17 de septiembre de 2017

[Cómic] "Venus", un interesante y poco conocido cómic de ciencia ficción

El planeta Marte siempre ha encandilado nuestra imaginación. Recientemente hemos pasado por una época en la que nuestro mundo vecino volvía a estar en boca de todos, ya fuese por los datos enviados por la Curiosity desde el propio planeta rojo, por el estreno de la película The Martian (Ridley Scott, 2015) o por la extraña serie de "ficción documental" de National Geographic Channel titulada Mars (que ya comenté en este blog hace algún tiempo). Sin embargo, este moda marciana dista mucho de ser nueva. Basta con retroceder un poco más para encontrarnos con películas como Planeta Rojo (Antony Hoffman, 2000), Misión a Marte (Brian de Palma, 2000) o incluso Desafío Total (Paul Verhoeven, 1990). Si recurrimos a la literatura nos vendrán con rapidez a la memoria las novelas pulp de John Carter de Marte escritas por Edgar Rice Burroughs a principios del siglo XX. De una forma o de otra, la idea de viajar a Marte es casi tan vieja como el propio género de la ciencia ficción. En cambio, viajar a nuestro otro planeta vecino, Venus, es un concepto mucho menos popular... y con razón. Si Marte es el entorno más hostil concebible para enviar a un grupo de exploradores, Venus es lo más cercano al infierno que te puedas imaginar: la temperatura en su superficie es lo bastante elevada como para fundir el plomo y la lluvia que desprenden sus nubes está compuesta por ácido sulfúrico. Se trata, en definitiva, de una trampa mortal. Habría que ser muy insensato o muy osado para tratar de colonizar semejante lugar.


Pues bien, Venus es una miniserie de cuatro números publicada por BOOM! Studios a principios del año pasado (recopilada en tomo poco después) y narra la primera misión al planeta homónimo en un futuro cercano. Aunque a mi parecer tiene ciertos puntos comunes con el Mars de National Geographic Channel, la cierto es que nos encontramos ante una historia de ciencia ficción convencional, en la que la divulgación queda en segundo plano ante la ficción. Si bien es cierto que la historia trata de ajustarse a lo que la ciencia nos dice sobre la superficie del planeta en cuestión, ciertas concesiones (siendo la más destacada la presencia de cyborgs) la alejan de la ficción científica y de la vertiente más dura de la ciencia ficción. Esto no es negativo ni mucho menos, pero me parece importante abordar este cómic como un entretenimiento ligero y no como una sesuda propuesta de cómo debería llevarse a cabo una misión a Venus. Tengamos en cuenta que el objetivo último de la obra que estamos comentando es entretener con una historia ficticia más o menos verosímil, no ofrecer un tratado sobre supervivencia en la superficie venusiana.

Me temo que el equipo creativo de Venus no es muy conocido. Los guiones son de Rick Loverd, el dibujo de Huang Danlan y el color de Colin Bell, todos ellos nombres poco prolíficos en este medio. Este es el segundo trabajo del guionista tras Berserker, una serie para Top Cow Productions conocida por estar avalada por Milo Ventimiglia (el actor que interpretaba a Peter Petrelli en Heroes). Por su parte, el dibujante ha participado en otros cómics de BOOM! Studios como The Expanse Origins (un producto derivado de la serie de televisión del mismo nombre que adapta a su vez las novelas de James S. A. Corey) y un anual de Power Rangers. En cambio, las portadas son obra de W. Scott Forbes, un ilustrador que ha trabajado para casi todas las editoriales principales, incluyendo Marvel y DC. Entre las muchas portadas que ha realizado para las dos grandes podríamos destacar las que elaboró para Green Arrow y Spiderwoman. Dentro de BOOM! Studios también ha sido portadista de Cloaks y Effigy.

El apartado gráfico de estos cuatro números dista de ser excepcional, pero desde luego se puede considerar solvente. Su estilo minimalista es muy apropiado para capturar la estética propia del futuro cercano y la caracterización visual de los personajes es bastante sólida. Los fondos me parecen algo descuidados en ciertas páginas, pero el colorista logra salvarlos en la mayoría de ocasiones. Por otro lado, las composiciones de página siguen una estructura convencional que favorece una lectura rápida y clara, lo que hace que éste sea un cómic apropiado para lectores jóvenes o poco habituados al medio. No obstante, habría que tener en cuenta que la carga de violencia de algunas escenas puede resultar bastante turbadora para según qué lectores.


Pero pasemos ya a comentar el argumento, donde encontraremos algunas de las ideas más interesantes de esta obra. La historia nos sitúa en el año 2150, en un período en el que el agotamiento de los recursos naturales terrestres ha impulsado una nueva Guerra Fría entre las dos grandes potencias mundiales: Estados Unidos y China (que ha crecido hasta convertirse en la Alianza Pan-Pacífica). En ese marco, la Alianza Pan-Pacífica fue la primera en expandirse más allá de las fronteras planetarias, construyendo las primeras colonias mineras en Marte y reclamando el planeta rojo para sí. Eso llevó a los americanos a centrar su atención en Venus pese a las obvias dificultades que conllevaba establecer una colonia en un planeta en el que cualquier máquina quedaba reducida a escoria a las pocas horas de aterrizar. De esta forma, la NASA lanza una misión que combina tripulación civil y tripulación militar a fin de establecer una base desde la que afrontar a largo plazo la futura terraformación del entorno venusiano. Dicha nave, llamada Mayflower al igual que el barco que transportó a los primeros peregrinos hasta lo que más tarde sería Estados Unidos, sufre un accidente en el momento de iniciar su descenso al planeta. Con su capitán entre las primeras bajas, el resto de la tripulación tendrá que hacer lo posible por aterrizar de una pieza y sobrevivir con sus recursos mermados en un planeta continuamente empeñado en acabar con ellos.

Aunque la tripulación es extensa, el foco está centrado sobre unos pocos personajes. La primera protagonista es la Comandante Pauline Manashe, piloto civil obligada a tomar el rol del capitán fallecido en el accidente. Se trata de una veterana que carga con sus propias tragedias personales y que se alistó a la misión como una forma de huir de su pasado, lo cual puede resultar algo tópico pero no por ello menos interesante. En segundo lugar tenemos a la ingeniera militar Alejandra Reyes, una cyborg que ha sustituido gran parte de su cuerpo por implantes tecnológicos, de tal forma que incluso es capaz de sobrevivir en el exterior del planeta sin traje de protección. Reyes es reticente a dejar la misión en manos de una civil y mantiene cierta rivalidad con la Capitana Manashe. El siguiente personaje destacado es el Doctor Chad Park, el bromista y descarado botánico del grupo, además del único confidente de la capitana. Finalmente, tenemos al Sargento Tim Thorne, uno de los pocos militares que forman parte de la misión que apoya a la Capitana Manashe, ya que se siente claramente atraído hacia ella.

Salta a la vista el intento de los autores por presentar a un elenco diverso y multicultural, en la línea de clásicos del género como Star Trek. Las historias de ciencia ficción en las que una mujer desempeña el principal rol protagonista no son tan comunes como deberían, por lo que el hecho de tener a una capitana como protagonista de este cómic es un detalle muy agradable. Es más, los dos roles principales recaen sobre personajes femeninos, ya que Alejandra Reyes es el otro eje de la historia, al principio como posible antagonista y más adelante como reticente aliada.

La Capitana Pauline Manashe.

La ingeniera cyborg Alejandra Reyes.

Aún así, la Capitana Manashe es la auténtica estrella de esta historia. Después de todo, sus decisiones son las que determinan en última instancia que su tripulación sobreviva a las hostilidades del exótico planeta o acabe pereciendo. El primer número arranca en plena acción, con la Mayflower descendiendo hacia Venus fuera de control y con nuestra protagonista tratando de salvar la nave a toda costa. Tras el accidentado aterrizaje las cosas no dejan de complicarse, con los subsiguientes peligros del viaje hasta una base que no está preparada para sustentar a sus habitantes y las tensiones crecientes entre la tripulación civil y militar. Y, por si todo lo anterior fuera poco, el descubrimiento de que el accidente de la Mayflower pueda ser en realidad un acto de sabotaje introduce una inquietante posibilidad. ¿Es posible que haya un saboteador entre los tripulantes? De ser así, ¿intentará acabar de nuevo con la misión?

Alternando momentos de acción en los que las vidas de los personajes están en juego con escenas más relajadas en las que se ahonda en la caracterización de los mismos, los autores consiguen construir una historia con buen ritmo que mantiene al lector interesado hasta la última página. El final de la historia es, de hecho, bastante inteligente y plantea algunas cuestiones atractivas. Si bien es cierto que la identidad del saboteador es un misterio fácil de deducir, el giro de la última página es bastante más difícil de anticipar.

Todo esto hace que Venus sea una lectura de lo más agradable. Puede que no sea un cómic excepcional, pero no tengo problema en considerarlo un ejemplo notable de historia de ciencia ficción bien orquestada. Si te apetece leer un cómic de este género que se aproxime más a la realidad que nos presenta la ciencia que a la fantasía plagada de alienígenas y viajes más rápidos que la luz, se trata de una estupenda opción. Venus cuenta con todos los elementos imprescindibles en las historias de pioneros y exploradores enfrentados a lo desconocido, manteniendo los pies en la tierra y sin hacer demasiadas concesiones a la ciencia ficción más especulativa. Se podría decir que ofrece una historia bastante verosímil, quizá incluso plausible, aunque no deja de ser producto de la imaginación de sus artífices. Con el mercado del cómic americano tan saturado con los coloridos excesos de los superhéroes, encontrarse con un cómic de ciencia ficción como éste es una experiencia refrescante.


Por desgracia, de momento Venus no cuenta con edición en castellano, aunque la edición original americana puede encontrarse con facilidad en tiendas digitales como Comixology. Merece la pena echar un vistazo de vez en cuando a las miniseries que va publicando BOOM! Studios en esa plataforma, ya que sin hacer mucho ruido la pequeña editorial está lanzando cómics muy interesantes que suelen pasar desapercibidos entre la marabunta de novedades de Marvel y DC. Venus no es el único cómic de ciencia ficción que ha publicado recientemente y sospecho que tampoco es la única joya escondida en su catálogo.

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