30 de agosto de 2009

[Anime] Especial Satoshi Kon (Parte 4): Tokyo Godfathers

Continuamos nuestro repaso por la obra de Satoshi Kon, uno de los realizadores más originales del mundo del anime. Ya hemos hablado de sus dos primeros largometrajes ("Perfect Blue" y "Millennium Actress"), en los que el recurso de la fusión y confusión de realidad y ficción era el eje fundamental. Sin embargo, Kon decidió dar un giro radicalmente diferente a su tercera película: "Tokyo Godfathers". La historia de los padrinos de Tokyo es una ácida sátira que no está exenta de crítica hacia la sociedad japonesa y sus peculiaridades. Haciendo gala de un humor negro con ciertos toques absurdos, "Tokyo Godfathers" nos presenta una imagen de las diferentes clases sociales que habitan la ciudad, de sus historias y sus problemas, narrada desde el punto de vista de tres vagabundos muy especiales que forman una especie de familia de lo más peculiar: un borracho, un travesti y una jovencita huída de casa.


Argumento:

El argumento de "Tokyo Godfathers" parte de una premisa muy simple a partir de la cual se van añadiendo elementos que en ocasiones rozan el absurdo más absoluto. Todo comienza en la noche de Nochebuena. Tres vagabundos de Tokyo realizan un hallazgo inesperado mientras rebuscan entre la basura: alguien ha abandonado a un bebé recién nacido.


Sabiendo que carecen de los recursos necesarios para poder mantener al bebé, deciden embarcarse en la búsqueda de la madre de la pobre criatura abandonada. Dicha búsqueda les llevará a recorrer la ciudad de Tokyo, desde los parques en los que sobreviven los vagabundos en casuchas hasta las elegantes salas donde la gente adinerada celebra sus fiestas. Su viaje a través de Tokyo les llevará a encontrarse con diversos personajes de toda índole: emigrantes, mafiosos, gamberros callejeros, chicas del mundo de la farándula... y, lo que es más importante, les obligará a aceptar su pasado y a afrontar su futuro.


Personajes principales:

Gin: Un hombre maduro que lleva ya bastantes años en la calle. Aunque en el pasado tuvo una familia, la historia de cómo se separó de ella y acabó viviendo como un vagabundo varía cada vez que le preguntas. Gin ha construido todo un armazón de mentiras para huir de su pasado y de la sensación de fracaso que le embarga por ser un vagabundo y un borracho. Pocas cosas dan sentido a su vida, salvo la "familia" con la que se ha encontrado en la calle. Gin siente con cariño especial hacia Miyuki, quien le recuerda a su hija, aunque jamás lo admitiría. De hecho, se pasa la mayor parte del tiempo peleándose con ella. Aunque ni siquiera él mismo lo sabe, Gin esconde un gran valor que le llevará a hacer auténticas locuras para proteger a los que ama.


Hana: Un viejo travesti que en el pasado se había dedicado al mundo de la farándula, ejerciendo de cantante en un club hasta que un desgraciado incidente le obligó a abandonarlo todo. El hombre del que estaba enamorado murió y Hana perdió las ganas de vivir. Estando en la calle conoció a Gin, con quien formó una extraña y disfuncional pareja y, juntos, "adoptaron" a Miyuki, una chica que había huído de casa. Hana es una especie de "madre" para Miyuki y trata por todos los medios de desarrollar su lado maternal. No obstante, su deseo de ser madre choca con la más obvia de las limitaciones: un hombre no puede engendrar hijos. Por esta razón, encontrar al bebé abandonado supone una especie de milagro para Hana. Este peculiar travesti es posiblemente el personaje más divertido de la película, tanto por su mal genio como por la teatralidad de sus gestos y su interés por el mundo del espectáculo (de hecho, durante la película recita varios haikus, poemas cortos típicos japoneses, con aires de grandiosidad, como si actuase para un público invisible).


Miyuki: Una chica de una familia acomodada que se vio obligada a huir de casa tras un feo incidente con su padre. Aunque en el fondo de su corazón sospecha que todo fue un malentendido, Miyuki tiene miedo de volver a casa o de llamar a sus padres. Por eso se "esconde" de ellos y vive entre vagabundos. Por temor a ser herida de nuevo, Miyuki interpreta el papel de chica despreocupada a la que no le importa nada ni nadie. Como sucede con sus dos compañeros, la odisea por encontrar a la madre del bebé le llevará a reevaluar su pasado y a tomar duras decisiones respecto a su futuro.


Kiyoko: Una niña recién nacida a la que nuestros protagonistas encuentran entre la basura en Nochebuena. Para Hana es una especie de milagro navideño, pero sus compañeros saben perfectamente que no pueden quedarse con ella. Lo único que pueden hacer es encontrar a su madre y devolverle a la niña. El hecho de que Hana decida bautizarla con el nombre de Kiyoko (de "kiyo" que significa "puro") no es más que una casualidad; una de tantas que encontraremos a lo largo de la película, en la que veremos aparecer a otros personajes con ese mismo nombre muy relacionados con nuestros protagonistas.


Aspectos más destacables de "Tokyo Godfathers":

Hay dos elementos definitorios en el cine de Satoshi Kon: la fusión entre la realidad y la ficción por un lado y la crítica social por otro. Si bien en sus anteriores trabajos el primer elemento tenía un peso fundamental, en la película que ahora nos ocupa es el segundo, la crítica social, el que tiene una mayor importancia. Esto es algo que muchos de los seguidores de Kon no acabaron de comprender, por lo que "Tokyo Godfathers" se llevó algunas críticas a mi entender inmerecidas. A pesar de ser su película más tierna, más humana, más emotiva, muchos la siguen considerando el peor trabajo de Kon hasta la fecha. Parece que nunca se puede contentar a todo el mundo.


Como hemos comentado, esta película tiene un gran mensaje crítico hacia la sociedad japonesa y su doble moral. Eso es algo que se pone en evidencia en diversas escenas, como la del rechazo que producen los vagabundos en el metro o la de las vecinas chismosas. No obstante, es una crítica muy sútil, enmascarada bajo el componente humorístico de la película. "Tokyo Godfathers" es básicamente una comedia que mezcla a partes iguales toques de humor negro con toques de humor absurdo. ¿Se puede hacer comedia con la penosa situación de los vagabundos de Tokyo sin caer en el mal gusto? Satoshi Kon lo hace... y lo hace a la perfección.

Para la realización de esta película, Kon volvió a trabajar con su estudio de confianza, Madhouse, que se encargó de dar vida a los personajes y de animar una ciudad de Tokyo que se aleja de la imagen idealizada que muestran otros animes y refleja el rostro más auténtico de la ciudad, lo que incluye tanto las brillantes torres de cristal como los poblados de vagabundos.

"Tokyo Godfathers" parte de un guión escrito por el propio Kon y por Keiko Nobumoto, que también ha participado en el guión de series anime como "Macross Plus", "Cowboy Bebop" o "Wolf´s Rain". Aunque la historia se basa ligeramente en "Tres Padrinos", un western de 1948 dirigido por John Ford en el que tres ladrones encontraban a un bebé recién nacido, "Tokyo Godfathers" es una historia original y tremendamente divertida. La situación inicial que supone el hallazgo del bebé sirve para poner en marcha una disparatada historia en la que todo tiene cabida: desde yakuzas a drag-queens.


El viaje de nuestros tres vagabundos por Tokyo sirve para narrar toda una serie de eventos demasiado casuales como para ser producto del azar. Está claro que es la mano de Kon la que pone en marcha los engranajes del destino para propiciar las situaciones que más le convienen para sus objetivos: realizar esa sutil crítica social, enfrentar a los personajes protagonistas al pasado del que tanto han tratado de huir y, sobre todo, provocar una sonrisa en el espectador. Nada se salva de la narrativa de Kon, que abarca una cantidad de temas pasmosa para una película de hora y media de duración: la pobreza, el orgullo, la culpa, la venganza, el suicidio, la redención... Nuestros tres vagabundos se encuentran con innumerables situaciones estrambóticas en su búsqueda, desde tener que rescatar a un mafioso de debajo de su coche o evitar que una mujer desesperada se arroje por un puente.

A pesar de esta complejidad, la película no se diluye en ningún momento, pues todos los eventos que suceden en ella están relacionados de alguna forma. Algunas de las relaciones no están exentas de ironía y propician situaciones tremendamente cómicas, como es el caso del cumplimiento de la promesa de Gin respecto al dinero que tenía ahorrado (algo que sólo entenderéis tras ver la película).

Por decirlo de alguna forma, la ironía es el pegamento que mantiene unida esta película y lo que, en última instancia, le otorga sentido. La ironía está presente desde el principio, en el que el hallazgo del bebé entre la basura precisamente en Nochebuena recuerda al nacimiento de otro niño conocido por todos dos mil años atrás, y continúa presente en el desenlace de la película, desde los últimos instantes de la delirante persecución final hasta la sorpresa que el destino se reserva para nuestros protagonistas y que queda a la imaginación del espectador al aparecer los créditos finales.

Y, a pesar de todo, Kon no renuncia a su señas de identidad e introduce algunos elementos simbólicos dentro de la película (las alas son de especial importancia, pues aparecen en diversas ocasiones), así como alguna que otra escena en la que la realidad se tiñe de ambigüedad.


Sólo un genio como Kon es capaz de contar una historia así sin recurrir a los típicos clichés, con el humor adecuado, con el ritmo propicio para mantener al espectador en ascuas y, además, introducir algunos elementos de su particular forma de entender el cine. Así, la cruda realidad a la que se enfrentan nuestros protagonistas en su día a día se transforma en un mundo completamente diferente en el plano onírico, en el que los símbolos y las emociones tienen mucha más importancia que los hechos.


Conclusión:

"Tokyo Godfathers" es una comedia deliciosa, al alcance de cualquiera, aunque obviamente los seguidores del cine de Kon podrán disfrutar de ella a muchos más niveles. Se trata de una historia en la que el argumento es una mera excusa para desarrollar a unos personajes prácticamente dotados de vida, carismáticos, complejos... en una palabra: humanos; capaces de hacer reír y capaces de hacernos llorar como si fuesen viejos conocidos con los que es fácil identificarse. Tras el humor delirante y las sutil crítica a la sociedad japonesa (que tan perfecta es en algunos aspectos y tan criticable en otros), se esconde una obra en la que la ternura y la inocencia tienen el papel principal.

Aquellos que tengan miedo de la complejidad del cine de Kon, encontrarán en "Tokyo Godfathers" una buena forma de iniciarse en el trabajo de este fabuloso realizador, así como una película que no sólo entretiene, sino que además nos deja con una enseñanza moral que va más allá de cualquier cultura o religión: una enseñanza humana.

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