Pese a ser una continuación directa de la clásica serie animada noventera, el primer capítulo de X-Men '97 me dejó el regusto típico del episodio piloto de toda nueva producción que debe poner a prueba sus músculos técnicos y creativos antes de ponerse en marcha (mi comentario sobre esa primera entrega puede encontrarse a través de este enlace ). El segundo, en cambio, me dejó un sabor distinto, más intenso y refinado: el de una clara declaración de intenciones para demostrar hasta dónde son capaces de llegar esos músculos en acción. Fue un capítulo mucho más interesante en lo que respecta a la narrativa, al establecimiento de las tramas maestras de la temporada y al desarrollo de los personajes, marcando así la línea base a partir de la que valorar los demás (mi comentario de esa segunda entrega puede encontrarse a través de este otro enlace ). La cuestión era si los siguientes episodios iban a mantenerse en el mismo nivel o si iban a resultar algo más ligeros. El estreno de la...