11 de diciembre de 2008

[Videojuegos] Análisis de "Braid"


Braid es un juego en 2D que combina los puzles con las plataformas y que salió originalmente para Xbox Live Arcade (posteriormente se lanzó también para PS3, PC y Mac). Se trata de un proyecto personal de Jonathan Blow que contó con la colaboración del artista David Hellman. Jonathan Blow es uno de los mayores defensores de los videojuegos como forma de arte y buena prueba de ello es el juego que ahora nos ocupa.

Historia:

El argumento de Braid es engañosamente simple. Tenemos que recorrer una serie de mundos en la búsqueda de nuestra princesa desaparecida. Cada vez que lleguemos al final de un mundo, nos encontraremos con un castillo y una bandera. Al bajar la bandera un pequeño y simpático dinosaurio saldrá del castillo para anunciarnos que lo siente, pero que la princesa está en otro castillo ("Sorry, but the Princess is in another castle"... todo un guiño al clásico entre los clásicos: Super Mario Bros.).


Pero como decía, esta simplicidad es engañosa. Jonathan Blow es el primero que define su juego como una experiencia tanto jugable como filosófica y para disfrutarla en su totalidad es imprescindible conocer el verdadero argumento que se esconde detrás de la búsqueda de la princesa. A la entrada de cada mundo nos encontraremos con una sala especial, llamada sala de las nubes, en la que hay una serie de libros. Al tocarlos nos aparecerán una serie de textos que nos narrarán la verdadera historia detrás de Braid. Se trata de una historia densa, compleja, profundamente psicológica y filosófica y cargada de simbolismo. Es posible que se necesiten varias lecturas para comprenderla por completo, pero es una verdadera maravilla. Está tremendamente bien escrita (y completamente traducida al castellano). Además, los textos que preceden a cada uno de los mundos no son gratuitos, sino que están profundamente interrelacionados con ellos.

Es una verdadera lástima que, a pesar de que es obligatorio pasar por la sala de las nubes antes de cada mundo, mucha gente no lea los textos, perdiéndose por tanto la bella historia de amor que nos narran y la magistral conclusión que se puede extraer de ella.

Gráficos y sonido:

Lo primero que llama la atención del juego son sus gráficos, sencillos pero de una gran belleza. Destacan especialmente los fondos, obra de David Hellman, que parecen auténticas acuarelas en movimiento.


Cada mundo de los cinco que componen el juego (así como el mundo que sirve tanto de entrada a ellos como de "menú principal" y el mundo final) cuenta con sus propios fondos, existiendo cierta variedad y creando marcados contrastes. Algunos están dominados por los tonos azules, otros por los amarillos y anaranjados, otros por los rojizos y negros...


Sobre estos fondos se encuentran los elementos del juego, formados básicamente por las plataformas, los accesorios (llaves, puertas, escaleras, cañones...) y los enemigos; todos construidos en unas 2D que sacarán a relucir la nostalgia de los jugadores más curtidos en esto de los videojuegos.


No es necesario añadir nada más sobre el apartado gráfico. Es una absoluta delicia, todo un regalo para la vista.

El juego cuenta con unos pocos efectos de sonido: puertas que se cierran, palancas que se accionan, cañones que se disparan... Son efectos correctos, pero que no destacan demasiado, ya que la verdadera alma del apartado sonoro está en la música. Al igual que su profundo argumento y sus bellos gráficos, la banda sonora de Braid contribuye a sumergirnos en ese mundo distante e idílico. Nos encontramos temas instrumentales pausados, relajantes, tranquilos; todos muy bellos y que acompañan perfectamente al juego.

Todos estos temas fueron seleccionados por el propio Jonathan Blow, de forma que el apartado sonoro se convirtiese realmente en un todo unificado junto al apartado gráfico y al apartado jugable. Un detalle curiso de la música de Braid es que no se trata de un elemento estático, sino dinámico, que depende de lo que hagamos en el escenario, pero esto es mejor explicarlo en el apartado de jugabilidad.

Jugabilidad:

Se trata de un juego en 2D de scroll lateral. Tendremos que avanzar por los escenarios de cinco mundos recogiendo piezas de puzle. Cada mundo tiene un puzle, de forma que cuando recoges todas las piezas de ese mundo y completas su puzle correspondiente se añade un pequeño tramo de la escalera que nos conducirá al mundo final y a la resolución del juego. Es necesario recoger todas las piezas de puzle de los cinco mundos para llegar al final.

Para ello tendremos que combinar nuestra habilidad con las plataformas con nuestra destreza mental en la resolución de puzles. Y qué puzles. En Braid me he encontrado alguno de los puzzles más endiabladamente ingeniosos que he visto nunca. En estos puzles no sólo debemos tener en cuenta los elementos del escenario (plataformas, palancas, enemigos...) sino también las particulares reglas que imperan en cada mundo, todas ellas relacionadas con el mismo elemento: el tiempo.


Para empezar, lo primero que tenemos que hacer es olvidarnos de corazones o medidores de vida, ya que en Braid no existen. En todo momento tenemos el poder de pulsar un botón y hacer retroceder el tiempo a voluntad, por lo que no debemos preocuparnos por morir. Esto hace que el foco del juego se centre en la resolución de los puzles en lugar de en mantener a salvo a nuestro personaje, creando una experiencia fluida que facilita el continuo ensayo y error.

Sabiendo esto también debemos tener en cuenta que el tiempo funciona de forma diferente en cada mundo. Nos encontramos con un mundo en el que algunos objetos no se verán afectados cuando hagamos retroceder el tiempo, con otro mundo en el que el tiempo (y la música) avanzan si nuestro personaje se mueve hacia la derecha y retroceden si se mueve hacia la izquierda, con otro mundo en el que podemos crear una "sombra temporal" nuestra que realice sus acciones mientras nosotros realizamos las nuestras... Es fundamental conocer cómo funcionan estas leyes temporales para poder resolver los puzles y acceder a todas las piezas que debemos recolectar.

Duración:

No me atrevería a dar una duración aproximada, ya que este aspecto depende por completo de la habilidad del jugador. Jugadores acostumbrados a los juegos de puzles lo encontrarán corto, mientras que otros con poca experiencia o destreza en este género pueden encontrarlo eterno.

Valoración:

Como podéis deducir por lo dicho hasta ahora, este juego me ha encantado, pero al igual que he expresado todo lo positivo que hay en él debo ser justo y expresar también sus puntos negativos. Y digo bien, "sus puntos", porque sólo son dos.

En primer lugar su curva de aprendizaje, que no está todo lo estandarizada que debería. Esto hace que las piezas de los primeros mundos sean muy fáciles de conseguir, haciendo que estos mundos se puedan resolver en apenas unas horas, pero una vez llegamos a los dos últimos mundos (especialmente al quinto) se produce un enorme salto en la dificultad, haciendo que nos quedemos atrancados durante días en un mismo escenario tratando de conseguir una pieza concreta. Este desnivel de dificultad puede hacer que más de uno abandone el juego tachándolo de imposible y es un aspecto que, en mi opinión, debería haberse trabajado un poco más. Mi referente en cuanto a progresión de dificultad es "Portal", juego que tiene una curva de aprendizaje prácticamente perfecta. Mejorando este aspecto, Braid podría haberse situado perfectamente al nivel de éste último.

En segundo y último lugar, la poca rejugabilidad que tiene. Una vez has completado Braid y sabes cómo acceder a todas las piezas, el juego pierde gran parte de su gracia. No obstante, este aspecto está compensado con la inclusión de una especie de "modo contrareloj" una vez completado el juego por primera vez y con el reto de encontrar las estrellas ocultas (algo que no es nada fácil, puedo dar fé de ello).

En conclusión, Braid es una verdadera maravilla. Es arte hecho videojuego. No soy aficionado a poner nota, pero si tuviese que ponerle una nota a Braid no podría. Hay juegos que ofrecen una experiencia que está más allá de cualquier puntuación numérica y Braid es uno de ellos, ya que en él se produce una perfecta unión entre elegancia, belleza y diversión. Es uno de esos juegos que es imprescindible jugar.

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