26 diciembre, 2018

Mis favoritos de 2018

Hubo una época en la que siempre preparaba una lista de lo mejor del año por estas fechas, con todo ordenado, dividido en categorías y jerarquizado para que quedasen bien claras mis preferencias. No obstante, de un tiempo a esta parte he ido desarrollando cierta aversión hacia ese tipo de listas. Por ese motivo lo que puedes leer a continuación no es una lista de lo mejor de 2018, sino una lista de lo que más me ha gustado durante 2018. Teniendo en cuenta este importante matiz, la lista siguiente no está dividida en categorías, ordenada ni jerarquizada: es simplemente una excusa para escribir sobre algunas de las cosas que más he disfrutado a lo largo de este año y sobre las que no había tenido ocasión de escribir aún. Puedes considerarla una lista de recomendaciones, si lo deseas.

DEVILMAN CRYBABY


Masaaki Yuasa es uno de los grandes nombres de la animación japonesa. Aunque hasta ahora se le conocía especialmente por sus producciones de corte experimental, 2018 ha supuesto su entrada por todo lo alto en el mainstream. 2018 ha sido su año, con el estreno de dos películas, el anuncio de una tercera y la llegada a Netflix de su última serie: Devilman Crybaby. Esta actualización del clásico de Go Nagai es algo más que un espectacular derroche de pericia técnica; es una de las historias más emocionalmente destructivas que me he encontrado nunca. Incluso conociendo el final del Devilman original, la forma en la que Devilman Crybaby conecta con las inquietudes de la sociedad actual (en especial con las de ciertos sectores, como el colectivo LGTB+) asegura la total implicación del espectador en el momento en el que llega su devastadora conclusión. No recuerdo una serie, película, libro o cómic que me dejase tan roto por dentro como el último episodio de Devilman Crybaby. Y, sin embargo, tras darle muchas vueltas, creo que su oscuro nihilismo esconde un mensaje optimista. Si hasta el mismísimo diablo es capaz de llorar por amor, entonces aún hay esperanza para nosotros los humanos, ¿no?

DOCTOR WHO


A ningún seguidor de la veterana serie británica se le escapa la trascendencia de esta última temporada en la que el rol del Doctor ha sido ocupado por una mujer de forma canónica por primera vez en más de cincuenta años de historia. La serie ha sufrido un cambio considerable respecto a la dinámica de sus anteriores temporadas, lo cual irónicamente ha servido para acercarla a lo que se podría considerar la esencia más clásica de Doctor Who... pero con un giro muy importante: el hecho de que ahora el Doctor sea una mujer permite poner en evidencia el sexismo que siempre había estado presente en mayor o menor medida. Doctor Who ya era una serie socialmente comprometida antes, pero ahora mucho más y eso es sencillamente genial. Aún así, tanto la actriz Jodie Whittaker como los guionistas me han parecido un tanto contenidos esta temporada, como si se estuviesen reservando. Capítulos como Demons of the Punjab o It Takes You Away ya están entre mis favoritos, pero sin duda lo mejor aún está por llegar.

VENGADORES: INFINITY WAR


La película en la que matan a mi personaje favorito no una, sino dos veces. Muchas gracias, Marvel Studios.

STAR WARS: REBELS


El arranque de Star Wars: Rebels me resultó genérico y aburrido, pero cuando llegué a los últimos capítulos estaba tan emocionalmente comprometido con los personajes que lloré como un niño en más de una escena. Star Wars: Rebels ha sido un viaje de descubrimiento, en el que el desarrollo de los personajes se ha cuidado con mimo y en el que se han tratado algunos temas capaces de conectar con espectadores de todas las edades. A pesar de sus limitaciones (tanto por su presupuesto como por tratarse de un producto orientado en principio al público más joven), esta serie ha creado a una memorable familia de personajes a los que he acabado queriendo. Despedirse de ellos ha sido uno de los momentos más intensos de este año que toca a su fin.

EL LIBRO DE LA SERPIENTE: LOS LIBROS ILUMINADOS DE ALAN MOORE


La Felguera es una editorial... peculiar. La mayoría de sus libros tratan temáticas relacionadas con la magia y el ocultismo y son en sí mismos auténticos grimorios de una belleza inclasificable. El libro de la serpiente es una de estas joyas de extraña temática y preciosas ilustraciones. Recopilando cuatro textos en prosa de Alan Moore basados en sus performances mágicas, este libro se ha alzado como una de mis lecturas favoritas del año. No era difícil, ya que incluye el texto de El amnios natal, quizá una de mis obras favoritas de todas cuantas he leído a lo largo de mi vida. Adoro la adaptación al cómic y la he leído y releído hasta la extenuación, pero disfrutar del texto en prosa ha sido una experiencia nueva, refrescante e iluminadora. En realidad toda la obra en prosa de Alan Moore desde que decidió autoproclamarse mago es iluminadora y trascendente. Es complicada y retorcida, pero también conmovedora y sublime. Esta es la única y verdadera magia.

BLOODBORNE


Por norma general, las adaptaciones al cómic de un videojuego de éxito no son más que productos derivados de escasa calidad e ideados para arañar algo de dinero a los fans más acérrimos. La mayoría de ellos ni siquiera conocen con detalle el material en el que se basan, pero Bloodborne no es uno de esos cómics. Los autores no sólo conocen el material, sino que además manejan sus referentes y sus influencias. De esta forma, este cómic continúa explorando las temáticas del juego desde distintos puntos de vista, enriqueciendo la ya amplia mitología del título de From Software. Moviéndose con comodidad entre el terror gótico y el horror cósmico, Bloodborne traslada las mecánicas del juego al lenguaje del cómic con inteligencia, cargándolo de metalenguaje. Al igual que en el original, sus personajes buscan una verdad tan aterradora que enloquece a todo aquel que la atisba, llevando a cabo un descenso a los infiernos del que no hay escapatoria posible. Quizá es porque yo soy uno de esos fans acérrimos de la obra original, pero este cómic me tiene ganado desde su primer número.

JOJO'S BIZARRE ADVENTURE: GOLDEN WING


JoJo's Bizarre Adventure me gusta por varias razones. Una de ellas es su evolución estética, que supone un proceso digno de estudio, pero posiblemente la principal sea que nunca deja de sorprenderme. No hay nada demasiado extravagante ni demasiado absurdo para Hirohiko Araki. Su forma de tergiversar los tropos habituales del manga para chicos es alucinante. La adaptación al anime de su obra magna, aunque a veces adolece de una animación algo justa, compensa con un tratamiento del color que hace que me den vueltas la cabeza. Vivo para esas escenas en las que, para acentuar el carácter extraño de la amenaza con la que se han encontrado los personajes protagonistas, los coloristas pierden la cabeza y crean unas combinaciones de color imposibles y fascinantes. Además, Golden Wing supone la culminación del proceso iniciado en Diamond is Unbreakable, por el que los personajes centrales han pasado de ser unos señores enormes e hipermusculados a unos delicados y afeminados efebos. La estética del Renacimiento es una de las principales influencias de Golden Wing y está presente en todas partes, desde la ambientación de la historia hasta las poses de los personajes. Ojalá no se acabe nunca el anime de JoJo's Bizarre Adventure. Por suerte, aún queda mucho manga por adaptar.

PATRICK MELROSE


Imagina que llegas a una serie esperando encontrar a un personaje de vuelta de todo, irónico y mordaz y que acabas encontrándote con la deconstrucción de ese mismo estereotipo mientras se explora un drama de alto de nivel en el que se tratan temas como la adicción, el desarraigo, los problemas para establecer relaciones sinceras y las dificultades para superar toda una infancia de abuso. Eso es Patrick Melrose, serie en la que Benedict Cumberbatch ofrece una de sus mejores interpretaciones hasta la fecha. Si bien el ácido humor negro tan inglés del primer capítulo está presente a lo largo de toda la primera temporada de la serie, el contenido dramático de algunos capítulos es realmente duro. Lo peor de todo es que muchos de los problemas del protagonista sólo se diferencian de los nuestros cuantitativamente, no cualitativamente.

UNRAVEL 2


El primer Unravel fue una maravilla tanto por su belleza como por su sensibilidad. Era un juego diseñado para llegar al corazón a través de los sentidos que recurría a unas mecánicas simples y accesibles pero sólidas. Unravel 2 es aún más bonito si cabe y además lleva sus mecánicas a un nuevo nivel gracias a la posibilidad de jugar en cooperativo. Junto al modo historia cuenta con un buen puñado de desafíos que suponen todo un reto (y además permiten desbloquear nuevos y adorables Yarnys de distintos colores). No obstante, la historia vuelve a ser uno de sus puntos fuertes. Quizá su forma de narrarla ya no resulte tan novedosa, pero vuelve a poner en evidencia la sensibilidad del estudio sueco Coolwood Interactive. Con una honestidad y una calidez sorprendentes en estos tiempos que corren, Unravel 2 viene a decirnos que no debemos rendirnos ante la adversidad porque al final todo saldrá bien.

X-MEN: GRAND DESIGN


La carta de amor de Ed Piskor a la historia mutante es uno de los tebeos del año. El hecho de revisar toda la historia de la Patrulla X, tantas veces revisitada, reescrita y ampliada mediante retrocontinuidad, ya tiene bastante mérito, pero además hacerlo creando al mismo tiempo un argumento coherente es toda una hazaña. La obra de Piskor no está exenta de pequeñas contradicciones ni de errores de continuidad, como cualquier obra que se atreve a abarcar algo que en la práctica es casi inabarcable, pero también derrocha pasión y respeto por estos personajes y sus aventuras. Es una carta de amor y amor es justo lo que me ha hecho sentir.

STAR TREK: DISCOVERY


Todavía no estoy recuperado del tramo final de la primera temporada de Star Trek: Discovery. Cualquier trekkie se podía imaginar que la nueva serie ambientada en el universo de Star Trek contendría alguna referencia al universo espejo del episodio clásico Mirror, Mirror, pero ni por asomo se podía intuir una historia de esta magnitud. Michelle Yeoh estuvo absolutamente increíble y me muero por verla de nuevo retomando el mismo rol. Por otro lado, la primera temporada de Star Trek: Discovery debe ser recordada por haber marcado un hito importantísimo para el público LGTB+ por haber mostrado el primer beso gay de la historia de la franquicia. La importancia de la pareja gay de la tripulación en el devenir de la temporada es algo que me ha dejado una profunda huella. En general, la forma en la que la serie ha abordado la relación entre estos dos personajes ha sido un tremendo acierto y ha sabido transmitir mensajes muy potentes. Lo mismo se puede aplicar al otro gran romance de la temporada, con el que se han explorado temas como la dependencia y las relaciones disfuncionales. Como buena serie de Star Trek, Discovery tiene un ojo puesto en la aventura espacial futurista y el otro en nuestras dinámicas y nuestros problemas del aquí y el ahora.

GOLDEN KAMUY


Coge el clásico anime de Rurouni Kenshin y mézclalo con unos cuantos documentales sobre caza y pesca. Añade unos cuantos villanos que sean tan ridículos como carismáticos, así como unas cuantas referencias históricas y toneladas de datos en bruto sobre la sociedad Ainu y la vida en Hokkaidō a principios del siglo XX. Ahora pon como personaje central a una niña capaz de valerse por sí misma, valiente e incansable y coloca a una colorida hueste de secundarios a su alrededor. Asegúrate de que haya muchísimo humor absurdo y de que no falten unas descacharrantes escenas homoeróticas. Luego remata la receta con un pequeño misterio sobre un crimen del pasado y un tesoro oculto. El resultado final es Golden Kamuy, una serie (tanto en su versión manga como en su adaptación al anime) en la que es difícil entrar por la cantidad de referencias culturales, el uso de terminología exótica y el siempre creciente reparto de personajes con variopintas motivaciones, pero que acaba atrapándote en cuanto le das la oportunidad. ¡Hinna hinna!

RUNAWAYS


Si quieres hacer un cómic sobre adolescentes es imprescindible que busques a un equipo creativo que esté conectado con las tendencias más actuales y sepa dirigirse de tú a tú a los lectores adolescentes. Ese equipo creativo es el que forman Rainbow Rowell y mi admirado Kris Anka en Runaways, que viene siendo una de mis lecturas favoritas de Marvel desde que arrancó su publicación. El trabajo de Anka en esta serie, sobre todo en lo que se refiere al diseño de vestuario de los personajes, es sencillamente colosal. Una vez más, se trata de una obra comprometida con el público LGBT+ que ya nos ha dejado un par de momentos para el recuerdo. Si te gusta la moda, si te interesan las historias adolescentes o si buscas un cómic mainstream gay-friendly, entonces Runaways es tu colección.

LEGION


La segunda temporada de Legion ha sido aún más inclasificable que la primera. Parece el producto de una noche de borrachera entre David Lynch y Wes Anderson. Su estética es fascinante y su desarrollo es una completa locura: combates psíquicos que se transforman en duelos de baile, mensajes a través del tiempo, héroes que se convierten en villanos y villanos que resultan ser héroes, unas perturbadoras referencias psicoanalíticas y el debate sobre la naturaleza corruptora del poder siempre presente. Hay que verla para creerla.

BANANA FISH


Adaptación de un manga viejuno de Akimi Yoshida, el estupendo anime de Banana Fish ha logrado sacarme cierta espinita que me quedó clavada al ver Yuri on ICE!! y que tenía que ver con mostrar abiertamente el romance entre dos personajes masculinos. Banana Fish es una historia sobre organizaciones criminales y bandas de delincuentes juveniles, pero también es una historia de amor que desafía las etiquetas y los roles tradicionales. El BL (Boys Love) tiene una forma muy particular de mostrar las relaciones homosexuales en la que uno de los componentes desempeña el rol eminentemente activo y masculino, mientras que el otro queda reducido al rol pasivo y por ende femenino. Aunque a veces se invierte ese esquema buscando la sorpresa o el chiste, no es común encontrarse parejas que se escapen de esta concepción. La parte romántica no es ni mucho menos el eje central de la serie, pero aún así se percibe como un avance refrescante, necesario y, sobre todo, valiente para lo que viene ofreciendo el mundo del anime.

THE DREAMING


Este año ha llegado el nuevo Sandman Universe apadrinado por el propio Neil Gaiman. ¿Era necesario regresar una vez más a estos personajes? Probablemente no. ¿Se trata de cómics interesantes? Rotundamente sí. Quizá The Dreaming sea el más sólido por su interesante premisa argumental y por su potente apartado artístico, pero también Books of Magic y House of Whispers me han resultado buenas lecturas. The Dreaming recupera una idea que nos resulta bien conocida a los lectores: el soberano de los sueños ha abandonado su reino, aunque en esta ocasión lo ha hecho por propia voluntad. Eso desencadena extraños sucesos que obligan a sus subordinados a adoptar medidas inusuales y que amenazan con cambiarlo todo. Algo está naciendo en el interior del Sueño; algo que quizá sea un nuevo Eterno emanado del momento actual en el que vivimos. Ya sólo por eso esta colección tiene todo mi interés.

MEGALOBOX


El anime que celebraba el aniversario del superclásico Ashita no Joe es otro de los grandes hitos de 2018. Con una animación extraordinaria y un diseño de personajes que homenajea y actualiza sin perderle el respeto a los personajes originales, esta serie es una delicia. Básicamente, es la historia de siempre: un donnadie intenta demostrar su valía teniéndolo todo en contra, pero en esta ocasión me sorprendió la forma en la que concluyeron la historia (algo distinta al final de Ashita no Joe). La sencilla premisa está elevada a su enésima potencia al trasladar la historia a un futuro en el que los boxeadores se dan tollinas equipados con unos arneses mecánicos que potencian su fuerza. Nuestro protagonista decidirá competir en el campeonato de mayor nivel sin usar arnés alguno, jugándose la vida en cada combate para darle sentido a su existencia. Siempre en el filo, siempre a punto de perderlo todo, sólo recibirá el apoyo de un par de marginados como él. Su principal rival es todo lo opuesto: el niño mimado de la empresa que fabrica los arneses, un genio nato del boxeo virtualmente invencible. La lucha entre ellos es la lucha entre dos filosofías, dos formas de afrontar la vida. El resultado parece esperable, sobre todo si ya has visto antes algún anime deportivo, pero el final de Megalobox no te lo ves venir.

SPIDER-MAN


Este título de PS4 ha cogido el modelo que tan bien le funcionó a la trilogía Arkham de Rocksteady y lo ha llevado al Universo Marvel. Quizá el juego del arácnido se parece demasiado a los tres títulos de Batman (nunca habría pensado que Spiderman era el personaje más apropiado para un juego con elementos de sigilo), pero derrocha confianza y buen hacer. Sabiendo que su mecánica principal, la de desplazarse en lanzarredes por la ciudad, era tan buena, los desarrolladores lo diseñaron todo a su alrededor. Es un juego en el que el desplazamiento es fundamental, de ahí que transmita de forma tan directa al jugador la sensación de haberse puesto en el papel de Spiderman. En algunos aspectos es superior a los Arkham (la integración de los desafíos en el modo historia) y en otros es inferior (los coleccionables, las misiones secundarias o el propio sigilo), pero la parte más importante, que es trasladar al personaje al medio interactivo, la borda. La historia es interesante y no decae en su tramo final, sino que acaba por todo lo alto. Pese a que no adapta directamente ninguna historia (aunque toma elementos de muchos cómics distintos), esta es una grandiosa historia de Spiderman. Sólo le falta un poco más de presencia de la Gata Negra para ser perfecto.

PATRULLA X ROJA


Este es justo el tipo de tebeo mutante que quiero leer todos los meses: una colección con un reparto diverso y un discurso actual, comprometido y combativo. Me preguntaba si la decisión de resucitar a Jean Grey iba a servir para dar lugar a alguna historia memorable y esta serie ha sido la contundente respuesta. Es una auténtica lástima que no vaya a continuar.

SAINTIA SHO


Estrenada recientemente, la adaptación al anime de Saintia Sho contiene todo lo que podría esperar de un nuevo anime de Saint Seiya, más conocida como Caballeros del Zodiaco: poses con elegantes armaduras, cabelleras interminables agitándose al viento, deidades orgullosas y maléficas, luchadores abnegados, lágrimas, drama gratuito... pero añadiendo el aliciente de que todos los personajes principales son femeninos. Saintia Sho corrige uno de los aspectos más aberrantemente sexistas de la obra original de Masami Kurumada, en la que las mujeres caballero tenían prohibido mostrar su rostro porque sólo los hombres podían servir a la diosa Atenea y, para que una mujer pudiese hacerlo, antes debía renunciar a su feminidad y cubrir su rostro con una vergonzosa máscara. En Saintia Sho, las Saintias son una orden de caballeros femeninos que sirven directamente a Atenea. Además de compensar ese aspecto de la serie original que tan mal ha envejecido, esta serie derivada nos ofrece un interesante drama fraternal que enfrenta a dos hermanas que acaban en bandos opuestos por los avatares del destino. Pese a que la calidad de su animación pone en evidencia lo ajustado de su presupuesto, Saintia Sho es un regalo para los fans de Caballeros del Zodiaco.

DIE


Es raro incluir en la lista un tebeo que sólo lleva un número publicado en el momento de escribir esto, pero es que se trata del nuevo tebeo de Kieron Gillen. Junto a un grupo de cómplices habituales, el bueno de Gillen se ha pasado los últimos años destrozándome la vida en el mejor de los sentidos posibles. ¿Recuerdas la conclusión de Journey into Mistery o el final del primer arco de The Wicked + The Divine? Yo desde luego que sí. Con sólo un número leído, creo que ya puedo augurar que esta historia sobre dados y jóvenes roleros cuyos deseos se cumplen de la manera más retorcida imaginable va a convertirse en el siguiente clavo en mi ataúd. Gillen ya tiene el martillo levantado. 

THE EXPANSE


No tengo ni idea de cómo son las novelas en las que se basa, pero The Expanse es una de las series de ciencia ficción más competentes que he visto en los últimos años. Su última temporada hasta el momento ha girado en torno a un tema verdaderamente fascinante: el primer contacto con una civilización alienígena. Siempre con las tensiones sociales y políticas de fondo, el argumento me ha parecido un acercamiento fabuloso al tema planteado: lo importante no es el primer contacto en sí, sino si las distintas facciones humanas acabarán matándose entre ellas antes de lograr alcanzarlo. Como soy totalmente parcial en este conflicto, toda mi admiración se dirige hacia los beltalowda, en especial a mi amada Camina Drummer. En una serie en la que abundan los personajes femeninos potentes ella ha robado buena parte de las escenas de esta temporada.

LAS INCREÍBLES AVENTURAS DE CAPTAIN SPIRIT


Uno de mis juegos favoritos del año es una simple demo. Si eso no es una prueba de lo mucho que me gustan los juegos desarrollados por DONTNOD en general y los juegos de la franquicia Life is Strange en particular, nada lo es. La experiencia de ponerse en la piel del pequeño Chris mientras reinventa su vida cotidiana echándole un puñado de imaginación es tan hermosa como triste. Este niño de diez años que juega a ser un superhéroe de cómic usa la fantasía como una vía de escape de una vida que no parece reservarle nada bueno. De hecho, mientras Chris recorre la casa y el jardín inventando historias maravillosas y esperanzadoras, su padre se emborracha delante del televisor hasta quedar inconsciente. De una forma muy sutil, Las increíbles aventuras de Captain Spirit nos habla sobre esas ocasiones en las que la fantasía y la creatividad se convierten en el único salvavidas capaz de mantenernos a flote cuando la vida nos da la espalda. Puede que sea sólo una simple demo, pero el escaso tiempo que dura me ha hecho sentir más cosas que muchos juegos completos a lo largo de decenas de horas.

GO FOR IT, NAKAMURA!


Este es un manga BL de hace unos años que al fin ha logrado editarse en occidente. Ya lo tenía fichado desde antes de su publicación porque me parecía una cucada y, efectivamente, ha resultado serlo. Go for it, Nakamura! no es muy distinto de los típicos mangas de romance de instituto tan típicos de finales de los ochenta y principios de los noventa. De hecho, incluso su estilo gráfico es heredero directo de esa época. Por encima de todo es una comedia con un humor delirante y absurdo que surge de las desventuras del patoso protagonista, un chico llamado Nakamura que está perdidamente enamorado de uno de sus compañeros de instituto. El de este manga es un humor muy tonto, pero tiene un puntito de malicia y de picardía muy agradecido. Además, el final es una preciosidad. Es bastante meritorio lo que consigue la autora, que logra que pases de ver al protagonista como un bicho raro del que te apartarías inmediatamente si te lo cruzases por la calle a animarle fervientemente para que logre su objetivo gritándole en cada viñeta "Go for it, Nakamura!" hasta dejarte los pulmones. Ojalá poder hacerlo pronto en castellano si alguna editorial patria se anima a publicar este manga.

THE END OF THE F***ING WORLD


Basada en un cómic, esta serie de Netflix está protagonizada por dos adolescentes disfuncionales que comparten una huida hacia adelante de la que no pueden salir bien parados, como si fuesen una suerte de Bonnie y Clyde de la generación millennial. Con una banda sonora indie absolutamente espectacular y con unos diálogos cargados de humor negro y mala leche, la serie hace un trabajo extraordinario desarrollando a su dúo protagonista y transmitiendo esa sensación de alienación, vacío existencial y desarraigo que tanto caracteriza a la adolescencia pero que el mundo moderno parece haber acentuado hasta el extremo en los tiempos que nos ha tocado vivir.

SAGA


Otro año más en el que Saga es uno de mis tebeos favoritos. Menuda novedad. Si hiciese una lista como esta todos los años estoy seguro de que este cómic aparecería siempre.

WESTWORLD


Creo que Westworld ya había perdido un tanto el norte en su primera temporada, aunque era fácil perdonárselo. Sin embargo, los vicios de la serie, como su abuso hasta la extenuación del recurso narrativo de mezclar acontecimientos situados en momentos distintos de la línea temporal, son mucho más palpables en su segunda temporada. Es más, diría que dicha temporada es incluso más pretenciosa que la anterior, llegando a rozar la pedantería en algún que otro momento. Westworld está muy pagada de sí misma... pero merece la pena seguirla para ver a Dolores pegando furiosos escopetazos desde su caballo. Lo mismo se podría decir de Maeve, que ha protagonizado una trama apasionante esta segunda temporada que nos ha llevado a conocer el ansiado Samurai World (y que ha incluido la reproducción de la mítica escena del atraco al Salón Mariposa de la primera temporada con sus homólogos del Japón feudal). Son ellas las que hacen que este viaje por el oeste merezca la pena pese a que la carreta en la que vamos subidos vaya desmoronándose un poco más a cada capítulo.

KOKKOKU


El premio para el anime más estrafalario y desconcertante del año estaba disputado entre Karakuri Circus y Kokkoku. Finalmente me he decantado por el segundo porque, dentro de lo que cabe, Karakuri Circus sigue las conocidas convenciones del manga para chicos. Kokkoku, en cambio, entra dentro del terreno de lo inclasificable. ¿Es una serie sobre intrigas sobrenaturales? ¿Es una comedia negra? ¿Es una fantasía sobre viajes en el tiempo? ¿O es una historia sobre legados familiares y relaciones disfuncionales? No lo tengo claro. Un poco de todo, quizá, aunque la mezcla es tan heterogénea que resulta complicado valorar las distintas facetas de Kokkoku como parte de una unidad integrada. Es una serie que me deja descolocado y confuso... y eso me encanta.

THE PROMISED NEVERLAND


The Promised Neverland ha sido uno de los mangas más populares del año y bien se merece el reconocimiento. Además de ser una historia muy competente con un fantástico reparto de personajes, su forma de transformar lo cálido y hogareño en algo surgido de la peor de las pesadillas es sorprendentemente efectiva. Este manga juega con temores muy simples, muy primarios, que todos hemos experimentado alguna vez a lo largo de nuestra infancia, construyendo una trama cargada de tensión en la que los protagonistas no tienen que ser los más fuertes ni los más poderosos para superar el peligro que se esconde en su propio hogar, sino los más astutos. Bajo su adorable estética, The Promised Neverland esconde una historia de terror. De hecho, trata sobre el mayor terror que puede experimentar un niño: ¿y si los adultos que están aquí para cuidarme en realidad quieren hacerme daño?

TETRIS EFFECT


Decía al principio que esta no iba a ser una lista ordenada ni jerarquizada, pero mentiría si dijese que Tetris Effect no es lo que más me ha gustado este 2018. Llegué a este juego atraído por la gloriosa sinestesia que persiguen todos los títulos en los que se ha involucrado Tetsuya Mizuguchi desde el mítico Rez y lo que me encontré superó mis fantasías más alocadas. Mediante la combinación de una de las mecánicas más veteranas de la historia del entretenimiento interactivo y el constante bombardeo sensorial, Tetris Effect provoca que el jugador alcance un estado de flujo en el que el mundo a su alrededor se difumina para dar paso a una realidad de puro orden geométrico. He jugado a decenas de variantes del Tetris clásico a lo largo de mi vida, pero ninguna me había absorbido ni me había llevado a apreciar las sutilezas del juego como esta. Leí una vez que el Tetris era uno de los grandes juegos de la historia de la humanidad y que no tenía nada que envidiar al ajedrez. Ahora que Tetris Effect me ha abierto los ojos lo creo sin lugar a dudas. Este juego ha hecho muchísimo por mí en el último tramo de este año: me ha llevado a explorar mis procesos cognitivos, me ha servido para desarrollar nuevas y más eficaces estrategias mentales, me ha proporcionado un subidón de autoestima al ver cómo iba ascendiendo en las tablas de puntuación y me ha ayudado a sobrellevar la ansiedad con la que convivo en mi día a día. Por si todo lo anterior fuera poco, Tetris Effect también es una de esas escasas obras que logran devolverme la fe en la humanidad y hacerme creer que hay esperanza para nosotros como sociedad y como especie. Uno de los mayores aciertos de este juego consiste en los mensajes optimistas y empoderantes que transmite de forma delicada, honesta y rebosante de convicción. Por ejemplo, la forma en la que el globo terráqueo se va llenando de luz a medida que los jugadores van acercándose al objetivo conjunto de puntos en los rituales de fin de semana lanza un mensaje sutil, pero muy potente: todos juntos somos capaces de iluminar el mundo.

Mis momentos favoritos de 2018 pasan por recorrer las arenas de un caluroso desierto que de repente se transforma en la fría superficie lunar, por nadar junto a un grupo de delfines inquietos, por atravesar la estratosfera para alcanzar el espacio, por cantar junto a un grupo de medusas, por retozar junto a una pareja de distantes sirenas o por recorrer el cielo junto a una plétora de globos aerostáticos. La banda sonora de 2018 pasa por el sublime gozo electrónico de las melodías de Tetris Effect y el mensaje de 2018, si es que hay algún mensaje que merezca la pena ser recordado, pasa por las letras de las canciones de este juego.

We embark
On this ride
To find out who we are
We look up
To the sky
To realize
Nothing can stop us
Nothing can stop us
WE CAN TOUCH THE SKY

04 noviembre, 2018

[Manga] Reseña de El jefe es una onee, de Nagabe


Nagabe es uno de los mangakas de moda, especialmente después de su asistencia al último Salón del Manga de Barcelona. Pese a su juventud (Nagabe solo tiene 25 años) y a su corta carrera profesional, este autor se ha ganado la admiración tanto de la crítica como del público. En nuestro país, la editorial ECC es la que nos está trayendo sus trabajos, entre los que destaca muy especialmente La pequeña forastera: Siúil, a Rún. No obstante, uno de los mangas de Nagabe sobre el que más se ha hablado en tiempos recientes es El jefe es una onee. Por desgracia, el motivo de tanto ruido se debió más a la polémica suscitada por la traducción que al propio contenido de la obra, como veremos a continuación.

El jefe es una onee es el primer trabajo profesional de Nagabe, surgido después de que un editor viese los diseños del personaje protagonista que el autor había subido a una red social para ilustradores. En ese momento Nagabe estaba aún terminando sus estudios de bellas artes y no tenía ninguna experiencia dibujando manga. Es importante destacar que el editor que le ofreció el trabajo pertenecía a la revista Opera, una conocida revista dirigida al público femenino y especializada en BL (Boy's Love, es decir, historias de amor entre chicos). Tras rediseñar ligeramente al personaje principal, el autor empezó a serializar la obra, que abarcó un total de 22 capítulos publicados entre 2013 y 2015 (todos ellos recopilados en un tomo único). Se trata, en efecto, de un manga BL protagonizado por animales antropomórficos.

Este manga nos muestra las aventuras y desventuras de Vincent Failnail, eficiente empleado de una empresa japonesa con capital extranjero. Además de ser un jefe brillante y admirado por sus subordinados, en especial por las féminas de la oficina, Vincent esconde un secreto: por las noches trabaja en un bar de onees. Pese a los ocasionales deslices de Vincent, que a veces se comporta de una marcada forma femenina pese a su apariencia masculina, en el trabajo nadie conoce su doble vida como onee. Las cosas comenzarán a complicarse con la llegada de George Weaver, un apuesto socio comercial que no tardará en mostrar interés hacia Vincent en sus dos facetas, tanto la masculina como la femenina. Al mismo tiempo, los intentos de George por ligarse al jefe despertarán los celos de uno de sus empleados, el normalmente despreocupado Inpas Dant.


La clave de la reciente polémica es el uso de la palabra "onee", que se conserva en el idioma original en lugar de haberse traducido. En Japón, este término proviene de "onee kotoba", una expresión que se emplea para referirse a los hombres que se sienten internamente como mujeres, se vistan como tales o no. Las onees suelen ser personas con mucho sentido del humor y grandes dotes de conversación, por lo que quien acude a un bar de onees lo hace buscando charla y consejo, no para ligar. La traductora de la obra decidió conservarlo al considerar que el término "travesti" no se ajustaba lo suficiente a la historia, lo cual provocó cierta polémica en redes que llevó a que la propia editorial explicase dicha decisión en un comunicado.

Hay quien piensa que el título de este manga debería haberse traducido como El jefe es un travesti o incluso como El jefe es trans y que conservar el término onee fue un error. Personalmente, estoy en desacuerdo. No estoy seguro de que el protagonista pueda considerarse transexual (pese a su comodidad en el rol femenino, el personaje no parece sentir un rechazo manifiesto hacia su cuerpo masculino) y el término travesti me parece escaso para expresar su realidad. La única alternativa que me parece realmente válida es drag queen, aunque este término tiene algunas connotaciones propias de occidente que se alejan de lo que se asocia tradicionalmente a las onees japonesas. No obstante, no soy un experto en el tema. Hay que tener en cuenta que juzgar la traducción sin conocer con detalle la realidad del ambiente de los bares de onees es muy arriesgado. La elección de un término u otro conlleva siempre un contexto cultural que puede alterar la obra original, por lo que en caso de duda me parece adecuado optar por no traducir los términos problemáticos. Sea como sea, un cierto grado de ambigüedad siempre es preferible al uso de etiquetas, en especial si esas etiquetas no son precisas o no se dominan del todo.

Sin embargo, la polémica surgida en torno a este tema me resulta francamente desmesurada. El jefe es una onee es una comedia ligera que carece de pretensiones o de mensajes reivindicativos explícitos. Reconozco que me acerqué a esta obra esperando un ácido comentario sobre el mundo del travestismo y la transexualidad en Japón y lo que me encontré en realidad es una sucesión de chascarrillos y situaciones graciosas que generan reacciones desmesuradas en el protagonista para provocar la risa del lector. No es una historia seria ni pretende serlo y en más de una ocasión recurre a los típicos clichés que hemos visto mil veces (tanto en el manga romántico en general como en el BL en particular). Si bien es cierto que toca temas como la necesidad de explorar la propia identidad o de expresarse con libertad en una sociedad en la que los roles nos vienen impuestos de forma rígida, es principalmente una comedia ligera. Una comedia muy divertida, por cierto.

Si lo reducimos a su mínima esencia, El jefe es una onee es la típica comedia romántica con triángulo amoroso. Cuenta con bastantes elementos de humor absurdo y juega con astucia con esos clichés tan típicos que habíamos comentado (un buen ejemplo sería el capítulo en el que el protagonista sueña con sus dos pretendientes, que Nagabe dibuja con la estética del manga shojo más clásico para convertirlo en una parodia hilarante). El mensaje sobre descubrirse a sí mismo no es más que un simple aderezo sobre el conjunto; un aderezo que, siguiendo la metáfora culinaria, se agradece y se degusta, pero que no alimenta ni sacia. Para encontrar un auténtico reflejo de la realidad LGBT en Japón hay otras obras mucho más apropiadas.


Pasando al apartado estético, la predilección del autor por los personajes no humanos es evidente ya desde esta primera obra. Parece que a Nagabe le gusta más dibujar animales antropomórficos que personas. De hecho, el nivel de detalle está cuidado por encima de lo habitual en este tipo de historias, respetando muchos de los elementos característicos de la anatomía de los referentes reales de los personajes. Exceptuando a Vincent, que es un dragón, los demás personajes se basan en animales reales: George es un pájaro, Dant es un perro y las empleadas del bar de onees son un tigre, una cabra y un tiburón, respectivamente. Entre todos ellos, es posible que Dant sea el personaje más conseguido y que mejor aprovecha a sus referentes perrunos, aunque quizá esta percepción se deba a que se trata del personaje con mayor rango de expresiones distintas a lo largo de la obra. También es mi personaje favorito de la obra.

Llama la atención la transformación que sufre Vincent al adoptar su apariencia de onee y cómo detalles tan sutiles como quitarle las gafas y añadirle un lacito cambian por completo la imagen del personaje que percibe el lector. Por otro lado, si los dragones musculados te parecen atractivos, esta manga te gustará sin lugar a dudas. Si hay algo que puedo decir con seguridad de las onees que aparecen en esta historia es que resultan ser tremendamente atractivas. No sé si a Nagabe la va este rollo, pero de no ser así lo disimula bastante mal. Después de todo, los editores de Opera se fijaron en él por alguna razón.

En resumen, y dejando la mencionada polémica a un lado, El jefe es una onee es un lectura ligera y divertida. No se le puede exigir un comentario social profundo porque carece de él, aunque toca ciertas cuestiones interesantes que podrían suscitar una amplia discusión con posterioridad. Gráficamente es muy agradable, con unos personajes muy cuidados y con un amplio abanico de expresiones emocionales. Se trata de una comedia por encima de todo y, sin ser especialmente brillante u original, sí que resulta muy divertida. Sorprende que se trate del primer trabajo de un autor novel, ya que muestra un gran control sobre los mecanismos que hacen funcionar este tipo de historias. Cabe preguntarse hasta qué punto eso se debe al propio Nagabe o es producto de la influencia del editor. Desde luego, el resultado final está muy pulido para un debut profesional. Recomendaría El jefe es una onee a los curiosos, a quiénes tengan interés en el BL o a quiénes sientan debilidad por las animales antropomórficos marcadamente musculados.


01 febrero, 2018

[Cómic] Lazaretto, cuarentena en el campus


Recientemente finalizada, Lazaretto es una miniserie de cinco números publicada por BOOM! Studios que ofrece una visión muy poco halagüeña sobre un periodo vital que con frecuencia suele edulcorarse demasiado: los alegres años universitarios. La cultura popular americana profesa una fascinación especial por esa etapa y ha construido innumerables historias a su alrededor, desde las más sesudas que se centran en reflejar el crecimiento personal que se experimenta durante ese tiempo hasta las más simplonas que meramente tratan de capturar el desfase y los excesos de las juergas universitarias. Por supuesto, también son muchas las propuestas pasadas por el filtro de género que se aproximan al terror en todas sus formas, en las que los jóvenes universitarios son acosados por variopintas amenazas que ponen patas arriba lo que de otra forma serían los mejores años de su vida. Lazaretto tiene mucho de terror y casi se podría enmarcar dentro del subgénero zombi, aunque tras su historia de epidemias, cuarentenas y masacres se oculta un mensaje muy sutil sobre los presiones sociales a las que se ven sometidos los recién llegados a la universidad y sobre las transformaciones que experimentan para poder encajar en su nuevo entorno. Esconde, por tanto, una visión crítica sobre esos alegres años universitarios que tanto celebra la cultura popular y lo hace poniendo el foco sobre aquellos que no encajan bien en esa comunidad con la que se supone que deben socializar: los que no logran integrarse, los rechazados, los marginados.

Lazaretto parte de una idea original de Clay McLeod Chapman, que también se encarga del guión. Este autor tiene varias obras relacionadas con el terror y lo macabro en su haber, incluyendo relatos breves (Nothing Untoward, Rest Area) y novelas (Miss Corpus). En el mundo del cómic su nombre ha aparecido en títulos como Edge of Spider-Verse y American Vampire. Por otra parte, el encargado de ilustrar la historia es Jey Levang, autor del webcomic HeLL(P) y responsable en gran parte de que Lazaretto resulte un cómic tan desagradable e incómodo como fascinante. Finalmente, la rotulación es de Aditya Bidikar y las portadas del ilustrador argentino Ignacio Valicenti, que ofrece unas cubiertas con unos interesantes contrastes entre los personajes que aparecen en ellas y el color de los fondos.


Entrando en el argumento, Lazaretto comienza con el arranque de un nuevo curso en la Universidad Yersin y nos lleva a Pascal, uno de los dormitorios/residencias de estudiantes. Allí nos encontramos con nuestros protagonistas, dos novatos que acaban de dejar la casa familiar por primera vez para trasladarse al campus. El primero de ellos es Charles, un muchacho afroamericano que parece tener una relación bastante tensa con su padre. A continuación tenemos a Tamara, una chica que proviene de una familia religiosa y que acaba de perder a su madre a causa del cáncer. Desde el primer momento se intuye que ambos se sienten como peces fuera del agua en el ambiente universitario y no encajan en las dinámicas establecidas, aunque entre ellos nace rápidamente la amistad.

Por desgracia, su ingreso en el campus coincide con un agresivo brote del virus H3N8, que produce una enfermedad conocida como gripe canina. Con el contagio fuera de control, las autoridades sanitarias recluyen a todos los estudiantes infectados en la residencia, que acaba recibiendo el sobrenombre de "colonia de leprosos". Pronto el brote supera los recursos de las unidades de emergencias y se convierte en una epidemia a escala nacional, por lo que los habitantes de esa "colonia de leprosos" dejan de recibir el necesario apoyo del exterior. Como si el hacinamiento y la falta de alimentos y medicinas no fuesen problemas suficientes, los estudiantes veteranos comienzan a abusar de los novatos, instituyendo por la fuerza su propia jerarquía en el edificio. Mientras tanto, la desinhibición de los jóvenes, que aprovechan la circunstancia de estar aislados para montar una juerga regada de alcohol y drogas, se va transformando en algo mucho más siniestro a medida que la infección va sacando a la luz su naturaleza más primitiva, violenta y desquiciada.

 

Conviene aclarar que el virus H3N8 es real y se trata de una variante del virus de la gripe que afecta a perros y caballos. No conlleva ningún riesgo para los humanos e incluso se dispone de una vacuna efectiva contra él. No obstante, el autor del relato es lo bastante astuto como para crear una situación ficticia más o menos plausible en un contexto real, dada la facilidad del virus para mutar en nuevas variantes. Además, es bien sabido que el ser humano puede enfermar por culpa de otras formas del virus presentes en especies animales, como el virus de la gripe aviar (H5N1, H7N9, H9N2) o el de la gripe porcina (H1N1, H3N2). Hace unos años experimentamos una cierta paranoia hacia una posible epidemia de gripe aviar y Lazaretto recurre a esos recuerdos para dibujar ese horrendo escenario en el que nuestras queridas mascotas pueden traspasarnos un virus altamente contagioso capaz de desfigurarnos y de transformarnos en unos monstruos sanguinarios. Como toda buena historia de terror que se precie, su argumento se sustenta sobre una base real que se aprovecha de nuestros temores.

Este no es un cómic apropiado para las personas hipocondríacas, ya que está ideado para resultar desagradable, perturbador y, por qué no decirlo, asqueroso. Eso es algo presente ya en la misma paleta de colores, que emula los tonos verdosos y amarillentos de la bilis y el vómito, cuando no directamente los del rojo de la sangre. Sus páginas están llenas de toses, ojos enrojecidos y esputos sanguinolentos. El alcohol y las drogas se mezclan con los vómitos, la mugre y la sangre, creando una profunda desazón en el lector... aunque sin llegar a lo excesivamente escatológico. Aún así, el uso del color, que en algunos tramos emula la textura de los tejidos infectados, transmite sin cesar la idea de enfermedad y eso produce una inmediata repulsión.

En determinado punto, los infectados por el virus llegan a arrancarse la piel a tiras, adquiriendo un aspecto inhumano y casi demoníaco. Sin embargo, eso no quiere decir que se transformen en monstruos sin cerebro a causa de la gripe canina. Más peligrosa aún que la propia epidemia es la dinámica de poder que se crea en la "colonia de leprosos", en la que uno de los estudiantes veteranos se autoproclama rey y decide dar rienda suelta a todos sus caprichos. Siendo como es poco más que un adolescente con ínfulas, la naturaleza de dichos caprichos es fácil de deducir: sexo y violencia. Algunos le seguirán voluntariamente para conseguir un puesto elevado en la jerarquía, otros lo aceptarán de forma sumisa para ahorrarse problemas y sólo unos pocos se atreverán a desafiar sus órdenes. En cualquier caso, ninguno de ellos saldrá bien parado.

 

En este escenario de pesadilla es en el que se desarrolla la historia de nuestros protagonistas, Charles y Tamara, que tratan de sobrevivir dentro del edificio en cuarentena mientras soportan tanto los abusos de sus mayores como la propia evolución de la enfermedad. La caracterización de ambos personajes está muy lograda, haciendo que sea fácil empatizar con ellos pese a sus distintos orígenes y clases sociales. Sin entrar en demasiado detalle para no estropear sorpresas, la manera en la que ambos afrontan la enfermedad tiene mucho que ver con sus propias idiosincrasias, sus experiencias vitales y sus personalidades. Por tanto, a medida que comienzan a presentar los primeros síntomas que les condenan a acabar como sus compañeros, vamos descubriendo lo que ocultan en su interior. De alguna forma la enfermedad supone una experiencia catártica para ellos, en especial para Charles, que acaba exteriorizando una parte de su propia identidad que antes había reprimido. Por otro lado, entre ellos se producen algunos momentos muy bonitos de genuina amistad que contrastan con el opresivo y aterrador ambiente que rodea y empapa toda la historia. Por eso resultan tan memorables esas escenas emotivas, ya que la visión que ofrece Lazaretto de esos alegres años universitarios que mencionábamos al principio es en general oscura y cínica.

La conclusión de la historia juega con la ambigüedad y no se centra en ofrecer preguntas. Después de todo, esta no es la típica historia sobre epidemias en las que se explica de dónde ha surgido el virus y se encuentra una cura de última hora. Es más, aquí la enfermedad no es más que una excusa para crear un conflicto extremo. Para los autores lo importante es lo que sucede con nuestros dos protagonistas después del clímax emocional del último número, pues sobre ello se sustenta la lectura que hace el cómic respecto a esta etapa vital tan intensa como decisiva... o quizá sería más apropiado decir las lecturas, en plural, pues son varias las interpretaciones que pueden realizarse de esta historia.

Por un lado, la lectura pesimista es innegable, ya que nos encontramos ante un par de personajes frágiles que deben sobrevivir en un entorno hostil y despiadado en grado sumo, tal y como puede ser el mundo universitario en la vida real. Se trata también de personajes con una identidad bien establecida y no están dispuestos a hacer las concesiones que exige el medio, que tiende a homogeneizar y asimilar a los individuos que son diferentes dentro de la masa. La razón, la amistad y la solidaridad tienen todas las de perder en una situación tan extrema como la del confinamiento durante una epidemia. En ese sentido, sería apropiada la comparación con El señor de las moscas, la novela de William Golding, pues Lazaretto también representa el conflicto entre la civilización y la barbarie.

No obstante, también es posible realizar una lectura mucho más optimista: la del triunfo de la individualidad sobre el proceso de socialización imperante en una sociedad enferma y carente de valores. Pese a las horripilantes situaciones por las que pasan, nuestros protagonistas nunca llegan a entrar del todo en la dinámica del resto de estudiantes y, por tanto, nunca llegan a formar parte de esa masa anónima centrada en infectar y devorar. Frente a la deshumanización y la miseria, ellos reafirman su naturaleza humana mediante su amistad. Y esa es precisamente la segunda lectura positiva que se puede hacer de este relato: por terrible y hostil que sea el lugar en el que te encuentres, por mucho que seas incapaz de integrarte, por mucho que seas el rechazado, por mucho que seas el marginado, siempre, siempre, siempre, acabarás encontrando a alguien a quien poder llamar amigo. Siempre acabarás encontrando un salvavidas al que aferrarte en esos momentos difíciles.


En resumidas cuentas, por encima de ser una historia de terror, Lazaretto es una historia humana. Eso es lo que la hace tan recomendable en última instancia, ya que además de ser un competente representante de su género también sabe transmitir un mensaje interesante; una visión del mundo que, si bien es oscura y cínica, también deja espacio a la esperanza. Eso no quiere decir que el cómic vaya a tener un final feliz ni mucho menos, pero su lectura sí que deja cierto poso e invita a realizar una reflexión sobre esos felices años universitarios, tan idealizados por la nostalgia de los que ya pasaron por ellos y por el ansia de los que aún no han llegado. Sumado a su desagradable envoltorio y a lo escabroso de su argumento, todo lo anterior supone un buen motivo para darle una oportunidad al trabajo de Clay McLeod Chapman y Jey Levang. Si en algo destaca su cómic es sobre todo por saber encontrar esos hermosos y brillantes momentos de auténtica humanidad en medio de la podredumbre, la decadencia y la miseria. No son muchos los autores capaces de conjugar con destreza ambos aspectos de la naturaleza humana.

La edición digital de Lazaretto se encuentra disponible en Comixology y, si las ventas de los números individuales lo permiten, es de esperar que acaben siendo recopilados en un único volumen más adelante. Quién sabe si un producto de este estilo podrá hacerse hueco en el mercado español, pero ojalá alguna editorial patria lo ponga bajo su punto de mira y publique una edición en castellano en el futuro.