Kurt Busiek y Alex Ross publicaron Marvels en 1994, pocos años después de la fundación de Image Comics. Mientras la gran mayoría de los lectores de cómics de superhéroes babeaban con el Spawn de Todd MacFarlane o con los WildC.A.T.S. de Jim Lee, estos dos autores nos ofrecieron una obra de corte extremadamente clásico que celebraba la historia del Universo Marvel a través de los ojos de un hombre normal y corriente; no un héroe hipermusculado embutido en un colorido uniforme, sino un simple periodista gráfico que se había empeñado en registrar las hazañas de los superhombres y supermujeres que habitaban su mundo. Hoy en día seguimos sin ser conscientes del impacto que supuso algo así en su momento, pues esa reivindicación del pasado y de la tradición llegó justo en una época en la que el cómic de superhéroes había rechazado sus propias raíces y se había lanzado a una desesperada huida hacia adelante plagada de excesos, contradicciones y experimentos fallidos. Era la primera mita...