20 de marzo de 2017

[Cómic] Ultimate Comics Spiderman: El Merodeador

En esta serie de entradas estoy repasando la trayectoria de Miles Morales, el Spiderman Ultimate, aprovechando para ello la reciente reedición de este material por parte de Panini dentro de su Coleccionable Ultimate.

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Coleccionable Ultimate nº 82. Ultimate Comics Spiderman nº 33:
El Merodeador
Contiene All-New Spiderman #6-12 USA
Guión de Brian Michael Bendis
Dibujo de Chris Samnee, Sara Pichelli y David Marquez
Color de Justin Ponsor

El arranque de la colección protagonizada por Miles me parece muy sólido, aunque un tanto superficial. Esto es algo que achaco a los guiones de Brian Michael Bendis, cuya tendencia a descomprimir al máximo la narrativa le lleva a utilizar muchas páginas para abarcar lo que en realidad es muy poca cosa. No me cabe duda de que las pinceladas que proporciona el guionista en el primer arco bastan para hacerse una idea básica del personaje protagonista y de su entorno, pero es necesario seguir profundizando para ganarse la empatía y la fidelidad del lector. De hecho, es necesario llevarse la historia al terreno personal, al terreno de las emociones, pues ahí es donde se va a producir la mejor conexión entre el mundo de las viñetas y la realidad de los lectores. De forma muy acertada, buscando cumplir este objetivo Bendis decide poner a la familia de Miles, en concreto a su tío Aaron en el centro del segundo arco. Esto le permite seguir explorando esta variante moderna de la mitología de Spiderman con un giro interesante: la figura que ha ejercido de modelo para el protagonista no es precisamente un modelo de virtud como lo fue el tío Ben para Peter Parker, sino más bien todo lo contrario. Además de ser un ladrón, un ex-convicto y un criminal, el tío Aaron es también el villano conocido como el Merodeador.

Aaron es un personaje de crucial importancia en la génesis de Miles como Spiderman, puesto que fue él quien propició su transformación al transportar involuntariamente una de las arañas modificadas genéticamente por Norman Osborn durante uno de sus robos. La picadura de la araña se produjo en presencia de Aaron, que no tarda en atar cabos y en percatarse de que el nuevo trepamuros que ha hecho acto de presencia en Nueva York no es otro que su joven sobrino Miles. Lo que sucede a continuación me parece estupendamente ejecutado, pues pone a nuestro protagonista en una situación tan delicada como comprensible. Puede que su tío le esté chantajeando para usarlo como un matón, pero no deja de ser su tío. Los lazos de sangre no se anulan fácilmente, incluso aunque nos aten a personas despreciables. Bendis plantea así un conflicto con una gran carga emocional, cuya resolución terminará de definir al personaje de Miles.

Desde mi punto de vista, el elemento fundamental de la fórmula que define a Spiderman en todas sus variantes es la culpa. La culpa es la que le hace sentir la gran responsabilidad que conllevan sus poderes y la que le motiva a hacer todo el bien posible. No obstante, la culpa no surge del vacío sino que es producto de un error por parte del personaje. Es más, diría que más bien es producto de una acumulación de errores. Para Peter Parker, el motivo inicial que le impulsó a ser un héroe fue la culpa por la muerte de su tío Ben, pero sobre esa culpa se han ido acumulando otras muchas a lo largo de los años. La muertes del Capitán Stacy y de su hija Gwen fueron las más sonadas, pero no las únicas, desde luego. Cada cierto tiempo es necesario refrescar esta culpa acumulada para recordar a Peter que es falible y que cada uno de sus fracasos conlleva un precio demasiado alto. Pues bien, esta es la lección que le toca ahora aprender a Miles, pues no se puede ser Spiderman sin ser consciente de que cada mala decisión implica un precio que se paga en sufrimiento, remordimiento y culpa. Obviamente, dejarse enredar por el Merodeador es una decisión bastante mala y el joven tendrá ocasión de arrepentirse de ella.


Por otro lado, Bendis sigue explorando las dificultades que tiene un adolescente como Miles para compaginar su vida cotidiana con su actividad superheroica y para ello aprovecha el contexto de la Brooklyn Visions Academy. Aunque Miles tenga como aliado a su colega Ganke, sus ausencias y sus excusas son muy evidentes para Judge, el otro chaval con el que comparten habitación en la escuela, así como para sus profesores y supervisores, que no son estúpidos. Al igual que Peter en su momento, Miles tendrá que aprender a vivir una doble vida en la que lo personal debe quedar subordinado a sus deberes como Spiderman, lo cual no es nada sencillo. En cuanto a su vida familiar, el guionista introduce una idea interesante haciendo que la madre de Miles se muestre partidaria del nuevo Spiderman sin saber que su hijo se encuentra bajo la máscara. Puesto que su padre condena a los superheroes y parece albergar grandes prejuicios hacia individuos superpoderosos como los mutantes (que son especialmente odiados en el Universo Ultimate), Miles encuentra así una inesperada conexión con su madre. Este desarrollo se explorará más adelante, cuando las cosas se tuerzan de nuevo.

Hablando sobre los personajes que aparecen en este segundo arco, otra jugada bastante astuta por parte de Bendis consiste en reintroducir a viejos conocidos del reparto de secundarios de la colección cuando Peter era el protagonista. De esta forma, la presencia del nuevo Spiderman llama la atención de tía May y de Gwen, que vuelven a Estados Unidos con la intención de contactar con él. Las expectativas de un encuentro entre May y Miles después de que la primera perdiese a su sobrino Peter llevando el traje de Spiderman se antojaban demasiado jugosas como para no aprovecharlas. Precisamente la tía May del Universo Ultimate es uno de los personajes hacia los que Bendis parecía tener especial cariño y eso se notaba en su manera de escribirla, por lo que su regreso es algo positivo. Menos interesantes son los villanos que se dejan caer en estos números y que me recuerdan los motivos por los que la mayoría de las versiones Ultimate de los personajes de la editorial me parecen tan perezosas y carentes de interés. Es el caso del Escorpión o del risible Anillero, un villano cuya única razón de ser reside en ser humillado por el héroe arácnido. El Merodeador es el único enemigo más o menos tridimensional que se puede encontrar en estas páginas. El enfrentamiento final contra él es intenso y contundente. No dejo de pensar que si funciona tan bien es porque el personaje es algo más que una mera excusa para que Miles se ponga el traje.


En cuanto al apartado gráfico, Sarah Pichelli se encarga de un único número, ya que en ese momento estaba ocupada preparando la miniserie Spidermen (que se recogió en el siguiente tomo del Coleccionable Ultimate de Panini). Sus reemplazos son el siempre solvente Chris Samnee y un David Marquez que aún estaba algo verde. Los números de Samnee son estupendos, aunque el cambio de estilo respecto a Pichelli resulta algo chocante. En cambio, los números de Marquez presentan una estética similar a la de la dibujante, aunque carecen de su finura y resultan bastante más toscos en la manera de narrar. Era uno de sus primeros trabajos para Marvel, por lo que es algo comprensible y fácil de perdonar. Además, este artista ha mejorado de forma notable con el tiempo. No obstante, creo que Marquez no es capaz de capturar el ambiente actual tan bien como Pichelli. Algo que me maravilla de esta dibujante es su atención al detalle, que se manifiesta por ejemplo en el vestuario y los complementos de los personajes. Sin ir más lejos, la manera de vestir de Miles no sólo resulta actual sino que también sigue una estética propia seleccionada por Pichelli. En cambio, cuando lo dibuja aquí Marquez su estética es bastante más genérica, casi intercambiable con la de cualquier otro personaje, lo que le resta algo de personalidad. Esto ya es hilar muy fino en el comentario de estos números, pero es algo en lo que no he podido evitar pensar durante su lectura.

Después del devastador encuentro con el Merodeador con el que concluye esta entrega del Coleccionable Ultimate, la siguiente se centra en el que fue el esperado primer encuentro entre Miles y el Peter Parker del Universo Marvel tradicional. Hablaremos sobre él en la próxima entrada.

15 de marzo de 2017

[Cómic] Ultimate Comics Spiderman: El nuevo Spiderman

No me cabe duda de que Miles Morales es una de las incorporaciones al Universo Marvel más valientes y progresistas que se han producido en la última década. De hecho, me atrevería a decir que fue un auténtico pionero de la diversidad en los cómics de la editorial. Esta no era la primera vez que un personaje de otra etnia asumía el rol de un superhéroe blanco de la Casa de las Ideas, pero desde luego fue la más sonada y la que mayor impacto tuvo tanto entre los lectores habituales como entre el público generalista. Después de todo, no hablamos de asumir un rol secundario cualquiera puesto que Miles estaba destinado a ser el nuevo Spiderman; un Spiderman afroamericano para el siglo XXI. Estoy convencido de que esto facilitó la posterior presentación de Kamala Khan, más conocida como Ms. Marvel, o el hecho de que Sam Wilson adquiriese la identidad del Capitán América. Miles indicó el camino a seguir y desde entonces la editorial ha dado importantes pasos en esa dirección. Quizá no siempre hayan sido los pasos más adecuados, pero desde mi punto de vista todo lo que sea hacer los cómics más diversos y/o los acerque a todo tipo de lectores siempre es de agradecer.

Soy consciente de lo polémico que resulta este asunto y de los argumentos que esgrimen aquellos que consideran que detrás de personajes como Miles no hay nada más que un burdo movimiento de la editorial para mejorar su imagen. En lugar de negarlo me limitaré a decir que efectivamente se trata de un movimiento de marketing. No olvidemos que Marvel es una empresa cuyo objetivo es vender cómics: como cualquier otra empresa similar hará todo lo posible por cumplir su objetivo, lo cual incluye hacer el mayor ruido mediático posible. Y vaya si lo de Miles hizo ruido. Recuerdo la que se montó cuando se anunció allá por 2011 que el nuevo Spiderman Ultimate iba a ser un chaval medio afroamericano medio hispano. Recuerdo incluso haber mantenido conversaciones sobre el tema con gente que nunca había tenido especial interés por los cómics; mucho menos por los cómics de superhéroes.

Ya han pasado algunos años desde entonces. Ahora me propongo repasar las historias de Miles desde la perspectiva que me ha dado el paso del tiempo, aprovechando para ello la reciente reedición de este material por parte de Panini dentro de su Coleccionable Ultimate.


Coleccionable Ultimate nº 79. Ultimate Comics Spiderman nº 32:
El nuevo Spiderman
Contiene Ultimate Fallout #4 USA y All-New Spider-Man #1-5 USA
Guión de Brian Michael Bendis
Dibujo de Sara Pichelli
Color de Justin Ponsor

Empecemos por lo más básico: el Universo Ultimate surgió como una línea editorial en la que se pudiesen contar nuevas historias que no estuviesen lastradas por décadas de continuidad. Por lo general, se pretendía que las series Ultimate estuviesen muy apegadas a la actualidad y resultasen frescas y novedosas. A mí nunca me entusiasmó la idea de partida y sólo lo seguí de forma discontinua. No obstante, lo poco que leí del Ultimate Spiderman que guionizaba Brian Michael Bendis me pareció bastante notable. No tanto como para seguirlo de forma regular, pero al menos sí para echarle un vistazo de vez en cuando. Confieso que cuando el papel de Ultimate Spiderman pasó de Peter Parker a Miles Morales en un primer momento no le presté demasiada atención por considerarlo algo propio de ese Universo Ultimate que nunca había llegado a interesarme demasiado. Precisamente algo que puede preocupar a cualquier lector interesado en la historia de Miles Morales es el hecho de que comenzase en el Universo Ultimate. ¿Era necesario haber seguido las andanzas del Peter Parker Ultimate para disfrutar de la colección protagonizada por el nuevo Spiderman? ¿Se requería un mínimo conocimiento del Universo Ultimate para seguir el argumento? La respuesta a ambas preguntas es no. La historia ofrece la información básica para que aquellos que no habían seguido al anterior Spiderman pudisen entender los acontecimientos que se narran aquí, mientras que los demás detalles se van descubriendo poco a poco a medida que el propio Miles los va conociendo.

Brian Michael Bendis concibió esta nueva etapa como un punto de partida apropiado para nuevos lectores, pero al mismo tiempo fue lo bastante hábil como para hacer que también resultase interesante a los lectores que habían seguido la serie hasta entonces. Hay un claro paralelismo entre las páginas iniciales del primer número de Miles y el comienzo de la primera entrega de la anterior serie de Spiderman Ultimate: ambas historias empiezan con un monólogo de Norman Osborn y la presentación de las arañas que marcarán el destino de ambos protagonistas al picarles. No se acaban ahí las similitudes entre las historias de Peter y Miles, desde luego, aunque son las sutiles diferencias las que les otorgan sabores propios.

Mientras que el tío Ben era el referente moral absoluto de Peter, el tío Aaron de Miles es alguien que se nos presenta desde el primer momento como un ladrón que no merece confianza. El padre de Miles intenta por todos los medios que su hijo se mantenga alejado de él, ya que conoce la vida que lleva por haberla compartido en el pasado. Ambos estuvieron en la cárcel en un momento dado, circunstancia que no parece haber afectado a Aaron mientras que llevó a su hermano a desear una vida completamente distinta. Ahora que la ha conseguido no está dispuesto a permitir que su hijo repita sus mismos errores. Es interesante cómo Bendis supo introducir aquí el comentario social de una forma muy natural, algo que habría sido mucho inverosímil si Miles hubiese sido otro personaje blanco de clase media más. Es obvio que la cuestión racial tiene mucho que ver con las circunstancias vitales de su padre y de su tío, que no encontraron mejor salida para salir de su barrio que recurrir al crimen. Por eso los padres de Miles tienen tantas esperanzas puestas en que su hijo sea admitido en la prestigiosa Brooklyn Visions Academy, porque la escuela le alejará del peligro de las calles y le proporcionará las oportunidades de las que carecen otros niños de su misma clase social. 


Algo debe saber Bendis sobre criar a un niño de raza negra en los Estados Unidos de hoy en día, ya que es padre adoptivo de dos niñas afroamericanas. La Brooklyn Visions Academy que aparece en esta historia es algo así como la escuela soñada por cualquier padre; una en la que los niños reciben una formación académica excepcional al mismo tiempo que se incentiva su imaginación y su sentimiento de comunidad. Aunque se trata de una escuela ficticia, el guionista se basó en un modelo real de enseñanza: las escuelas charter americanas, un tipo de escuelas autónomas que suponen una alternativa al sistema público de enseñanza tradicional. No conozco mucho acerca del tema, pero desde luego la Brooklyn Visions Academy se presenta como una maravillosa opción de futuro y no me extraña que los padres de Miles consideren que es la mejor oportunidad para su hijo. Miles es elegido durante el sorteo de las últimas plazas, por lo que la escuela será una parte importante de sus andanzas futuras. De esta forma, al igual que el instituto fue uno de los escenarios fuertemente asociados al desarrollo de Peter Parker (tanto el del Universo Marvel tradicional como el del Universo Ultimate), esta academia será el hogar de Miles durante sus primeras aventuras. El paralelismo es evidente, pero la idiosincrasia de cada personaje es única. Después de todo, el instituto no significaba para Peter lo mismo que la academia para Miles. Aún así, cabría destacar que la reacción inicial del joven al descubrir que ha sido admitido dista mucho de la celebración. Un estupendo detalle de caracterización del personaje se produce durante el primer número, cuando Miles observa a otros niños que optaban a su misma plaza y que no han logrado entrar, siendo consciente de que su gran oportunidad se ha producido a costa de que otros pierdan la suya. La mezcla de culpa y empatía que experimenta el muchacho en ese momento será definitoria.

Hay más similitudes con Peter, por supuesto: la picadura de la araña y las escenas en las que usa sus poderes arácnidos por primera vez tienen un regusto similar, aunque aquí las novedades que aporta Miles suponen un soplo de aire fresco. Este nuevo Spiderman contaría con poderes inusuales, como su capacidad para camuflarse y volverse literalmente invisible o su "picadura venenosa" (consistente en una descarga bioeléctrica capaz de aturdir a sus rivales). Otra circunstancia novedosa tiene que ver con el hecho de que Miles no guarda en absoluto secreto su transformación, sino que se la desvela a su amigo y confidente Ganke, otro chaval de su edad (alrededor de trece años en el momento en el que se inicia la colección) con el que comparte habitación en la academia. La dinámica entre Miles y Ganke, además de resultar muy divertida, es de vital importancia en el argumento. En ese sentido puedo decir que no soy un gran aficionado al tipo de diálogos casuales con los que Bendis salpica sus cómics, pero que las interacciones entre los dos niños me parecen muy verosímiles y actuales. A veces me cuesta creer que superhéroes adultos hechos y derechos hablen con esa verborrea vacía tan propia de Bendis, pero en estos números me creo todos y cada uno de los diálogos entre Miles y Ganke porque me parecen muy propios de dos preadolescentes modernos.


Pero aún faltaba una última pieza para darle forma al destino de Miles, un último paralelismo con la historia de Peter: una muerte de la que se sintiese responsable para que descubriese esa vieja máxima de que todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. Muy hábilmente, pese a que Miles no conocía al Peter Parker Ultimate, Bendis recurre a la muerte de Peter para aleccionar al nuevo personaje y obligarle a tomar el papel de Spiderman. Después de una escena estupenda en la que Miles usa sus recién adquiridos poderes arácnidos para salvar a una niña de un incendio, el joven decide que es mejor no usar sus dones. Pasada la descarga de adrenalina, se da cuenta de que sólo es un niño jugando a ser héroe y que no está preparado para hacerlo. Se da cuenta, en definitiva, de que él no es Spiderman. Poco después, Miles es testigo de la muerte de Peter. Reconozco que no leí la historia en la que se produjo dicha muerte, aunque eso no impide disfrutar de la secuencia que se narra en estos números y emocionarme con esa última aparición del Peter Ultimate.

Como era de esperar, Miles se culpa por lo sucedido, ya que si hubiese optado por darle uso a sus poderes quizá podría haber ayudado a impedir que Peter perdiese la vida. Desde mi punto de vista, la culpa es una parte muy importante de lo que define a Spiderman. No se puede sentir esa gran responsabilidad que menciona la famosa cita sin antes haber experimentado una gran pérdida como consecuencia de haber ignorado las propias responsabilidades. Los poderes de Miles le vinculaban a Peter Parker de formas que no llegaba a imaginar, pero decidió apartar ese vínculo y no arriesgar su vida; la vida que sus padres tanto deseaban para él. Como consecuencia, no estuvo presente el día en el que podría haber ayudado a salvar a Peter. Bendis hiló muy fino este desarrollo del personaje para ofrecer una versión que resultase lo bastante similar a la original como para mantener su esencia pero al mismo tiempo lo bastante original como para resultar única.

Ya en el tramo final de estos cinco números iniciales de la colección, el resto de superhéroes del Universo Ultimate descubren que Miles ha decidido actuar bajo la identidad de Spiderman y Nick Furia decide darle su aprobación y proporcionarle un traje propio para que pueda honrar a Peter a su manera. Esta es la parte más formulaica y carente de interés del primer arco, salvo quizá por las interacciones entre la Spiderwoman Ultimate (en ese universo Jessica Jones es un realidad un clon femenino de Peter Parker) y Miles. Una vez más puntualizo que no es necesario conocer a los personajes de este universo para seguir el argumento, aunque los que siguiesen las aventuras del Peter Ultimate cuentan con ventaja. Los lectores noveles irán descubriendo a estos personajes a medida que los vaya conociendo el propio Miles, lo cual también tiene su atractivo.

Sin embargo, pese a que se trata de un trabajo estupendo de Bendis, sigue pecando de lo mismo que cualquier otra producción de este guionista: un énfasis excesivo en la narrativa descomprimida. Lo que se narra en estos cinco números bien se podría haber contado en la mitad de páginas. Por suerte, al dibujo encontramos a una artista tan talentosa como Sara Pichelli, que es capaz de darle vidilla a las largas secuencias que plantea el guionista. El dibujo de Pichelli es extraordinariamente expresivo, por lo que las páginas cargadas de viñetas silenciosas se benefician de su habilidad para que los personajes aprovechen su lenguaje no verbal. El problema que tienen algunos dibujantes cuando ilustran los escritos de Bendis es que suelen caer en la monotonía, convirtiendo los largos diálogos en sucesiones de rostros similares que se repiten hasta la saciedad. Pichelli, en cambio, no dibuja dos caras iguales en ninguna de las secuencias de diálogo, haciendo que sean mucho más dinámicas y ayuden a conocer las emociones de los personajes. Quizá también resulten algo más histriónicas, pero esto no resulta problemático cuando el protagonista es un chaval tan joven.

La artista fue la encargada de plasmar a Miles por primera vez, además de diseñar su uniforme (un diseño simple pero elegante y distintivo), y hay que decir que su trabajo en estos números es excepcional. No en vano fueron los que la convirtieron en una estrella emergente. El primer arco contiene  algunas viñetas dignas de ser recordadas, como esa en la que nuestro protagonista trepa por las paredes por primera vez o las dos últimas de la secuencia del incendio, en la que la niña que ha sido rescatada por  Miles agarra de la camisa a su salvador para mostrarle su agradecimiento.


En conclusión, hay razones de sobra para considerar el primer arco de la serie de Miles como una de las historias más notables de la Marvel reciente. Pichelli está fabulosa y Bendis firma uno de sus mejores trabajos para la editorial. Incluso yo, que estoy bastante lejos de ser un admirador del guionista, debo admitir que me parece un trabajo estupendo y que se encuentra entre mis favoritos de cuantos ha escrito. Con los personajes centrales bien establecidos y el statu quo presentado, ya sólo quedaba seguir contando historias que estuviesen a la altura del primer arco. Tanto la condición social como la historia familiar de Miles podían dar mucho juego, así como el legado de Peter Parker. ¿Cómo reaccionarían los enemigos y aliados de Peter ante la llegada del nuevo Spiderman Ultimate? ¿Estaría Miles a la altura del papel que había asumido? Lo iremos comentando en próximas entradas.