4 de junio de 2016

[Videojuegos] Análisis de The Whispered World

Esta entrada se publicó originalmente en el foro de ultimonivel.net el 12 de octubre de 2014


The Whispered World es una aventura gráfica de Daedalic que tenía pendiente desde hace tiempo y que al fin he terminado. Sin llegar a ser un juego redondo, tiene varios aspectos muy destacables y me ha dejado más que satisfecho.

Lo primero que hay que destacar es el apartado artístico, que es sencillamente fabuloso. Todos y cada uno de los fondos de este juego son dignos de ser enmarcados y colgados en la pared. Son una auténtica preciosidad. El diseño de personajes es igualmente atractivo y carismático y consigue transmitir la imagen de un mundo fantástico con personalidad propia. Estéticamente, el juego es una delicia.

La parte jugable no es tan buena, por desgracia. Una de las cosas que menos me gusta de Daedalic es su manía de incluir rompecabezas tradicionales dentro de sus aventuras gráficas. Me refiero a los típicos puzzles de mover palancas o de deslizar piezas para formar una imagen. Es algo que para mi gusto rompe la dinámica de la aventura y me saca bastante del juego. Ya me pasaba con los Deponia, pero en The Whispered World lo he notado mucho más. Hay demasiados puzzles de este estilo para mi gusto y, aunque todos se pueden saltar si lo deseas, el último capítulo del juego se basa demasiado en ellos. Hay un puzzle con piezas de ajedrez que me ha resultado especialmente infernal y que he tenido que saltarme por pura desesperación. Cuando me pongo a jugar una aventura gráfica no espero encontrarme problemas de ajedrez que harían sudar al mismísimo Kasparov.

Pero no todo es malo en lo jugable, ni mucho menos. Dentro de la mecánica propia de su género, hay algunos rompecabezas bastante ingeniosos y con mucho sentido del humor. No son especialmente complicados, aunque requieren fijarse algo más de lo normal en los escenarios (quizá por eso el juego incluye la opción de destacar los puntos del escenario con los que puedes interactuar, algo que ahora es bastante frecuente en las aventuras). El hecho de que la mascota del protagonista pueda trasformarse y adquirir distintas formas le añade un toque interesante.

En lo técnico el juego va justito. Los personajes tienen muy pocas animaciones y en ocasiones dichas animaciones no están muy bien sincronizadas con los diálogos. En cuanto a las cinemáticas, pese a tener un interesante aspecto de dibujos animados se nota que son algo pobres y contrastan demasiado con lo que ves cuando juegas. No se ven tan bonitas como los escenarios del juego, desde luego.

Pasando al apartado sonoro, hay que decir que las voces en inglés están bastante bien y que la banda sonora es muy bonita y sugerente. El acompañamiento musical complementa a la perfección la belleza de los escenarios y ayuda mucho a sumergirse en el juego. En cuanto a los subtítulos en castellano, debo decir que dejan bastante que desear: no sólo es que haya bastantes errores, es que hay partes en las que no hay subtítulos o en las que aparecen en alemán. Se nota que no han sido revisados lo suficiente.

La historia nos pone en la piel de un niño llamado Sadwick que trabaja como payaso en el circo de su familia. El juego transcurre en un mundo fantástico sobre el que se cierne una oscura amenaza. Poco después de empezar, Sadwick conseguirá un objeto mágico llamado "piedra susurrante" que tendrá que llevar hasta Corona, la capital del reino, para despertar al rey y poner fin a la amenaza. Junto a su mascota, una oruga llamada Spot, Sadwick inicia un viaje que le llevará por todo el mundo hasta cumplir su objetivo. Al principio parece la típica historia de cuento de hadas, pero hay un giro final muy interesante e inesperado que cambia el sentido de todo el juego. Yo personalmente no me vi venir ese final, que por cierto creo que se inspira en parte en el final de Monkey Island 2. La conclusión del juego me ha gustado un montón.

El sentido del humor del juego también es genial. Sadwick es una especie de payaso triste que siempre tiene preparado un comentario pesimista o cínico. No es un humor muy negro, pero ese rollo del payaso triste me ha parecido muy bueno. También podemos encontrar las típicas rupturas de la cuarta pared comunes en las aventuras de humor, que siempre te hacen reír aunque te las esperes.

El juego tiene cuatro capítulos bastante extensos y con puzzles variados. Unas 20 horas en total, aproximadamente.

El balance final de todo lo dicho es positivo, evidentemente, y si tengo que quedarme con un único aspecto me quedo sin duda con el estético. El juego es precioso. En serio, es tan bonito que todo lo demás queda en segundo plano.


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