13 de agosto de 2011

[Cine] Crítica de El Origen del Planeta de los Simios

En 1968 se estrenó una curiosa película protagonizada por Charlton Heston que gozó de gran éxito y que, con el tiempo, acabó convirtiéndose en una película de culto. Dicha película mostraba un futuro distópico en el que el ser humano había involucionado, perdiendo gran parte de sus facultades intelectuales y comunicativas, mientras que los simios se habían alzado como la nueva civilización dominante. Me estoy refiriendo, claro está, a "El Planeta de los Simios" ("Planet of the Apes", 1968). Tras cuatro secuelas de inferior calidad estrenadas en la década de los 70 y un horroroso remake a manos de Tim Burton en 2001, el cine vuelve a retomar una de sus franquicias más famosas en la sorprendente "El Origen del Planeta de los Simios" ("Rise of the Planet of the Apes", 2011).


Aunque en un principio no estaba claro cuál sería el lugar de esta película dentro de la franquicia, tras su visionado queda patente que se trata de un nuevo comienzo para la misma. "El Origen del Planeta de los Simios" se aleja en gran medida de las películas anteriores y comienza la historia desde cero, por lo que no sería de extrañar que, en función de sus buenos resultados en taquilla, sea continuada con nuevas secuelas en el futuro.

Aunque se trata de un estreno veraniego sin muchas pretensiones, no es un producto vacío ni mucho menos y, dada la actual escasez de buen cine de ciencia ficción distópica, es preferible una obra sencilla pero correcta a una obra pretenciosa pero mediocre. "El Origen del Planeta de los Simios", obra que ahora nos ocupa, entraría dentro de la primera categoría.


Argumentalmente, el punto de partida es la experimentación con chimpancés que está realizando un joven científico llamado Will Rodman (interpretado por James Franco, a quien hemos visto en películas como "127 Horas", "Mi Nombre es Harvey Milk" y "Spiderman") para una gran compañía farmacéutica. Dichos experimentos con animales pretenden poner a prueba un nuevo fármaco que, en teoría, sería capaz de curar la Enfermedad de Alzheimer. Tras un violento incidente con uno de los chimpancés del laboratorio (una hembra apodada Ojos Brillantes), el proyecto es cancelado y los animales sacrificados. Para evitar su muerte, Will debe hacerse cargo de la cría de Ojos Brillantes, un chimpancé recién nacido al que alojará en su casa junto a su padre (interpretado por el veterano actor John Lithgow). Pronto se hace evidente que el chimpancé, al que comienzan a llamar César, goza de un desarrollo cognitivo superior al normal en su especie como efecto secundario del fármaco al que fue expuesta su madre. Esto renueva las esperanzas de Will en la efectividad del fármaco, el cual pretende utilizar para ayudar a su padre, cada vez más deteriorado a causa del Alzheimer. No obstante, Will subestima los auténticos efectos que ha tenido la sustancia sobre César, cuya curiosidad y capacidad de comprensión no dejan de crecer. Pronto descubrirá que el mundo de los humanos no es lugar para un simio; ni siquiera para uno superinteligente.


Si bien el argumento es sencillo y previsible, quizá incluso tópico en algunos de sus recursos y giros, no por ello es menos disfrutable. Uno de los principales valores de "El Origen del Planeta de los Simios" frente a otros estrenos veraniegos es la solidez de su guión. La historia puede ser poco innovadora, pero al menos está narrada de forma correcta, sin altibajos ni insustanciales cambios de ritmo, lo cual ya es toda una victoria en comparación con el típico blockbuster del verano. Su desarrollo es impecable, desde su punto de partida hasta el clímax que supone su conclusión. No se echa en falta ninguna escena ni sobra ninguna escena, si bien es cierto que se incide de forma algo repetitiva sobre algunos elementos (el progresivo "desencanto" de César respecto al mundo humano), buscando sin duda generar empatía en el espectador.

Por mucho que James Franco sea el actor principal y su papel el hilo conductor de la trama, el verdadero protagonismo del largometraje recae sobre César, el simio superinteligente. César es una creación digital animada mediante captura de movimientos, siendo el actor Andy Serkis (el inolvidable Gollum de la trilogía de "El Señor de los Anillos") el responsable de otorgarle vida. Serkis, todo un profesional de la captura de movimientos con experiencia en cine y videojuegos, se preparó concienzudamente para realizar este papel observando el comportamiento de chimpancés reales. El efecto conseguido es tal que la naturalidad de los movimientos de César se asume inmediatamente en cuanto se observa en pantalla. Otro tanto sucede con sus expresiones faciales, que pese a ser un tanto irreales (se asemejan más a las expresiones de un ser humano que a las de un simio), resultan perfectamente creíbles y transmiten todo un amplio abanico de emociones a lo largo de la película. Gracias a la labor de Serkis, César, lejos de ser un simple muñeco digital, se convierte en un personaje interesante, carismático y capaz de transmitir tanto o más que un actor real.


Mientras que las interpretaciones de James Franco y John Lithgow están a muy buen nivel, no puede decirse lo mismo de los actores secundarios: la chica (Freida Pinto, a quien vimos en "Slumdog Millionaire") y el previsible chico malo que disfruta torturando a los simios que ponen a su cuidado (Tom Felton, conocido por encarnar a Draco Malfoy en la saga "Harry Potter"). Mientras que la primera se encarga de lucir palmito y poco más, el segundo desmuestra que, pese a haber crecido, sigue actuando como cuando era un niño. Sin embargo, tanto los actores principales como los secundarios palidecen ante la presencia de César y del resto de simios digitales.

Sería muy fácil decir que los efectos especiales están al servicio de la película y no al contrario, pero esto no sería exáctamente cierto. Si bien la integración entre criaturas digitales y escenarios reales está muy lograda, algunas escenas (incluyendo algunos momentos clave, como el enfrentamiento sobre el Golden Gate) resultan excesivamente efectistas y carentes de realismo. Por tanto, se puede decir que la película abusa en algunos momentos (muy puntuales, eso sí) de la capacidad de los efectos digitales para generar impresiones intensas y fáciles, pese a que no sea ésta la tónica general. En "El Origen del Planeta de los Simios" el uso de la animación apoya la narración en lugar de dejarla en segundo plano, aunque es algo excesivo en ciertos puntos.


Lo más logrado en este apartado son las interesantes interacciones entre los simios, en los cuales ya se empieza a intuir la diferenciación en castas que mostró el largometraje original: los gorilas representan la fuerza bruta y acaban creando una casta militar, los orangutanes demuestran sus dotes de influencia y liderazgo y crean una casta político-religiosa y, finalmente, los chimpancés, de pensamiento ágil y creativo, generan la casta científica. Frente a esta incipiente nueva raza de simios se coloca César, erigido en un especie de salvador (o vengador, dependiendo del punto de vista) de sus congéneres. En ese sentido, la película establece ciertos paralelismos entre el personaje de César y los protagonistas de algunos clásicos del cine como "Espartaco" o "Los Diez Mandamientos". Esto es más que evidente en algunos de los guiños a estas obras que salpican el metraje. No son las únicas referencias más o menos evidentes de la película, pues también se referencian acontecimientos que acabarán desembocando en los eventos que narró "El Planeta de los Simios" original.

Es necesario puntualizar que, a pesar de todo, los intentos de la película de encajar dentro de la continuidad de la franquicia original (o de abrir la puerta a una futura secuela) chocan frontalmente con la esencia misma de dicha franquicia. Pese a que el guión es correcto y el desarrollo es entretenido, el mensaje que transmite "El Origen del Planeta de los Simios" es opuesto al que transmite "El Planeta de los Simios" original. A partir de este punto voy a tratar este tema en detalle, desvelando algunos elementos de la trama de ambas películas, por lo que si no has visto ambas obras es posible que quieras dejar de leer.


En "El Planeta de los Simios", un grupo de astronautas cuya nave perdió su rumbo aterrizan en un mundo desconocido en donde los simios son la especie dominante y los humanos son tratados como mascotas en el mejor de los casos y cazados como animales en el peor. La verdadera naturaleza de dicho planeta no se desvela hasta la conclusión de la película, donde descubrimos que, de hecho, se trata de la Tierra. La guerra nuclear sumió a los hombres en una barbarie tal que involucionaron hasta un estado primitivo, mientras que su nicho ecológico fue ocupado por los cada vez más inteligentes simios. El protagonista maldecía entonces las guerras en aquella mítica escena en la que se arrodillaba frente a una semienterrada Estatua de la Libertad. Dicha escena, entendida en su contexto (fue rodada en plena Guerra Fría), encierra una crítica despiadada contra la autodestructiva naturaleza humana.

Por tanto, la película clásica es una fuerte crítica hacia el uso instrumental de la violencia, especialmente bajo la forma de enfrentamiento armado, pues la guerra es la cúspide de la irracionalidad y sus consecuencias destierran a los humanos a una vida de irracionalidad y barbarie. Mientras por un lado critica la irracionalidad humana, por otro realiza un ejercicio de ironía al alabar la razón obtenida por los simios. La razón ejercida a través de la curiosidad científica de Cornelius y Zira es la que en última instancia desvela la verdad que la casta político-religiosa encabezada por el Doctor Zaius, un inquisidor más que un hombre ciencia, había mantenido oculta. De esta forma, mientras se advierte de que la irracionalidad de los humanos, que alcanza su cúspide en las guerras, conduce hacia el desastre, se realiza una hermosa oda a la razón, la única forma de obtener el verdadero conocimiento y de evitar los errores pasados. La razón, arrebatada como castigo a los hombres, recae ahora sobre los simios, que deben aprender a evitar la actitud violenta que condujo a sus predecesores al desastre: he aquí la esencia de la distopía del largometraje de 1968.


El planteamiento es bien distinto en "El Origen del Planeta de los Simios". En ella el auge de los simios no se debe a la irracionalidad de los humanos, sino al uso indiscriminado de la razón a través de la ciencia. Es el deseo de obtener una cura para el Alzheimer el que conduce a "jugar a ser Dios", es decir, al deseo de dominar aquello que no puede ser dominado: el mundo natural. En última instancia, esto provoca la venganza de la naturaleza en forma de rebelión simia. De esta forma, el mundo natural retoma el control de su destino y los humanos son castigados por su abuso de la razón. "El Origen del Planeta de los Simios" se encuadra, por tanto, dentro de esa vertiente de la ciencia ficción que trata los peligros inherentes a la propia ciencia, un campo que existe desde el "Frankenstein" de Mary Shelley y del que forman parte obras de ficción como el libro "Un Mundo Feliz" de Aldous Huxley y la película "Gattaca" de Andrew Niccol. Sin embargo, "El Origen del Planeta de los Simios" carece de la frescura y originalidad de éstas. Se convierte así en una distopía genérica, sin ningún elemento diferenciador. Quizá los guionistas no llegaron a entender el verdadero mensaje de la película original, la cual, como comentaba al principio, es una obra de culto y todo un referente dentro de la ciencia ficción distópica.

Y es este cambio radical de planteamiento lo que se convierte en el punto más negativo de esta por otro lado entretenida y correcta película. Aunque escape al conocimiento de la gran mayoría del público, cualquier aficionado a la ciencia ficción en general y a las distopías en particular se percatará de que, alejándose de la fina ironía y de la sutil crítica de los orígenes de la franquicia, "El Origen del Planeta de los Simios" es otra película más sobre los peligros de la ciencia y de la experimentación descontrolada. Los simios, lejos de ser los poseedores de la razón, caen una y otra vez en la violencia a la que parecen condenados pese a los intentos de César por contenerles. Por su parte, como era de esperar, los humanos ejercen esa misma violencia para defenderse. No existe una defensa de la razón como tal. En este caso, la ciencia sólo engendra caos. Y dicho caos, evidentemente, se vuelve en contra de los humanos. Es una pena que las bases de la franquicia se hayan simplificado de esta manera, eliminando precisamente aquello que convirtió a la película original en obra de culto.


Pese a todo, se trata de una película que los amantes de la ciencia ficción distópica disfrutarán y que entretendrá al gran público durante sus casi dos horas de duración. La fórmula de su éxito es sencilla: un guión sólido, una buena elección de actores protagonistas, unos contundentes efectos especiales apoyados por la "magia" de Andy Serkis y unos continuos guiños a un clásico del género. Sin ser innovadora, "El Origen del Planeta de los Simios" sorprende porque ofrece mucho más de lo que aparenta, erigiéndose por tanto en un producto de entretenimiento destacable dentro del mediocre panorama actual.

Aunque no llega a superar a la película de 1968, es un buen inicio para el renacer de la franquicia y una buena excusa para revisionar la original. Espero que logre que el público vuelva a sentir interés por este género que tantas y tantas buenas obras alumbró en el pasado ("Metrópolis", "Soylent Green", "La Naranja Mecánica", "Blade Runner", "12 Monos" y tantas y tantas otras) y pronto veamos nuevas y fascinantes distopías en la gran pantalla.

2 comentarios:

  1. Qué decir, quitarme el sombrero ante la brillante crítica que has realizado, completísima, extensa, y no por ello aburrida de leer.

    Entrando en materia, compartimos bastante la opinión respecto al film. Por mi parte, no tenía ninguna intención de verla (no soy admirador de la saga, aunque haya visto varios de sus componentes), pero al final acabé cayendo junto a un amigo. Para mi sorpresa, la primera hora y pico de la película me pareció notable, muy bien dirigida, muy bien conducida y ejecutada, sencilla pero atrayente y entretenida. El ejemplo de cine bien hecho, sin demasiados artificios (aunque concuerdo en que a veces abusa demasiado de los efectos y eso es uno de sus puntos negros) y efectivo.

    Sin embargo, los últimos 20 ó 30 minutos borraron, en gran medida, esa positiva imagen, quizá por el caos reinante, quizá por el sobreabuso en ese último tramo de los efectos, quizá porque rompe con el desarrollo anterior hacia una conclusión lógica pero, no por ello, acorde al tempo y ritmo que llevaba la cinta hasta el momento. Siempre digo que es difícil hacer una película (incluso de hora y media) que se mantenga o mantenga al espectador durante toda su duración, y la última media hora de ésta, para mi gusto, me da una vez más la razón ^^u.

    Para acabar, muy interesante tratar el tema de la intencionalidad o crítica de las películas y sí, darte la razón: comparada con El Planeta de los Simios original, El Origen puede parecer un producto bastante vacuo, ubicado dentro de la corriente tan habitual desde hace unos años de la crítica a la ciencia y a la experimentación desmesurada. Sin embargo, me parece que, a nivel significativo, supone un reinicio excelente para la saga, adaptando la idea a los tiempos que corren, situándola ante uno de los peligros que tenemos hoy en día (igual que la Guerra Fría lo fue de la original). Es decir, a nivel formal la limita un poco metiéndola en un sub-género trillado, pero a nivel de significado, actualiza la saga de una manera eficaz y adecuada.

    Un saludo.

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  2. Me alegro de que te haya gustado la crítica. Ya sabes que no suelo arrancarme a escribir sobre cine, pero me apetecía mucho comentar esta película y contrastarla con la original.

    Es cierto que la película pierde bastante fuerza en su tramo final y no creo que el abuso de efectos digitales sea la única causa. Creo que también influye mucho la menor suspensión de la incredulidad en ese tramo. Mientras que todo el primer segmento resulta bastante creíble, el hecho de que un grupo de simios cabreados ponga en jaque a toda una ciudad resulta mucho más difícil de aceptar.

    En cuanto al contraste con la original, realmente no me sorprende que se haya tomado ese camino. Después de todo, en USA todavía hay gente que defiende el creacionismo y cree que la ciencia es un invento de Satán. La idea de que "la ciencia es peligrosa" está fuertemente arraigada. Lo que le ha faltado a esta peli, para mi gusto, es acentuar que la ciencia no es peligrosa por sí misma, sino que el peligro se debe al uso irresponsable de la ciencia (algo que podrían haber hecho explotando algo mejor al personaje del jefe del prota en la farmacéutica, cuya única preocupación es ganar dinero y no la obtención de una cura del Alzheimer).

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