15 de enero de 2014

[Cómic] Reseña de "Legión: Origen Secreto", de Paul Levitz y Chris Batista

La Legión de Superhéroes siempre ha sido uno de los grupos con más solera del Universo DC. Sin embargo, exceptuando un breve periodo de gloria durante la década de los 80, nunca ha gozado de gran popularidad entre los lectores españoles. Las series protagonizadas por los legionarios no suelen sobrevivir durante mucho tiempo en nuestro mercado, ya que se trata de personajes poco conocidos para el gran público. Por otro lado, el hecho de que su compleja cronología incluya tres versiones distintas del mismo grupo no ha ayudado a captar nuevos lectores. A pesar de esto, hace unos meses la editorial ECC decidió darle una oportunidad a "Legión: Origen Secreto", miniserie que actualizaba el origen del grupo dentro del gran relanzamiento que supuso el Nuevo Universo DC.


Los legionarios nacieron a finales de la década de los 50 en las páginas protagonizadas por Superboy (en la época en la que el Chico de Acero aún era un joven Clark Kent que se dedicaba a hacer heroicidades en Smallville). Ideados como personajes de usar y tirar, su primera aparición bien podría haber sido también la última de no ser por el impacto que produjeron en los lectores. La buena acogida de los legionarios hizo que regresasen cada cierto tiempo como personajes invitados hasta que consiguieron protagonizar algunas historias de complemento primero y obtuvieron una serie propia después. Fue en las páginas de su colección en las que se fue desarrollando el contexto que les rodeaba y el número de integrantes fue creciendo hasta hacer honor al nombre que habían elegido.

La primera edad dorada de los legionarios llegó en la década de los 70 gracias a un jovencísimo Jim Shooter, que apenas tenía 13 años cuando empezó a firmar guiones para DC. No obstante, no sería hasta la década de los 80 cuando la Legión alcanzaría la madurez absoluta de manos de autores como Paul Levitz, Greg LaRocque y Keith Giften. Fue esa etapa, publicada en España por le extinta editorial Zinco, la que permitió que muchos jóvenes impresionables conociésemos a estos personajes y nos encariñásemos con ellos. La gloria de aquellos memorables años, en los que se publicaron aventuras como "El Proyecto Universo" o "Las Guerras Mágicas", eclipsó durante mucho tiempo a los posteriores intentos de devolverle su vieja popularidad a la Legión. De hecho, en las últimas décadas la Legión ha pasado por varios grandes relanzamientos sin que ninguno de ellos consiguiese volver a colocarla en el candelero. Después de la interesante pero poco valorada propuesta de Mark Waid y del fallido reencuentro de Jim Shooter con los personajes a los que escribió en los 70, el relanzamiento global del Universo DC de hace unos años ha supuesto el último intento para llamar la atención del público sobre la Legión.

El Nuevo Universo DC incluyó dos series protagonizadas por legionarios, además de una miniserie que retrocedía hasta los primeros días de la Legión. Los resultados de este enésimo relanzamiento no han sido muy halagüeños: las ventas de las series regulares en USA han sido escasas y hasta la fecha lo único que se ha editado en castellano ha sido la miniserie ("Legión: Origen Secreto"), que ECC recogió en un tomo hace unos meses. Ni siquiera el hecho de que Paul Levitz, uno de los guionistas que se encargó de la Legión durante su mejor momento, vuelva a escribir sus aventuras ha servido para garantizar su éxito.


Veamos qué nos ofrece el tomo editado por ECC. "Legión: Origen Secreto" supone una actualización de los acontecimientos que causaron la formación del grupo. Los lectores habituales de DC saben que este grupo de héroes del siglo XXXI tomó forma cuando sus tres miembros fundadores (Relámpago, Cósmico y Saturn Girl) evitaron que el multimillonario R. J. Brande fuese asesinado. Los tres jóvenes provenían de distintos planetas y estaban dotados de poderes extraordinarios (generar electricidad, control sobre el magnetismo y telepatía, respectivamente). Tras el atentado fallido, Brande se convirtió en su mecenas y los invitó a que se convirtiesen en un equipo de superhéroes similar a los que existieron en la Tierra durante el siglo XX. De esta forma, la Legión se convirtió en un cuerpo de voluntarios procedentes de todos los rincones del universo que utilizaban sus dones con fines benéficos.

En "Legión: Origen Secreto", el atentado contra Brande se convierte en el eje de la historia, aunque no se narra directamente. Paul Levitz no intenta contar la misma historia de nuevo, sino enriquecerla aportando un contexto más desarrollado. De esta forma, el guionista establece un paralelismo entre un extraño agujero negro que se ha abierto en el extremo del espacio controlado por los Planetas Unidos y el intento de asesinato del multimillonario. La conexión entre ambos eventos se va desarrollando lentamente a lo largo de los seis números que abarca la miniserie, alcanzando una conclusión que supone un guiño a los viejos lectores. Mientras tanto, Levitz trata de dibujar una imagen exhaustiva de futuro en el que se forma la Legión, prestando especial atención a los organismos que regulan la sociedad futura (como la Organización de Planetas Unidos y la Policía Científica) y a la relación que establecen con la recién constituida Legión de Superhéroes. La intención del guionista es loable, aunque el desarrollo de la trama es demasiado lento y previsible. El guiño final hace que la historia gane algunos puntos, pero llega demasiado tarde.

Otro aspecto que no ayuda a mantener el interés es el hecho de mostrar a unos bisoños e inexpertos legionarios. Quizá estas versiones excesivamente rejuvenecidas puedan resultar un buen gancho para los lectores actuales, pero aquellos que nos criamos leyendo aventuras de la Legión buscamos reencontrarnos con los personajes de antaño en lugar de con sus versiones adolescentes. De todos ellos, el que resulta más chocante es el personaje de Brainiac 5. Aunque no fue miembro fundador, el guionista sabe que el grupo funciona mejor cuando el presuntuoso coluano de inteligencia de nivel 12 forma parte de él. Por esta razón, Levitz acierta al otorgarle a Brainiac 5 un papel relevante dentro del argumento. Sin embargo, no nos encontramos con el altivo y manipulador Brainiac 5 de los años 80, sino con un adolescente sabiondo que proporciona algunos de los momentos más cómicos de la miniserie. Esto resulta divertido, pero también un tanto decepcionante.


A pesar de todo, Levitz sigue conociendo a sus viejos personajes. El protagonismo está repartido entre ellos de forma equilibrada, de tal manera que todos los legionarios que aparecen en la historia tienen al menos un momento en el que lucirse. La brevedad de la miniserie y la gran cantidad de personajes no permite elaborar una caracterización profunda de cada uno de ellos, pero el guionista se permite el lujo de insinuar o apuntar hacia ciertos aspectos que serán fácilmente reconocidos por aquellos que tengan cierta experiencia con la mitología del grupo.

En cuanto al dibujo, Chris Batista realiza un trabajo agradable y solvente. Es evidente que no se trata de un artista de primera fila, pero sus últimos trabajos en DC (la divertida serie protagonizada por Booster Gold, por ejemplo) están a buen nivel. Su estilo sencillo y de corte clásico es adecuado para representar a los jóvenes legionarios y sus páginas son vistosas sin llegar a ser espectaculares.

En conclusión, "Legión: Origen Secreto" es una historia simple, con un desarrollo lento y una cierta falta de ritmo, pero también una historia simpática, no exenta de cierta carga nostálgica y que parte de la idea de expandir viejos argumentos en lugar de pretender reciclarlos. El guión de Paul Levitz está lejos de la chispa que contenían sus historias de los años 80, pero aún se pueden apreciar destellos de su vieja magia en él. Por su parte, el dibujo de Chris Batista queda lejos de la espectacularidad que muestran otros artistas, pero cumple su labor con corrección. En conjunto, nos encontramos ante una lectura ligera, quizá más apropiada para los nostálgicos de la Legión que para los lectores noveles. No obstante, el espíritu alegre y optimista de esta miniserie es todo un soplo de aire fresco dentro de la oscuridad que se respira dentro de otras series del Nuevo Universo DC.

9 de enero de 2014

[Cómic] Reseña de "El Anillo del Nibelungo", de P. Craig Russell

El compositor Richard Wagner (1813-1883) es sin duda una de las figuras más importantes de la cultura occidental. Su influencia no sólo ha alcanzado el terreno de la música, sino que ha trascendido a otros campos como la literatura y la filosofía. El impacto del trabajo de Wagner puede sentirse en personajes de la talla de Friedrich Nietzsche y J. R. R. Tolkien, entre otros. De todas sus obras la más conocida e influyente es la colosal tetralogía titulada "El Anillo del Nibelungo", un conjunto de cuatro óperas ("El Oro del Rin", "La Valkiria", "Sigfrifo" y "El Crepúsculo de los Dioses") en el que mitología, drama, lírica y música se enlazan en perfecto matrimonio. Completar la composición de "El Anillo del Nibelungo" abarcó 26 años de su vida.

Wagner estaba convencido de que la ópera era el arte definitivo. El libreto, la escenografía, el vestuario, los actores, la orquesta... todo se fusionaba y se ponía al servicio del drama que transcurría en el escenario. La ambición del compositor era inusitada y en cierta manera se adelantó a su tiempo. "El Anillo del Nibelungo" incluye enanos, gigantes, doncellas que cabalgan por los aires, una fortaleza celestial a la que se accede caminando por un arco iris e incluso un dragón. Por tanto, representar la tetralogía suponía un tremendo reto: ¿cómo dar vida sobre el escenario al universo imaginado por Wagner? ¿Cómo hacer justicia a la magnitud del drama épico? Las limitaciones propias de las representaciones teatrales siempre han coartado los intentos de mostrar "El Anillo del Nibelungo" con el esplendor que merece. Afortunadamente, esas limitaciones no afectan al cómic y han permitido que P. Craig Russell represente sobre las viñetas la mejor adaptación posible de la obra magna de Wagner.


Como muchos otros autores, P. Craig Russell comenzó su carrera en varios títulos de Marvel. Su estilo era especialmente apropiado para ilustrar historias relacionadas con la magia, lo que le llevó a dibujar un anual del Doctor Extraño coguionizado por Marv Wolfman. Craig Russel volvería a reencontrarse tiempo después con el personaje en el especial "Doctor Extraño: ¿Qué te molesta, Stephen?", publicado aquí hace años por la extinta editorial Forum. No obstante, uno de los trabajos más famosos de este autor es el número 50 de "The Sandman", titulado "Ramadán", en el que desplegó junto a Neil Gaiman una hermosa parábola heredera de los cuentos de "Las mil y una Noches". También junto a Gaiman trabajaría en la excelente "Misterios de un Asesinato", una historia que combinaba el suspense y el lirismo de manera magistral. Gran aficionado a la música y a la literatura, Craig Russel ha elaborado adaptaciones al cómic de las novelas de Elric escritas por Michael Moorcock, de relatos de Ray Bradbury o de Oscar Wilde y de óperas como "Salomé" de Richard Strauss, "La Flauta Mágica" de Mozart o la que ahora nos ocupa: "El Anillo del Nibelungo" de Richard Wagner.

En lugar de referirnos a este cómic como a una adaptación sería más apropiado considerarlo una traducción, pues la labor de Craig Russell consiste precisamente en traducir la música de Wagner al idioma de las viñetas. El ilustrador no sólo se limita a dibujar los eventos narrados en el libreto, sino que va un paso más allá y trata de transmitir los mensajes que contiene la música a través de su composición de página y del uso de imágenes simbólicas asociadas a las ideas presentes en el texto original. Wagner asociaba determinadas melodías a ciertos personajes, conceptos o sentimientos (un recurso que se conoce como leitmotiv y que fue concebido por este compositor). Por su parte, Craig Russell juega con el potencial evocador de las imágenes con el mismo fin. De esta forma, lo que uno narraba a través de la música de la orquesta y de la voz de los actores, el otro lo hace a través de viñetas. Baste comentar que el potente crescendo del preludio de "El Oro del Rin", que Wagner compuso para representar el eterno fluir de las aguas del río, se muestra en el cómic con una simplicidad minimalista en la que la caída de una simple gota agita el agua y la pone en movimiento hasta convertirla en un imparable torrente.

El estilo de Craig Russell bebe de autores como Arthur Rackhman (quien también ilustró "El Anillo del Nibelungo" en su momento) y Alphonse Mucha. Sus dibujos están cargados de sensualidad y pasión, mostrando un especial cuidado por el lenguaje corporal de los personajes. Su dominio de la anatomía, especialmente de la masculina, es indiscutible. Su trazo puede parecer sencillo, pero cada una de sus páginas destila expresividad y romanticismo.


El argumento de "El Anillo del Nibelungo" contiene temas universales como la búsqueda de la identidad, el efecto corruptor del poder o el amor como fuerza redentora. Estos temas se articulan tomando como pilar básico la mitología germana, que Wagner utilizó libremente según sus intereses. La historia comienza en el Rin, donde tres doncellas protegen el oro sagrado que descansa en lo más profundo del río. Atraído por la belleza de las mujeres, el nibelungo Alberich se acerca a cortejarlas, pero éstas le rechazan y su burlan del enano. Las Hijas del Rin sólo tienen ojos para el oro, que alberga propiedades mágicas. La leyenda dice que aquel que forje el oro y lo convierta en un anillo gobernará el mundo, pero para llevar a cabo semejante proeza sería necesario renunciar al amor. En su inocencia, las Hijas del Rin creen que todos lo seres vivos necesitan el amor y por ello se ríen del deforme nibelungo. Alberich, lleno de odio, proclama su renuncia al amor y roba el oro.

Poco después, el dios Wotan se enfrenta a un grave conflicto: encargó a los gigantes Fafnir y Fasolt la construcción del gran palacio celestial de Valhalla, pero ahora no está dispuesto a pagarles lo que reclaman. Loge, el astuto espíritu del fuego que sirve al dios, le cuenta a Wotan que el nibelungo Alberich ha conseguido forjar el anillo y lo ha usado para esclavizar a sus congéneres para que extraigan ingentes cantidades de oro de la tierra. Creyendo que el oro podrá pagar su deuda con los gigantes, Wotan accede a enfrentarse a Alberich. Pero, al ser derrotado por los engaños de Loge, el nibelungo lanza una terrible maldición sobre el anillo y sobre todo aquel que se atreva a portarlo en su dedo.

Sin embargo, el poder del anillo es demasiado tentador y Wotan se apodera de él. Aunque posteriormente renuncia al fatídico objeto, la maldición del nibelungo le conduce irremediablemente hacia un aciago destino. Para evitarlo, Wotan engendrará un linaje de héroes humanos, los Valsung, con el fin de que aparezca un humano libre de las leyes que rigen a los dioses y capaz de reclamar el anillo. Pero Wotan, atrapado por sus propias conjuras y conspiraciones, verá cómo sus planes se desmoronan. El destino del anillo dependerá en última instancia del último de los Valsung, el valiente Sigfrido, el único capaz de redimir los pecados de los dioses. Sólo hay una fuerza capaz de superar la maldición del anillo: el amor.


"El Anillo del Nibelungo" es un drama de proporciones épicas, una historia con tintes de tragedia que comienza con la creación del mundo y acaba con la caída de los dioses y el principio de una nueva era regida por los seres humanos; todo ello con la maldición del anillo como telón de fondo. En ese sentido, el cómic de Craig Russell es igual de ambicioso que la tetralogía compuesta por Wagner. No hay lugar para medias tintas en esta obra: cada página realizada por el dibujante resulta sugerente y arrebatadora. El ideal del amor romántico como la mayor fuerza del universo está presente en cada viñeta, inundando a los personajes. El amor es el auténtico motor de la historia: el amor redime del odio y de la avaricia, pero también consume a aquellos que lo experimentan. El amor es una fuerza que da la vida, pero también la quita. Como para Wagner antes que él, para Craig Russell amor y pasión son lo mismo: ambos son como el fuego.

La grandeza de "El Anillo del Nibelungo" reside en que, pese a su trasfondo mitológico, se trata de una historia universal. Su temática está enraizada en lo más básico y emocional de la naturaleza humana, lo que hace que resulte fácil entrar en ella pese a la complejidad del argumento. De igual forma, al apelar a lo universal, también abre la puerta de cualquier lectura personal. Al igual que los mitos albergan diversas lecturas, "El Anillo del Nibelungo" puede interpretarse de distintas maneras sin que ello signifique que una sea más correcta que otra.


Respecto a la edición española, Planeta se encargó de publicar los cuatro tomos (uno por cada ópera) hace algunos años. Puesto que ya era complicado conseguir dichos tomos, hace algunos meses se puso a la venta una edición integral que recopila esos cuatro tomos a un precio de 42€. A pesar de su elevado precio, se trata de la forma más fácil y cómoda de hacerse con este cómic. Poco se puede criticar de esta edición integral, salvo la presencia de algunos errores tipográficos bastante molestos y que podrían haber sido revisados anteriormente. Errores de este tipo pueden ser tolerados en otros materiales de inferior precio, pero no en una edición de lujo que supera los 40€. Aún así, se trata de un tomo muy recomendable. Cualquier amante del buen cómic debería darle al menos una oportunidad. Para los que además de disfrutar del cómic sean amantes de la música wagneriana es un auténtico imprescindible.