Vivimos en un momento de auge del cine de superhéroes. Los estudios han encontrado un filón en los cómics y lo están explotando de una manera que los lectores jamás podrían haber imaginado hace una década o dos. Hoy en día tenemos un Universo Marvel Cinematográfico bien asentado y un naciente Universo DC Cinematográfico, ambos poblados por personajes que el lector medio nunca habría esperado encontrar en una película de presupuesto millonario. Esto bien podría ser un motivo para celebrar, ya que siempre es positivo que tu afición llegue a más gente y pase de ser una tendencia minoritaria a una moda global, pero también conlleva un reverso tenebroso: la progresiva popularización del cine de superhéroes ha supuesto también una radicalización de sus seguidores. Gracias a internet, esa herramienta que nos da voz a todos para atrevernos a decir burradas mientras nos amparamos en el anonimato y en la seguridad de nuestras casas, cada anuncio de una nueva película de superhéroes viene ac...