14 de mayo de 2011

[Cine] Crítica de Christopher And His Kind

Entre sus muchas producciones de calidad, la BBC destaca especialmente por sus dramas históricos. Los argumentos costumbristas y las biografías de personajes notorios del Reino Unido constituyen una combinación excelente para la pequeña pantalla. Aunque el resultado de dicha combinación no suele llamar mucho la atención más allá de las fronteras británicas, es innegable que la cadena ha producido algunos productos que rozan la excelencia. Superando los ajustados presupuestos de rodaje con inteligencia y alejándose del puritanismo que lastra las producciones de otros paises, especialmente las americanas, las producciones de la BBC destilan sinceridad y buen hacer. Sin duda, era la cadena ideal para producir un largometraje televisivo basado en la autobiografía del brillante escritor homosexual Christopher Isherwood.


"Christopher And His Kind" es un largometraje para televisión basado en la autobiografía homónima de Christopher Isherwood, en la cual narró sus vivencias durante la época en la que produjo sus obras más célebres: los años que pasó en la ciudad de Berlín al principio de la década de 1930. En esos años se gestó "Adiós a Berlín", una novela de atípica estructura (pues más que una obra narrativa al uso parece una recopilación de diarios) que constituye una de las mejores aportaciones de Isherwood a la literatura. "Adiós a Berlín" narra con un humor sutil e inteligente una suerte de sátira de los personajes que el escritor conoció en la urbe alemana durante la ascensión del nazismo. En esta novela los límites entre los hechos reales y la ficción quedan algo desdibujados, hasta el punto de que el Christopher Isherwood que narra en primera persona "Adiós a Berlín" bien podría ser un personaje ficticio en lugar del reflejo del auténtico escritor británico. Los eventos narrados en "Adiós a Berlín" en 1939 fueron revisados en 1976 por el propio Isherwood cuando escribió su autobiografía. En ella hizo pública su homosexualidad y narró sus verdaderas experiencias durante los años que pasó en Alemania.

Teniendo esto en cuenta, la adaptación televisiva de "Christopher And His Kind" comienza con un Christopher Isherwood ya anciano que trabaja en su autobiografía. A modo de flashback, la historia se traslada a Inglaterra en 1931, año en que Isherwood decide abandonar su hogar para seguir a su amigo, el poeta Wystan Auden, hasta Berlín. Son muchos los motivos que llevan al escritor a viajar hasta Alemania. Cabría mencionar la tensa y difícil relación que compartía con su madre (la cual, por cierto, inspiró una de sus obras). Sin embargo, el principal motivo por el que decide trasladarse a Berlín es la floreciente subcultura homosexual que se está desarrollando allí.


De camino a Berlín, Isherwood conoce a un hombre llamado Gerald Hamilton. Éste invita al escritor a trasladarse a la casa de huéspedes en la que reside. Regentada por Fräulein Thurau, la residencia está habitada por unos inquilinos verdaderamente peculiares. En una época de profunda depresión económica, la prostitución y otras actividades de dudosa moralidad unen fuerzas con la incipiente liberación sexual para generar un cóctel tan extraño como atractivo. Rameras, artistas de cabaret y homosexuales tratan de ganarse la vida como buenamente pueden, disfrutando al máximo del proceso.

Guiado por su amigo Auden, Isherwood comienza a visitar un club nocturno, el Cosy Corner, donde chicos jóvenes ofrecen sus servicios a cualquiera que pueda pagarlos. Inmediatamente se siente atraído por uno de los chicos, un muchacho llamado Caspar, con el que comienza una intensa relación con un marcado componente sexual. Mientras tanto, el escritor comienza a trabajar dando clases de inglés, compaginando la enseñanza con la escritura y sumergiéndose ocasionalmente en el secreto mundo homosexual berlinés.


Tras su tumultuosa relación con Caspar, dos personas ejercerán una influencia fundamental en la vida de Isherwood. La primera es Jean Ross, una aspirante a actriz de escaso talento que canta en un cabaret. Su falta de talento la compensa con un arrojo y una vitalidad envidiables, erigiéndose en una figura desinhibida y alegre que esconde una personalidad compleja y problemática. La otra es un muchacho llamado Heinz, procedente de una familia humilde y prácticamente arruinada, del que Isherwood se enamorará perdidamente. Esta relación no será vista con buenos ojos por el hermano de Heinz, un simpatizante del partido nazi que aborrece el estilo de vida del escritor.

Más allá de relatar las experiencias de Isherwood, "Christopher And His Kind" es el retrato de una época y de una sociedad. Junto al creciente movimiento subcultural y a la liberación sexual, el nazismo comienza su carrera hacia el poder. En el Berlín de los años 30 conviven dos mundos distintos: por un lado, la sociedad intelectual, promiscua y hedonista y, por otro, la sociedad empobrecida que comienza a reclamar su orgullo nacional guiada por la doctrina nazi. Alejándose tanto de cualquier sensacionalismo como de cualquier intento de justificación, la película narra con objetividad la transformación de una sociedad alegre y liberal en un régimen fanático y autodestructivo. El largometraje acierta sin duda al mostrar el rostro más fascinante del Berlín de esos años: el rostro de una ciudad que disfruta de sí misma mientras se encamina irremediablemente hacia la tragedia.

El ingenioso sentido del humor de "Adiós a Berlín" está presente en la película, pero encuentra su contrapunto en la amenaza nazi. Ésta, sin embargo, se perfila desde una perspectiva poco común en el cine. En lugar de centrarse en las grandilocuentes manifestaciones y desfiles, el largometraje se centra en lo que supuso el nazismo a un nivel más mundano: las agresiones llevadas a cabo por los simpatizantes de la doctrina nazi, la emisión de propaganda, la quema de libros, etc. Lo importante en esta narración no son los actos del nazismo en sí, sino la forma en la que afectan a la sociedad berlinesa. En este sentido, vemos distintas posturas que nos ayudan a comprender cómo era aquel caldo de cultivo que acabó generando ese movimiento tan deleznable. Vemos, por ejemplo, al empresario judío que sabe lo que augura la asecensión del partido nazi, pero que es incapaz de hacer nada al respecto, o al alemán de clase media que ha visto su vida arruinada por la crisis económica y reconoce en la doctrina nazi la única esperanza que le queda para recuperar algo de dignidad.


La interpretación de Christopher Isherwood corre a cargo del estupendo Matt Smith, actor muy popular en el Reino Unido desde que obtuvo el papel del Doctor en la célebre serie "Doctor Who". Aunque su elección conllevó cierta polémica (motivada por las escenas de sexo del largometraje), el hecho es que Smith supo diferenciar de forma brillante su papel como Doctor de su interpretación de Isherwood, con quien además comparte cierto parecido físico. Este papel constituye uno de sus mejores trabajos hasta la fecha y ha servido para demostrar que se mueve con la misma facilidad por el género cómico que por el dramático.

Por su parte, Jean Ross está interpretada por la guapa y prometedora actriz Imogen Poots. Aunque es poco conocida, ha participado en películas como "V de Vendetta" (interpretando a la joven Valerie) y "28 Semanas Después" (donde interpretó a Tammy). Su papel en "Christopher And His Kind" fue sin lugar a dudas un reto. Es necesario mencionar que Jean Ross inspiró al personaje más carismático de "Adiós a Berlín": Sally Bowles. Este personaje inspiró posteriormente la obra de teatro "I Am a Camera", que inspiró a su vez la famosa película musical de 1972 "Cabaret", protagonizada por Liza Minnelli. Por tanto, Imogen Poots interpreta a la persona real que inspiró al mítico personaje inmortalizado por Liza Minnelli en "Cabaret". La joven actriz consigue salir airosa del desafío gracias a su fantástica interpretación de Jean Ross, a la que dota de la vitalidad y la ambivalencia que caracterizan a su sosías literario.


Finalmente, el papel de Heinz recae sobre Douglas Booth, joven actor muy poco conocido salvo por su aparición en alguna teleserie inglesa y en una película en la que compartió protagonismo con Miley Cirus. Se trata de una elección que, posiblemente, obedece más a su aspecto físico que a sus dotes interpretativas, pues su papel en la película queda bastante ensombrecido por el arrollador carisma de Matt Smith e Imogen Poots. Sin duda ofrece el aspecto de muchacho guapo, inocente y desvalido que requiere el guión, pero queda lejos de las actuaciones del resto del reparto.

No podemos acabar el apartado dedicado a los actores sin mencionar a Lindsay Duncan, veterana actriz británica conocida por los seguidores de "Doctor Who" (interpretó a Adelaide Brooke en el especial "Las Aguas de Marte") que da vida a la madre de Christopher Isherwood. La química entre ella y Matt Smith en pantalla da lugar a unas intensas escenas en las que se intuye la tortuosa relación de amor-odio que el escritor compartía con su progenitora.


Como toda producción de la BBC, "Christopher And His Kind" destila sutileza y buen gusto. Rodada en Belfast, la película proporciona una fiel imagen del Berlín anterior a la Segunda Guerra Mundial. Fotografía y vestuario están cuidados hasta el más mínimo detalle y la banda sonora goza de algunos temas realmente bonitos, que van desde los imprescindibles números de cabaret hasta los temas melódicos más sugerentes.

A pesar de que cuenta con algunas escenas algo subidas de tono, el largometraje permanece en perfecto equilibrio entre lo explícito y lo sutil, inclinándose más hacia este segundo polo. La sensibilidad con la que está narrado se hace patente en las escenas más conmovedoras, capaces de mostrar con gran honestidad y con una total naturalidad la relación entre los dos protagonistas, su evolución a lo largo de los años y las consecuencias a las que se vio sometida por culpa del nazismo.


En resumen, "Christopher And His Kind" resulta recomendable por varias razones: por su fiel reflejo de un periodo histórico absolutamente fascinante, por su agudo y elegante sentido del humor (heredero directo de "Adiós a Berlín"), por sus contundentes interpretaciones y por la honestidad de su planteamiento. A pesar de ser una película hasta cierto punto desconocida y que parece dirigida a un público muy concreto, lo cierto es que su calidad intrínseca merece una mayor consideración.

2 comentarios:

  1. Si consigo la película este mes la veré y regresaré para compartir algún comentario.

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  2. excelente película, altamente recomendable

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