3 de septiembre de 2016

[Cine] Crítica de "Kingsglaive: Final Fantasy XV"


Todos sabemos lo que significó Final Fantasy en el pasado. No hace falta ser un experto en historia de los videojuegos para reconocer el impacto que tuvo esta franquicia; la huella que dejó sobre varias generaciones, en especial aquella que se crió con la primera PlayStation. ¿Pero qué significa Final Fantasy hoy en día? ¿Sigue despertando el mismo interés y la misma ilusión que antaño o ha pasado a ser otra de las muchas franquicias de capa caída que sobreviven a duras penas? Esta es una cuestión de difícil respuesta. Final Fantasy XIII fue una de las entregas más impopulares de la franquicia, mientras que Final Fantasy XIV tuvo que reinventarse casi por completo para ganarse el favor de sus jugadores. Tanto los desarrolladores como los responsables del marketing de la nueva entrega de la saga, Final Fantasy XV, han tratado de presentarlo como una especie de vuelta a los orígenes que entusiasmará tanto a los seguidores acérrimos de las entregas clásicas como a los nuevos jugadores que no han probado un Final Fantasy en su vida. El nuevo título viene rodeado de una serie de productos derivados que incluyen una película, varios capítulos de anime y un videojuego para móviles y lo cierto es que sus responsables han sabido presentarlo de una forma apasionada y esperanzadora. Diría que en estos momentos hay una expectativa bastante positiva ante Final Fantasy XV, aunque el último retraso de su fecha de lanzamiento y el anuncio de su pase de temporada (con un contenido descargable no lo suficientemente explicado) han hecho que las dudas empiecen a surgir con fuerza. Apuesto lo que sea a que en cuanto el juego esté a la venta a finales de este año se le va a criticar con dureza sea cual sea su calidad final. Siguiendo su dinámica de odio habitual, los foros y las redes sociales vomitarán toda su bilis sobre cualquier flaqueza del título y a nadie le extrañará que vuelva a ponerse de moda el debate sobre la supuesta agonía de los juegos de rol japoneses del que se ha venido hablando estos últimos años. Lo irónico de este tema es que mientras por un lado se proclama la muerte del JRPG tradicional que tuvo en la saga Final Fantasy a uno de sus máximos exponentes, por otro juegos como Dark Souls o Bloodborne, que no dejan de ser JRPGs con un enfoque particular, son aclamados por crítica y público y tienen una ventas extraordinarias.

En este contexto nos llega Kingsglaive: Final Fantasy XV, la película que sirve como precuela del juego y cuyos acontecimientos son inmediatamente anteriores a su inicio. Esta no es la primera vez que Final Fantasy se aleja de las consolas para presentar un largometraje, ya que en 2001 se estrenó Final Fantasy: La Fuerza Interior. Aquella película se pegó un buen batacazo en su momento, ya que lo interesante de su premisa no pudo sostener un desarrollo irregular y unos personajes que iban desde lo mediocre hasta lo ridículo. No obstante, yo le guardo cierto aprecio por la belleza de su mensaje, que siempre he visto en consonancia con el optimismo y la ingenuidad que caracterizó a los juegos clásicos de la saga. También en 2005 se estrenó Final Fantasy VII: Advent Children, secuela de una de las entregas más queridas de la franquicia, aunque en su caso no puedo decir que le guarde el mismo cariño. Advent Children fue un impresionante despliegue pirotécnico, con unos gráficos generados por ordenador que no tenían parangón en su momento, pero a mí me resulto un espectáculo vacío y carente de alma. Por desgracia, Kingsglaive se parece bastante más a Advent Children que a La Fuerza Interior. Esta nueva película supone un espectáculo visual que deja al de Advent Children a la altura del betún, pero carece de un mensaje similar al de La Fuerza Interior. Esto la convierte en última instancia en algo similar a lo que fue Advent Children hace años: un producto de entretenimiento de poca trascendencia (y quizá por ello destinado al olvido).

Siempre me he considerado un gran fan de Final Fantasy y he acogido con alegría cualquier material relacionado con la saga, incluso a sabiendas de que algunos de dichos materiales eran una pobre explotación de una franquicia ya de por sí bastante desgastada. Ya hace mucho tiempo que los padres de Final Fantasy, los grandes nombres detrás de los juegos que me llevaron a amar la franquicia, se marcharon. Muchos han intentado mantener, actualizar o reinventar su legado y los resultados han sido dispares. Soy consciente de que la saga se ha explotado hasta la saciedad y de que las entregas más recientes acusaban una importante carencia de frescura, pero no me importa que la franquicia lleve a cabo movimientos arriesgados en pos de su búsqueda de un lugar en el mercado actual. Quizá los Final Fantasy de hoy en día ya no sean como los Final Fantasy del pasado, pero el título en sí mismo no tiene valor para mí: sólo los juegos. Después de todo, mi Final Fantasy favorito no se llama Final Fantasy sino Lost Odyssey. Por todo esto, soy optimista respecto a Final Fantasy XV y lo espero con bastante ilusión. Lo que he visto hasta ahora de este juego me ha parecido muy atractivo y estaba deseando ver más, por lo que no dudé en darle una oportunidad a Kingsglaive en cuanto cayó en mis manos. ¿He disfrutado de la película? Sí, sin duda. ¿Pienso que se trata de una buena película? No, no lo creo. Puede que visualmente sea una gozada, pero su argumento es confuso y sus personajes son demasiado genéricos y no han logrado emocionarme ni transmitirme nada especial. ¿Considero que esta película está a la altura de la franquicia de la que forma parte? Creo que yo no soy quién para juzgar eso. Hay tantas versiones de lo que significa estar a la altura de Final Fantasy como personas han jugado alguna vez a un Final Fantasy. ¿Estuvieron a la altura La Fuerza Interior o Advent Children? ¿Lo estuvo Final Fantasy XIII? ¿Lo estará Final Fantasy XV? Prefiero que sean otros los que juzguen tales cuestiones.


Pero basta ya de divagaciones acerca del devenir pasado, presente y futuro de Final Fantasy. Es el momento de centrarse de una vez en Kingsglaive y no hay mejor forma de hacerlo que presentando lo que considero uno de sus mayores puntos fuertes: su contexto narrativo. Creo que el mundo que presenta esta película (y que luego explorará con mayor detalle el juego) sabe combinar con astucia algunos de los elementos que caracterizaron a la entregas clásicas (los cristales, el conflicto entre magia y ciencia, los imperios belicosos, los reinos caídos en desgracia...), pero dotándolos de una pátina de actualidad y verosimilitud. En los años que ha estado en desarrollo Final Fantasy XV desde que fuera presentado como Final Fantasy Versus XIII (¡hace ya una década!) he tenido mis reticencias acerca de su premisa de "una fantasía basada en la realidad", pero tras esta primera toma de contacto que supone la película creo que funciona muy bien. Quizá resulte extraño al principio ver que los barcos voladores y las criaturas imposibles tan típicas de la saga convivan con ciudades de aspecto tan actual, plagadas de coches y teléfonos móviles. En el fondo esto no se aleja tanto de lo visto en juegos como Final Fantasy VII como puede parecer, pero el mayor nivel de detalle que permiten los gráficos actuales le confiere una sensación novedosa: los elementos cotidianos se perciben como algo mucho más verosímil y esto te lleva a adoptar una mentalidad más apegada a lo "realista", a lo "posible"... hasta que empiezan a aparecer los monstruos y los poderes mágicos para recordarte que éste es un mundo de fantasía. Creo que la intención es hacer que los elementos fantásticos se perciban como algo rupturista, algo impactante que está fuera de lugar y que pone todo patas arriba.

Lo que acabo de explicar está en consonancia con la narrativa de la historia, en la que la magia no abunda demasiado. Pocas personas pueden emplearla y si lo hacen es porque su verdadero poseedor se lo permite. De hecho, la magia es una reliquia que parece más propia del pasado y que se ha quedado obsoleta, al igual que dicho poseedor. El contexto de Kingsglaive nos introduce el conflicto bélico entre el Imperio de Niflheim y el Reino de Lucis. Mientras que Niflheim es una potencia tecnológica que ha ido conquistando por la fuerza territorio tras territorio, la capital de Lucis ha resistido a duras penas gracias al escudo mágico proyectado por un cristal que se alimenta de los poderes de su rey, ya anciano. Niflheim cuenta con soldados robóticos y con infinidad de monstruos que han sido alterados (¿o quizá creados?) científicamente para ser usados como arma, mientras que Lucis sólo dispone de unos cuantos soldados de élite que han recibido una pequeña fracción de los poderes del rey: se trata de los Kingsglaives (o "glaives reales" en la extraña traducción al castellano, que parece quedarse a medio camino) que dan título a la película. Como decía, esta premisa me parece fiel a los elementos que dieron forma a muchos de los Final Fantasy clásicos, pero por muy atractivo que resulte el contexto no sirve de nada si no se aprovecha para narrar un argumento interesante con unos personajes memorables. Ahí es donde falla la película.

Las alarmas se disparan ya en los primeros minutos del largometraje, cuando se narra un prólogo para poner en situación al espectador y presentar a los personajes más importantes. Cuando una película comienza con una larga secuencia de exposición sabes que algo no va bien. ¿Acaso era imprescindible que el espectador asimilase tanta información para poder seguir la historia? ¿No había una mejor manera de ofrecer toda esa información integrándola en los acontecimientos de forma natural? Da la impresión de que la propia película anticipa que su desarrollo va a ser confuso, así que intenta proporcionar todos los datos necesarios para que el espectador se pierda lo menos posible. Me temo que este es un objetivo que no logra conseguir del todo. Tampoco ayuda que los personajes protagonistas sean bastante bidimensionales y obedezcan a estereotipos que todos hemos visto mil veces con anterioridad. Sus motivaciones son muy básicas o se diluyen en la confusión que genera una trama que se complica demasiado a sí misma, por lo que cuesta empatizar con ellos. Da un poco de pena que personajes secundarios que apenas tienen presencia en el metraje muestren mucha más personalidad que el propio protagonista de la película, que resulta ser alguien bastante olvidable.


Nuestro personaje central es Nix Ulric, uno de los Kingsglaives del Reino de Lucis. Aunque lucha contra el Imperio de Niflheim para defender Lucis, Nix no es originario del reino sino que es un refugiado de otro territorio amenazado por los belicosos invasores. Por tanto, no siente un especial respeto hacia la tradición caballeresca de los defensores de Lucis. No obstante, sí que alberga una fuerte lealtad hacia el Rey Regis Lucis Caelis CXIII, quien es la fuente de sus actuales poderes mágicos. Nix es el típico joven rebelde con pasado trágico, tendencia a cuestionar a la autoridad y deseos de luchar por lo que cree justo, pero más allá de eso no hay nada que lo convierta en un personaje saliente. ¿Cuántos protagonistas así hemos visto a lo largo de los años tanto en el cine como en los videojuegos? ¿Por qué iba a destacar este?

Justo cuando Niflheim y Lucis están a punto de firmar un tratado de paz, Nix recibe el encargo de proteger a la Princesa Lunafreya Nox Fleuret. Uno de los términos del acuerdo incluye el compromiso nupcial entre Lunafreya y Noctis, el hijo del Rey Regis. Sin embargo, el malvado Emperador de Niflheim ha orquestado un plan para provocar la caída de la capital de Lucis usando a Lunafreya, siendo el tratado de paz una mera distracción. Allí es donde entra Nix, que tratará de hacer lo posible por frustar los planes de Niflheim y poner a salvo a Lunafreya. Este sería un argumento bastante convencional de no ser por lo enrevesado del plan de Niflheim, que depende de demasiadas casualidades azarosas como para resultar creíble. Cuanto más complejo es un plan más posibilidades hay de que no funcione y en este caso es un milagro que las maquinaciones de los villanos lleguen a dar su fruto. Aquí es donde nos encontramos con uno de los grandes problemas narrativos de la película, que se dedica a complicar y retorcer un punto de partida muy simple que quizá habría funcionado mejor de haber conservado su simplicidad. Incluso los momentos que pretenden resultar sorprendentes (como ese en el que cierto personaje resulta ser un traidor al servicio de Niflheim) acaban diluyéndose entre la sucesión de acontecimientos inverosímiles que sin embargo y contra toda probabilidad los villanos habían sido capaces de anticipar. Llega un momento de la película en el que prácticamente todos los personajes parecen conocer los planes del Emperador de Nilfheim (¡incluso el propio Rey Regis!) menos el protagonista, pero nada llega a sorprender al espectador: la progresión de la historia es demasiado irregular, hay demasiadas casualidades y se fuerza demasiado la suspensión de la incredulidad.

Una vez más, el pobre desarrollo de personajes no ayuda demasiado a sostener la película. Llegados a determinado punto, se hace patente que nada de lo que suceda en la película va a tener un auténtico impacto sobre el videojuego, así que poco importa lo que le suceda a los personajes principales. Vivan o mueran, su historia poco tendrá que ver con la de Noctis, el protagonista de Final Fantasy XV (que por cierto no aparece en la película salvo en la escena postcréditos). A excepción de Lunafreya, que sí tendrá un papel relevante en el videojuego, los demás personajes no tienen casi ninguna trascendencia y entre ellos quizá sea Nix el más intrascendente de todos. La propia Lunafreya eclipsa al supuesto protagonista de Kingsglaive y parece tener mejor desarrollo (aunque sea parcial, puesto que ciertas cuestiones sobre ella se reservan para el juego). El Rey Regis, que después de todo no deja de ser un simple secundario, despierta mucho más las empatías del espectador y protagoniza las escenas más emotivas e impactantes de la película. Incluso los villanos, encabezados por el histriónico Emperador Idola, que parece decir a gritos lo malo que es con cada uno de sus gestos, muestran muchísima más personalidad que Nix. Lo más triste de todo esto es que se supone que Nix comparte su protagonismo con otros personajes como Crowe y Libertus, cuyos nombres he tenido que buscar porque su presencia en la película es aún más insustancial que la de su compañero.


Si bien es cierto que en el tramo fina de la película se desvela un misterio que parece que será uno de los pilares que sostendrán el argumento de Final Fantasy XV, diría que esto no justifica el visionado de la película por sí mismo. Seguramente el argumento del juego se podrá seguir sin problemas aunque no se haya visto Kingsglaive, lo que convertirá a este largometraje en un producto derivado más, en una curiosidad más propia de fans de la franquicia que del público en general. Y es una pena, porque pese a ser un entretenimiento intrascendente, la película tiene algunos detalles curiosos. También tiene algunos detalles criticables, como el hecho de contar con lo que para mí es una "mujer en el frigorífico" de manual, pero en la valoración final deberían pesar más los aspectos positivos. Entre ellos están, como ya he insistido varias veces, su potencia visual y su contexto, pero también tendría que añadir su apartado artístico, su atención al detalle y su doblaje. Aunque yo he visto la versión en castellano, sé que las voces inglesas cuentan con actores tan conocidos como Sean Bean en el papel del Rey Regis (Sean Bean interpretando a un viejo rey, ¿qué podría salir mal?), Lena Haydey como Lunafreya y Aaron Paul como Nix. No he podido encontrar los nombres de los actores de doblaje en castellano, pero casi todos ellos eran voces que me resultaban familiares. Desde luego, su trabajo me parece más que solvente. La banda sonora tampoco está nada mal, con el tema principal del juego (compuesto por Yoko Shinomura) e incluso el tema clásico de Final Fantasy sonando de fondo en algún momento.

Debo decir que, pese a lo que pueda parecer, no soy partidario de la crítica destructiva. No me resulta agradable ni instructivo destruir un producto de ocio por el mero afán de destruir. Tampoco necesito evidenciar mi superioridad (ya sea intelectual, moral o de cualquier otro tipo) rebajando la consideración de una película, un juego, un cómic o cualquier otra cosa. No tenía intención de que este texto se cebase tanto sobre Kingsglaive, sobre todo cuando es una película que pese a todos sus problemas he acabado disfrutando bastante. Es posible que se trate de una película mediocre e intrascendente, pero a veces el entretenimiento mediocre e intrascendente es necesario y puede resultar incluso refrescante. Insisto: yo he pasado un buen rato con esta película. Ha confirmado mi interés por el mundo en el que se ubica Final Fantasy XV, me ha dejado con ganas de saber más cosas sobre personajes como el Rey Regis y Lunafreya, me ha maravillado con su espectacularidad y su diseño artístico, me ha sorprendido con algunas escenas de acción que nada tienen que envidiar a los excesos de Advent Children y me ha hecho reflexionar acerca de la situación de la franquicia en la que se integra, Esto no es poca cosa.

El lanzamiento de Final Fantasy XV ya no está muy lejos, así que pronto saldremos de dudas respecto a este título y puede que incluso respecto al futuro de la saga. Mientras tanto, Kingsglaive ya está disponible en formato digital (y dentro de poco también en formato físico). Es indudablemente una buena forma de amenizar la espera hasta la salida del juego, siempre y cuando sepas modular tus expectativas. Los trailers y el material promocional han sabido vender muy bien todo lo relacionado con el nuevo Final Fantasy, incluyendo la película, y va a ser difícil que las altas expectativas que se han despertado se vean satisfechas por el resultado final. Aún no sabemos si Final Fantast XV será un juego excelente, pero lo que sí podemos decir es que Kingsglaive dista de ser una película excelente. Aún así, no está de más recomendarla e invitar a que cada uno juzgue por sí mismo.


4 comentarios:

  1. buena review, a mi si me gusto mucho nix ulric, ojala tenga un cameo en ff xv

    ResponderEliminar
  2. eso de que idolas parece gritar lo malo que es jajajajajaja, me parti de risacon esa frase

    ResponderEliminar
  3. imaginate la sopresa que te as llevado a ver que kingsglaive es mejor que toda la historia del juego completo e incluso Nix es mejor protagonista que noctis que vamos el peor prota que se a visto en mucho rato hubiese sido mejor jugar con nix y su banda que con noctis y j-pop band que historia mas mala la del juego y una pesima forma de contar la es que la pelicula esta años luz de la historia que desarrollo posterior en el juego pesimo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. el juego vale, pero nyx mejor prota que noctis? por favor xDDDDDDDDDDDDDDDDD

      Eliminar

Los comentarios serán moderados antes de ser publicados.