Durante diecisiete años, los destinos de los mutantes más importantes de Marvel estuvieron en manos de un único guionista: Chris Claremont, apodado "Patriarca Mutante" por sus años de dedicación a la franquicia a la que catapultó al estrellato. Sus conflictos con el dibujante estrella y niño mimado de la Marvel de entonces, Jim Lee, le llevaron a abandonar a los mutantes, aunque regresó tiempo después con ánimos de renovación. Desgraciadamente, el regreso de Claremont supuso un auténtico fiasco para todos aquellos que esperaban un "regreso a los orígenes" de manos del guionista de la etapa clásica de los X-Men. Claremont confeccionó una nueva etapa que se alejaba de la dinámica habitual de la serie, provocó varios cambios inexplicables en los personajes protagonistas y renunció al uso de los antagonistas tradicionales para introducir otros nuevos que no gozaron del favor de los lectores. Éstos acabaron desencantados con la labor del guionista, que pronto perdió nue...