Hubo un tiempo en el que hablar del E3 era hablar de espectáculo, hablar de sorpresas inesperadas, de anuncios de juegos que nos hacían babear incontroladamente... pero todo eso quedó atrás. Desde hace un par de años el E3 ya no es una feria para los jugadores, sino para los mass media. Ya no se pretende llegar al jugador de toda la vida, sino a todos esos supuestos jugadores potenciales que se sorprenden con cualquier nuevo aparatito que les permita hacer el tonto delante de la pantalla durante diez minutos. El E3 es para los niños pequeños, para los abuelos y las abuelas, para las amas de casa adictas al fitness. A los jugadores de toda la vida se les arroja algún hueso que otro para mentenerlos contentos, el enésimo shooter pasillero ambientado en la Segunda Guerra Mundial para contentar a las putillas gráficas que se sorprenden por cualquier cosa a pesar de su penosa jugabilidad y que se sienten más machos por coger un arma virtual y pegar tiros. Por lo que a mí r...