3 de octubre de 2010

[Cine] Crítica de Flash Gordon


Siempre me pareció encomiable el interés de la productora italiana Dino de Laurentiis por adaptar al cine grandes historias de fantasía y ciencia ficción, como "Barbarella", "Dune" o "Conan el Bárbaro". Algunas de ellas recibieron una buena acogida y cosecharon una buena recaudación en taquilla. Otras, en cambio, fueron un tremendo fracaso que el tiempo convirtió en películas de culto. Esto es lo que sucedió con "Flash Gordon", película de 1980 protagonizada por el héroe de cómic creado por Alex Raymond.

Flash nació en los seriales de ciencia ficción de las revistas pulp en 1934, inspirado por el otro gran héroe de la space opera: Buck Rogers. El serial narraba la historia del deportista Flash Gordon, la bella Dale Arden y el científico Doctor Zarkov, que viajan en un cohete hasta el planeta Mongo. Allí descubren que el planeta se encuentra dividido en diferentes y conflictivos reinos, todos ellos oprimidos por el malvado Emperador Ming. El gran éxito del cómic llevó a la elaboración de varios seriales de cine (cortos episódicos que se emitían en los cines antes de la película principal) en la década de los 30, así como una popular serie de animación.


El Flash Gordon de 1980 fue encarnado por Sam Jones, actor que no destacaba especialmente por sus dotes interpretativas pero que contaba con el físico ideal del personaje del cómic, es decir, era rubio, alto, guapo y musculoso. Por su parte, su némesis, el Emperador Ming, fue interpretado por el siempre fantástico Max Von Sydow, ataviado con un traje que pesaba cerca de 30 kilos para dar vida al diabólico gobernador de Mongo. Otros actores destacados fueron Timothy Dalton, que interpretó al Príncipe Barin, y la bellísima Ornella Mutti como la Princesa Aura, hija de Ming.

La banda sonora de la película corrió a cargo del mítico grupo Queen. Aún hoy el tema principal es bien conocido, especialmente por los amantes del grupo. Supongo que el hecho de tener a Queen detrás contribuyó a que la película alcanzase el estatus de película de culto a pesar de su fama de película cutre y hortera. Realmente se trata de una película cutre y hortera, con algunas escenas verdaderamente disparatadas y sin sentido, pero que transmite perfectamente esa sensación de aventura especial despreocupada que transmitían los cómics.

En el aspecto argumental, el primer tercio de la película es un completo desastre. La Tierra se ve atacada por terremotos y lluvias de meteoritos, lo cual hace que el avión en el que viajan Flash Gordon (que en la película pasa de ser un jugador de polo, como se contaba en el cómic, a ser un jugador de fútbol americano) y Dale Arden tenga que hacer un aterrizaje de emergencia. Por una de esas extrañas casualidades, el avión acaba estrellándose contra el laboratorio del Doctor Zarkov, quien sospecha que esos extraños fenómenos son producto de un ataque contra la Tierra que proviene del espacio exterior. Zarkov engaña a Flash y a su acompañante de una forma completamente irrisoria para que suban a un cohete inventado por él. Todo esto no es más que una pobre excusa argumental para poner en marcha la película. De esta forma, los tres acaban viajando al espacio y llegan hasta Mongo.


Allí descubren que el planeta se encuentra oprimido por un perverso y cruel dictador, el Emperador Ming. Su estrategia consiste en mantener a los príncipes de los diversos reinos de Mongo enfrentados entre sí, de forma que no puedan oponerse a sus fuerzas. Sin embargo, la Princesa Aura, hija de Ming, tiene planes propios y ve en Flash la manera de llevarlos a cabo.


A partir de este punto, la película es una sucesión de aventuras despreocupadas sin mucha trascendencia para derrotar a Ming y salvar la Tierra de sus ataques. Algunas escenas no tienen mucho sentido, pero la fantasía en general y la space opera en particular no tienen por qué tenerlo. Siempre y cuando sean coherentes consigo mismas, las obras de este género tienen carta blanca para mostrar prácticamente cualquier cosa. A pesar de ello, hay momentos de la película bastante discutibles, como la escena en la que Flash lucha contra las tropas de Ming en una especie de partido de fútbol americano.

Curiosamente, la película añade unos inesperados toques de humor que, precisamente por ser inesperados, resultan completamente hilarantes. A destacar la pregunta que realiza Ming a su lugarteniente al ver a sus hombres apalizados por Flash sobre si sus subordinados toman las suficientes vitaminas o los votos nupciales del Emperador, que incluyen no lanzar a su esposa al espacio... hasta que se canse de ella.

Aliado al Príncipe Barin y con el apoyo de los hombres halcón del Príncipe Vultan, Flash luchará contra Ming, salvará a Dale Arden y pondrá orden en Mongo. Mientras tanto, y esto es lo más importante, divierte al espectador con un derroche de imaginación, trajes coloridos y escenarios imposibles. La película, a pesar de ser cutre y hortera, captura la esencia del héroe clásico de space opera (el héroe galante, valiente y brillante), así como los sugerentes escenarios donde transcurren sus aventuras.


"Flash Gordon" es una película impensable hoy día. En una época en la que lo que se lleva son los héroes oscuros y violentos o los antihéroes, una película de aventuras espaciales protagonizada por un héroe tan inocente que roza el ridículo (prueba de ello son sus reacciones ante las insinuaciones de las féminas del reparto) sería algo inconcebible. No obstante, es una película de culto con una banda sonora mítica y un diseño de lo más interesante para los amantes del cine fantástico. Creo, además, que es una película que hay que reivindicar como referente dentro de este género con el que muchos nos criamos. Sí, como he comentado varias veces, es una película cutre y hortera y su comienzo es poco menos que ridículo. ¿Y qué? Es divertida. Es imaginativa. Es un gran homenaje al personaje creado por Alex Raymond. Es una buena muestra de un tipo de cine fantástico que por desgracia ya no se hace. ¿Qué más se puede pedir?

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Los comentarios serán moderados antes de ser publicados.