15 de agosto de 2011

[Cómic] Reseña de "Los Nuevos Mutantes: Hijos de las Sombras"

La línea Marvel Gold es una de las apuestas más interesantes de Panini en su interés por recuperar material clásico de Marvel, aunque de momento es una línea algo descompensada. Frente a la gran cantidad de material que se ha publicado relacionado con la franquicia de los Vengadores, se ha publicado muy poco de la Patrulla X. Exceptuando el enorme tomo que recopila los comienzos de la Nueva Patrulla X, "Las Guerras Asgardianas", "Patrulla X Vs. 4 Fantásticos & Vengadores" y el tomo que ahora nos ocupa, "Los Nuevos Mutantes: Hijos de las Sombras", los mutantes no se han dejado ver mucho en esta línea. Este hecho tampoco debería resultar extraño, pues entre coleccionables y Bibliotecas Marvel ya se ha publicado la práctica totalidad de la serie principal. Sin embargo, aún queda mucho material de calidad dentro de la franquicia mutante, sobre todo entre las series derivadas. El volumen de "Los Nuevos Mutantes: Hijos de las Sombras" es una pequeña muestra de la cantidad de buenas historias que esperan ser reeditadas.


El éxito de la Patrulla X a principios de los años 80 creó el ambiente propicio para la creación de una serie derivada en la que se recuperase el concepto de "escuela para mutantes" que la serie madre había perdido en los últimos tiempos bajo la dirección del guionista Chris Claremont. La situación se estaba preparando desde algún tiempo atrás, cuando Claremont y el dibujante John Byrne introdujeron al personaje de Kitty Pryde, una joven destinada a ser la primera de una nueva generación de jóvenes mutantes que serían entrenados por el Profesor Xavier mientras el grupo principal continuaba su andanzas. Curiosamente, Kitty acabó integrándose tan bien en la Patrulla X que haberla desligado del grupo hubiese sido un error. Fue necesario, por tanto, recurrir a nuevos personajes.

Antes de que otros guionistas se inmiscuyesen en la franquicia que él mismo había elevado hasta la cumbre, Claremont decidió hacerse cargo él mismo de "Los Nuevos Mutantes", la serie derivada que narraría las historias del grupo de nuevos estudiantes de la Escuela de Xavier. Siguiendo el planteamiento de la Nueva Patrulla X, se trataría de un grupo internacional y multicultural, en el cual además habría más chicas que chicos (algo bastante destacable en los cómics de la época). Así, Claremont dio vida junto al dibujante Bob McLeod a Sam Guthrie (Bala de Cañón), Danielle Moonstar (Espejismo), Roberto DaCosta (Mancha Solar), Rahne Sinclair (Loba Venenosa) y Xi´an Coy Manh (Karma). Aunque la serie pasó por momentos muy interesantes en sus primeros tiempos, como la supuesta muerte de Karma o la introducción de nuevos integrantes como Amara Aquilla (Magma) e Illiana Rasputin (Magik), pronto quedó patente que, pese a su calidad, el dibujo de Bob McLeod (y posteriormente también el de Sal Buscema) era excesivamente convencional y carecía de la fuerza necesaria para expresar toda la angustia adolescente del grupo.

En un intento por darle un nuevo impulso a la serie se optó por cambiar de dibujante y recurrir a Bill Sienkiewicz, que por aquel entonces había pasado de ser un clon de Neal Adams a convertirse en uno de los dibujantes experimentales más interesantes de Marvel. Sin duda fue uno de los momentos clave de la historia de la franquicia, pues la llegada de este artista supuso una revolución gráfica sin precedentes. Frente al convencionalismo de los dibujantes anteriores, Sienkiewicz adoptó un estilo poderosamente expresionista en el que el realismo más intenso se combinaba con lo más abstracto de formas nunca antes vistas. El hecho de que "Los Nuevos Mutantes" se tratase de una serie secundaria en lugar de una cabecera principal le permitió dar rienda suelta a todas sus inquietudes artísticas, experimentando a placer para mostrarnos unas páginas tan extrañas como sorprendentes. Tan bien salió el experimento que, pese a que originalmente Sienkiewicz sólo iba a permanecer en la serie durante tres números (coincidiendo con la llamada "Saga del Oso Místico"), alargó su estancia durante casi dos años. El volumen "Los Nuevos Mutantes: Hijos de las Sombras" recopila el comienzo de esta etapa, concretamente los números 18 a 25 USA, además del primer anual de la serie.


El volumen empieza con la "Saga del Oso Místico", en la que se exploran las raíces cheyenes de Espejismo cuando ésta debe enfrentarse a la criatura sobrenatural que mató a sus padres. Los peores terrores de la piel roja toman forma en el descomunal oso demoníaco que, gracias a los lápices de Sienkiewicz, resulta verdaderamente temible. Las composiciones de página, los juegos de luces y sombras y la expresividad del dibujo convierten estos tres números en una delicia para la vista. Además, cuenta con un guión y una caracterización de personajes ejemplar. Sin embargo, esto no es más que el principio.

En la siguiente historia, Claremont y Sienkiewicz definen al personaje más extraño que ha pasado jamás por la franquicia mutante: el alienígena tecno-orgánico multiforme llamado Warlock (no confundir con el Warlock de la vertiente cósmica de Marvel). Éste acabaría convirtiéndose en uno de los personajes más divertidos e icónicos de los Nuevos Mutantes, pese a que su protagonismo en los números recogidos en este volumen sea bastante reducido más allá del número centrado en su llegada a la Escuela de Xavier.

El siguiente arco argumental, muy relacionado con la Marvel de la época, cuenta con Capa y Puñal como invitados y un Sienkiewicz que, tras haberle cogido el ritmo a la serie, se atreve también a dibujar a algunos personajes de la Patrulla X como Rondador Nocturno, Coloso y Pícara.

Finalmente, el volumen incluye el primer anual de los Nuevos Mutantes, dibujado por su cocreador Bob McLeod, que supone la primera aparición de la cantante, ladrona y teleportadora a escala universal Lila Cheney, quien no tardaría mucho en revelarse como el principal interés romántico de Bala de Cañón. Es curioso que se añadiese este anual al contenido del tomo, pues su lectura no es esencial para la línea argumental y su estilo de dibujo rompe la unidad estética de la obra. No obstante, no deja de ser una lectura entretenida.


Mucho hemos hablado del trabajo del dibujante, pero es necesario puntualizar que el guionista no se queda atrás. Los Nuevos Mutantes nacieron en una de sus épocas de mayor brillantez y esto es algo que se hace patente en los diálogos, cargados de veracidad y de ímpetu adolescente, y en la progresiva evolución de unos personajes cada vez mejor caracterizados. Junto a los arcos argumentales principales, Claremont es fiel a su dinámica y aprovecha los huecos disponibles para continuar narrando la inmensa "historia río" en la que se había convertido la franquicia mutante. Es por esta razón por la que nos encontramos con algunas páginas que pueden desconcertar a los lectores poco familiarizados con los mutantes de la Escuela de Xavier.

Es evidente que la lectura de este tomo requiere de cierto conocimiento previo de la franquicia. Un lector novicio, pese a lo mucho que pueda disfrutar de la melodramática narración de Claremont y de las poderosas ilustraciones de Sienkiewicz, tendrá problemas para captar la mayor parte de las referencias que salpican este tomo: desde la relación entre Magneto y la Capitana Forrester a la llegada de Selene al Club Fuego Infernal, pasando por la misteriosa progresión de la armadura de Magik o el encuentro con Rachel Grey. Es lo previsible y esperable al publicar un segmento de una serie regular desgajado del resto. "Los Nuevos Mutantes: Hijos de las Sombras" está claramente orientado a los conocedores de la franquicia mutante, pues son los que más interesante y disfrutable encontrarán este material pese a verlo fuera de su contexto. Sin embargo, esto supone una considerable barrera para aquellos lectores que deseen acercarse a dicho material por primera vez.


Panini publicará próximamente la continuación de la etapa de Claremont y Sienkiewicz en un nuevo volumen titulado "Los Nuevos Mutantes: El Origen de Legión".

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