30 de septiembre de 2011

[Cómic] Reseña de "Estela Plateada: Parábola", de Stan Lee y Moebius

Panini ha publicado recientemente en su línea Marvel Graphic Novels una nueva edición de este clásico que llevaba años esperando ser reeditado en nuestro país. "Estela Plateada: Parábola" es el fruto de la colaboración entre dos de las más grandes figuras del cómic mundial: Stan Lee, uno de los padres del Universo Marvel, y Jean Giraud, más conocido como Moebius, uno de los más influyentes artistas surgidos del mundo de la BD francesa. Lee y Moebius abordan sin miedo una historia cuyo tema principal es la teología y en la que se tratan aspectos como la religión, el fanatismo, el sacrificio y la figura del mesías.


Durante la edad dorada de los Cuatro Fantásticos orquestada por Stan Lee y Jack Kirby, el cuarteto se encontró con uno de los personajes más extraños salidos de la imaginación de sus creadores. Se trataba de Galactus, el Devorador de Mundos, un personaje que había sido ideado con la intención de que ejerciese el papel de Dios en el Universo Marvel. De hecho, en su primera aparición, allá por 1966, incluso lucía una enorme letra G en el pecho (G de Galactus, pero también de God, "Dios" en inglés). Pensando que semejante entidad debía ir precedida por una especie de heraldo que anunciase su llegada, Jack Kirby introdujo al personaje de Estela Plateada (Silver Surfer en el original), un ser de aspecto metálico que surcaba el cosmos a lomos de una tabla de surf en busca de planetas aptos para el consumo de su amo.

La historia creada por Stan Lee y Jack Kirby fue el auténtico nacimiento de la vertiente cósmica del Universo Marvel e influyó poderosamente en incontables autores e historias posteriores. Aunque tímidamente, Lee y Kirby habían utilizado un medio aparentemente tan sencillo y sin pretensiones como el cómic de superhéroes para tratar temas como la divinidad, la trascendencia y la figura del mesías, encarnada en Estela Plateada. Si Galactus era Dios, sin duda Estela Plateada era Jesucristo, enviado a la Tierra por su creador para anunciar su llegada. Este mesías plateado se enfrentó a Galactus para proteger a los humanos de su hambre infinita y por ello tuvo que afrontar el sacrificio definitivo: Estela quedó desterrado en la Tierra, negándosele la oportunidad de volver a surcar el espacio. Desde entonces, Estela Plateada siempre fue una suerte de figura mesiánica; un salvador venido de las estrellas que ve en la humanidad, más allá de sus muchos defectos, la bondad y la capacidad de ser mejor.

Ésta es la base sobre la que se sustenta "Estela Plateada: Parábola", obra nacida a finales de los 80 y que supuso la colaboración entre uno de los grandes autores del cómic americano y uno de los mejores artistas del cómic europeo. Stan Lee y Moebius coincidieron casi por casualidad en una feria en California y hablaron de la posibilidad de realizar un trabajo juntos. Moebius expresó su predilección por la regia y a la vez trágica figura de Estela Plateada y así comenzó a gestarse el cómic que ahora nos ocupa.


Para elaborar el argumento, Stan Lee optó por profundizar en el concepto original de Galactus y por convertirlo definitivamente en Dios. De esta forma, "Estela Plateada: Parábola" comienza con la llegada de Galactus a la Tierra. El coloso estelar promete crear un nuevo mundo a cambio de la adoración de la humanidad y ésta se sumerge felizmente en un atroz fanatismo convirtiendo a Galactus en su nueva divinidad. Todo esto no es más que un ardid para que los humanos entren en conflicto consigo mismos y se autodestruyan, permitiendo que Galactus se alimente de su mundo. Anteriormente, Galactus había jurado no destruir jamás la Tierra, por lo que semejante subterfugio es necesario para no faltar a su palabra.

Es necesario puntualizar que esta historia transcurre en un mundo alternativo en el que no existen superhéroes como los Cuatro Fantásticos o los Vengadores, por lo que el único ser capaz de oponerse a la voluntad del Devorador de Mundos es su antiguo heraldo, Estela Plateada, que se encuentra exiliado en la Tierra. Aunque su enorme poder no es nada en comparación con la majestuosidad de Galactus, Estela se enfrenta a él y, como recompensa, los humanos le insultan y rechazan. Para poder proteger a los habitantes de la Tierra Estela tendrá que sacrificar todos sus principios y convertirse en aquello contra lo que ha luchado.


Stan Lee utiliza su conocido estilo teatral, grandilocuente y plagado de diálogos rimbombantes, lo cual crea un curioso contraste con el minimalismo del dibujo de Moebius. Éste consigue recrear la poderosa presencia de Galactus (recordemos que el diseño del personaje es de Jack Kirby), añadiendo además ciertos toques personales en los cuales se reconoce claramente la influencia de sus trabajos para el mercado europeo, como por ejemplo aquellos que realizó para la revista Metal Hurlant. Pero el mayor hallazgo de Moebius es revestir a Estela de un aura de serenidad y trascendencia que van más allá de la figura trágica ideada por Kirby años atrás. No obstante, aunque aprecio el trabajo que realizó en el personaje, considero que su versión carece de la contundencia y la expresividad que le insufló Kirby.

Evidentemente, esto no resta ni un ápice de interés al apartado gráfico de esta obra, que une lo mejor de la BD francesa con la épica de las historias cósmicas de Marvel. Aunque puedan parecer campos dispares, lo cierto es que encajan a la perfección. Su estética es algo añeja, pero su calidad es innegable.

El dibujo es el apartado más fuerte de este cómic que, pese a su osadía a la hora de abordar aspectos teológicos y religiosos, peca de falta de originalidad. ¿Cuántas veces hemos visto a Estela Plateada volverse contra su amo Galactus para proteger la Tierra? Lo vimos en su primera aparición, lo volvimos a ver en la novela gráfica de Lee y Kirby (obra que también lleva años esperando una reedición en nuestro país) y una vez más lo vemos aquí. Stan Lee jugó sobre seguro a la hora de abordar este proyecto, aunque consiguió ofrecer un elemento diferenciador en las preguntas que se plantean en su conclusión. Si bien en sus trabajos anteriores con Kirby la historia, pese a su gravedad, no dejaba de ser una colorida aventura, en "Estela Plateada: Parábola" se plantean preguntas de una profundidad filosófica inusitada. Se trata de un acercamiento muy personal a la figura del mesías, tan arraigada en nuestra cultura que no es extraño verla en un cómic de superhéroes con matices de ciencia ficción europea.

"Estela Plateada: Parábola" no es cómic apto para todos los paladares. Aquellos que no hayan tenido contacto con el cómic europeo lo encontrarán extraño y confuso mientras que los lectores poco habituados a este tipo de historias encontrarán pocos alicientes más allá de las preguntas que plantea su conclusión. ¿Cuál es el destino del hombre? ¿Qué sentido tiene adorar a una divinidad? ¿Por qué el ser humano espera la llegada de un mesías? Si el lector disfruta planteándose preguntas como ésta, sin duda este cómic le resultará, cuanto menos, interesante.

En resumidad cuentas, "Estela Plateada: Parábola" es una historia con sabor añejo y casi caduco, acompañada por una magnífico apartado gráfico realizado por uno de los mejores artistas del cómic de estilo europeo. Es una obra valiosa para coleccionistas y completistas, aunque difícilmente apasionará a lectores noveles. Sólo aquellos que disfruten con las dobles lecturas y profundizando en los mensajes subyacentes la disfrutarán con intensidad. Finalmente, hay que destacar que la nueva edición de Panini cuenta con un acabado perfecto y con bastantes extras para los curiosos, así como con un precio realmente ajustado (sólo 9,95€), lo cual la convierte en una compra muy apetecible.

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