22 de enero de 2010

[Literatura] Reseña de "La Soledad de los Números Primos", de Paolo Giordano

Aunque son varios los libros que tengo pendientes de reseñar en el blog, soy incapaz de resistirme a escribir una breve reseña sobre mi última lectura. Estas ganas irresistibles de deslizar los dedos sobre el teclado para hablar sobre un libro son producto, sin duda, del gran impacto que ha producido dicho libro sobre mí. Por lo general escojo bien mis lecturas, de forma que siempre acabo dedicando mi tiempo a obras de calidad indiscutible. Sin embargo, son los libros que llegan a mis manos de forma inesperada, aquellos sobre los que no sé nada, los que acaban proporcionándome las lecturas más placenteras. Es el caso del libro que ahora nos ocupa: "La Soledad de los Números Primos".

El autor:

Nacido en Turín en 1982, Paolo Giordano es uno de los escritores más jóvenes del momento. Este prometedor italiano tiene una carrera académica absolutamente envidiable. Tras unas notas extraordinarias en el instituto entró en la licenciatura de Física Teórica de la Universidad de Turín, graduándose cum laude gracias a una estupenda tesis. Tras esto obtuvo una beca para doctorarse en Física de Partículas y actualmente se encuentra estudiando la descomposición inclusiva del mesón en el canal semileptónico y radiativo (sea lo que sea lo que esto signifique). "La Soledad de los Números Primos" es su primera novela, que ha sorprendido gratamente a los lectores por su desgarradora intensidad emocional. Su opera prima se convirtió en un éxito de ventas en Italia y cosechó varios premios muy prestigiosos, por lo que no tardó mucho en ser traducida a diversos idiomas. En la actualidad, Paolo Giordano compagina sus estudios académicos con su faceta de escritor, escribiendo relatos cortos para la revista italiana "Gioia". Esperemos que no tarde mucho en publicar una segunda novela.

La obra:

Un número primo es un número especial, pues a diferencia de los demás, sólo tiene dos divisores naturales: él mismo y 1. Sin embargo, existen entre los números primos algunos números aún más especiales. Se trata de los primos gemelos, números primos consecutivos entre los que se interpone un número par. De esta forma, números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43, pemanecen próximos, pero infinitamente separados. Ésta es la metáfora fundamental que articula el relato de este libro y que le da título. "La Soledad de los Números Primos" es una opera prima muy emocional, dura y, en ocasiones, difícil de digerir. Refleja fielmente y sin innecesarios artificios melodramáticos la soledad, el desarraigo y la desolación, que más que ser productos de un mundo exterior injusto se deben a un mundo interior (el mundo interior de los personajes) que no conoce ni quiere conocer otra cosa distinta. El libro refleja hasta límites insospechados lo vacío que puede estar el ser humano, lo insignificantes que son sus intentos por abrazar el cambio y, sobre todo, el peso que ejercen sobre él los grilletes que su propio ser construye a base de autoengaño y autonegación.

Alice y Mattia son dos números primos gemelos. Ambos son especiales, ambos están condicionados por un pasado desolador, ambos se atraen irremediablemente... pero entre ellos se alza un abismo inexpugnable y eterno. A lo largo del relato nos asomamos a sus vidas, desde su niñez hasta su vida adulta. Vemos cómo el uno gravita irremediablemente atraído hacia el otro una y otra vez hasta que de nuevo el abismo se impone y los separa, relegándoles a la soledad; un abismo que, insisto, no viene creado por el mundo exterior, sino por ellos mismos. Un accidente en su niñez condicionó a Alice, quien comenzó a aislarse y a desarrollar toda una serie de creencias irracionales sobre su cuerpo que acabaron distorsionando su imagen corporal y abriendo las puertas de la anorexia. Una tragedia familiar acaecida por su irresponsabilidad hizo que Mattia se negase cualquier tipo de contacto social y buscase el alivio del dolor que le provocaba su mera existencia provocándose dolor a sí mismo mediante concienzudas autolesiones. Su nula capacidad para relacionarse vino acompañada de una mente privilegiada para las matemáticas, pues el joven resultó ser un auténtico genio. En el estudio del álgebra y en la resolución de ecuaciones encontraba un alivio similar al que obtenía cortando su carne, pues le permitía concentrarse en un único punto y olvidar todo lo demás, diluirse en la nada, abrazar la no existencia, el no ser, por unos instantes.

Alice y Mattia son hijos de familias acomodadas que gozan de los lujos propios de la sociedad actual y de la Italia moderna, pero han sido arrojados a la vida y, lo que es peor, han sido arrojados a sí mismos, a sus miedos, a sus obsesiones. Han creado barreras que los aislan de todo para protegerse y estas barreras también les impiden una relación sana y normal. En la soledad del otro encuentran alivio a la propia soledad y quizá por eso se atraen. No tienen que ocultarse ni tratar de ser como no son. Mattia no necesita ocultar sus brazos llenos de cicatrices a Alice. Ella no necesita esconder la comida en la servilleta cuando come con Mattia. Ambos esconden impulsos autodestructivos, ambos se odian a sí mismos, ambos son incapaces de vivir una vida normal. No obstante, resulta sorprendente la sutileza con la que se expresa su psicología en el relato. A pesar de sus evidentes problemas, la sinceridad que emana de ellos es arrolladora. Sólo son un producto de nuestro mundo, de nuestra sociedad, de nuestra forma de vivir. Padres que no están preparados dan a luz hijos a los que no saben educar de una forma sana y responsable, haciendo que se conviertan en adolescentes desarraigados e incapaces de relacionarse de una forma sana y responsable que se convertirán en el futuro en padres que a su vez tendrán hijos que no sabrán educar de una forma sana y responsable. Alice y Mattia reconocen y aceptan que jamás serán parte del mundo, que jamás llevarán una vida normal y jamás tendrán hijos normales. No esperan ni desean cambiar, porque son incapaces de conocer una vida mejor, porque son incapaces de aceptar que exista una vida mejor, porque en definitiva el propio mundo niega que exista una vida mejor.

La desgarradora sinceridad con la que Alice y Mattia viven su soledad, eternamente juntos pero eternamente separados, contrasta con la forma de vivir de los personajes con los que comparten sus vidas a lo largo del tiempo, que para vivir una vida "normal" aparentan ser lo que no son o tratan desesperadamente de ver en el otro lo que el otro no es. Es el caso de Viola, una joven con ínfulas de grandeza que trata de acaparar todo el protagonismo sobre sí misma y la vida que pretende llevar pero no lleva. Es también el caso de Denis, joven homosexual enamorado de Mattia que desespera por encontrar un atisbo de calidez en un compañero que es incapaz de dar calidez a nadie. Finalmente, también es el caso de Fabio, pareja de Alice, un hombre rídiculamente perfecto que trata de llevar una vida ridículamente perfecta y que, al fracasar en su empeño, revela su verdadero rostro y demuestra que no existe nada semejante a la perfección. La vida emocional de estos personajes, a pesar de su papel como secundarios, queda reflejada en el libro de una forma magistral, especialmente en sus respectivas presentaciones, que fulminan al lector con su arrolladora vigencia y realidad. La presentación de Denis es probablemente la mejor presentación de un personaje que he leído en libro alguno. Es como una bofetada en pleno rostro.

Mattia y Alice rechazan la búsqueda de la felicidad, quedando presos de sus propios grilletes, condenados a ser primos gemelos: indiscutiblemente cercanos, pero infinitamente separados. La resolución de su complicada relación a través de los años queda reflejada en los últimos capítulos del libro, que generan reacciones contradictorias en el lector. En mi caso, mis simpatías, que hasta eso momento se encontraban vertidas en el personaje de Mattia, cambiaron radicalmente para abrazar el personaje de Alice, que antes me había producido incluso cierto rechazo. A pesar de todo, el final evidencia tal madurez literaria por parte del autor que no hay más remedio que aplaudirle. Se trata de un final abierto, pues después de todo el único argumento que tiene el libro es la vida de sus personajes. Y, aunque algunas cosas acaben, la vida sigue. La vida siempre sigue.

Valoración:

"La Soledad de los Números Primos" es un relato escrito con un lenguaje próximo y cercano, cuyas páginas se encuentran salpicadas de bellas e inesperadas metáforas. Su principal baza es su gran carga emocional, la cual consigue sin excesivos artificios, sin forzar el argumento con grandilocuentes recursos trágicos. La única tragedia de este relato es la propia vida y su devenir. Es una historia centrada más en los personajes, en su psicología, que en los hechos. Exquisitamente desarrollada, la psicología de los personajes (especialmente la de los protagonistas, Alice y Mattia) es el alma del relato. La forma en la que está representa la psicología humana en el libro sorprende, sobre todo viniendo de alguien que se dedica a estudiar partículas subatómicas en lugar de personas. Es probable que haya ciertos elementos autobiográficos en el relato (no en vano Paolo Giordano se lo dedica a una compañera de instituto), pero eso no quita que el autor conozca profundamente los entresijos de la mente humana y las peculiaridades del comportamiento, especialmente del comportamiento que podríamos llamar anormal o desviado.

En definitiva, "La Soledad de los Números Primos" es un comienzo espectacular para un escritor. Es una lectura absorbente y profunda cuyo final invita a la reflexión. La psicología de los personajes está descrita de forma contundente, en ocasiones desgarradora, pero sincera y sin tapujos. El desarrollo del libro es impecable y absolutamente veraz, lo que demuestra que Paolo Giordano no sólo es un buen narrador, sino que también es capaz de imprimir el espíritu del mundo que le rodea en sus escritos. Los que esperen un libro cargado de drama y pasión no encontrarán ninguna de las dos cosas aquí. "La Soledad de los Números Primos" no es una tragedia, como tampoco es una historia de amor. Es una historia sobre la levedad del ser y su inabarcable soledad. Es una historia sobre la soledad misma, sobre su esencia. Y es una historia que, sin duda, merece ser leída.

1 comentario:

  1. Para mi si se trata en cierto modo de una historia de amor, no es convencional ni tiene el final de quién busca una novela rosa, pero es una historia de amor.
    Me gustó mucho la novela.
    Si quieres, te invito a leer mi reseña, aunque es bastante más resumida que la tuya...
    Saludos
    Santiago

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