21 de julio de 2016

[Videojuegos] Análisis de Dishonored: El Puñal de Dunwall y Dishonored: Las Brujas de Brigmore

Esta entrada se publicó originalmente en el foro de ultimonivel.net el 1 de octubre de 2014


Sí, sí, los DLCs son el mal, pero cuando un juego ofrece unos contenidos descargables tan estupendos que por momentos llegan a superar a la campaña principal, uno ya no está tan seguro de la malignidad de los DLCs. Me refiero a cosas como Panteón Marino o como estos DLCs de Dishonored. Igual que Panteón Marino (sobre todo su episodio 2) me pareció muy superior jugablemente a Bioshock Infinite, estos DLCs de Dishonored me han parecido superiores a la campaña de Dishonored. Esto ya son palabras mayores, porque la propia campaña de Dishonored ya era algo exquisito en lo jugable. Dishonored tenía unos escenarios geniales que te ofrecían infinidad de alternativas de resolución, así como un buen arsenal de armas y habilidades. Esto sigue estando en los DLCs, pero mucho más concentrado, como si hubiesen destilado lo que ofrecía la campaña hasta obtener su forma más pura.

Los escenarios de El Puñal de Dunwall y Las Brujas de Brigmore siguen siendo geniales, tanto en lo artístico como en lo jugable. Las posibilidades de resolución de cada misión se han multiplicado, permitiendo que el jugador afronte cada tarea como le venga en gana. Si hay que entrar en un sitio, tienes un mínimo de tres o cuatro formas distintas de hacerlo. Se sigue haciendo énfasis en el sigilio, porque permanecer indetectado no sólo te hace la vida más fácil, sino que además te permite descubrir pistas espiando las conversaciones entre los guardias. Además, la exploración siempre se ve recompensada con una misión secundaria, una runa o un talismán (en Dishonored ya habían runas y talismanes de hueso, pero aquí además hay un tipo especial de talismán que te proporciona una ventaja importante a costa de tener un efecto secundario indeseable). Por otro lado, como en los DCLs no jugamos con Corvo sino con Daud, podemos comprar favores gracias a los contactos de nuestro grupo de asesinos. Dichos favores pueden alterar radicalmente el juego, ofreciéndonos ventajas importantes a cambio de un alto precio (con lo cual tendremos que robar muchas monedas si queremos costearlos). Finalmente, otra novedad de los DCLs son las "recetas" de Doña Andrajos, misiones secundarias que consisten en reunir los elementos necesario para un ritual. Y no son precisamente fáciles de encontrar, por cierto.

En general me ha dado la impresión de que el nivel de dificultad es bastante más elevado que en la campaña. Aquí ya no hay curva de dificultad, sino que se asume que ya conoces bien las mecánicas y sabes desenvolverte. No en vano encarnas a un maestro asesino, Daud, que como personaje funciona bastante mejor que Corvo. Éste era un personaje plano, un mero avatar vacío para que el jugador lo controlase. Daud tiene un mayor trasfondo, que se explora bastante bien a lo largo de estos DLCs (una vez más, el que más tiempo dedique a explorar y a leer documentos, mayor recompensa obtendrá en forma de jugosa información). Además, al comenzar los DLCs se encuentra en una encrucijada en la que se plantea ciertas dudas por lo que hizo al principio de la campaña. Esto es una excusa perfecta para que el jugador elija si prefiere seguir usando métodos letales o por el contrario va a perdonar las vidas a sus objetivos. Esta elección determina bastantes cosas, incluyendo el destino del propio Daud.

A todo esto habría que añadir el hecho de que se ofrece más información sobre el mundo de Dishonored, incluyendo algunos detalles interesantes sobre el Forastero. No obstante, al final sigue quedando la sensación de que sólo han mostrado la punta del iceberg y que aún quedan mil cosas por descubrir de ese mundo. La historia de estos DLCs, por cierto, es paralela a la de la campaña y está bastante más relacionada con la historia de Corvo de lo que puede parecer en un primer momento.

Poca cosa se puede criticar de El Puñal de Dunwall y Las Brujas de Brigmore. Quizá que en cada uno de ellos se repite uno de los escenarios ya vistos en la campaña, pero con las modificaciones necesarias para que parezca distinto. Por lo demás ofrecen nuevos poderes, nuevas armas y la misma libertad de siempre. Las opciones no letales siguen siendo igual de satisfactorias y requieren de mayor investigación previa, por lo que optar por ellas siempre hace que todo sea más interesante.

En fin, una gozada. Me pasé la campaña de Dishonored cuatro veces y en cada partida descubrí algo nuevo. Estos DLCs van por el mismo camino, porque ya tengo ganas de volver a jugarlos otra vez.


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