11 de febrero de 2010

[Literatura] Reseña de "Dune", de Frank Herbert

Un libro como "Dune", todo un referente dentro del género de la ciencia ficción (o ficción científica, tal y como se prefiere llamarlo hoy) y una obra indispensable de la literatura moderna, no puede ser reseñado de forma breve y superficial. Al hablar de "Dune" no se pueden contabilizar las palabras, pues de lo contrario sería imposible hacer justicia a lo que consiguió este fabuloso libro, que ha encandilado a millones de lectores a lo largo de los años. "Dune" inició una saga literaria que a día de hoy aún continúa y puso a nuestra disposición un fabuloso universo de ficción de potencial casi infinito. A continuación me propongo escribir una extensa reseña sobre esta novela, comentando diversos detalles sobre la saga de la que forma parte, las diversas adaptaciones que ha generado, su contexto, su temática, etc.

El autor:

Frank Herbert nació en Tacoma, Washington, en 1920. Tuvo diversos oficios: fotógrafo, cámara de televisión y presentador de radio, aunque se le conoce por ser uno de los mayores escritores de ciencia ficción de todos los tiempos. Comenzó a escribir a mediados de los años 50, produciendo trabajos como "El Dragón en el Mar", "Destino: El Vacío", "El Cerebro Verde", "Los ojos de Heisenberg" y "La Barrera Saratoga". En 1965 publicó su primera gran obra, "Dune", nacida como un serial para la revista de ciencia ficción "Astounding" y posteriormente recogida en forma de novela. "Dune" ganó un Premio Hugo y un Premio Nébula, además de un Premio Internacional de Fantasía (compartido con "El Señor de las Moscas", de William Golding). Dejando a un lado las preocupaciones meramente tecnológicas tan típicas de los relatos de ciencia ficción de la época, Herbert convirtió la evolución de la consciencia humana, la ingeniería religiosa y la ecología en los pilares sobre los que se sustentó su novela. Tras ser alabado por crítica y público, Herbert publicó "El Mesías de Dune" e "Hijos de Dune", cerrando una trilogía que años después se convertiría en tetralogía cuando el éxito de los libros anteriores le llevó a publicar "Dios Emperador de Dune". Estas continuaciones, en lugar de disminuir su calidad, fueron in crescendo, alcanzando su máximo potencial en la sobrecogedora "Dios Emperador de Dune". Años después retomaría la saga, avanzando varios miles de años en el futuro con "Herejes de Dune" y "Casa Capitular: Dune". Estos dos libros iban a suponer el inicio de una nueva trilogía, por lo que Herbert dejó el final abierto tras "Casa Capitual: Dune". Sin embargo, nunca pudo terminar el séptimo libro de la saga, que quedó inconcluso tras su muerte en 1986.

La herencia de Frank Herbert:

Su hijo Brian Herbert, junto al escritor de ciencia ficción Kevin J. Anderson, retomó la saga tras la muerte de su padre, desarrollando dos nuevas trilogías situadas miles de años antes de los eventos narrados en la primera novela: "Preludio a Dune" (compuesta por "La Casa Atreides", "La Casa Harkonnen" y "La Casa Corrino") y "Leyendas de Dune" (compuesta por "La Yihad Butleriana", "La Cruzada de las Máquinas" y "La Batalla de Corrin"). Estos dos autores han recuperado las notas de Herbert sobre ese hipotético séptimo libro que cerraría la saga, desarrollándolas en dos libros más: "Cazadores de Dune" y "Gusanos de Arena de Dune". A pesar de lo que pueda parecer, las continuaciones de Brian Herbert son extraordinariamente respetuosas con el estilo de la obra de su padre (no tanto con las premisas argumentales), llegando el punto de que en ocasiones cuesta diferenciar sus escritos de los escritos de su padre. Estas precuelas y secuelas cuentan con muchos detractores que las consideran meros subproductos comerciales cargados de incoherencias respecto a la saga original.

La influencia de la obra de Frank Herbert:

A día de hoy, "Dune", la novela original, está considerada una de las obras cumbre de la ciencia ficción, al nivel de "Fundación" de Isaac Asimov. Muchas producciones han seguido la estela de "Dune", que ha sido adaptada a diversos formatos. Ha sido llevada el cine en dos ocasiones (existiendo una tercera en preparación). La primera vez fue a manos de David Lynch, que aportó una visión arriesgada y polémica que no supo ser apreciada por el gran público, convirtiéndose en un fracaso de taquilla (aunque a día de hoy es una película de culto). "Dune" de David Lynch, a pesar de no ser fiel al libro en algunos aspectos, presentaba algunos aciertos considerables que pasaron a formar parte de la mitología de la saga. Además, su banda sonora era simplemente magistral. La segunda adaptación fue en forma de serial para el canal norteamericano Sci-Fi, mucho menos sugerente que el film de Lynch, pero con una fidelidad casi absoluta al libro. Este serial contó con una continuación, "Hijos de Dune", que adaptó los dos libros restantes de la trilogía original.

"Dune" también ha sido adaptado al cómic, pues Marvel publicó una adaptación de la película de Lynch dibujada nada más y nada menos que por Bill Sienkiwicz. Finalmente, hay que destacar sus múltiples adaptaciones al videojuego, entre las que destacan "Dune" de Virgin Interactive (juego que mezclaba toques de aventura gráfica con toques de estrategia) y "Dune II" de Westwood Studios (el primer gran referente del género de estrategia en tiempo real). Westwood Studios desarrollaría otras dos entregas: "Dune 2000", un remake de "Dune II" con mejores recursos técnicos, y "Emperor: Battle for Dune", una historia paralela ambientada en el peculiar universo creado por Frank Herbert que servía para desarrollar otro gran juego de estrategia.

El contexto de Dune:


"Dune" se sitúa en el futuro lejano, alrededor de 20.000 años después de nuestra era. Al principio, la humanidad se extendió por el cosmos y desarrolló maravillas tecnológicas sin igual. El ser humano vivía una existencia hedonista, centrada en los placeres, dejando los trabajos en manos de máquinas sirvientes. Para evitar tener que realizar los engorrosos trabajos intelectuales, los humanos diseñaron "máquinas pensantes" capaces de igualar a la mente humana. Tras siglos de dependencia de las máquinas, los humanos se volvieron dóciles y manipulables. Las máquinas con forma humana, que habían alcanzando un envidiable nivel de consciencia, esclavizaron a sus creadores. Sin embargo, en ese tiempo surgió una cruzada religiosa, la Yihad Butleriana, que lanzó a los hombres a una guerra sangrienta contra sus creaciones mecánicas. La humanidad resultó vencedora y, para evitar que algo así se repitiese, se prohibió terminantemente que se volviese a construir una máquina pensante capaz de imitar la mente humana.

Sin embargo, sin ordenadores que puedisen realizar los cálculos necesarios, la navegación espacial se hizo imposible. Para que la humanidad pudiese prosperar de nuevo era imperativo que desarrollase todo su potencial interior y no volviese a depender de ningún artefacto externo. Surgieron dos escuelas de pensamiento, una compuesta por hombres y otra por mujeres. Los hombres formaron la Cofradía y se centraron en el estudio de las matemáticas para poder navegar entre las estrellas. Las mujeres constituyeron la Bene Gesserit, una hermandad centrada en la política, la ingeniería social, la ingeniería religiosa y la eugenesia. Las Bene Gesserit eran instruidas en el dominio absoluto del cuerpo y de la mente, siendo capaces de controlar a cualquier persona usando únicamente su voz. Pero el verdadero auge de estas dos escuelas no llegó hasta el descubrimiento de la especia melange.


La especia es una droga geriátrica: prolonga la vida y extiende la consciencia, permitiendo a una mente entrenada desarrollar habilidades prescientes que le permiten adentrarse en el pasado y también vislumbrar el futuro. La especia también es tremendamente adictiva, de forma que tras años de consumo es imposible librarse de su influencia (como efecto secundario de esta adicción, los ojos adquieren un característico brillo azulado). No puede generarse de forma artificial y sólo puede encontrarse en un mundo en todo el Universo Conocido: el desértico planeta Arrakis, también conocido como Dune. Tras su descubrimiento, toda la economía humana pasó rápidamente a depender por completo de esta milagrosa sustancia.

Gracias a la especia, los navegantes de la Cofradía adquirieron la capacidad de guiar sus naves a través de las estrellas mediante el don de plegar el espacio, lo cual les otorgó el control absoluto de los viajes espaciales. Por su parte, la especia también ayudó a las Bene Gesserit a desarrollar habilidades prescientes, permitiéndoles acumular en su interior todos los conocimientos que sus antecesoras habían aprendido y brindándoles algunas visiones de futuro. Las Bene Gesserit podían utilizar los conocimientos de sus antepasados, pero sólo de sus antepasados femeninos. Además, su capacidad de predecir el futuro era limitada. Por este motivo iniciaron un plan eugenésico para obtener un macho Bene Gesserit a partir de cruces selectivos. Este macho Bene Gesserit, al que llamaron Kwisatz Haderach, no sólo sería capaz de acceder a los conocimientos de antepasados femeninos y masculinos por igual, sino que también poseería poderes superiores a los de los navegantes de la Cofradía (que, en teoría, le permitirían comprender y controlar el espacio y el tiempo).


Pero la Cofradía y la Bene Gesserit, a pesar de su influencia, no ostentan el gobierno. En este distante futuro, la humanidad vive según un estricto sistema feudal con diferentes estratos sociales. Los nobles constituyen las Grandes Casas del Landsraad, que gobiernan planetas y sectores espaciales enteros. Por encima de ellos se encuentra el Emperador Padishah, que mantiene su autoridad gracias a sus tropas de élite: los temidos Sardaukar. Para asegurar que la especia llegue a todo el Universo Conocido, se creó la corporación CHOAM (Combine Honnete Ober Advancer Mercantiles), en la que el Emperador Padishah es el accionista mayoritario. Las Grandes Casas con más acciones de la CHOAM son las más poderosas. Esta corporación impulsa el comercio de la especia, el auténtico motor económico del Imperio.

Las disputas entre Grandes Casas son frecuentes, aunque la guerra abierta entre ellas está prohibida. La forma en la que una casa derrota a otra es mediante el subterfugio y la traición. Para anticiparse a los movimientos de sus rivales, cada casa cuenta entre sus filas con un Mentat u "ordenador humano", un hombre que ha elevado su consciencia a un estado superior, lo que le permite analizar datos y calcular probabilidades. Algunas disputas se mantienen a lo largo de los siglos, por lo que algunas casas son enemigas desde tiempos inmemoriales. Es el caso de la Casa Atreides y la Casa Harkonnen.

El argumento de Dune:

En el momento en el que se inicia "Dune", el Emperador Padishah Saddam IV gobierna el Universo Conocido. La Casa Harkonnen, regida por el Siridar Barón Vladimir Harkonnen, gobierna sobre Arrakis y se asegura de que la especia fluya por todo el Imperio. No obstante, los Harkonnen tienen problemas para controlar a los Fremen, una tribu de guerrilleros que habitan en los calurosos desiertos de Arrakis y que se niegan a ser dominados. Tachándolos de escoria, el Barón los considera insignificantes a pesar de las enormes pérdidas que producen en sus tropas. Sin embargo, los Fremen son los únicos humanos capaces de sobrevivir en el desierto profundo, donde el ahorro de agua (la sustancia más escasa de Arrakis) es vital. Los Fremen han desarrollado destiltrajes capaces de evitar la pérdida de agua a través de la transpiración y de reciclar su propia humedad corporal. Ellos son los verdaderos habitantes de Dune y los guardianes de sus secretos.

La Casa Atreides, eterna enemiga de la Casa Harkonnen, recibe una orden directa del propio Emperador Padishah para que tome el control de Arrakis y aumente la producción de especia. El Duque Leto Atreides sospecha una traición por parte de los Harkonnen en la que ha colaborado el propio Emperador Padishah, que ve en Leto un posible aspirante al trono del Imperio por su creciente popularidad entre las Grandes Casas del Landsraad. A pesar de sus sospechas, la Casa Atreides debe abandonar el acuoso planeta Caladan y trasladrarse a Arrakis, Dune, el planeta desértico.

Paul Atreides es el personaje principal de la novela. Hijo del Duque Leto y de Dama Jessica, una Bene Gesserit que ejerce de concubina ducal, Paul desconoce que su madre desobedeció la orden de su hermandad que le obligaba a concebir únicamente hijas. Paul había sido entrenado a la Manera Bene Gesserit, desarrollando habilidades por encima de lo normal. Para proporcionarle un heredero varón a su amado Leto, Dama Jessica teme haber dado a luz al Kwisatz Haderach antes de tiempo. La Bene Gesserit Reverenda Madre Gaius Helen Mohiam acude a Caladan para poner a prueba al joven Paul, descubiendo un enorme potencial en él; un potencial que quizá le acabe convirtiendo en el esperado Kwisatz Haderach. Sin embargo, sospecha que Paul será difícil de controlar. En secreto, su hermandad planea usar al Kwisatz Haderach para controlar el destino del Universo Conocido.

Una vez la Casa Atreides se ha trasladado a Arrakis, se enfrenta a diversos problemas. Además de los continuos sabotajes de los Harkonnen, la recolección de especia engloba grandes peligros. Por un lado, el desierto es traicionero y las violentas tormentas de arena son frecuentes. Por otro, las vibraciones producidas por las cosechadoras de especia al separar la preciada sustancia de la arena atraen a unas descomunales criaturas de proporciones exageradas (hasta varios kilómetros de largo): los gusanos de arena. Las duras condiciones obligan al Duque Leto a barajar otras opciones para superar la dura prueba, por lo que busca una alianza con los Fremen, los únicos que conocen los secretos del desierto arrakeno.

Sin embargo, la traición Harkonnen no tarda mucho en golpear a los Atreides. Mientras su noble casa es exterminada, Jessica y Paul se ven obligados a huir al desierto y buscar la ayuda de los Fremen. Cuando su entrenada consciencia recibe la poderosa influencia de la especia melange, que impregna el aire de Arrakis, las dotes prescientes de Paul alcanzan niveles inesperados y su mente se abre al futuro. Los Fremen creen en la profecía que marca la llegada de un mesías que les conducirá al Paraíso y ven en las habilidades sobrenaturales de Paul la prueba de que él es dicho mesías. Pero en sus visiones de futuro, Paul ve a los Fremen convertidos en una horda fanática a sus órdenes que se extiende por el Universo Conocido trayendo una nueva y destructiva yihad que teñirá el cosmos de sangre. Pero el futuro es difícil de predecir. Tratando de evitar la llegada de la yihad, Paul podría acabar desencadenándola y cambiando el destino de la humanidad para siempre.


La temática de Dune:

Al contrario que otros libros de ciencia ficción, la tecnología tiene un papel secundario en "Dune". Al libro no le interesa hablar de los avances de la humanidad en materia tecnológica, sino en materias políticas, intelectuales, metafísicas y religiosas. La ingenieria social y la ingeniería religiosa son parte fundamental del relato, llevadas a cabo por el verdadero poder en la sombra del Imperio: la hermandad Bene Gesserit. Ésta no sólo influye sutilmente en los asuntos del Emperador Padishah y de las Grandes Casas (casi todas las casas cuentan con una concubina Bene Gesserit), sino que también extienden mitos y profecías en los mundos más primitivos para que las mujeres de la hermandad puedan aprovecharse de ellos en tiempos de necesidad. Pero las Bene Gesserit no sólo son audaces políticas, sino que también han desarrollado cuerpo y mente hasta el límite humano y tienen en marcha un plan eugenésico para crear a un hombre genéticamente perfecto mediante el control de los cruces que se producen entre las ramas familiares de su interés. El producto de este plan será el Kwisatz Haderach, un humano definitivo capaz de dominar el espacio y el tiempo.

La especia es la clave. Es la especia melange la que otorga sus poderes prescientes a las Bene Gesserit, al igual que permite a los navegantes de la Cofradía mover las naves estelares de un planeta a otro. El Kwisatz Haderach no podría ser creado sin la influencia de la especia, que no deja de ser una droga. Dicha droga no puede ser sintetizada artificialmente, encontrándose en un único planeta del Universo Conocido: Arrakis, donde desempeña un papel fundamental en el desértico ecosistema. Sin duda se trata de una excelente metáfora sobre la que podemos aplicar innumerables circunstancias actuales.

Junto a la política y la religión, la ecología es otro de los temas clave de "Dune". El gigantesco desierto en el que viven los monstruosos gusanos de arena es un lugar rebosante de vida, en el que sólo las criaturas más fuertes y mejor adaptadas sobreviven. Y eso incluye a los hombres que pueblan los yermos arrakenos: los Fremen. Su íntima relación con el medio en el que viven es todo un ejemplo de la capacidad de adaptación del ser humano cuando desea ser respetuoso con la naturaleza. Una vez entre los Fremen, Paul Atreides aprende a vivir como uno de ellos, siendo uno con el desierto y respetando una estricta disciplina sobre el agua, la sustancia más escasa de Arrakis y, por tanto, la más valiosa. En Arrakis, una lágrima es el gesto de mayor generosidad posible, porque todo ser vivo debe reservar su propia humedad para poder sobrevivir.

Por otro lado, la religión y los fanatismos que suele generar son otro de los pilares de la novela, ya que a medida que la especia despierta nuevos poderes en Paul, los Fremen comienzan a vislumbrar en él a su esperado mesías. La religión de los Fremen, una curiosa mezcla que hace referencia a diversas religiones actuales (especialmente orientales), habla de la llegada de un mesías que les conducirá hasta el Paraíso. Los Fremen son guerreros por naturaleza y no les importa matar o morir con tal de cumplir la voluntad de su salvador. La yihad está presente desde el principio, cerciéndose como una negra sombra sobre el futuro de Paul.

Finalmente, la evolución de la consciencia humana es otro de los temas principales. El entrenamiento Bene Gesserit acompañado de la influencia de la especia es la clave para desarrollar la presciente visión de futuro. "Dune" nos muestra cómo el futuro nunca es una certeza, sino que es un infinito y cambiante océano de posibilidades. Cada acción presente, por insignificante que sea, influye sobre el futuro, alterándolo de formas impredecibles. Aquellos que son capaces de atisbarlo son constantemente torturados por el fluir de la historia, que les muestra múltiples futuros posibles, pero nunca la forma de alcanzarlos. De esta forma, tratando de evitar un acontecimiento, los videntes pueden acabar desencadenándolo involuntariamente.

No obstante, estos grandilocuentes temas no impiden que se desarrollen otros temas más mundanos, como es el amor: ya sea entre el Duque Leto y Dama Jessica o entre Paul y la bella Fremen Chani. Las figuras femeninas reciben un tratamiento especial en el libro, dando gran relevancia a las sufridas concubinas, que en ocasiones otorgan y reciben más amor que aquellas a las que llamamos esposas.

El estilo de Frank Herbert:

"Dune" está escrito de una manera peculiar. El libro está narrado por la Princesa Irulan, hija del Emperador Padishah Saddam IV, y cada capítulo está introducido por un fragmento de uno de los libros ficticios escritos por ella. Irulan es un personaje de escasa relevancia en la trama hasta el final de la novela, donde juega un papel fundamental. De esta forma, al llegar al final los fragmentos escritos por ella se observan desde un nuevo y revelador prisma que los enriquece. Esta astuta jugada por parte de Herbert hará que los lectores disfruten aún más el libro, pues hay ocasiones en las que aquello que insinúan los fragmentos introductorios resulta ser más revelador que la propia narración.

Herbert utiliza un estilo rico, sugerente, cargado de descripciones y de bellas metáforas. Es sorprendente cómo algo a priori tan yermo como un desierto puede ser descrito de maneras tan emotivas. También hace múltiples referencias a un vocabulario propio, creado por él mismo para dotar de fuerza y credibilidad al contexto del libro. Es común que nos encontremos con palabras y expresiones comunes en el Imperio y que desconozcamos, lo que nos obligará a recurrir al acertado diccionario incluido como apéndice. Quizá algunos lectores vean en este hecho un inconveniente, pero nada más lejos de la verdad. Conocer las secretas palabras Fremen o la jerga de las Grandes Casas es el primer paso para introducirse en el inmersivo argumento de "Dune".

Finalmente, es imprescindible mencionar la soberbia habilidad de Herbert en el manejo de personajes, dotando de credibilidad e interés incluso a los secundarios más irrelevantes. Todos los personajes logran transmitir algo al lector y algunos de ellos tienen un lugar reservado en el Olimpo de la literatura por ser capaces de traspasar las barreras del libro y apoderarse del corazón de los lectores. Es imposible acabar "Dune" sin que sus personajes pasen al recuerdo: Paul Atreides, trágicamente destinado a convertirse en dictador, mesías y mártir; el Barón Harkonnen, un hombre que es la viva personificación de la ambición desmedida; el Duque Leto, aguerrido y severo, pero de noble espíritu; Gurney Halleck, el trovador guerrero; Piter de Vries, el sádico y perverso Mentat del Barón... y tantos y tantos otros.

Valoración:

"Dune" es un libro imprescindible, tanto para los amantes de la ciencia ficción como para los que no estén acostumbrados al género. Su gran riqueza temática permite diversas lecturas, haciendo que los lectores descubran nuevos y fascinantes retazos del fantástico universo ideado por Herbert cada vez que abren sus páginas. Éste no sólo propone una épica historia con los elementos que hacen grande a cualquier relato (intriga, traición, amor, venganza, sacrificio...), sino que además nos sorprende con un reflexivo relato acerca de la evolución del ser humano. Alejado de las máquinas que le limitaban, el hombre ha abierto su consciencia al cosmos. Gracias a la especia melange ha comenzado a comprender la verdadera naturaleza del espacio y el tiempo. Los sucesos de "Dune" son el primer paso hacia el siguiente escalafón de la evolución de la consciencia humana. Su prosa y la ideología que transmite son tan absolutamente fascinantes que cautivan la imaginación del lector y le hacen querer sumergirse por completo en ese momento clave del futuro distante de la humanidad.

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