31 de mayo de 2014

[Literatura] Reseña de "Alan Moore: Storyteller", de Gary Spencer Millidge

Alan Moore es uno de los artistas más relevantes e influyentes de la cultura moderna. Tras unos titubeantes inicios como dibujante dio el salto a la escritura y revolucionó el cómic durante la década de los 80, proporcionándonos algunas de las obras más destacadas que se habían visto hasta entonces en el mundo de las viñetas. Después se enemistó con las grandes editoriales y comenzó una nueva etapa en la que exploró los límites del cómic mediante publicaciones independientes que conmocionaron una vez más al medio. Finalmente, cuando parecía que ya lo había hecho todo, se autoproclamó mago y se dedicó a explorar los terrenos más extraños de la mente, el chamanismo, la música y la performance. Tiene fama de ser una especie de ermitaño que se ha retirado del mundo y sus protestas ante las adaptaciones cinematográficas de sus trabajos son bien conocidas. Se ha escrito - y se seguirá escribiendo - mucho sobre Alan Moore, pero pocas veces nos encontramos con una biografía que haya contado con su aprobación. Alan Moore: Storyteller, un extenso y apasionante libro elaborado por Gary Spencer Millidge es una de esas contadas excepciones, pues Moore no sólo lo aprobó sino que colaboró en su realización aportando gran cantidad de material nunca antes visto.


Repasar la trayectoria de Alan Moore, deteniéndose en sus obras más destacadas y abarcando todas sus facetas (dibujante, guionista de cómics, escritor, músico, activista social, mago y performer), es una tarea colosal. Con frecuencia las biografías y ensayos que abordan su trabajo se centran únicamente en su aportación al mundo del cómic, dejando de lado gran parte de su producción más reciente en otros medios como el relato corto, la novela y el spoken word. Por fortuna, Alan Moore: Storyteller pretende ser una compilación exhaustiva y abarca desde sus comienzos como colaborador en fanzines hasta sus performances mágicas más recientes. Esto lo convierte en uno de los libros más completos sobre Alan Moore que he tenido el placer de leer.

El comienzo del libro se centra en los orígenes humildes de Moore en su Northampthon natal, proporcionando el contexto suficiente para comprender sus posteriores inquietudes sociales y artísticas. En ese primer tramo pueden verse algunos de sus primeros trabajos, incluyendo dibujos para fanzines y poemas primerizos, así como algunas fotos de su infancia y juventud realmente curiosas. A continuación se abordan sus primeros trabajos como profesional del cómic, primero como dibujante en la revista Sounds (donde produjo Roscoe Moscow y The Stars My Degratation) y después como guionista en pequeñas editoriales británicas. En la revista Warrior comenzó V de Vendetta, aunque lo mejor aún estaba por llegar. El plato fuerte dio inicio con sus obras en Marvel UK como Capitán Britania y Marvelman, que le abrieron las puertas hacia el mercado americano y le permitieron guionizar La Cosa del Pantano, Batman: La Broma Asesina y Watchmen. El libro también aborda sus trabajos en la editorial Image (siendo el más destacado Supreme), la creación de la línea ABC (en la que escribió series como La Liga de los Hombres ExtraordinariosTom Strong, Top 10 y Promethea) y su desvinculación del cómic mainstream en pos de una mayor independencia creativa.

El lector que conozca bien la producción del genio de Northampthon encontrará pocos alicientes en esta primera mitad del libro más allá de algunas declaraciones del propio Moore sobre el material que elaboró en esa época y su relación con las editoriales. Sin embargo, se trata de un repaso exhaustivo, entretenido y accesible para todos aquellos que aún no han tenido la oportunidad de profundizar en su obra.

Las principales aportaciones del libro de Gary Spencer Millidge comienzan al abordar las obras independientes de Moore, como la titánica y tristemente inacabada Big Numbers, la emotiva Un Pequeño Asesinato, la portentosa From Hell y la hermosísima Lost Girls. En estos segmentos del libro no sólo se realiza un lúcido comentario de estos trabajos, sino que se aporta material tan apasionante como la minuciosa planificación que realizó Moore para Big Numbers (un esquema de gigantescas dimensiones en el que se especifica qué iba a suceder con todos y cada uno de los personajes del reparto en cada número de la colección) o las anotaciones que realizó en sus cuadernos personales antes de comenzar a escribir From Hell. Pero donde Alan Moore: Storyteller brilla con mayor intensidad es en su tramo final, cuando habla de la relación del genio de Northampthon con la magia.


Muchos consideran que la decisión de Moore de convertirse en mago fue una soberana estupidez, pero no hay duda de que su interés por el ocultismo ha beneficiado de una forma extraordinaria a obras como From Hell o Promethea. Es más, si Moore no hubiese decidido dedicarse a practicar la magia y la performance no hubiésemos podido disfrutar nunca de trabajos tan potentes y conmovedores como El Amnios Natal, Serpientes y Escaleras o La Voz del Fuego. Gary Spencer Millidge dedica todo un capítulo a explorar la relación de Moore con la magia y a desgranar las obras inspiradas por sus experiencias místicas. Se trata de uno de los capítulos más interesantes del libro y su mera lectura ya justifica la compra.

Aunque gran parte de sus seguidores siguen anclados en las obras que escribió en la década de los 80, como V de Vendetta o Watchmen, ya hace tiempo que Moore las superó y llegó hasta nuevos estándares más elevados pero también menos convencionales. Interesado por la forma en la que la palabra puede alterar la consciencia humana, su producción se ha vuelto cada vez más críptica y compleja. Por ejemplo, su primera novela, La Voz del Fuego, muestra su elevado interés por la psicogeografía (la creencia que defiende que los eventos pasados crean patrones que influyen en las zonas en las que se produjeron y en sus futuros habitantes) y cuenta con un primer capítulo denso, casi indescifrable y absolutamente brillante narrado desde la mentalidad propia de un personaje del periodo neolítico. También habría que destacar sus performances y sus spoken word junto a The Moon and The Serprent Grand Egyptian Theatre of Marvels, escenificaciones que son en parte poesía, en parte danza y en parte ritual chamánico. Este tipo de trabajos no son aptos para aquellos que no tengan una mente abierta, claro está, pero sin duda merecen ser reivindicados de la forma en la que se reivindican en este libro.

Para finalizar, Alan Moore: Storyteller aporta algunos datos muy jugosos sobre Jerusalem, la segunda novela que está escribiendo Moore actualmente. También incluye apuntes sobre las actividades sociales que realiza en su localidad natal a raíz de la fundación del fanzine Dodgem Logic, así como un repaso pormenorizado a su relación con Hollywood con el afán de aclarar cualquier posible malinterpretación de sus palabras. Moore sigue aborreciendo las películas basadas en su trabajo - al igual que sigue detestando a los productores de Hollywood - y eso es algo que no va a cambiar. 


Si hay algo que se puede criticar de este libro es quizá su excesivo afán por glorificar al genio de Northampthon, hasta el punto de querer adjudicarle más méritos de los que merece. Sería una tontería negar la crucial influencia que ha tenido Moore en el mundo del cómic, pero encuentro algunas declaraciones de Gary Spencer Millidge bastante exageradas. Considerar a Moore el padre de la novela gráfica me parece algo demasiado aventurado y afirmar que fue el primer guionista en incluir una pareja interracial (Tom Strong y su esposa Dhalua) en un cómic comercial me parece un error. ¿Acaso no lo había hecho ya Chris Claremont en sus X-Men (Tormenta y Forja) casi una década antes?

Por otro lado, quizá hubiese sido interesante que el libro incluyese algún tipo de contrapunto que fuese algo más crítico con la figura de Moore. Después de todo, que sea un genio no quiere decir que nunca haya tomado decisiones discutibles o que nunca haya demostrado que su ego rivaliza en tamaño con su creatividad. A pesar de ello, Gary Spencer Millidge es muy franco en algunos aspectos, como puede ser la relación de Moore con las drogas: Moore fue expulsado del instituto por traficar con LSD y ha consumido diversas drogas a lo largo de su vida. Hoy en día sigue haciéndolo, ya que ocasionalmente toma hongos alucinógenos durante sus rituales mágicos.
  
En cuanto a la edición española de Alan Moore: Storyteller, ésta corre a cargo de Planeta DeAgostini. Se trata de una edición de gran calidad, en un tomo de tapa dura con sobrecubiertas. El precio, evidentemente, está acorde con esto y se eleva hasta los 30€. La edición de Planeta contiene un par de erratas bastante incómodas y no incluye traducción de algunos materiales que quizá se hubiesen beneficiado de dicho tratamiento, como los guiones y las notas originales de Moore. No obstante, es una edición realmente recomendable.

Alan Moore: Storyteller es, en definitiva, una lectura obligada para todos aquellos que quieran ahondar en este apasionante autor y en su trabajo, así como una estupenda introducción a sus peculiares ideas acerca de la sociedad, la política, el sexo, el arte y la magia.

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