unidades astronómicas, es decir, 82 veces la distancia entre la Tierra y el Sol) se aproxima al espacio de la Federación de Planetas Unidos en rumbo directo hacia la Tierra. En su camino ha destruido tres naves de guerra Klingon y una estación espacial de la flota estelar. El mando de la flota decide enviar a la única nave capaz de interceptar a esta amenaza: el USS Enterprise. Sin embargo, el Enterprise se encuentra en plena fase de reparación y reacondicionamiento, por lo que muchos de sus nuevos sistemas no han podido ser probados aún. Por su familiaridad con la nave y con su tripulación, la flota pone al mando al Almirante James Kirk, antiguo capitán del Enterprise.

Tras varios años alejado de los mandos de una nave estelar, Kirk se ve obligado a tomar el control en detrimento del Capitán Decker, actual capitán de la nave. Aunque los miembros más veteranos de la tripulación (Scott, Uhura, Sulu y Chekov) se alegran de recuperar a su viejo camarada, Kirk siente que la tripulación está incompleta sin el Doctor McCoy y el Señor Spock. Al primero consigue convencerlo para que vuelva a servir en una nave estelar a pesar de sus reticencias, pero Spock ha abandonado el servicio activo y se ha retirado a su mundo natal, Vulcano, para someterse a un ritual que eliminará para siempre de su interior cualquier atisbo de emoción.

Inesperadamente, Spock regresa a la nave con la poco clara intención de contactar con la inteligencia que se encuentra detrás de la nube energética. Una sonda proveniente de dicha nube explora el Enterprise y acaba con la vida de la Teniente Ilia (hacia la que el Capitán Decker siente algo más que simple amistad) para luego crear una réplica artificial suya con la que poder comunicarse con la tripulación. De esta forma, nuestros protagonistas descubren que la inteligencia que se encuentra tras la gigantesca nube responde al nombre de V´ger y su objetivo es viajar hasta la Tierra en busca de su creador.


Si bien el argumento no se aleja demasiado de lo visto en la serie original, en cuestiones de diseño y producción esta película se encuentra a años luz de "Star Trek: The Original Series". Los efectos especiales fueron uno de los grandes problemas durante su rodaje, pero consiguieron niveles realmente espectaculares. De hecho, el aspecto visual de la película apenas acusa el paso del tiempo. También es necesario comentar que existe una versión del director con un acabado visual mucho más pulido.

Los interiores del Enterprise fueron rediseñados por completo, con un aspecto mucho más sobrio y menos colorista que los decorados de serie B de la serie original, lo cual fue todo un acierto. Los uniformes también fueron rediseñados por completo, pero con menos suerte en esta ocasión, pues a pesar de resultar elegantes no eran tan vistosos como los uniformes originales. Los Klingon, enemigos surgidos de la serie clásica, también fueron rediseñados, siendo en esta película cuando aparecen por primera vez con lo que más tarde acabó convirtiéndose en su rasgo más característico: las protuberancias en la frente. En esta primera película también se introducen las primeras líneas en idioma Klingon y en idioma vulcaniano, enriqueciendo en gran medida el Universo Star Trek.

A pesar de esto, este película también cuenta con ciertos guiños a los nostálgicos de la serie original, recuperando a dos de sus personajes más queridos: la Enfermera Chapel (esposa del creador de la serie y secundario habitual en muchos capítulos) y la Asistente Janice (asistente personal del Capitán Kirk que únicamente apareció durante la primera temporada). De igual forma, y a pesar de los cambios, la aparición de los Klingon con la que se inicia la película también puede considerarse un guiño a los seguidores de la serie original, pues aún estaban lejos de convertirse en el peligroso enemigo que serían más adelante. No obstante, hay que remarcar el hecho de que la película puede ser comprendida perfectamente sin necesidad de haber visionado antes "Star Trek: The Original Series", pues a pesar de ser cronológicamente posterior se trata de un nuevo comienzo para la franquicia.


La película retoma y amplía los mejores elementos de la serie original, como es el protagonismo del trío Kirk-Spock-McCoy y las relaciones entre ellos (la profunda amistad entre Kirk y Spock y la desconfianza que siente el Doctor McCoy hacia la naturaleza vulcaniana de Spock), las peculiaridades de la cultura de Vulcano, la tripulación interracial, la misión de contactar con nuevas formas de vida, etc. También muestra un especial cuidado a la hora de hablar de conceptos científicos, proporcionando una mejor y más creíble explicación acerca del funcionamiento del Enterprise y sus motores warp. Finalmente, muestra por primera vez la Tierra en el futuro, incluyendo esa imagen ya mítica de la ciudad de San Francisco (sede de la academia de la flota estelar), con su característico puente siendo sobrevolado por pequeñas naves.

La banda sonora corrió a cargo de Jerry Goldsmith, quien compuso un nuevo tema principal y dio a luz algunas de las mejores partituras compuestas para una película de ciencia ficción. De hecho, la banda sonora de "Star Trek: The Motion Picture" brilla con luz propia. Se trata de una auténtica joya que acompaña y da fuerza a la película de manera absolutamente fantástica. Su sugerente argumento encuentra en la banda sonora el mejor apoyo, capaz de transmitir la sensación de asombro ante lo desconocido.

La película tuvo un gran éxito, aunque éste se vio moderado por el tremendo gasto que supusieron los efectos especiales. A pesar de ello, su acogida permitió preparar una secuela. Dejando un tanto a un lado esta primera película, las siguientes constituyeron un gran arco argumental que se continuaba de una a otra y que elevaba la franquicia Star Trek hasta cotas nunca antes vistas. Lo mejor estaba aún por llegar.

Especial Star Trek:

9 de septiembre de 2010

[Series] Star Trek: The Original Series (La Serie Original)

En 1966 se estrenó "Star Trek", una serie de televisión de presupuesto tan modesto que prácticamente se consideraba una producción de serie B. Su temática se movía dentro del género de la ciencia ficción y narraba las aventuras de la tripulación de la nave estelar Enterprise a lo largo y ancho de la galaxia. En su tercer año en antena, los índices de audiencia eran tan bajos y las presiones por su cancelación tan insistentes que su creador y productor ejecutivo, Gene Roddenberry, comenzó a desvincularse de ella. Finalmente, tras 79 episodios, la serie fue cancelada. Tiempo después, ya durante la década de los 70, las reposiciones de la serie obtuvieron un éxito abrumador y la convirtieron inmediatamente en una serie de culto generadora de todo un fenómeno social. El resultado: cinco series derivadas (una de ellas de animación), once películas, cientos de libros y cómics, decenas de videojuegos... y un impacto en la cultura audiovisual de proporciones absolutamente desmesuradas.

"El espacio: la última frontera. Estos son los viajes de la nave estelar Enterprise, en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos, al descubrimiento de nuevas vidas y de nuevas civilizaciones... hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar."
Con estas líneas, narradas por el Capitán Kirk (William Shatner), comenzaba la cabecera de "Star Trek". En ellas ya se puede intuir parte del espíritu de la serie. La tripulación del Enterprise constituye un grupo de exploradores, de aventureros. Amparados en la ciencia que diseñó su nave estelar, exploran la galaxia. No son guerreros, aunque tengan que luchar en ocasiones. Todo lo contrario, pues la suya es una misión de paz.

El visionario Gene Roddenberry ideó un futuro absolutamente adelantado a su tiempo. En el futuro de "Star Trek" la humanidad, así como sus aliados de otros planetas, se encuentran unificados bajo la Federación de Planetas Unidos. Los prejuicios raciales y sexuales han desaparecido por completo, así como los conflictos entre naciones. La Tierra se encuentra completamente en paz. Las guerras, el hambre, la pobreza... todo eso ha quedado en el pasado. La humanidad se ha lanzado al espacio, colonizando nuevos mundos y buscando los secretos del cosmos. Aunque la Federación tenga una estructura militar, es obvio que su intención es claramente antimilitarista. Sus miembros actúan más como científicos y diplomáticos que como militares. Su objetivo último es la búsqueda de conocimiento.

La tripulación del Enterpise es fiel reflejo de esta filosofía. Se trata de una tripulación formada por miembros de distintas razas, grupos étnicos y naciones. En ella, tanto hombres como mujeres, comparten los puestos de responsabilidad. Quizá esto no parezca gran cosa en la actualidad, pero si nos trasladamos a la década de los 60 nos haremos una idea de lo progresistas que resultaban estas ideas. Mientras los prejuicios raciales entre blancos y negros alcanzaban niveles nunca vistos y el machismo era la tendencia imperante, "Star Trek" hablaba de una sociedad igualitaria y carente de todo prejuicio. Mientras el mundo se sumergía en la Guerra Fría y crecía la enemistad entre Estados Unidos y la Unión Soviética, "Star Trek" nos mostraba una tripulación formada por gente de distintos países trabajando codo con codo. La serie incluso ponía a una mujer (y además negra) en un puesto de gran responsabilidad como oficial de comunicaciones del Enterpise y, además, a un ruso como navegante de la nave, lo cual era poco menos que impensable en la época.

Sin duda, éste es uno de los principales atractivos de la serie: su optimismo y su creencia en un futuro mejor para todos. Mientras que otras producciones de ciencia ficción auguraban que el uso de la tecnología acabaría provocando un futuro de guerra y sufrimiento, para "Star Trek" el conocimiento científico y los avances tecnológicos suponen la salvación de la humanidad, el fin de las guerras y la consecución de una auténtica edad dorada. Es más, pues estos avances científicos conllevan también la consecución de una sociedad utópica, en la que no existe el dinero y todos, independientemente de su sexo, raza o nacionalidad, trabajan por el bien común.


Toda esta ideología se refleja en el elenco protagonista, cuyos miembros han sido elevados a la categoría de mitos de la televisión. El Capitán James Kirk (William Shatner) es americano; el oficial científico, el Señor Spock (Leonard Nimoy), es un alienígena medio humano medio vulcaniano; la oficial de comunicaciones, Nyota Uhura (Michelle Nicols), es africana; el oficial médico, el Doctor Leonard McCoy (DeForest Kelley), es americano; el piloto de la nave, Hikaru Sulu (George Takey), es japonés; el ingeniero jefe, Montgomery Scott (James Doohan), es escocés y el navegante de la nave, Pavel Chekov (Walter Koening), es ruso. Diferentes razas, diferentes nacionalidades (incluso diferentes planetas), pero un mismo objetivo: llegar a donde nadie ha podido llegar.

El protagonismo descansa principalmente sobre el Capitán Kirk, el Señor Spock y el Doctor McCoy. Kirk es el hombre de acción, valiente y arrojado, además de un conquistador nato para el sexo opuesto. Spock es el hombre de ciencia, dividido entre su naturaleza humana emocional y su naturaleza vulcaniana que sólo concibe la lógica pura. Finalmente, McCoy es el escéptico, el cínico del grupo. Tres personajes bien diferentes caracterizados por tres actores absolutamente opuestos que alcanzan un equilibrio casi perfecto. Evidentemente, la pareja formada por Kirk y Spock recibe especial tratamiento, pues a pesar de ser prácticamente antagónicos comparten lazos de amistad. La emotividad de Kirk, acentuada por las ya clásicas sobreactuaciones de Shatner, contrasta fuertemente con la frialdad casi robótica y la impasividad de Spock. De igual forma, la intuición y la pasión de Kirk contrastan con el intelectual uso de la lógica de Spock. Ambos personajes se complementan a la perfección y juntos constituyen una unidad mayor que la suma de sus partes.

Por otro lado, la serie no sólo resultó revolucionaria a nivel social, sino que incluso resultó pionera en el aspecto tecnológico, adelantando avances que aún tardarían décadas en llegar. "Star Trek" introdujo conceptos como las pantallas táctiles, la comunicación inalámbrica mucho antes de que apareciese el primer teléfono móvil, el escáner médico mucho antes de que se inventase el TAC o las cintas de memoria mucho antes de la aparición del disquete.

En el aspecto argumental, "Star Trek" introdujo conceptos actualmente básicos dentro de su género, como son el viaje a velocidades superiores a la de la luz (velocidades warp o velocidades de pliegue espacial), las reacciones entre materia y antimateria, las paradojas temporales, las dimensiones alternativas, los mundos paralelos, las formas de vida carentes de forma física, el teletransporte (ideado originalmente como una forma de ahorrar costes de producción evitando tener que rodar escenas en las que la nave aterrizase) y un largo etcétera. Si bien es cierto que los argumentos de los diferentes capítulos oscilan entre lo ridículo y lo genial, no cabe ninguna duda de que constituyen uno de los más importantes pilares de la ciencia ficción. Infinidad de libros, series y películas posteriores se basan en las ideas que presentó "Star Trek".

No obstante, el auténtico momento de gloria de "Star Trek" llegaría algo más tarde, con las películas. La serie original, a pesar de sus muchos momentos brillantes, ha envejecido bastante mal (aunque haya sido remasterizada para obtener un mejor acabado visual). El hecho de que se tratase de una serie de bajo presupuesto y que en ocasiones tuviese que recurrir a lo que era, probablemente, los escenarios y el atrezzo de otras producciones (de ahí que muchas historias estén ambientadas en mundos similares al pasado de la tierra y parezcan sacadas de un western) le resta gran parte de su potencia. Por lo tanto, a pesar de sus interesantísimas historias, muchos capítulos se hacen largos y repetitivos. Por supuesto hay que tener en cuenta que se trata de una serie de la década de los 60, con un ritmo y una narrativa muy diferentes de los de las series actuales. Hay que saber tolerar sus puntos negativos para poder disfrutar de sus puntos positivos.


Más allá de su valor como curiosidad histórica y origen de auténticos iconos culturales del siglo XX como el Enterprise o el Señor Spock, la serie original de "Star Trek" destaca por su extraordinario contexto, su original diseño de producción (especialmente destacable es el diseño de las naves estelares y de los clásicos uniformes de la Federación) y por sus brillantes ideas, desarrolladas con mejor o peor suerte. La esencia de la serie sería retomada, perfeccionada y elevada hasta niveles increíbles en la posterior saga de películas, pero la semilla la encontramos en estos 79 episodios. Como suele decirse, el resto es historia.

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