7 de febrero de 2009

[Anime] Descubriendo a Satoshi Kon

Por su propia naturaleza, el manga y el anime cuentan historias eminentemente visuales y gran parte de su éxito fuera de las fronteras del país nipón se debe a esto. La estilización de la realidad, con esos cuerpos y esos rostros perfectos y en cierta manera hieráticos, cuyo principal foco de expresión de emociones son esos ojos enormes son señas de identidad de este género. Abundan los mangas y animes que son principal y casi únicamente derroches visuales, con un dibujo o una animación de una calidad pasmosa pero que carecen de un trasfondo que vaya más allá de los típicos y tópicos roles que ya se han visto en infinidad de obras anteriores. ¿O acaso se puede decir que "Naruto", "Bleach", "Fairy Tail" o cualquiera de los mangas y animes más populares en la actualidad son realmente profundos?

Por suerte no todo el monte es orégano. En el mundo del manga y el anime (especialmente en el del anime, que es donde vamos a centrarnos ahora) tenemos autores que van más allá de construir historias meramente visuales. Tenemos a Mamoru Oshii, quien cogió el mediocre y monótono manga de "Ghost in the Shell" y los transformó en dos grandes películas, dos auténticas joyas repletas de bellísima poesía cyberpunk. Tenemos a Katsuhiro Otomo, autor de la inolvidable "Akira" (gran pelícual y mejor manga aún). Pero, sobre todo, tenemos a Satoshi Kon.


¿Y quién es Satoshi Kon? Este autor comenzó su andadura en el mundo del anime como diseñador de animación, aunque no tardó mucho en hacer sus primeros pinitos como guionista gracias a su relación con Katsuhiro Otomo, quien fue en cierta medida su mentor. Su carrera ha estado siempre ligada al estudio Madhouse, con quien ha desarrollado todas sus obras y también con el compositor Susumu Hirasawa, que se ha encargado de la música de casi todas ellas. Hirasawa es conocido por su peculiar estilo musical, caracterizado por un sorprendente uso de las voces en combinación con melodías electrónicas.

Repasemos las obras de Satoshi Kon.

Kon es el responsable del guión de "Magnetic Rose", el primer corto de los tres que componen "Memories", película experimental de Katsuhiro Otomo. Sin duda el mejor corto de los tres que la componen y la razón por la que se salva la película, que es muy floja en su conjunto. En "Magnetic Rose" nos encontramos con una historia al más puro estilo de "El Fantasma de la ópera" ambientada en el espacio, en la que se mezclan elementos propios del siglo XIX con elementos futuristas más propios del cyberpunk. Todo ello acompañado por una historia absorbente y por una cuidadísima psicología de personajes. Y como banda sonora una de las obras cumbre de la ópera: "Madama Butterfly" de Puccini.

Sin embargo, este prometedor inicio de Kon no era más que un aperitivo. Un año después de "Memories", en 1997, dirigió su primera película (aunque el argumento no era suyo, sino que estaba basado en una novela): "Perfect Blue", un título que hace referencia al color de la tristeza y de la melancolía. "Perfect Blue" es un intenso thriller psicológico con ciertos tintes de crítica a la sociedad japonesa, en apariencia la más culta y civilizada del mundo, pero en la que también tienen cabida las más bajas y sucias pasiones. En esta película Kon hace lo que mejor sabe hacer: teñirlo todo de ambigüedad y correr un velo de subjetivismo que nos impide saber con claridad qué está pasando hasta alcanzar la conclusión final. Una de las principales características del cine de Kon es que trata de igual forma la realidad objetiva que la realidad subjetiva de los personajes, jugando con el espectador y confundiéndole con una mezcla entre lo real y lo ficticio, entre la realidad y el sueño, entre lo físico y lo psicológico.

En 2001 Kon dio a luz su mejor obra hasta la fecha, alabada por la crítica internacional y amada hasta el extremo por un servidor: "Millennium Actress". Esta película nos narra una atípica historia de amor que trasciende todos los limites, incluyendo el propio tiempo y la misma realidad. Los recuerdos de una vieja actriz sobre el hombre al que ha buscado durante toda su vida abren la puerta a un viaje a través de la historia del cine y también a través de la historia de Japón, desde la época feudal hasta el más distante futuro. La psicología de los personajes está cuidada hasta el más mínimo detalle, con mimo y con cariño, como en toda obra de Kon. Los sorprendentes giros argumentales abundan a lo largo de toda la película pero el mensaje y la "moraleja" final se mantiene a pesar de todo. Una "moraleja" que, si se me permite decirlo, constituye una de las mejores reflexiones sobre la naturaleza humana que un servidor ha podido encontrarse.

En 2003 Kon dirigió "Tokyo Godfathers", una obra algo diferente a las anteriores, pues era menos subjetiva y apenas utilizaba el recurso de mezclar lo real con lo ficticio. Sin embargo esta película, que cuenta las peripecias de tres peculiares vagabundos que se encuentran un bebé recién nacido abandonado la noche de Nochebuena, es una de las historias más humanas y con más crítica social de toda la obra de Kon. La crítica hacia el mundo en el que vive, elemento fundamental de su cine, cobra una especial importancia en esta película tragicómica y enternecedora.

Un año después Kon llevó a cabo su primera serie anime para la televisión, la sorprendente y transgresora "Paranoia Agent", definida por muchos como el "Twin Peaks" del manga (al igual que muchos definen a Satoshi Kon como el David Lynch del manga, lo cual me parece bastante acertado). Una historia de nuevo atípica, con personajes paródicos que rozan en algunos momentos el esperpento y con un trasfondo centrado en la filosofía y el psicoanálisis más salvajes. Su desconcertante opening no sirve para llegar a hacernos una idea de la profundidad de esta historia extraña que comienza con un asaltante misterioso, el "Chico del Bate", y acaba adentrándose en el inconsciente colectivo de la sociedad japonesa.

Finalmente, su última obra, que data de 2006, es una película titulada "Paprika". Aunque en esta ocasión el argumento no es obra de Kon, sino que está basada de nuevo en una novela, "Paprika" nos devuelve al Kon de "Millennium Actress" y de "Paranoia Agent". De nuevo nos encontramos con esos componente básicos de su cine: la ambigüedad entre lo real y lo ficticio y la crítica a la sociedad. La historia sobre el robo de un aparato capaz de adentrarse en el inconsciente de la gente a través de sus sueños es una mera excusa para que Kon nos cuente una historia profundamente psicológica (aunque sería más apropiado decir "psicoanalítica" en lugar de "psicológica"), acompañada además de una animación de una calidad arrolladora.

Terminado este pequeño repaso al trabajo de Satoshi Kon, a un servidor sólo le queda anunciar que a lo largo de las próximas semanas llevará a cabo una serie de entradas centradas en las obras de este director. Comenzando por "Magnetic Rose" (pues obviaré el resto de "Memories" al no estar Kon implicado en su realización) y terminando por "Paprika".

ESPECIAL SATOSHI KON:

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