Las personas somos amantes de las listas. Nos encantan. Nos fascinan. Dejamos que nos orienten en nuestras decisiones y que influyan en nuestras opiniones. Sentimos una atracción irracional hacia las listas, especialmente hacia las que seleccionan aquello que conocemos como "lo mejor". Esto es especialmente cierto en el mundo de los videojuegos, en el que las listas de los mejores juegos del año tienen un papel importantísimo. El libro sobre el que versa esta entrada va un paso más allá, pues pretende elaborar una lista no con los mejores juegos de un año concreto, sino con los mejores juegos de la historia. Ahí es nada. Si a los aficionados a este mundillo les vuelven locos los "top 10", "top 50" y "top 100", un "top 1001" con los juegos a los que hay que jugar antes de morir debe ser una experiencia orgásmica. Siguiendo la estela de libros similares como "1001 canciones que hay que escuchar antes de morir" y "1001 p...