1 de agosto de 2016

[Videojuegos] Análisis de Metal Gear Solid: The Twin Snakes y Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty

Esta entrada se publicó originalmente en el foro de ultimonivel.net el 04 de julio de 2013

No soy lo que se dice un gran fan de la saga Metal Gear Solid (más bien todo lo contrario), pero incluso a mí me ha podido el hype generado por Metal Gear Solid V. Me ha dado por rejugar las entregas que jugué en su momento y por darle una oportunidad a las que no había probado. De momento me he teminado MGS1 y MGS2. Como son juegos que todo el mundo conoce y que a estas alturas casi todo el mundo ha jugado voy a saltarme los típicos apartados (gráficos, banda sonora, etc.) y voy a ser especialmente subjetivo. Fanáticos de las fantasmadas made in Kojima, es posible que este texto no os guste. Os aviso al principio para que luego no vengáis a tirarme piedras.

Metal Gear Solid: The Twin Snakes


Como el MGS original lo tengo muy visto he optado por jugar el Twin Snakes de GameCube. Por una parte me servía como excusa para desempolvar mi vieja GameCube, que es una consola a la que tengo un cariño especial y a la que vuelvo cada cierto tiempo. Por otra parte, el Twin Snakes cuenta con algunos añadidos como la vista en primera persona que hacen que el juego me resulte más cómodo que en su versión previa. No obstante, a pesar de dichos añadidos y de su remozado apartado visual, este juego ha envejecido igual de mal que el MGS original.

Hay una gran diferencia entre acercarse a este juego siendo un adolescente y jugarlo siendo adulto. Quizá sea porque tener cierta madurez te permite ver lo inmaduro e infantil que es el juego en el fondo. El argumento es muy simple y sólo se complica a base de imposibles giros de guión, cada cual más retorcido que el anterior. Los personajes son muy planos y los diálogos están llenos de momentos que intentan ser profundos pero acaban siendo bastante ridículos. Los personajes femeninos son vergonzosos y parecen diseñados para subir la moral a un adolescente pajillero. No hay nada en este juego que sea verosímil pese a toda la parafernalia militar pretendidamente realista que le acompaña. Es sólo un mezcla loca de conceptos que por alguna razón que no acabo de entender funciona. Y funciona bien, además.

Siempre me resultó chocante que a un juego que se preocupa tanto por ofrecer un trasfondo realista, con toda esa jerga técnica militar, se le fuese tanto la pinza con las escenas de acción imposible y los personajes estrafalarios. Por otra parte, como a mí ese rollo belicista me resulta muy aburrido y la mayoría de las escenas de acción me parecen risibles, son precisamente los personajes estrafalarios los que me llaman la atención. Nada mejor para un juego sobre una operación militar encubierta que meter un ninja cibernético, un tío con poderes mentales y un chamán. Si hay algo que este juego hace bien es presentar a los antagonistas. Serán personajes más bien planos, pero sólo por la forma en la que se presentan al jugador adquieren una naturaleza casi legendaria. No me extraña que se hayan convertido en personajes icónicos.


De todas formas, los personajes de este juego encajan en categorías muy prototípicas: el héroe torturado (Snake), el villano que no quiere redimirse (Liquid, Ocelot), el villano que es malvado porque tiene un pasado trágico (Mantis, Wolf), el villano que en realidad no es tan malo y se pasará al otro bando si tiene oportunidad (Ninja)... Todo es muy simplón, pero se perdona. Lo único que no puedo perdonar son los personajes femeninos, que son todos ridículos. El juego no ha hecho nada más que empezar y Snake ya le está tirando los trastos a Mei Ling. Pero a ésta no sólo le da igual, sino que además se deja camelar. Por lo visto, el hecho de que el mundo esté en plena crisis nuclear es secundario a que un soldado más basto que una lija te tire los trastos. Lo mismo se puede decir de Meryl, que no lleva ni cinco minutos con Snake y ya siente algo especial por él (esto no lo digo yo, sino que lo dice Mantis justo después de manipularla para... que se insinúe y le tire los trastos a Snake). También podríamos preguntarnos por qué Sniper Wolf lleva el escote hasta el ombligo si estamos en Alaska y hace un frío que pela (menos mal que luego se pone el abrigo). Todos estos personajes femeninos parecen dirigidos a adolescentes pajilleros. No es nada que no se haya visto en otros juegos japoneses, pero ahora me resulta mucho más escandaloso que en su época. Tampoco es que los personajes masculinos estén muy allá. Como decía antes, todos son bastante prototípicos y siguen esquemas ya vistos: Snake es un soldado solitario y amargado endurecido por la guerra, Liquid busca venganza a costa de lo que sea, el Ninja quiere sentirse vivo (y por eso quiere luchar a muerte con Snake, porque todo el mundo sabe que morir es la mejor forma de sentirse vivo... en fin).

Por otro lado, la forma de contar la historia es un horror. No te dejan descubrir la historia por ti mismo, sino que te la tienen que contar. Y además lo hacen a través de vídeos o de larguísimas conversaciones de códec que rompen por completo el ritmo del juego. Es especialmente desagradable que uno de los personajes empiece a contarte su vida a través de códec. A mí me entran ganas de decirle "mira, majo, esto que cuentas me parece muy interesante, pero es que ahora tengo que salvar el mundo y tal, así que te cuelgo".

Esto es lo que siempre se ha criticado a esta saga: el jugador queda reducido a un ente pasivo, a un observador que no tiene verdadero control sobre lo que sucede y que tiene que tragarse escenas de vídeo y conversaciones de códec sin hacer nada. Por alguna razón, además, los villanos tienen una marcada tendencia a lanzar largos discursos cuando te encuentras con ellos. Lo peor de todo es que el apartado jugable está muy bien y se disfruta un montón, pero cuando te están quitando el control a cada momento para soltarte la charla uno acaba aburriéndose. A mí me gusta descubrir la historia por mí mismo y que sean mis acciones las que la determinen, pero aquí da igual todo. Incluso da igual que venzas a los jefes, porque después de haber ganado el combate de turno te meten un vídeo en el que pasa algo que no te esperas y anula lo que has hecho. ¿Qué has vencido a Ocelot? Pues te quedas sin darle el golpe de gracia, porque aparece el Ninja. Esto me da mucha rabia y creo que se debe a que jugando a este juego no tengo ningún tipo de control. Mi percepción es que haga lo que haga da igual, pues Kojima ya se lo ha montado todo él solo sin necesidad de que yo haga nada.

Y a pesar de todo este juego tiene un extraño atractivo que consigue engancharte y llevarte hasta el final. No sé muy bien por qué. Hay elementos que funcionan muy bien: el sigilo, los duelos de francotiradores, la variedad de armas, la distinta dinámica de cada jefe final... Cuando crees que lo has visto todo el juego te sorprende con algún detallito. Luego hay un montón de cosas que funcionan mal, como las eternas conversaciones de códec (que muchas veces son recurrentes, están vacías de contenido o no te importan para nada) o los continuos clichés (¿cuántas veces hay que matar a Liquid para que se quede muerto?), pero por alguna razón, pese a lo mucho que pesa lo negativo, el balance final es positivo. No sé por qué, pero este juego tiene un atractivo único.

Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty


Éste no lo había jugado nunca, así que he aprovechado su reedición HD para hacerlo. Ojalá no lo hubiese hecho. ¡Qué horror de juego!

Al principio empieza muy bien. Incluso las conversaciones de códec entre Snake y Otacon me hicieron gracia, sobre todo cuando Otacon intenta tomar el papel de Mei Ling, soltando proverbios e interpretándolos a su manera. Kojima parece estar riéndose de lo que hizo en el juego anterior. Pero pronto se le va la pinza y pierde el norte por completo, no sólo recayendo en los aspectos más negativos del juego anterior, sino además regodeándose en ellos: llamadas y más llamadas de códec cada dos por tres, poquísima libertad para explorar por tu cuenta, sensación de no tener el control en ningún momento, inverosímiles giros de guión que acaban resultando ridículos...

Para empezar, la idea de quitarle el protagonismo a Snake me parece muy buena. Snake es un fantasmón que me resulta muy irritante, así que la mejor forma de acercarse a él es a través de otro personaje, alguien que permita conocer desde fuera a la persona que hay debajo del soldado legendario. Por desgracia, el personaje que inventó Kojima para esta labor es un tío soso y estúpido que me resulta aún más irritante que el propio Snake: Raiden. Por supuesto, como el personaje no tiene ningún interés y nadie parece tomárselo en serio (sólo hay que ver esa escena en la que el presidente tiene que tocarle literalmente los huevos para comprobar que es un hombre), la única forma de darle algo de trasfondo es recurrir al típico cliché del "pasado trágico" en un giro de guión previsible y muy mal llevado.

Cuando no puedes empatizar con el protagonista, es difícil meterte en la historia. Aunque todo lo del Big Shell pueda parecer a priori muy interesante y que tenga ciertas reminiscencias a lo sucedido en Shadow Moses, contado a través de los ojos de Raiden pierde mucho interés. De todas formas, me da la impresión de que ni siquiera el propio juego se toma en serio la historia de Big Shell. Incluso los momentos dramáticos como lo de la hermana de Otacon se olvidan a los cinco minutos mientras el juego te satura con más y más conversaciones de códec llenas de datos y datos sobre las distintas conspiraciones y los planes dentro de planes de los malos. El grado de interés mantiene una relación inversamente proporcional al grado de saturación, por lo que a mayor saturación menor interés.

Aún así, se agradece el intento de darle variedad al apartado jugable, añadiendo detalles como lo del micrófono direccional, la búsqueda y desactivación de bombas, lo de colgarse de las barandillas o las partes en las que hay que nadar bajo el agua. Jugablemente podía haber sido un gran juego, pero la historia no tiene ni pies ni cabeza, los enemigos no tienen ni un ápice del atractivo que tenían los del juego anterior y es imposible tomarse en serio a Raiden.


En MGS2 las conversaciones de códec son especialmente cansinas y carentes de interés (especialmente cuando habla la novia de Raiden, que es capaz de ponerse a hablar de lo poco que sabe de él incluso en mitad de un tiroteo) y el argumento no acaba de engancharte en ningún momento. Cuando llevas tres giros de guión seguido, al cuarto en lugar de sorprendente te resignas y dices "vale, ¿por qué no?". Cuando se descubre el gran secreto del Big Shell estás tan aburrido que ya te da igual todo. Por otro lado, los antagonistas no resultan carismáticos ni memorables. Mira que me gustan los personajes estrafalarios, pero creo que un vampiro bailarín y un patinador experto en bombas son demasiado incluso para mí. Por otro lado, los personajes femeninos (descontando a la estúpida novia de Raiden cuyo nombre ya he olvidado) mejoran un poquito respecto al juego anterior. Olga y Fortune tienen un papel muy secundario, pero su presencia no está mal. Emma, la hermana de Otacon, no me gustó mucho, pero al menos es un personaje femenino que no parece diseñado para contentar a un adolescente pajillero. En cuestión de personajes lo que más ridículo me ha resultado es lo de Ocelot y la mano. Es demasiado inverosímil y no tiene sentido. ¿Desde cuándo los genes guardan información acerca de la memoria y la personalidad? En ese punto a Kojima se le fue la pinza del todo. Hay ciertas cosas inverosímiles que puedo pasar por alto, pero ésta me parece tan patética...

En resumen, pese a su prometedor comienzo MGS2 acaba perdiéndose en su propio universo de fantasmadas imposibles y personajes ridículos. Lo poco bueno que hay en él se difumina con rapidez. Tiene algunos momentos decentes, pero todo su último tercio es casi intragable. Yo he tenido que hacer un esfuerzo considerable para terminarlo, porque no había conseguido motivarme lo suficiente para llegar al final. Y eso que la parte inicial con Snake está bien e incluso el principio del Big Shell me resultó interesante. Hay cierta intención paródica, deconstructiva y burlona en este juego, pero ni con esas.

No quiero que se me olvide mencionar que los subtítulos de este juego en su versión HD son un desastre: hay líneas que parecen traducidas con el traductor de Google y se han dejado diálogos en inglés. Muy mal este aspecto. Espero que esto no suceda con los otros juegos recogidos en la Metal Gear Solid HD Collection.

Conclusión

En conclusión: MGS es un juego que, en mi opinión, ha envejecido muy mal y que además sentaba un peligroso precedente en el que el jugador se convertía en un mero observador de participación limitada. Sin embargo, tiene cierto atractivo y un memorable plantel de antagonistas. Quizá no lo considere esa obra maestra que consideran los fans de la saga, pero me parece un juego estupendo que conserva su atractivo pese a sus elementos negativos. MGS2, en cambio, ahonda en todos los elementos negativos del anterior, tanto a nivel narrativo como jugable (aquí el jugador es aún más espectador pasivo, si cabe). Su argumento sólo puede gustar a los fanáticos de la saga y los enemigos están muy lejos de los del primer juego: son ridículos y carentes de interés. Hay que hacer un esfuerzo para sobrellevar todas las ridículas ideas de Kojima y llegar al final del juego. MGS2 me parece un mal juego en el que pesa mucho más lo negativo que lo positivo (y mira que tiene elementos positivos e interesantes, pero quedan casi anulados por todo lo demás).

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