2 de mayo de 2011

[Cómic] Eventos Marvel: Civil War

Con la franquicia de los Vengadores convertida en el eje central de todo cuanto sucedía en el Universo Marvel, el siguiente evento de la editorial tras "Dinastía de M" provocó un auténtico cisma en las filas de los Héroes Más Poderosos de la Tierra que obligó a la práctica totalidad de los personajes Marvel a polarizarse en un bando u otro. Ambos bandos acabarían enfrentándose en una sangrienta guerra civil que no estuvo exenta de bajas y que, como venía siendo costumbre, cambiaría el status quo del Universo Marvel. Al menos, hasta el siguiente gran evento.


"Civil War" comenzó a gestarse en una de las reuniones periódicas entre los editores de las diferentes colecciones del Universo Marvel. Tras el éxito del gran evento anterior era necesario organizar un nuevo evento que superase a éste en todos los aspectos y que acaparase la atención de los lectores. El argumento se basó en una idea del guionista de "Nuevos Vengadores", Brian Michael Bendis, que pensaba aplicarla en su serie. Bendis pensaba crear una trama en la que el gobierno obligase a los superhéroes a registrarse, quedando la organización de contraespionaje S.H.I.E.L.D. encargada de perseguir a aquellos que rechazasen el registro. Sin embargo, se consideró que aquella trama no albergaba suficiente interés como para convertirla en un gran evento hasta que el guionista Jeph Loeb sugirió que fusen los propios superhéroes los que se enfrentasen entre ellos a raíz del registro.

Con esto en mente, editores y guionistas, bajo la supervisión del editor ejecutivo Tom Brevoort, elaboraron un complejo plan que afectaría a la práctica totalidad del Universo Marvel y agitaría una vez más el status quo. Para materializar este nuevo evento utilizaron la misma estrategia empleada en "Dinastía de M": los eventos principales se narrarían en una miniserie que pudiese ser leída de forma independiente, aunque casi todos los títulos de la editorial se verían directamente afectados por lo que en ella se narrase y durante varios meses llevarían la coletilla de "Civil War". No obstante, el número de spin-offs de este evento superó con creces al de "Dinastía de M", llegando a abarcar más de cincuenta números entre precuelas y eventos directamente relacionados con la guerra civil. Evidentemente, la gran mayoría de estos spin-offs no sólo no eran necesarios sino que eran absolutamente prescindibles. Otros, en cambio, resultaban necesarios para poder entenderlo todo. En este evento concreto, distinguir cuál pertenecía a cada categoría resultó algo más difícil que de costumbre.

La responsabilidad de desarrollar la serie principal de "Civil War" recayó sobre el guionista Mark Millar, famoso por sus guiones polémicos y comprometidos política y socialmente ("The Authority", "The Ultimates"), y el dibujante Steve McNiven, uno de los nuevos talentos de la editorial que había despuntado gracias a sus trabajos previos ("Marvel Knights: 4", "Nuevos Vengadores"). Junto a McNiven, el tristemente fallecido dibujante Michael Turner se encargaría de las impactantes portadas alternativas de la miniserie.


Centrándonos en el argumento, éste comienza con los Nuevos Guerreros. Este grupo de superhéroes había accedido a protagonizar un reality show televisivo en el que capturaban en directo a villanos de poca monta. En la ciudad de Stamford, los Nuevos Guerreros encuentran a un grupo de villanos compuesto por Frialdad, Speedfreek, el Hombre de Cobalto y Nitro y se lanzan a deternerlos delante de las cámaras. Cuando los villanos parecen haber sido derrotados, Nitro huye, llevando la pelea hasta las cercanías de un colegio. En ese momento, el villano desata sus poderes explosivos, devastando la ciudad y dejando centenares de muertos... entre ellos casi todos los niños del colegio.


La tragedia subsiguiente conmociona a la población de Estados Unidos y pone sobre la mesa una importante pregunta: ¿qué derecho tienen los superhéroes a actuar al margen de la ley? La madre de uno de los niños fallecidos en Stamford se convierte en activista política a favor de una propuesta de ley que obliga a todos aquellos que posean superpoderes a registrarse ante las autoridades. Dicho proyecto de ley, llamado Acta de Registro, supondría el fin de los superhéroes enmascarados, que tendrán que hacer pública su identidad y ser supervisados por las autoridades federales. De esta forma se evitaría que se volviesen a repetir incidentes como el de Stamford.

En un clima social cada vez más hostil hacia los superhéroes (la Antorcha Humana, antes uno de los héroes más populares de Nueva York, llega a ser víctima de una paliza por parte de un grupo de civiles), S.H.I.E.L.D. reclama al Capitán América. María Hill, directora de la organización en ausencia de Nick Furia, quiere contar con el Capitán para que persiga a cualquier superhéroe que se niegue a registrarse. Éste, que ha dedicado toda su trayectoria a la defensa de las libertades civiles por encima de cualquier otra cosa, se niega a obedecer a S.H.I.E.L.D., convirtiéndose por tanto en fugitivo de la justicia y protagonizando una espectacular huída.

Mientras tanto, el Acta de Registro es finalmente aprobada, contando el bando pro-registro con tres de los pesos pesados del Universo Marvel: Iron Man, Mister Fantástico y Chaqueta Amarilla. Su misión no sólo consistirá en perseguir a todo aquel que no esté registrado, sino en formar a toda una nueva generación de héroes supervisados por el estado en un proyecto denominado "La Iniciativa". Por otro lado, el Capitán América reúne a varios héroes afines a su filosofía y forma el bando anti-registro, que continuará capturando supervillanos actuando en la clandestinidad. El choque entre ambos bandos no tarda mucho en consumarse, convirtiéndose en una auténtica guerra civil entre superhéroes que enfrenta a personajes que no sólo habían sido aliados, sino que habían sido amigos.


En manos de Millar, el argumento de esta guerra civil se convierte en una poco sutil crítica a la política estadounidense del momento ("Civil War" se publicó en 2007). De hecho, no es muy difícil establecer paralelismos entre la tragedia de Stamford y la del 11S, entre el Acta de Registro y el Acta Patriótica promulgada por la administración Bush o entre la prisión en la que se recluyen los héroes que se niegan a registrarse y Guantánamo. Durante la lectura de "Civil War" hay una pregunta siempre presente: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a sacrificar las libertades civiles para garantizar nuestra seguridad frente a actos terroristas? La respuesta de los diversos héroes al Acta de Registro supone diferentes puntos de vista acerca de esta cuestión.

Iron Man, como industrial y fabricante de armas bajo su alter ego Tony Stark, ha trabajado ocasionalmente para el gobierno e incluso le ha suministrado armas y material tecnológico a agencias federales como S.H.I.E.L.D. En ese sentido, parece lógico su apoyo al Acta de Registro para garantizar la seguridad de la sociedad que sus inventos ayudan a defender. El caso del Capitán América es algo más complejo, pues a pesar de ser considerado un símbolo de la política estadounidense, el personaje siempre ha encarnado los más altos ideales de su nación (a la cual ha llegado a dar la espalda en ocasiones, renunciando a su identidad de Capitán América cuando su país se alejaba de dichos ideales). Por lo tanto, como defensor de los derechos civiles, el Capitán adopta una postura contraria al Acta de Registro aunque eso signifique convertirse en un criminal perseguido por la ley.

Como era de esperar, los héroes callejeros como Luke Cage y Daredevil se posicionan inmediatamente en el bando anti-registro junto al Capitán América. Los mutantes, en cambio, inmersos en sus propios problemas desde "Dinastía de M", se declaran neutrales, quedando su intervención en la guerra civil limitada a un spin-off en forma de miniserie que tiene más que ver con el trabajo del guionista David Hine ("Distrito X", "Mutopía", "Los 198") en la franquicia mutante que con la propia "Civil War". Definitivamente, los mutantes habían dejado de ser el centro del Universo Marvel.

Hay otros casos más extremos, como el de Spiderman. Antes de que estallase la guerra civil, Peter Parker se había convertido en miembro de los Vengadores, trabando una gran amistad con Iron Man. Incluso había comenzado a vestir un nuevo disfraz arácnido diseñado por éste. Tony no sólo era un ejemplo de hombre de éxito, sino también una especie de figura paternal para Peter. Tan importante es la relación que se había establecido entre ambos, que Peter decide posicionarse en un primer momento en el bando pro-registro, llegando a desenmascararse públicamente delante de las cámaras (y produciéndole un síncope a J. J. Jameson en el proceso).


Las escisiones no se hacen esperar. Los miembros de los Vengadores se reparten entre ambos bandos y las tensiones comienzan a hacer mella en los Cuatro Fantásticos. Algunos personajes cambian inesperadamente de bando, mientras que otros eligen un bando en el que no son bienvenidos (es el caso, por ejemplo, del Castigador). Las batallas entre ambos bandos son puntuales, pero brutales y sangrientas, llegando a producirse varias bajas. Aunque esto es engañoso, pues entre los personajes fallecidos sólo encontramos personajes que son, como mucho, secundarios. Si bien es cierto que el hecho de que sean secundarios otorga mayor veracidad a sus muertes al saber que no serán resucitados próximamente para cumplir con sus compromisos editoriales.

Aunque la intención original del guionista es mostrar que ambos bandos defienden posturas completamente comprensibles y que el cisma se debe únicamente a diferentes posturas ideológicas, las medidas llevadas a cabo por el bando pro-registro (como el hecho de clonar al desaparecido Thor para multiplicar sus posibilidades de victoria, de encerrar sin juicio a los rebeldes anti-registro en una prisión o de aceptar la ayuda de supervillanos a las órdenes del gobierno) resultan muy discutibles. Este bando se gana rápidamente a antipatía del lector, que inevitablemente se posiciona en el bando del Capitán América. En este aspecto, la serie fracasa al no mostrar dos posturas perfectamente justificables, sino dos posturas completamente desiguales. Lo cierto es que ambos bandos tienen buenas razones para justificar su postura independientemente de los medios que usen, aunque hay que recurrir a historias ajenas a la miniserie "Civil War" para comprenderlas. Por ejemplo, para comprender la postura de Iron Man en toda su complejidad es imprescindible leer "Civil War: Iron Man" y "Civil War: La Confesión".


A pesar de todo, el guión de Millar cumple con su cometido y mantiene el interés. No es su mejor obra y obviamente se queda lejos de otros trabajos mucho más personales y mucho más comprometidos y controvertidos como "The Ultimates", pero no se puede exigir más a un evento que estaba constreñido por la férrea política editorial.

En cuanto al trabajo del dibujante, el trazo realista de Steve McNiven se muestra adecuado para ilustrar esta historia con tintes políticos, aunque sus versiones de algunos personajes tienen ciertas carencias. No obstante, el buen nivel gráfico de "Civil War" se mantiene en toda la miniserie, albergando algunos momentos de gran potencia narrativa. Por su parte, las portadas alternativas de Michael Turner, con sus característicos personajes estilizados, resultan espectaculares y gozan de un coloreado absolutamente magistral. Sin duda, constituyen un trabajo memorable.


Entrando en una valoración más subjetiva, uno de los aspectos más criticables de este evento es su resolución, que muchos consideran un simple bluff para atraer la atención mediática. "Civil War" fue un evento que disfrutó de un fuerte apoyo mediático no sólo por parte de la propia editorial, sino también de los medios de comunicación generalistas cuando se hizo pública la consecuencia principal tras su final: la muerte del Capitán América.

Aunque no se narra en la serie "Civil War" sino en la cabecera del Capitán América, la muerte de este personaje se considera generalmente un efecto directo de lo sucedido durante este evento. No se puede estar más equivocado, pues la muerte del Capitán tiene poco que ver con "Civil War" y mucho con los planes del guionista Ed Brubaker, artífice tanto de su muerte como de toda la cadena de acontecimientos que desembocaron en "Capitán América: Renacimiento".


Una vez más, un gran evento Marvel se convierte en el motor de los acontecimientos subsiguientes en cada una de las series regulares (que, como es costumbre tras un acontecimiento de esta magnitud, crecieron en número). El fin de "Civil War" supuso el principio de "La Iniciativa", la disolución de los Cuatro Fantásticos y la creación de un nuevo equivo fantástico, la escisión de los Vengadores en Nuevos Vengadores y Poderosos Vengadores, la formación de un nuevo grupo de Thunderbolts formado por villanos a las órdenes del gobierno, una crisis sin precedentes para Spiderman...

Aunque "Civil War" es un producto que debe ser alabado por su valentía a la hora de elegir una temática tan de actualidad como la polémica entre seguridad y derechos civiles, adolece del mismo problema que el resto de eventos Marvel de los últimos años: no obedece a motivos creativos, sino a motivos editoriales (que son en última instancia motivos económicos, pues lo que interesa a las editoriales son las ventas por encima de todo). "Civil War" es un producto que no deriva de forma natural de la situación del Universo Marvel, sino que supone un "borrón y cuenta nueva" y el planteamiento de un nuevo status quo cuando el status quo establecido por el evento anterior apenas se había cimentado. Y, desgraciadamente, el nuevo status quo tras "Civil War", materializado en los eventos relacionados con "La Inicitiva", sólo duraría hasta la presentación del siguiente gran evento editorial. De esta forma, lo que podría haber sido un auténtico punto de inflexión recordado durante años se vio pronto diluido por el siguiente acontecimiento Marvel: "Invasión Secreta".

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