13 de septiembre de 2010

[Cine] Star Trek III: The Search for Spock (En Busca de Spock)

Tras la exitosa segunda parte era evidente que habría una nueva película de Star Trek. En lo que parecía la concesión de un capricho a una de las estrellas más populares del reparto, la productora dejó la dirección en manos de Leonard Nimoy (Spock). Sin embargo, éste supo manejarse muy bien tras las cámaras, elaborando una de las películas más entretenidas de la franquicia. Curiosamente, también fue una de las películas con menos pretensiones. Su rodaje no estuvo exento de problemas, pues incluso llegó a producirse un incendio en uno de los estudios, pero finalmente "Star Trek III: The Search for Spock" ("En Busca de Spock") se estrenó en 1984.


Situada argumentalmente justo tras la conclusión del largometraje anterior, "Star Trek III: The Search for Spock" narra el regreso de la tripulación del Enterprise a la Tierra. Tras lo sucedido en el combate contra Khan, Kirk da por perdido a su amigo Spock. Además, la Federación ha decidido retirar al Enterprise del servicio activo tras los daños sufridos en dicho combate. La tripulación recibirá nuevos destinos, lo que supondrá el fin de las aventuras de la mítica nave estelar. Sin embargo, una crucial conversación con el Embajador Sarek, el padre de Spock, desvela a Kirk la posibilidad de recuperar a su amigo perdido. Dispuestos a hacer cualquier sacrificio para volver a ver a Spock, Kirk y su tripulación desobedecen las órdenes del mando de la flota y roban el Enterprise. Su búsqueda les llevará al Planeta Génesis, el mundo originado por la detonación del dispositivo terraformador aparecido en la anterior película.

Pero la tripulación del Enterprise desconoce que la Teniente Saavik y David Marcus, el hijo de Kirk, se encontraban investigando Génesis cuando un grupo de Klingon renegados dirigidos por el Comandante Kruge los secuestró con la intención de recrear el dispositivo Génesis para ser usado como arma de destrucción. Mientras el Planeta Génesis comienza su ciclo final y amenaza con destruirse, Kirk y los suyos tendrán que arriesgarlo todo para enfrentarse a los Klingon y buscar a su compañero desaparecido.


En un giro inesperado, en esta película vemos hasta dónde están dispuestos a llegar nuestros protagonistas para recuperar a Spock. Si en la anterior película el propio Spock decía que el bienestar de la mayoría supera al bienestar de la minoría... o de un solo, en este nuevo largometraje la tripulación del Enterprise hace todo lo posible por demostrar que el bienestar de uno solo es más importante que el bienestar de la mayoría. Para llegar hasta Génesis deben desobedecer las órdenes del mando de la flota estelar, agredir a sus propios camaradas de la Federación, robar una nave estelar e incluso sabotear la nave que se envía para perseguirles. Pero ninguno de ellos tendrá que sacrificar más que al Almirante Kirk, que afronta en esta película una de las pérdidas más dramáticas de su trayectoria; pérdida que, además, le marcará para siempre.

No obstante, a pesar de lo que pueda parecer "Star Trek III: The Search for Spock" es una de las películas más divertidas de la saga, pues introduce un elemento nuevo en la franquicia: el humor. Aunque la serie original trató con mayor o menor suerte (normalmente lo segundo) introducir escenas cómicas, esto se ignoró por completo en las dos primeras películas. En este tercer largometraje vemos pequeños retazos de humor para aliviar la tensión dramática y hacer que la historia resultase más divertida, lo cual funciona realmente bien. De hecho, estos pequeños toques de humor, tras consolidarse en la siguiente película, acabaron convirtiéndose en una de las señas de identidad de la saga.


Esta película también realiza otras aportaciones a la mitología del Universo Star Trek. Por primera vez vemos hasta dónde llega la amplitud de la flota estelar, ya que se nos muestra la gigantesca estación que sirve como dique de las naves estelares. También se nos presenta una nueva nave, el USS Excelsior, llamada a convertirse en el sustituto del Enterprise en contra de los deseos de Kirk y su tripulación. Por primera vez da la sensación de que la Federación no sólo está compuesta por unas pocas naves que raramente se cruzan, sino que constituye un conjunto verdaderamente amplio y poderoso.

Sin embargo, la contribución más importante de esta película es sin duda la de convertir a los Klingon en los auténticos adversarios de Kirk y los suyos. Tras su breve aparición al comienzo de "Star Trek I: The Motion Picture", los Klingon vuelven más crueles y violentos que nunca. Con una estética y un lenguaje mucho más elaborados que en su anterior aparición, su imagen en pantalla resulta de gran potencia y atractivo. No en vano los Klingon son recordados como uno de los iconos más importantes de Star Trek. Es en "Star Trek III: The Search for Spock" cuando realmente comienzan a adquirir su estatus de archivillanos. Entre los Klingon que aparecen en la película, destaca el expresivo Comandante Kruge, interpretado por Christopher Lloyd (a quien todos recordamos como el mítico Doc Brown de "Regreso al Futuro", papel que interpretaría un año después de ponerse en la piel del Kruge).


Finalmente, esta película se adentra en los siempre fascinantes misterios de la cultura vulcaniana, ofreciéndonos nuevos datos sobre las costumbres y creencias de Vulcano. Se podría considerar que todo el argumento de la búsqueda de Spock no es más que una excusa, ya que es bastante intrascendente y se aprovecha de los cabos sueltos (el Planeta Génesis, la Teniente Saavik y el hijo de Kirk) dejados por la anterior película. Sin embargo, el misterio que rodea al regreso de Spock, a pesar de ser bastante predecible, es tan interesante que no podemos más que perdonar dicha intrascendencia.

En su época se trató de mantener el secreto acerca del regreso de Spock en el más absoluto de los misterios. Aunque se anunció que Leonard Nimoy iba a situarse tras las cámaras, su nombre no figuró en los títulos iniciales, planteando la duda de si volvería a interpretar el papel de Spock. Evidentemente, Spock se había vuelto una parte tan importante de Star Trek que su regreso era inevitable. A pesar de ello, Nimoy supo jugar bien sus cartas y aprovechó las posibilidades de los misterios vulcanianos para cambiar al personaje y suscitar la inquietud del espectador. Spock nunca había resultado tan fascinante.


Como comentábamos anteriormente, a pesar de ser una película algo intrascendente, más preocupada por entretener al espectador que por otra cosa, "Star Trek III: The Search for Spock" continuó admirablemente la saga, añadiendo ciertos elementos que la enriquecerían aún más y proporcionarían la base para futuras historias. Probablemente se trata de la película de Star Trek que menos parece Star Trek. Por primera vez vemos a la tripulación actuando al margen de la Federación, sin sus uniformes y convertidos en criminales (aunque sea por motivos honestos). En una de las escenas más inesperadas, incluso se ven obligados a sacrificar el Enterprise, teniendo que secuestrar una nave Klingon (un Ave de Presa Klingon, vehículo que también utilizarían en la siguiente película). A pesar de todo esto, de los problemas de producción y del escaso presupuesto, la película cumple con creces sus objetivos. La banda sonora, elaborada de nuevo por James Horner, incluso supera a la de la anterior película, resultando mucho más potente y sugerente.

"Star Trek III: The Search for Spock", pese a que proporciona cierta sensación de conclusión, acaba con un evidente "continuará", pues la intención era continuar el argumento en una segunda película que también sería dirigida por Nimoy y que sería, supuestamente, la conclusión de la saga. Pero aún quedaba mucho por contar.

Especial Star Trek:

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