14 de septiembre de 2010

[Cine] Star Trek IV: The Voyage Home (Misión: Salvar la Tierra)

Tras el éxito de la anterior entrega de la saga, Leonard Nimoy (Spock) volvió a ponerse tras las cámaras para dirigir la siguiente película. Originalmente, "Star Trek IV: The Voyage Home" iba a ser la conclusión de la saga, por lo que cerraría la línea argumental iniciada en "The Wrath of Khan" y continuada en "The Search for Spock". Además de esto, la película recuperaría uno de los elementos de la serie original que aún no había sido visto en la saga cinematográfica: los viajes en el tiempo. "Star Trek IV: The Voyage Home" (incomprensiblemente traducida como "Misión Salvar la Tierra" en nuestro país) se estrenó en 1986 y llevó a Kirk y a los suyos al lugar más inesperado de todos. En esta ocasión viajarían al pasado de la Tierra, al propio año 1986.


Tras reunirse de nuevo con un Spock más ajeno a las emociones que nunca, Kirk y sus compañeros deciden volver a la Tierra para presentarse ante el mando de la flota estelar y afrontar las consecuencias de sus actos (el robo y destrucción del Enterprise y el sabotaje del Excelsior). A bordo de la nave Klingon que secuestraron en la anterior película se dirigen hacia la Tierra, encontrándola sumida en el caos. Un vehículo sonda de origen desconocido está emitiendo una llamada que altera la atmósfera terrestre, provocando maremotos y tempestades. Si su mensaje no recibe respuesta pronto, destruirá la Tierra.

Spock investiga la señal, descubriendo que no va dirigida hacia al ser humano sino hacia otra forma de vida del planeta extinguida tiempo atrás: la ballena gris. El mensaje del vehículo sonda es similar a los cantos de la ballena gris, pero con estos animales extinguidos no hay forma de emitir una respuesta. La única solución posible es viajar al pasado y traer a una ballena gris para que pueda comunicarse con el vehículo sonda, evitando así la destrucción. Ayudándose de la gravedad del Sol y forzando al límite la nave Klingon, Kirk y los suyos viajan hacia atrás en el tiempo, llegando hasta 1986.

Más extraña para ellos que cualquier mundo alienígena, la Tierra de finales de los 80 les hará enfrentarse a más de una situación hilarante mientras tratan de encontrar a las ballenas que necesitan y de reparar la nave para poder efectuar el viaje de regreso.


Continuando la dinámica de la película anterior, "Star Trek IV: The Voyage Home" aprovecha a nuestros protagonistas desplazados en el tiempo para mostrar situaciones cómicas que provoquen la sonrisa en el espectador. Se trata de la película más ligera de la saga, con un argumento muy sencillo que trata sobre el ecologismo y la defensa de la naturaleza, pero también de la película más divertida. Escenas como la del Señor Chekov preguntando con su impagable acento ruso a un policía por la localización de los buques nucleares (recordemos que en aquella época aún no había terminado la Guerra Fría), la de Scotty tratando de comunicarse con un retrógrado computador de los 80 que ni siquiera reconoce su voz o la del Doctor McCoy comparando la medicina de la época con la de la Edad Media son absolutamente memorables. Es inevitable no reír con ellas y eso es precisamente lo que pretende la película. El viaje en el tiempo no es más que una excusa para desatar todo el potencial cómico de los actores.


Curiosamente, mientras esta película nos muestra la visión más cercana, graciosa y entrañable de los personajes (por fin Scotty, Uhura, Chekov y Sulu reciben mayores dosis de protagonismo), también nos muestra al Spock más alienígena y desconectado del mundo emocional. La escena inicial en Vulcano en la que Spock pone a prueba su mente mediante las preguntas que le realizan varios ordenadores simultáneamente (y que concluye con el propio Spock perplejo, incapaz de responder a la sencilla pregunta "¿cómo se siente?") es sin duda uno de los mejores momentos de la historia del personaje. No obstante, los intentos de Spock por comprender las emociones y por pasar desapercibido en la Tierra del pasado también propician escenas tremendamente cómicas y divertidas. La escena del autobús o el uso de Spock de las "metáforas floridas" de la época son absolutamente tronchantes.

Ya ha quedado patente que nos encontramos ante la película más graciosa y entretenida de la saga, pero también comentábamos que se trata de la de argumento más ligero. En efecto, "Star Trek IV: The Voyage Home" deja atrás los misterios científicos, los dilemas éticos y los combates entre naves estelares que caracterizaron a las entregas anteriores. En su lugar recurre a un sencillo argumento que esconde una evidente metáfora de corte ecologista sobre la conservación del medio ambiente y la protección de las especies en peligro, especialmente las ballenas grises. La nave Klingon de Kirk y los suyos incluso llega a interceptar un barco ballenero, impidiendo que sus arpones lleguen hasta una pareja de ballenas. No obstante, lejos de resultar infantil, creo que la defensa de estos valores es más que apropiada para el espíritu de Star Trek, que ya desde la serie original mostró su progresismo en materia social y ecológica.


La banda sonora, compuesta en esta ocasión por Leonard Rosenman, empieza con una potente fanfarria inicial para luego mostrarnos temas propios de la década de los 80 que acompañan a nuestros protagonistas en sus peripecias en el pasado. No se trata de una mala banda sonora, aunque sin duda ciertos temas sólo pueden ser disfrutados por aquellos que disfruten de la música ochentera.

Decíamos al principio que "Star Trek IV: The Voyage Home" fue concebida inicialmente como conclusión de la saga, pues cerraría todos los argumentos pendientes. Efectivamente, la película supone una cierta conclusión, acabando con el juicio a la tripulación. Como era de esperar, el hecho de que hayan salvado el mundo supone un atenuante para el tribunal, que perdona todos los cargos excepto uno: desobedecer las órdenes de un superior. Como consecuencia de esto, el Almirante Kirk es degradado a capitán y destinado al mando de una nave estelar, puesto que nació para ocupar. Dicha nave estelar no podía ser otra más que el Enterprise, reconstruido una vez más y listo para vivir nuevas aventuras.


La saga podría haber terminado aquí perfectamente, pero concluir una saga ya mítica no iba a ser tan fácil. "Star Trek IV: The Voyage Home" tuvo una gran acogida y, aunque el reparto ya empeza a evidenciar claramente el paso del tiempo (habían pasado veinte años desde la serie original), resultaba tan carismático y funcionaba tan bien junto que los fans clamaban por una nueva reunión. A la saga aún le quedaba por ofrecer su mejor momento... y su peor momento.

Especial Star Trek:

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